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viernes, 1 de mayo de 2020

Pautas y estrategias para trabajar la autonomía en los niños y niñas


1-Enseñanza de Auto-instrucciones

Se trata de instrucciones que una persona poco a poco termina por automatizar y decírselas a sí mismo. Los pasos a seguir para implantar esta metodología son las siguientes:
  1. Pensemos en una acción que deseemos trabajar. Por ejemplo, poner la lavadora. Pedir a tu hija que te acompañe y le vas indicando los pasos que debe seguir para poner la lavadora (incluida la separación de la ropa y elegir el producto de limpieza más adecuado para cada caso). No se lo hagas tú por ella, tiene que ser ella la que accione los botones necesarios para programar adecuadamente la lavadora. Mientras hace CADA PASO, le haces una fotografía.
  2. Imprime las fotografías y las pegas, ordenadas, en la habitación en donde se encuentra la lavadora. Cuando le toque poner la lavadora, debes indicarle que debe seguir los pasos que aparecen en las fotografías. Es importante que las fotografías estén ordenadas y bien secuenciadas. Al principio quédate detrás de ella supervisando, y si compruebas que se equivoca o se salta algún paso, dile: “Revisa la secuencia de fotos”. Poco a poco hasta que sea capaz de poner ella sola la lavadora.
  3. Repetir este procedimiento siempre, supervisándola. Poco a poco deberás notar que cada vez comete menos errores. Cuando sientas que cometa menos errores, quita las fotografías y permite que ella realice todos los pasos sin fijarse en ellas. Ella ahora debe decirse a sí misma los pasos para programar la lavadora debidamente. Pídele que los diga en voz alta. Si ves que se equivoca o se salta algún paso, le vuelves a poner las fotografías. Repetir este procedimiento hasta que finalmente sea capaz de automatizar todos los pasos.
Esta metodología sirve para aprender diferentes conductas, relacionadas con los hábitos de estudio, realización de tareas domésticas, etc., y para cualquier hábitos de autonomía. Es importante primero centrarse en un hábito y, a medida que ya vaya asimilando ese hábito, incorporar otro hábito a desarrollar. Debe ser algo progresivo.

2-En caso de que no ponga especial interés en los hábitos que se le están enseñando, conviene llevar a cabo un programa de refuerzo de nuevas conductas. Se sugieren algunos como las siguientes:
  1. Programa de “Economía de fichas”: Consiste en conceder puntos por cumplir la buena conducta que deseemos trabajar. Tendremos un calendario, y utilizaremos gomets (pegatinas) por cada día que ella haya cumplido con su buena conducta. Si ella cumple, se le concederá un punto, y ese punto (representado con la pegatina) lo pegaremos en el calendario, en la fecha que corresponda. En caso de no haber cumplido, se le obligará a hacerlo, pero a cambio no recibirá punto alguno. Cuando acumule unos cinco puntos, tendrá derecho a una actividad en familia que desee hacer. Es preferible optar por conceder premios que consistan en actividades que ayuden a reforzar los lazos familiares, y no objetos que resulten ser muy superficiales. Luego, a la próxima vez se le exigirán ocho puntos para optar a ese “premio”. A la próxima, unos 12 puntos, y así hasta ir pidiendo más. Llegará un momento en que la conducta ya la tenga asimilada y forme parte de su rutina. Es preferible empezar primero con una conducta y, una vez trabajada, hacer otra. Y los puntos que se conceden son por la conducta que haya hecho bien. Si se porta mal ese día o hace algo mal que no tenga que ver con la conducta que se está llevando a cabo, no quitarle el punto. Diferente es que decidas castigarla haciendo algo que a ella no le agrade.
  2. Emplear el Castigo positivo de forma POSITIVA: Existen dos tipos de castigos: el positivo y el negativo. El castigo positivo consiste en tener que someterse a una actividad o recibir algo que le resulte desagradable. Puede ser tener que hacer una actividad que no le guste, o incluso el clásico “azote en el culete”, pero esto último no lo compartimos. El castigo negativo sería quitarle algo que le guste, por ejemplo, dejarle sin consola durante una semana. Lo ideal sería aplicar el castigo positivo pero sin que esto conlleve a tener que recibir castigos corporales o físicos. Si no lleva a cabo la conducta que deseamos trabajar, debemos obligarla a hacerlo (supervisándola), y además de eso, tendrá que hacer otra tarea que le desagrade o que sea para ella un incordio (ayudar a hacer la comida, hacer los baños, fregar el suelo...). O si hace algo mal, además de pedir disculpas y reparar el daño causado, deberá hacer esa tarea desagradable. Castigarla sin algo que aprecie no ayudará mucho porque puede llegar a darle igual o simplemente buscar otra distracción alternativa.

domingo, 1 de marzo de 2020

Pautas para ayudar a resolver conflictos entre los hermanos


A continuación, se aportan unas pautas generales para resolver conflictos que hayan sucedido entre los hermanos. Vamos a suponer que, de repente, escucha a sus hijos discutiendo o incluso acaban llegando a las manos. Este es el procedimiento a seguir:

1-Intente separarlos sin decirle nada. No deben darles un guantazo ni un azote a ninguno de los dos. Cada uno se irá a su dormitorio, y en caso de que éste sea compartido, a habitaciones separadas. Esperar cinco minutos a que estén más tranquilos.

2-Una vez pasados los cinco minutos, sentarse todos a hablar. Alguien empezará a hablar. Para evitar disputas por ver quién empieza primero, lanzar una moneda. Uno elegirá cara y otro elegirá cruz. Otra opción sería poner pegatinas en la moneda, donde en la cara A venga el nombre de “Mario” y en la cara B el nombre de “Paula”. Al que le toque, comenzará a explicarse, pero antes de eso recordaremos las dos normas básicas: “Cada uno debe respetar el turno de palabra del otro sin interrumpir”, “No hay que gritar, solo hablar”. Les podemos permitir hacer un dibujo si así se expresan mejor.

3-Debemos intentar ponernos en el lugar de cada uno y entender cómo se han sentido. Algunas frases que pueden servir de ejemplo son las siguientes:

  1. Así que te ha pegado tu herman@. No te gusta que te peguen y te ha sentado mal que te haya pegado, ¿verdad?”.
  2. ¡Vaya! Ese comentario te ha tenido que molestar bastante”.
  3. Entiendo que te gustaría que tu herman@ no te hiciera esas cosas”.
  4. ¿Crees que te hace eso para molestarte?

Estos comentarios son importantes para ayudar a que ellos poco a poco entiendan cómo se siente el otro con las consecuencias de sus actos.

4-En caso de que haya habido un acto de agresión, sea físico o verbal, por un comportamiento que no le gusta del otro hermano, debemos permitir que explique cómo se siente. Es bueno dejar que se exprese con palabras, como alternativa a los insultos y a los puños. Sería bueno disponer de un muñeco con el que el hermano pueda desahogarse: “No hagas daño a tu herman@. Muéstrame tus sentimientos con este muñeco”. Y aquí éste puede pegarle, insultarle, decirle cómo se siente con ella...Permitid que se expresen con libertad siempre y cuando haya respeto, y que cada uno entienda cómo se siente el otro herman@.

5-Ayudadles a encontrar una solución a sus problemas. A cuanta más creativa, mejor. Podemos pactar nuevas normas entre ellos, intentando que sean en positivo (ej: “Pedir permiso para coger cosas de mi herman@”). También podemos ayudarles a llegar a un acuerdo y a resolver sus diferencias. Intentad que dialoguen lo máximo posible, y que al final puedan darse un “abrazo de hermanos”. Es bueno enseñadles que no se resuelve nada con la violencia. Y por supuesto, los padres deben dar ejemplo de esto y no usar la violencia con ellos.

