A continuación, se adjuntan nuevas actividades para trabajar diferentes tipos de conflictos y de situaciones cotidianas a las cuales el niño tiene que hacer frente. Se pueden trabajar, además de con el alumnado de Educación Primaria y Secundaria en general, con niños con dificultades en habilidades sociales, trastorno espectro autista, discapacidad, TDAH y problemas de conducta, entre otros.
Resultados de trabajos de investigación sobre temas educativos, proyectos de intervención psicopedagógica, reflexiones sobre educación y otras curiosidades, relacionadas con la educación. (c) Rafael López Azuaga. Psicopedagogo y Consultor educativo. Especialista en Educación Inclusiva. Contacto: rafael.lopez.azuaga@gmail.com, info@psicopedagogia-kaposkly.com Número Colegiado: 1370/76085471. Colegio Oficial de Pedagogos y Psicopedagogos de la Comunidad Valenciana
sábado, 1 de mayo de 2021
Actividades para trabajar la Resolución de conflictos y de situaciones cotidianas
lunes, 1 de marzo de 2021
Nuevas actividades para trabajar las habilidades sociales
Siguiendo el hilo de otras entradas publicadas, en esta os adjunto nuevos recursos para trabajar las habilidades sociales con el alumnado de Educación Primaria.
martes, 1 de diciembre de 2020
Actividades y tarjetas para trabajar las habilidades sociales y la resolución de conflictos
En esta ocasión, os adjunto tarjetas con actividades y supuestos prácticos para que trabajéis con vuestro alumnado, principalmente en Educación Primaria (aunque también son aplicables a Educación Secundaria Obligatoria) las habilidades sociales y las estrategias para resolver conflictos.
domingo, 1 de marzo de 2020
Pautas para ayudar a resolver conflictos entre los hermanos
- “Así que te ha pegado tu herman@. No te gusta que te peguen y te ha sentado mal que te haya pegado, ¿verdad?”.
- “¡Vaya! Ese comentario te ha tenido que molestar bastante”.
- “Entiendo que te gustaría que tu herman@ no te hiciera esas cosas”.
- “¿Crees que te hace eso para molestarte?”
- Evitar compararlos, tanto para lo bueno como para lo malo. Cada hermano es como es, con sus propias virtudes. No esperes que uno vaya a ser igual que el otro en todos los aspectos positivos. Si ocurre un problema, en vez de decir cosas como “¿Por qué no eres como tu herman@”, “Tu herman@ no hace esas cosas”, es mejor centrarse en describir el problema y tratarlo con él, sin nombrar al otro herman@.
- Al igual que no se deben hacer comparaciones negativas, tampoco se deben hacer comparaciones positivas: “Lo haces mejor que tu herman@”. Puede crear sentimientos negativos hacia el otro herman@, que se vean como rivales por el afecto y la atención de sus padres. Todas las comparaciones siempre son odiosas. Simplemente valorad lo que hacen, pero sin hacer comparaciones. Como ya se ha hecho, nadie es igual a otra persona y cada persona tiene sus propias virtudes.
- En caso de que sea un conflicto porque uno diga que le han dado más que a él en algo concreto, debemos tener en cuenta que no se trata de dar a los dos hermanos lo mismo, sino la cantidad que cada uno necesite. Ejemplos de quejas son las siguientes: “¡Le has dado más galletas a ella que a mí! ¡Él tiene más paga que yo!”. Acto seguido, le haremos esta pregunta: “¿Necesitas más? ¿Tienes más hambre, necesitas comprar algo...?”. Comentarios de este estilo.
- En caso de que haya habido una agresión física o verbal, no debemos centrar la atención exclusivamente en el agresor. En primer lugar, atender al perjudicado. Supongamos que la hermana le ha pegado un mordisco al hermano en la mano. Entonces, nos dirigimos al hermano y le decimos: “¿Te ha mordido tu hermana? A ver, déjame ver tu mano. Vaya, parece que te ha tenido que doler. Voy a ponerte algo de hielo, tu hermana debe aprender a decir las cosas con palabras en vez de morder a otras personas”. Con respecto al agresor, enseñadle la conducta alternativa y, en caso de repetirla, decirle cosas como: “¡Nada de mordiscos! Sabes cómo conseguir lo que quieres sin mordiscos”. Y dejárselo claro también al otro herman@: “Tu herman@ sabe ser amable y pedir las cosas bien o decir las cosas con palabras cuando quiere”. Es bueno que en cada herman@ creemos expectativas positivas hacia el otro.
- No dejar que ninguno de los dos vaya de “víctima”, ni tratar a ninguno como una víctima. En lugar de eso, enseñarle a defenderse con palabras. Contextualizarlo según la situación y ayudadle a llevarlo a la práctica. Por ejemplo, supongamos que uno de los dos dice: “¡Papá, no me quiere dejar su muñeco!”. Pues se le enseñan diferentes maneras de pedirlo prestado y negociarlo.
- Aceptar las frustraciones de cada herman@. Aunque es cierto que se debe trabajar la tolerancia ante la frustración, también es positivo ponerse en el lugar del otro y entender cómo se siente: “Entiendo que te sientas así, es muy duro”. Y a partir de ahí, dialogar y resolver el conflicto.
- A cada herman@ se le dedica el tiempo que cada uno necesite. No se trata de dedicarles a cada uno la misma atención, sino aquella que cada cual necesite, sin descuidar a ninguno de los dos. Cada uno tiene sus propias necesidades, y cada uno necesita un trato único y especial para ellos. No pasa nada por decirles: “Espera, estoy ayudando a tu hermana. Cuando termine, me cuentas qué te sucede e intentaré ayudarles”. Deben aprender que todos pueden necesitar su atención, esperar su turno y respetar que el otro necesite ayuda.
- Es bueno al principio darles pauta y ayudarles. A medida que vayan creciendo, les diremos: “Ya sois mayores. Estoy seguro de que los dos podéis llegar a un acuerdo y resolver esto”. Llegado este momento, podéis proponerle que escriban en una hoja las posibles soluciones que se le ocurran. Luego deberán acudir a sus padres para exponer las soluciones y ayudarle a elegir la solución más válida para todos. No cuestionar las soluciones, tan solo elegir entre todos la que resulte más adecuada.
- Si se pelean en exceso y notáis que prácticamente forma parte de un juego entre los dos, mostrad cómo los padres os sentís con todo esto: “Puede que para vosotros sea un juego, pero nosotros lo pasamos fatal”.
- Si es necesario, se puede disponer de un “libro de quejas” en casa, y las quejas serán estudiadas. Pueden ser expresadas con dibujos.