6-Durante el proceso de diálogo, los padres debemos evitar decir o hacer cosas como las siguientes:
  1. Evitar compararlos, tanto para lo bueno como para lo malo. Cada hermano es como es, con sus propias virtudes. No esperes que uno vaya a ser igual que el otro en todos los aspectos positivos. Si ocurre un problema, en vez de decir cosas como “¿Por qué no eres como tu herman@”, “Tu herman@ no hace esas cosas”, es mejor centrarse en describir el problema y tratarlo con él, sin nombrar al otro herman@.
  2. Al igual que no se deben hacer comparaciones negativas, tampoco se deben hacer comparaciones positivas: “Lo haces mejor que tu herman@”. Puede crear sentimientos negativos hacia el otro herman@, que se vean como rivales por el afecto y la atención de sus padres. Todas las comparaciones siempre son odiosas. Simplemente valorad lo que hacen, pero sin hacer comparaciones. Como ya se ha hecho, nadie es igual a otra persona y cada persona tiene sus propias virtudes.
  3. En caso de que sea un conflicto porque uno diga que le han dado más que a él en algo concreto, debemos tener en cuenta que no se trata de dar a los dos hermanos lo mismo, sino la cantidad que cada uno necesite. Ejemplos de quejas son las siguientes: “¡Le has dado más galletas a ella que a mí! ¡Él tiene más paga que yo!”. Acto seguido, le haremos esta pregunta: “¿Necesitas más? ¿Tienes más hambre, necesitas comprar algo...?”. Comentarios de este estilo.
  4. En caso de que haya habido una agresión física o verbal, no debemos centrar la atención exclusivamente en el agresor. En primer lugar, atender al perjudicado. Supongamos que la hermana le ha pegado un mordisco al hermano en la mano. Entonces, nos dirigimos al hermano y le decimos: “¿Te ha mordido tu hermana? A ver, déjame ver tu mano. Vaya, parece que te ha tenido que doler. Voy a ponerte algo de hielo, tu hermana debe aprender a decir las cosas con palabras en vez de morder a otras personas”. Con respecto al agresor, enseñadle la conducta alternativa y, en caso de repetirla, decirle cosas como: “¡Nada de mordiscos! Sabes cómo conseguir lo que quieres sin mordiscos”. Y dejárselo claro también al otro herman@: “Tu herman@ sabe ser amable y pedir las cosas bien o decir las cosas con palabras cuando quiere”. Es bueno que en cada herman@ creemos expectativas positivas hacia el otro.
  5. No dejar que ninguno de los dos vaya de “víctima”, ni tratar a ninguno como una víctima. En lugar de eso, enseñarle a defenderse con palabras. Contextualizarlo según la situación y ayudadle a llevarlo a la práctica. Por ejemplo, supongamos que uno de los dos dice: “¡Papá, no me quiere dejar su muñeco!”. Pues se le enseñan diferentes maneras de pedirlo prestado y negociarlo.
  6. Aceptar las frustraciones de cada herman@. Aunque es cierto que se debe trabajar la tolerancia ante la frustración, también es positivo ponerse en el lugar del otro y entender cómo se siente: “Entiendo que te sientas así, es muy duro”. Y a partir de ahí, dialogar y resolver el conflicto.
Y unos cuantos consejos más:
  1. A cada herman@ se le dedica el tiempo que cada uno necesite. No se trata de dedicarles a cada uno la misma atención, sino aquella que cada cual necesite, sin descuidar a ninguno de los dos. Cada uno tiene sus propias necesidades, y cada uno necesita un trato único y especial para ellos. No pasa nada por decirles: “Espera, estoy ayudando a tu hermana. Cuando termine, me cuentas qué te sucede e intentaré ayudarles”. Deben aprender que todos pueden necesitar su atención, esperar su turno y respetar que el otro necesite ayuda.
  2. Es bueno al principio darles pauta y ayudarles. A medida que vayan creciendo, les diremos: “Ya sois mayores. Estoy seguro de que los dos podéis llegar a un acuerdo y resolver esto”. Llegado este momento, podéis proponerle que escriban en una hoja las posibles soluciones que se le ocurran. Luego deberán acudir a sus padres para exponer las soluciones y ayudarle a elegir la solución más válida para todos. No cuestionar las soluciones, tan solo elegir entre todos la que resulte más adecuada.
  3. Si se pelean en exceso y notáis que prácticamente forma parte de un juego entre los dos, mostrad cómo los padres os sentís con todo esto: “Puede que para vosotros sea un juego, pero nosotros lo pasamos fatal”.
  4. Si es necesario, se puede disponer de un “libro de quejas” en casa, y las quejas serán estudiadas. Pueden ser expresadas con dibujos.

miércoles, 1 de enero de 2020

Pautas generales dirigidas a las familias para trabajar con niños con problemas de conducta e hiperactividad


1-Debemos tener en cuenta que cada niño/a tiene su propia personalidad, con sus virtudes y sus aspectos a mejorar. Valorar a nuestros hijos más por sus cualidades positivas y mostrarles afecto y atención, y dad tiempo a que poco a poco progrese.

2-Cuando vuestro hijo lleve a cabo una conducta positiva, debéis alabarle. Reforzar su conducta con felicitaciones, abrazos y elogios, evitando siempre regalarle objetos materiales.

3-En ningún momento debéis atacar a vuestro hijo. No echadle en cara hechos del pasado ni tampoco insultarle. No emplear respuestas como: “¡Pero si es que estás atontado! ¡Siempre estás igual! ¡Eres un borrico! ¡No tienes remedio!”, etc. En su lugar, intentaremos ayudarle a que piense sobre lo que ha hecho y le explicaremos cuál sería la conducta deseable, intentando siempre hacer un ejercicio de empatía: “Entiendo cómo te sientes, pero no me parece bien lo que acabas de hacer ahora. Creo que deberías...”.

4-Alabar siempre sus progresos y sus esfuerzos. Es importante para lograr que tenga un autoestima positiva y sana.

5-Intentar ayudarle a que entienda las reacciones y comportamientos de los demás, y que entienda por qué un determinado comportamiento suyo no ha sido correcto. Centrarse más en las conductas presentes, no echar en cara hechos del pasado.

6-En casa, debe haber normas de conducta para todos y todas. Es decir, todos los miembros de la familia deben tener normas de conducta. Deben estar formuladas en positivo, ya que la idea es aclarar y explicar cuál es la conducta positiva a llevar a cabo. Acordar con él las sanciones y castigos que recibirá de no cumplirlas, aunque lo ideal es que los castigos se basen en reparar los daños causados y que deba realizar una tarea que le desagrade. Nunca utilizar castigos corporales, y habitualmente castigarle sin algo que le agrada (por ejemplo, quitarle la consola) no suele ayudar mucho. La familia debe mostrarse firme en el cumplimiento de estas normas. Ejemplos de normas en positivo:
  • Habla a tu familia con respecto sin emplear insultos.
  • Termina siempre los deberes antes de salir a jugar.
  • Cuando nos sintamos nerviosos y a punto de enfadarnos, respirar hondo e intentar decir las cosas de manera amable.
  • Recoger siempre los juguetes después de haber terminado de jugar.
  • Ayudar a tus padres cuando te necesiten.
  • Hacer caso a tus padres cuando te llaman y te dan una orden.
  • Etc.
7-Nunca bajar la guardia. No debemos permitirle ninguna falta de respeto ni dejarle pasar ninguna mala conducta. Es importante que haya constancia en las pautas y en la aplicación de las normas.

8-Evitar perder la compostura delante de nuestro hijo. Si os sentís nerviosos, es mejor iros a otro lugar a relajaros y a desahogaros sin que él os pueda ver u oír. Luego, podéis ir a hablar con él con más calma de lo ocurrido. Si él se pone muy nervioso, para evitar que acabéis alterados, lo metéis en su cuarto solo durante unos 5-10 minutos hasta que se calme. Una vez que se haya calmado, retomaréis las conversaciones. Recordad que si nos comportamos de forma agresiva o histérica con ellos, pues tenderán a imitar vuestra conducta. Los padres son el principal reflejo y eje educativo de los niños y niñas.

9-Cuando haya un conflicto en el colegio, nunca sobreprotegerlo. Hablad con todas las personas implicadas, escuchar a todos e intentad ayudar a vuestro hijo a resolver lo sucedido y a asumir las consecuencias de sus actos.

10-Para reducir cualquier síntoma de nerviosismo, es importante proporcionarle un ambiente relajado, estructurado y predecible. Debe tener un horario de actividades y tareas, que siempre sepa lo que se va a hacer en cada momento. Las rutinas que citamos también se refieren a las horas de estudio, tiempo para dedicar al ocio, etc.

sábado, 1 de junio de 2019

Cómo trabajar la empatía hacia sus padres y madres en niños y niñas que tienen rabietas

En relación con la entrada publicada el mes pasado sobre cómo reaccionar ante las rabietas que puedan llegar a tener los niños y niñas de educación infantil, vamos a intentar que los niños y niñas se den cuenta de las consecuencias de sus actos y del efecto que tiene su conducta en sus seres queridos.  El objetivo es trabajar la empatía, para que intenten comprender cómo se sienten los padres y madres cuando sus hijos se enfadan o presentan una conducta inadecuada. Para ello, vamos a representar diferentes situaciones en las cuales el psicopedagogo interpretará a un niño pequeño. Los niños y niñas tienen que actuar como mis padres. Estas serán las situaciones planteadas:

1-Hoy para comer los padres han cocinado fabes con almejas. Al niño le gustan y prefiere comer helado de chocolate. Empieza una fuerte rabieta, y tenemos que explicarles cómo tienen que actuar ante esta rabieta, primero veremos cómo actúan y luego ya les daremos pautas a partir de como actúen. Lo haremos sobre la marcha, primero veremos cómo actúan. La idea es:
  • Abrazar a su hijo y calmarlo, si se pone a pegar intentar pararle las manos.
  • Decirle algo así como "entiendo que te guste el helado de chocolate, ¡a mí me encanta!, y lo comeremos, pero antes tenemos que comer esto porque si no tendrás luego hambre. Si te comes esto, luego nos vamos tú y yo a tomar un helado".
  • Ayudarle a comer las fabes con almejas, dándoselas poco a poco con un poco de pan. Por cada trozo que se coma, alabar al niño: "¡Muy bien! qué ricas, ¿eh? ¿a qué no es para tanto?". Dadle un fuerte beso cuando termine de comer.
2-El niño desea ir a jugar al parque porque está aburrido en casa. Se le dice que no es posible ahora porque papá y mamá están muy ocupados. El niño comienza una rabieta, se echa a llorar y a patalear. Los padres tienen que intentar tratar con él. Lo haremos sobre la marcha, primero veremos cómo actúan, primero veremos cómo actúan y luego ya les daremos pautas a partir de como actúen. La idea es:
  • Intentar abrazarlo, pero me pongo muy nervioso. Así que los padres se van a un lado y dejan al niño solo. Poco a poco el niño se va calmando. Es la técnica de "tiempo muerto". Decidle claramente: "Hasta que no te calmes y dejes de llorar, no vamos a hablar contigo".
  • Luego, se intentará razonar con él: "Entendemos que quieras ir a jugar al parque, te aburres y allí hay muchas cosas chulas para jugar, y también otros niños y niñas. Pero ahora mamá y papá están trabajando y no pueden llevarte, ni los abuelos. Si esperas una hora, vamos luego al parque. Juega mientras con tus juguetes. Te prometemos que te llevaremos luego e incluso merendaremos esas galletas que tanto te gustan".
  • Dad un abrazo al niño y un beso.
3-El abuelo ha venido de visita. El niño quiere estar con él y jugar. El abuelo tiene que irse con papá a hacer unos recados. El niño quiere irse con él, pero tiene que quedarse a ayudar a mamá con la comida. El niño comienza a llorar y a enfadarse. Hasta comienza a tirar sus juguetes hacia sus padres ¿Qué hacer? Los padres tienen que intentar tratar con él. Lo haremos sobre la marcha, primero veremos cómo actúan, primero veremos cómo actúan y luego ya les daremos pautas a partir de como actúen. La idea es:
  • Así que los padres se van a un lado y dejan al niño solo. Poco a poco el niño se va calmando. Es la técnica de "tiempo muerto". Decidle claramente: "Hasta que no te calmes y dejes de llorar, no vamos a hablar contigo".
  • Luego, se intentará razonar con él: "Sabemos que quieres mucho a tu abuelo, pero ahora tiene que salir a hacer tareas que son aburridas. Y yo te necesito a ti para que me ayudes. ¿Por qué no le preparas algo especial a tu abuelo para cuando regrese? Seguro que se pone muy contento y juega mucho contigo esta tarde". El niño se calma.
  • Añadir también lo siguiente: "Entendemos que te enfades por no poder jugar ahora con tu abuelo, ya que es lo que deseas ahora, pero hay que saber esperar. Eso sí, no nos parece bien que tires cosas por ese motivo, ya que nos haces daño y nos ponemos tristes".
4-Hoy hemos ido de visita a casa del primo Ismael. Tiene algunos juguetes muy chulos. El niño ha visto un coche de bomberos que ha llamado su atención. Quiere jugar con él, pero el primo quiere que juguemos con sus muñecos de acción. No lo acepta, y coge los muñecos y los lanza contra la pared, uno de ellos rompiéndolo. Ismael se pone a llorar y avisa a sus padres de lo que acaba de hacer su primo. Los padres tienen que intentar tratar con él. Lo haremos sobre la marcha, primero veremos cómo actúan y luego ya les daremos pautas a partir de como actúen. La idea es:
  • Está muy agresivo, intentar calmarlo llevándolo a una habitación solo. Le diremos lo siguiente: "Estás muy nervioso, debes relajarte. Hasta que no te relajes, no hablamos contigo".
  • Una vez pasado el tiempo, hablaremos con él. Debemos decirle lo siguiente: "El coche de bomberos es muy chulo, pero tu primo quería jugar con sus muñecos de acción contigo porque le hacía mucha ilusión. Luego iba a jugar contigo con el coche de bomberos. No está bien enfadarse así con una persona que te ha invitado a jugar y tratar así a sus juguetes. ¿Te gustaría que tu primo entrase y rompiese tus muñecos de los minions? ¿o tu camiseta del Cádiz?".
  • Cuando se arrepienta y acepte jugar luego con su primo, le diremos: "No te has portado bien con tu primo, así que nos gustaría que le pidieras perdón por enfadarte y tirar sus muñecos de acción". En cuanto lo haga, le daremos un abrazo para alabar su conducta y reforzarla.
5-Nuestro hijo hoy no quiere ir al colegio. Dice que se aburre mucho en clase, y que los niños no suelen jugar con él. No quiere levantarse de la cama. Dice que le dejemos en paz. Se tapa la cabeza para que le dejemos en paz. Los padres tienen que intentar tratar con él. Lo haremos sobre la marcha, primero veremos cómo actúan y luego ya les daremos pautas a partir de como actúen. La idea es:
  • Le diremos lo siguiente: "¿No quieres ir al colegio? Es una pena, dejarás de aprender muchas cosas por no ir al colegio y la gente va a pensar que eres tonto.", "¿Esos niños se meten contigo? ¿se lo has dicho a la maestra?".
  • Seguimos: "Entendemos que pueda no gustarte el colegio porque preferirías quedarte aquí jugando, pero allí harás muchas cosas divertidas que no podrás hacer en casa y aquí te aburrirás de jugar siempre con lo mismo. Todos hemos ido al colegio para aprender, tus papás no podrían trabajar ahora ni comprarte juguetes de no ser por haber ido al colegio".
  • Si ahora el inconveniente son los amigos: "Podemos hablar con la maestra para que te ayude a jugar con otros niños, seguro que al final te lo pasas bien, pero no puedes estar huyendo del colegio porque pensarán que eres un vago y un cobarde, además de no aprender y ser menos listo que los demás".
  • Si al final se levanta y se viste, le daremos un abrazo y le felicitaremos por la decisión que has tomado: "Hoy te estás portando como un niño grande. Estás creciendo, ¡muy bien!".
6-El niño está pintando un dibujo. Le decimos que dentro de 10 minutos vamos a cenar, y que debe ir parando lo que esté haciendo en este momento. Nuestro hijo no hace caso, y decidimos volver dentro de cinco minutos. Todavía sigue pintando. Le recordamos que dentro de 5 minutos vamos a comer, y sigue igual. Le decimos que tiene que ir dejando de pintar y que luego terminará. No quiere dejar de dibujar y nos empuja. Los padres tienen que intentar tratar con él. Lo haremos sobre la marcha, primero veremos cómo actúan y luego ya les daremos pautas a partir de como actúen. La idea es:
  • Le diremos lo siguiente: "No hemos dicho que no puedas seguir ya dibujando nunca, tan solo vamos a parar un momento para comer y reponer fuerzas. Seguro que después de comer, tienes más energía y te salen mejores dibujos".
  • Seguimos (depende de como transcurra todo): "Podemos luego pintar los dos juntos si quieres, hacer un dibujo chulo entre los dos. Pero eso sí, me ha sentado muy mal que me hayas empujado. Me gustaría que antes me pidieras perdón".
  • Si al final se arrepiente, pide perdón y acepta ir a comer, se le dará un abrazo y un beso.
Otros:

f) Molesto a mamá y papá debe actuar, no hago caso y sigo.
h) He sido malo en el colegio. Le tiré del pelo a una niña y le saqué la lengua a la seño.
i) No quiero hacer la tarea, odio el colegio.

Posteriormente, les pediremos que ellos solos representen todas estas situaciones. Si da tiempo, les daremos unos muñecos para que vuelvan a representar una historia delante mía usando dichos muñecos. Y si todavía hay tiempo, pues haremos una técnica de relajación.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Consejos para familias con hijos e hijas con rabietas


1-Cuando la niña se enfade o tenga una rabieta (puede incluir o no agresión a la otra persona), intentar no ponernos también agresivos o a la defensiva. No debemos olvidarnos que los padres y madres somos el primer modelo a seguir que tienen nuestros hijos e hijas. No podemos enseñarle que no es bueno enfadarse de manera agresiva si nosotros reaccionamos así de forma verbal y física. Si les gritamos, se pondrán más nerviosos, no le ayudará a relajarse.

2-Es bueno intentar que se relaje. Si no logramos calmarlo con abrazos y aguantando sus manos si intenta pegarnos, lo llevaremos a una habitación durante cinco minutos. Esperar a que el llanto se reduzca y decirle "no voy a hacerte ni caso hasta que me hables sin gritar ni enfadarse, sino tranquila, y dejes de llorar", "cuando estés más tranquila, hablamos". Es posible que no haya dejado de llorar, pero al menos la rabieta se habrá pasado. Ya está más tranquila, así que hablaremos con ella. No debemos intentar forzar razonar con él cuando está en una rabieta porque en ese momento es incapaz de escuchar con atención.

3-Al hablar con ella, intentar ponerse bajo su piel. Aunque es una niña pequeña, es capaz de expresar emociones. Intentar entender el motivo de su rabieta y responderle: "Entiendo que estés así, yo lo estaría si fuera una niña, pero...", "Entiendo que te hayas enfadado, pero no puedes pegarnos ni gritarnos ni insultarnos porque nos haces mucho daño y nos ponemos muy tristes". No se trata de ceder, sino de saber explicar nuestra postura de manera empática. Si a pesar de todo insiste, aplicar la técnica del disco rayado, donde continuamente le digamos los motivos por los que rechazamos su petición, aunque podemos intentar buscar soluciones. Por ejemplo, supongamos que quiere comer pizza y hay lentejas, y se niega a comerlas. En vez de decirle "cómete las lentejas ya", decirle "mañana podemos comer pizza por la noche, pero hoy comeremos lentejas porque tienes que comer de todo para estar fuerte, y si no lo haces, no podrás mañana comer pizza". Es decir, es saber decirles que no pero acompañarlo con un "podrás hacerlo más tarde...", "en otro momento lo haremos...", "mañana sí...", "no puedes coger eso pero sí otras cosas...". Otras: En vez de decirle "no puedes hacer eso, ahora tienes que...", decir "me parece muy bien, mañana o luego lo haremos porque ahora tenemos que...". Es fundamental intentar negociar con ella y llegar a acuerdos, pero deben ser cumplidos. No se debe ceder para que se calme, sino reforzaremos que siga empleando la rabieta. Se debe ser empático, pero a la vez firmes, y recordar nuestra decisión.

4-Si sus padres o abuelos sienten que se van a poner muy nerviosos y que van a estallar, aplicarse el "tiempo muerto". Es decir, irse a otra habitación a relajarse, y cuando nos encontremos más relajados pues saldremos e intervenimos. Es importante no enfadarnos, es decir, no mostrarnos agresivos ni a nivel físico ni verbal. Es importante evitar recurrir a los gritos, insultos, azotes, etc. Si nos ponemos muy nerviosos, le pediremos disculpas, le daremos un abrazo y un beso, y le diremos que no volverá a ocurrir y que ella también debe controlarse y que seguiréis intentándolo.

5-Cuando termine la rabieta, no echarle en cara nada ni recordar lo que pasó antes. Es importante que ahora se esté tranquilo.

Otras ideas importantes a tener en cuenta son las siguientes:

1-Como siempre, es importante establecer una serie de normas en casa. Deben ser pocas pero claras y firmes. Muchas normas sería muy agobiante para una niña, y no logrará recordarlas. Es importante explicarle esas normas y dejarlas claras. Si las incumple, deberá asumir las consecuencias pactadas. En ningún momento debemos ceder y bajar la guardia. Si no, jamás se tomará en serio las normas.

2-Para que esté más relajada, sería bueno buscar ratos libres donde todos/as puedan jugar con ella, sobre todo jugar a juegos que impliquen movimiento. Ese videojuego de baile al que juega con su hermano es una buena opción.

3-Recordemos que es solo una niña. Tiene su propia forma de ver las cosas y de percibir el mundo. Aunque a nosotros nos parezca una tontería lo que diga, o pensemos que está siendo egoísta y demasiado caprichosa, es como ella siente las cosas. Tiene ideas sobre lo que es justo e injusto, y propias de niñas de su edad. Es por ello que puede cometer los mismos errores o tener las mismas rabietas, pero con el tiempo irá aprendiendo.

4-Podría ser interesante que ganase algo de auto-control. Por ejemplo, podemos dejarle que tome algunas decisiones personales, como escoger la camisa que se pondrá para ir al colegio, y que un día a la semana escoja el postre que desee (es un ejemplo, luego hay que adaptarlo a otros casos).

5-Para prevenir una rabieta producida por el hecho de que se le obliga a interrumpir una actividad que le gustaba hacer, intentar avisarle con 10 minutos de antelación que debe ir terminando. Por ejemplo, está jugando con sus muñecas y se encuentra muy a gusto. Si dentro de poco hay que ir a comer, avisarle con 10 minutos de antelación que debe ir terminando de jugar con las muñecas. Al menos le da tiempo a terminar de jugar de manera relajada que si se le interrumpe de golpe para que deje de jugar al instante.

6-Proponerle retos que estén relacionados con conseguir llevar a cabo una conducta, para así intentar motivarla.

lunes, 1 de abril de 2019

Casos prácticos para trabajar problemas de conducta en niños y niñas de Educación Infantil en el hogar

A continuación se plantean una serie de casos prácticos de niños y niñas de la etapa de Educación Infantil que tienen problemas de conducta. El objetivo es pensar en estrategias para trabajar su conducta de forma que aprenda conductas alternativas adecuadas y poco a poco maduren.


- El hermano se encuentra leyendo un interesante libro. Vas tú y se lo tiras. El hermano entonces le pregunta por qué hace eso. Tras la conversación, le dice que no le hará nunca más caso cuando se comporte de esa manera, y que lo hará si se porta mejor. Se le pedirá que vuelva a molestar al hermano, y éste no reaccionará nada. Yo haré de narrador de la historia, y le haré preguntas a Joaquina para saber si realmente desea eso. Si definitivamente no lo desea, le pedirá disculpas y volverán entonces a hacer cosas juntos. Se le explicará cómo debe comportarse y cómo conseguir la atención de su hermano, representándolo con títeres.

- Joaquina ha roto un jarrón de su abuela, y la madre se enfada con ella. Joaquina le echa la culpa al hermano. La madre entonces busca al hermano y le regaña, éste lo niega todo, pero durante la discusión termina pegando al hermano. Éste llora diciendo que no es justo, que él no ha hecho nada y no merece que le peguen. Se intentará trabajar la empatía con Joaquina, que se ponga en lugar del hermano, que comprenda que él se siente muy triste. Luego repetiremos la secuencia enseñando la conducta adecuada. En todo momento se interaccionará con los títeres.

- Joaquina no se quiere comer un delicioso plato de judías. Discute con su madre muy agresivamente, insultándola y echándola en cara que es una mala cocinera. Llega a tirar el plato. Comienzan a discutir y la hija responde continuamente a la madre. La madre hace como que le pega en el culo y luego la castiga. Luego la madre se echa a llorar por todo lo que ha ocurrido y se lamenta, diciendo que es una mala madre. Se le pregunta a Joaquina si es correcto tratar así a su propia madre. Se le pregunta si debería pedirle disculpas, y así se hará. Luego se repetirá la escena, de forma que al final haya mucho respeto, y si no le gustan las judías, decírselo a su madre muy educadamente, y animar a la madre a prepararlas de otra manera (pedirlas en puré y que le eche algo de chorizo por encima).

- Joaquina coge un objeto. Su abuelo se lo quita porque teme que lo vaya a romper. Joaquina tira de él, quiere intentar quitárselo al abuelo. Éste no se deja, dice que no quiere que ella coja ese objeto porque es muy frágil y lo puede romper. Le dice que ya el otro día le rompió un juguete de su infancia, y que no quiere que le rompa ese objeto. Joaquina ahora comienza a pegarle puñetazos al abuelo, haciéndole daño y provocando que el objeto se caiga al suelo. Joaquina es castigada por su abuelo por haber provocado que el juguete se rompiera y por haber pegado a su abuelo. Se le pregunta a Joaquina si hizo lo correcto, y se le preguntará si piensa que su abuelo ahora es feliz con todo lo que ha sucedido. Le pide perdón, y ahora se repetirá de nuevo la escena, haciendo las cosas bien.

- Joaquina quiere salir a jugar al parque. El padre le dice que no es posible porque tienen que ayudar a su hermano a estudiar para un examen, y luego tienen que preparar una cena con unos amigos. Joaquina se enfada y comienza una rabieta. Se echa a llorar sin parar, gritando. Se le explica en todo momento lo que debe hacer. Se echa a llorar sin parar, sin parar. Entonces el padre la deja sola en un rincón, la agarra y la deja sola, y se va. Ella sigue llorando y nadie le hace caso. El padre en todo momento le dice que hasta que no se tranquilice y deje de dar patadas y estar enrabietada, no le hablará, y como ya lo ha hecho, pues le habla y le insiste por qué no pueden salir. Como conducta alternativa, se repite todo el proceso y en vez de hacer una rabieta, dirá "me gustaría salir, papá". El padre dirá que ahora no puede, pero que mañana jugarán juntos el doble de tiempo, y esto gustará a Joaquina.

- Es la hora de ir al colegio, y a Joaquina no le apetece ir. La madre va a buscarla a la cama, diciendo que debe levantarse y que es hora de vestirse. Joaquina se niega y la lía. La madre insiste en que debe ir al colegio porque es su obligación, pero Joaquina sigue negándose. Al final discuten y se ponen muy nerviosas. La madre intenta levantarla a la fuerza, le da azotes en el cuelo, la niña chilla y le dice a su madre que es tonta. Al final todos acaban llorando. Se le enseña la conducta alternativa y se representa con títeres. La niña dirá que no tiene ganas, la madre le insistirá y ella obedece.

 Alternaremos las actividades de Emilio con las de Joaquina, para que todo sea más dinámico. Intentaremos que los dos participen en ambas, cada uno desde un rol determinado. Las dinámicas que trabajaremos en la sesión de hoy serán las siguientes:

  1. Vamos a dormir de nuevo (Joaquina): Vamos a intentar que vuelvas a dormir sola por las noches. Tenemos que intentar seguir combatiendo con esos monstruos que te asustan. No olvides las palabras mágicas que te enseñamos. ¿Sabes una cosa? Una buena forma de aprender a enfrentarse a los monstruos es visualizar que luchamos contra ellos. Piensa en todos esos monstruos que ves, vuelve a describirlos. ¿Qué les dirías a cada uno de ellos si los tuvieras delante? ¿qué podrías hablar con ellos? Yo tengo un aparato en este reloj que me permite convertirme en el monstruo que tú quieras. (Lo haremos y conversaremos con ella sobre lo que pretendemos. La idea es que les gusta dar miedo a los niños, pero no les hacen nada. Ahora, salen corriendo si les dices esa frase...). ¿Sabes que papá y mamás se sentirán muy orgullosos si tú sola te enfrentas a los monstruos? ¿y si además logras dormir sola sin molestar a nadie, ni llamarlos por las noches? Ellos te suelen dejar el agua, te acuestan y te desean buenas noches. Es hora de darles las gracias por todo dejándoles dormir tranquilos por las noches. ¿Por qué no lo hacemos.
  2. Echarle la culpa al hermano (Joaquina): Joaquina ha roto un jarrón de su abuela, y la madre se enfada con ella. "¡Joaquina! ¿Por qué has roto el jarrón!". Joaquina le echa la culpa al hermano. La madre entonces busca al hermano y le regaña, éste lo niega todo, pero durante la discusión termina pegando al hermano. Éste llora diciendo que no es justo, que él no ha hecho nada y no merece que le peguen. Se intentará trabajar la empatía con Joaquina, que se ponga en lugar del hermano, que comprenda que él se siente muy triste. Para ello, vamos a hacerle las siguientes preguntas: ¿Por qué le echas la culpa a tu hermano? ¿te gusta verle sufrir o ser castigado? ¿está bien echar las culpas a tu hermano? ¿te gustaría que tu hermano te echara las culpas de todo? Ahora representaremos una nueva secuencia usando de nuevos los títeres. Tu hermano ha roto la botella de whisky de tus padres mientras jugaba con un frisbee. Tu hermano agarra el frisbee y lo deja al lado de donde se encuentra su hermana. Los padres la ven, y preguntan qué ha pasado. Tu hermano dice que no sabe, que estaba jugando a la consola. Buscan a Joaquina, y ven que a su lado hay un frisbee: "¡Joaquina! ¿Por qué has roto el jarrón con el frisbee?". La regañan, ella lo niega y le pegan. En el momento de la regañina, interactuaremos con ella. Luego le preguntaremos: ¿Está bien que tu hermano te haya echado las culpas? ¿Entonces tú debes hacer lo mismo que él? Luego repetiremos la secuencia enseñando la conducta adecuada, para que la niña sepa transmitir su inocencia a pesar de todo. Por ejemplo, puede responder: "Yo no he sido, mamá. Yo estaba en mi cuarto, no llego a esa mesa. Mi hermano vino antes y me dio este frisbee". En todo momento se interaccionará con los títeres.
  3. Frustración: No puedo hacer lo que deseo (Emilio): Un niño llamado Jorge tiene ganas de ver el partido de fútbol entre el Sevilla y el Betis, ya que es muy fan del Betis. Está emocionado como en todos los derbis, deseoso de que por fin el Betis gane. Sus padres proponen ese fin de semana ir a visitar a unos amigos, y Jorge debe ir con ellos porque solo es un niño y tiene nueve años. Jorge se enfada y comienza a gritar diciendo que no es justo, que él quería ver el derbi y que son unos egoístas. Su madre le dice: "Teníamos pensado regresar antes del partido porque solamente vamos a visitarlos y comer juntos, pero después de como te has puesto, estarás castigado sin poder ver el partido".

  • ¿Qué opinas de la reacción de Jorge? ¿Qué hizo bien y qué hizo mal?
  • ¿Qué opinas de la reacción de sus padres? ¿Qué hicieron bien y qué hicieron mal?
  • ¿Cómo crees tú que tendría que haber reaccionado Jorge?
  • Representemos la situación, donde cada uno ejercerá cada rol, y analizaremos las diferentes respuestas. Luego nos cambiaremos los personajes y compararemos las actuaciones desarrolladas por cada uno.
  1. Tanto esfuerzo para esto (Emilio): Raquel es una niña muy trabajadora y estudiosa. Sus padres le han prometido que si aprueba todas las asignaturas con al menos un 9, la apuntarán a un grupo de baile. Ella está muy entusiasmada, y se esfuerza mucho para poder sacar un 9. Llegan las notas, y ha sacado dos 8. Raquel estalla y rompe las notas, y se echa a llorar, tirando la mochila al suelo y dándole patadas a lo que tiene alrededor.
  • ¿Qué opinas de la reacción de Raquel? ¿Qué hizo bien y qué hizo mal?
  • ¿Cómo crees que reaccionarán sus padres? ¿Y su tutor o tutora?
  • ¿Cómo crees tú que tendría que haber reaccionado Raquel?
  • Representemos la situación, donde cada uno ejercerá cada rol, y analizaremos las diferentes respuestas. Luego nos cambiaremos los personajes y compararemos las actuaciones desarrolladas por cada uno.
  • Molestar al hermano (Joaquina): El hermano se encuentra leyendo un interesante libro sobre el Cádiz. Llega entonces Joaquina y se lo tira de un manotazo. Joaquina comienza a partirse de risa. El hermano entonces le pregunta: "¡Eh! ¿Pero tú de qué vas? ¿por qué haces eso?". Comienzan a conversar. El hermano entonces le responde: "¿Pues sabes una cosa? No pienso hacerte más caso si no me pides perdón. No pienso decirte nada si sigues portándote así". Tras la conversación, le dice que no le hará nunca más caso cuando se comporte de esa manera, y que lo hará si se porta mejor. Se le pedirá que vuelva a molestar al hermano, y éste no reaccionará nada. Después de todo esto, debatiremos las siguientes cuestiones: ¿Qué opinas de todo esto? ¿te gusta que tu hermano esté enfadado así contigo y pase de ti? ¿por qué crees que está enfadado contigo? ¿te gustaría que tu hermano estuviese siempre enfadado contigo? ¿cómo crees que hay que tratar a los hermanos? ¿cómo podemos hacer que nuestro hermano sea más feliz y nos quiera? ¿cómo tenemos que comportarnos con él? Representaremos la situación delante de ella. Yo haré de ella y él de Emilio. Se le verá pidiéndole perdón y diciéndole que a partir de ahora no volverás a molestarle más y que le ayudarás siempre que lo necesite.
  • Romper objetos de otras personas (Joaquina): Joaquina coge un objeto. Su abuelo se lo quita porque teme que lo vaya a romper. Le dice lo siguiente: "¡Joaquina! Dame ese objeto, es muy delicado, se puede romper, y le tengo mucho cariño". Joaquina tira de él, quiere intentar quitárselo al abuelo. Éste no se deja, dice que no quiere que ella coja ese objeto porque es muy frágil y lo puede romper: "¡Joaquina, por favor, no seas mala! Te he dicho que no me quites eso, y deja de tirar de él, ¡que lo vas a romper! Y ya un día me rompiste un muñeco que tenía yo desde pequeño y me hiciste llorar". Joaquina ahora comienza a pegarle puñetazos al abuelo, haciéndole daño y provocando que el objeto se caiga al suelo: "¡Joaquina, ay, me haces daño! ¡Ay, no, mi juguete!". Joaquina es castigada por su abuelo por haber provocado que el juguete se rompiera y por haber pegado a su abuelo: "Estoy muy triste por lo que has hecho, Joaquina. Te has portado muy mal conmigo y has roto algo que me gustaba mucho. No pienso jugar contigo durante mucho tiempo, hasta que se me pase el enfado". A continuación, le haremos las siguientes preguntas: ¿Qué ha pasado, Joaquina? ¿Te sientes bien con lo que has hecho? ¿Cómo se siente ahora el abuelo? ¿crees que se merece que le desobedezcas de esa manera y le rompas sus cosas? ¿está bien que ahora no juegue contigo durante mucho tiempo? ¿qué podrías hacer para que te perdonase? ¿y para que no vuelva a enfadarse contigo? Le pide perdón, y ahora se repetirá de nuevo la escena, haciendo las cosas bien.
  • Hay días malos mientras hacemos deporte (Emilio): Matilda es una atleta muy veloz que va a disputar la carrera de los cien metros lisos. Lleva tiempo entrenando, y se ve muy confianza. Siente que va a ser capaz de optar a las medallas en el próximo campeonato. Llegó el día del campeonato, y estaba muy nerviosa. Con los nervios, se ató mal el cordón de una de sus zapatillas. Cuando se dio el pistoletazo de salida, Matilda salió corriendo muy veloz. Va en cabeza, y siente que va a ganar. De repente, se pisa el cordón del zapato y se cae. Al final todos la superan y ella termina última. Matilda siente que se ha hecho una injusticia y rompe a llorar, diciendo que jamás volverá a correr.
  • ¿Qué opinas de la reacción de Matilda? ¿Qué hizo bien y qué hizo mal?
  • ¿Cómo crees que reaccionarán sus padres? ¿Y su tutor o tutora?
  • ¿Cómo crees tú que tendría que haber reaccionado Matilda?
  • Representemos la situación, donde cada uno ejercerá cada rol, y analizaremos las diferentes respuestas. Luego nos cambiaremos los personajes y compararemos las actuaciones desarrolladas por cada uno.
  • No me encuentro bien (Emilio): Jaime está estudiando muy duramente para superar su examen de Ciencias Sociales. Necesita sacar una buena nota para conseguir una beca para ir a estudiar a Estados Unidos. De repente, debido a la tensión que está sufriendo, le entra un fuerte dolor de cabeza. Está haciendo el examen y no logra concentrarse. Confunde los enunciados, no se acuerda bien de nada...no hizo buen examen y lo suspendió. Al ver la posibilidad de no conseguir su ansiada beca, rompe el examen por la mitad y la maestra decide castigarlo y llamar a sus padres, quienes se enfadan con él, diciéndole: "La maestra iba a decir que iba a hacer una recuperación de este examen, así que podías haber aprovechado hasta para sacar mejor nota, y le han dado ganas de no hacértela por lo que has montado en clase. De momento estás castigado sin consola, y ya veremos si irás a Estados Unidos, porque con ese comportamiento te irá mal".
  • ¿Qué opinas de la reacción de Jaime? ¿Qué hizo bien y qué hizo mal?
  • ¿Qué opinas de la reacción de sus padres? ¿Qué hicieron bien y qué hicieron mal?
  • ¿Cómo crees tú que tendría que haber reaccionado Jaime?
  • Representemos la situación, donde cada uno ejercerá cada rol, y analizaremos las diferentes respuestas. Luego nos cambiaremos los personajes y compararemos las actuaciones desarrolladas por cada uno.
  • ¡Hay que ir al colegio! (Joaquina): Es la hora de ir al colegio, y a Joaquina no le apetece ir. La madre va a buscarla a la cama, diciendo que debe levantarse y que es hora de vestirse "¡Joaquina, vamos, que es hora de ir al colegio!". Joaquina se niega y la lía. La madre insiste en que debe ir al colegio porque es su obligación, pero Joaquina sigue negándose: "Joaquina, tienes que ir al colegio, tenemos todos que aprender. Tus amigas y tu señorita te van a echar de menos. ¡Vamos!". Al final discuten y se ponen muy nerviosas. La madre intenta levantarla a la fuerza, le da azotes en el cuelo, la niña chilla y le dice a su madre que es tonta. Al final todos acaban llorando. Se le enseña la conducta alternativa y se representa con títeres. La niña dirá que no tiene ganas, la madre le insistirá y ella obedece. ¿Por qué crees que nuestros padres insisten en que vayamos al colegio? ¿crees que lo hacen para fastidiar? ¿sabes los esfuerzos que tienen que hacer tus padres para ir al colegio? ¿qué podríamos hacer para compensarles?


viernes, 1 de febrero de 2019

Orientaciones para crear normas en positivo


Algo fundamental que tiene que tener una norma o límite para que surta efecto es que sea formulado en positivo. Muchas veces, los adultos nos pasamos el día diciéndoles a los niños todo lo que no deben hacer: No grites, no saltes, si no haces esto te castigo sin salir, etc. El formular los límites así tiene varios inconvenientes:
  1. Indicamos al niño/a lo que no debe hacer, pero no le decimos lo que esperamos de él, que es lo que realmente le ayudará a autorregular su conducta y a realizar lo que se le pide.
  2. Damos un tono autoritario y negativo al límite, lo que puede generar en el niño/a sentimientos de rebeldía hacia el mismo.
  3. El niño/a no realizará la conducta por miedo al castigo y/o a la reprimenda, pero no se orienta a la autorregulación y a la conducta adecuada.
Expondremos los siguientes ejemplos de normas redactadas en positivo:

NORMAS EN NEGATIVO
NORMAS EN POSITIVO
  • ¡Si no te comes todo, no ves la televisión!
  • No grites.
  • No corras.
  • No saltes en el sofá.
  • No pegar a otros niños en el parque.
  • Corre, que en cuanto termines de comer te vas a ver la "peli".
  • Habla en un tono bajo que te oigo mejor.
  • Camina despacio.
  • Permanece sentado mientras ves la película.
  • Baja al parque para jugar con tus amigos y divertirte, pero si os pegáis y os enfadáis es que ya no te lo estás pasando bien, y por tanto nos subiremos a casa.

En el primer ejemplo, el niño/a está pensando que se va a quedar sin ver el programa y esto le va a generar frustración e ira, y va a demorar la realización de la conducta por la oposición inicial hacia el límite, generando protestas. En el segundo caso, el niño/a, ante la expectativa positiva de ver la televisión, realizará cuanto antes la conducta.

Como actividad, pediremos que escriban estos límites en positivo.
  1. Acostarse a las 21:00.
  2. No pegarse en el patio.
  3. No subir a casa del vecino si no ha hecho los deberes.
  4. No jugar a la consola si no ha estudiado.
  5. No ver la televisión cuando merienda.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Orientaciones para la comunicación entre padres e hijos adolescentes III: Negociación de normas

En conexión con las entradas publicadas en los dos meses anteriores, os aporto unas pautas para trabajar la negociación de normas en la familia. Partiendo de un caso real para lo cual voy a emplear seudónimos, reflejo cómo se podría intervenir en un caso de este estilo.


Para realizar esto, nos sentaremos en el salón los tres juntos, si acaso en compañía del perrito. Se les propondrá lo siguiente:

"A raíz de la información que me disteis en la entrevista, he podido comprobar que tenéis muchas dificultades para convivir las dos juntas y formar un equipo dentro de la casa, así como para poneros de acuerdo. También he visto que tenéis dificultades para entenderos, es decir, que una entienda cómo se siente la otra y su punto de vista y viceversa. Además, veo que necesitáis aprender a dialogar sin perder los nervios y terminar recurriendo a las discusiones e insultos.

La finalidad de esta primera sesión es la de intentar analizar aquellos hechos que perjudican vuestras relaciones, e intentar negociar una serie de normas de convivencia y de comportamiento para las dos. Es decir, que tanto madre como hija deben cumplir las normas que acuerden y las dos deben asumir las consecuencias en caso de no cumplirlas. Yo he detectado algunos temas a tratar, pero también vosotras debéis aportar otros que contempléis necesarios. Esto que estamos haciendo puede durar entre una ó dos sesiones, dependiendo de cómo transcurra todo y de cómo nos encontremos. Pero antes que nada, reflexionamos algunas cuestiones, las cuales debéis de responder las DOS a cada una de ellas:
  1. Para vosotras, ¿cómo sería una relación madre-hija ideal?
  2. ¿Cuál debería ser el comportamiento de una madre con su hija?
  3. ¿Cuál debería ser el comportamiento de una hija con su madre?
  4. Para que una convivencia funcione bien, independientemente de cómo se lleven las personas, ¿cuáles deberían ser las principales reglas o hábitos a cumplir?
  5. ¿Qué pensáis que haría falta en esta casa para que fueseis felices cada una de vosotras?
  6. Sonia, ¿podrías decirle a tu madre cómo te gustaría que se comportara contigo y cómo te gustaría que fuese vuestra relación?
  7. Juana, ¿podrías decirle a tu hija cómo te gustaría que se comportara contigo y cómo te gustaría que fuese vuestra relación?
  8. Sonia, ¿cuáles son las mejores cualidades que consideras que tiene tu madre?
  9. Juana, ¿cuáles son las mejores cualidades que consideras que tiene tu hija?
  10. Sonia, ¿qué es lo que mejor suele hacer tu madre?
  11. Juana, ¿qué es lo que mejor suele hacer tu hija?
  12. Sonia, ¿en qué ocasiones tu madre te ha ayudado?
  13. Juana, ¿en qué ocasiones tu hija te ha ayudado?
  14. Sonia, ¿qué cambiarías de la forma de ser de tu madre, tanto contigo como en nivel general?
  15. Juana, ¿qué cambiarías de la forma de ser de tu hija, tanto contigo como en nivel general?
  16. Sonia, ¿estás dispuestas a colaborar para que vuestra actual relación mejore de forma positiva, o prefieres interrumpir el proceso?
  17. Juana, ¿estás dispuestas a colaborar para que vuestra actual relación mejore de forma positiva, o prefieres interrumpir el proceso?
  18. Sonia, ¿qué estarías dispuesta a hacer para mejorar la relación?
  19. Juana, ¿estás dispuestas a colaborar para que vuestra actual relación mejore de forma positiva, o prefieres interrumpir el proceso?
"Bien, el objetivo de estas preguntas era generar un punto de partida con el objetivo de que, estando las dos juntas, dialogarais acerca de vuestra relación y poder determinar si las dos estabais motivadas para participar en este proceso y queríais hacerlo. Si no había implicación por parte de las dos, no tenía sentido comenzar esto porque no serviría de mucho".

Los temas que he podido extraer que son interesantes para debatir son los siguientes:
  1. Tareas de la casa, incluyendo recados.
  2. Horario de salidas con las amigas.
  3. Estudios.
  4. Uso del teléfono móvil.
"Si os parece bien, comenzamos a trabajar con estos temas. Si no, podéis sugerir otros y los debatiremos. Mi función aquí es ayudaros a dialogar entre vosotras, así como guiar el debate. Iremos tema a tema trabajando. Vamos a intentar ir por turnos. Si tenéis algo que decir, esperad vuestro turno. Procurad no interrumpir a la otra persona, tenéis que acostumbraros a escuchar y luego opinar de forma educada. Si no estáis de acuerdo con la opinión de la otra persona, podéis explicar por qué pero sin faltar el respeto"

Es importante procurar que haya respeto entre las dos, y que no se interrumpan. Si alguien no está de acuerdo con el punto de vista aportado por la otra persona, pues está en su derecho a expresarlo, pero siempre desde el respeto. Nunca se utilizarán respuestas negativas como los insultos, ataques personales, recordar hechos del pasado, etc. Mientras hablan, se debe procurar enseñarles formas adecuadas para comunicarse y expresar discrepancias de forma asertiva:

"Luego, a la hora de opinar o discrepar de lo que dice la otra persona, tenéis que evitar perder los nervios y recurrir a los gritos e insultos. Podéis intentar decir expresiones como las siguientes: "Entiendo lo que dices, pero no estoy de acuerdo contigo. En mi opinión, creo que...", "Siento decirte que no comparto lo que dices. A mí me parece, personalmente, que...". Es así como hay que dialogar, evitando los gritos, insultos y perder los nervios. Si os sentís mal, podéis pedir permiso para levantaros y respirar hondo en otra habitación, beber un vaso de agua, y cuando estéis mejor, pues retomamos el diálogo".

1-Tareas de la casa, incluyendo recados.
  • Juana, me gustaría que me indicaras las virtudes y los problemas de Sonia a la hora de participar en el cuidado de la casa y en aquellos recados que sean vitales para que la convivencia familiar prospere. (Aquí la madre comienza a describir su punto de vista, intentaré que Sonia no haga interrupciones)
  • Sonia, me gustaría saber si estás de acuerdo con lo que tu madre ha dicho. Si no es así, justifica tu respuesta, pero siempre siendo educada y respetuosa. Puedes dar tu opinión personal. (Sonia da su punto de vista sobre lo que ha dicho su madre. Se intentará recordarle que debe guardar respeto, y su madre deberá dar ejemplo y hacer lo mismo. Si la madre no cumple esta regla, menos lo hará su hija).
  • Esto es orientativo, dependerá de lo expuesto por madre e hija durante el debate: Bien, a raíz de lo expuesto, creo que tendríais que acordar ambas comprometeros en todas las tareas de la casa. Estáis conviviendo juntas, las dos solas. No tenéis a nadie más. Juana trabaja siempre a diario y no puede ocuparse de todo. Sonia ahora mismo su único deber es estudiar, pero tiene más tiempo libre que Juana. Sonia a veces ha intentado hacer algunas tareas, como sacar al perro o alguna vez ir a hacer algún mandado, y aunque pueda no haberlo hecho bien, el esfuerzo debe ser valorado, pero no es suficiente. Lo justo es que haya un reparto de tareas diarias. Vamos a hacer una tabla:

LUNES
MARTES
MIÉRCOLES
JUEVES
VIERNES
SÁBADO
DOMINGO

Tareas de Juana












Tareas de Sonia












"Debe ser un reparto coherente. ¿Sabes hacer todas estas tareas, Sonia? Si no es así, Juana debe enseñarle. Sonia, debes tener en cuenta que ya no eres una niña. Tienes casi 16 años, y dentro de poco serás mayor de edad, así que tienes que pensar en que poco a poco debes aprender a ocuparte de nuevas responsabilidades, trabajando en equipo con otras personas. Hoy es tu madre, en un futuro puede ser una amiga con la que compartas piso, o incluso una parejita. Si ahora lo aprendes, cuando seas más mayor te verás más capaz de hacerlo. Si algún día no puedes, debes justificarlo, y a cambio debes hacer alguna tarea más por tu madre a lo largo de la semana para compensarlo. Y esta norma es aplicable también para Juana, es lo justo porque las dos estáis implicadas en este proyecto". (Esto lo sacaré yo, como una forma de ayudarles, para enseñar a la madre de que se puede ser flexible en el sentido de que, si la norma no se puede cumplir, hay que escuchar a la otra persona y llegar a un acuerdo). "Es bueno que escuches a tu hija cuando no cumpla una tarea, por si está justificado. Si es así, entonces debe comprometerse a hacer una tarea por ti a lo largo de la semana. Si no es así, se tomarán consecuencias".

Ahora es el momento de pactar las consecuencias. De entrada, una de ellas es la que se ha dicho de tener que recuperar la tarea no realizada. ¿Qué otra consecuencia puede haber? IMPORTANTE: Juana no debe pasar del tema y terminar haciendo por ella la tarea. Si ocurre esto siempre, al final ella se acomodará y no hará nada, porque sabe que al final se lo harán por ella y no habrá consecuencia.

2-Horario de salida con las amigas
  • "Sonia, como cualquier persona, necesita tener su tiempo y espacio para estar con sus amigos y amigas. Me gustaría que propusieras el horario que te gustaría tener y cuál es tu situación actual" (Dejar que hable, y que Juana no la interrumpa).
  • "Juana, me gustaría saber por qué a tu hija no le dejas que se recoja a la misma hora que todas sus amigas". (Debe justificar su postura, y Sonia no debe interrumpirle, ni tampoco debe faltarle el respeto).
  • (Esta parte estará condicionada por las respuestas de las anteriores). "Sonia, ¿qué podrías hacer tú para ganarte la confianza de tu madre para que te deje quedarte hasta esa hora? ¿qué podrías ofrecer?" (Si vemos que se bloquea, pedirle sugerencias a Juana). ¿Crees que podrías cogerle ahora el teléfono a tu madre cuando te llamase, y así evitar que reaccione mal?".
  • Ahora, Juana, tú también sales con tus amigas, ¿no? ¿A qué hora normalmente te recoges? ¿Qué diferencia hay con respecto a tu hija? ¿A qué te comprometes para dar ejemplo a tu hija? (Que ella reflexione, y si no, pedirle a Sonia que aporte una idea).
  • ¿Qué consecuencias vamos a pactar para cada uno de no cumplir esta norma?
3-Estudios

"Bueno, las dos me habéis contado vuestra versión de lo sucedido con el colegio. La situación actual es que Sonia no ha renovado todavía su DNI, está pendiente de hacerlo, y que no se ha matriculado en el colegio."
  • "Sonia, ¿por qué se ha dado esta situación?" (Permitirle que hable y se explique, que justifique por qué no acudió a renovar el DNI en las fechas en las que su madre le había pedido cita para ello. Procurar que Juana no le interrumpa).
  • "Juana, ¿estás de acuerdo con el punto de vista de Sonia? ¿cuál es el tuyo?" (Permitirle que hable y se explique. Procurar que Sonia no le interrumpa).
  • "Sonia, ¿qué opinas de lo que ha dicho tu madre?" (Permitirle que hable y se explique. Procurar que Juana no le interrumpa).
  • "Sonia, me gustaría que nos explicases qué deseas estudiar y por qué, con todos los detalles necesarios. Es decir, quiero que nos cuentes cuáles son tus planes de futuro" (Permitirle que hable y se explique. Procurar que Juana no le interrumpa).
  • "Juana, ahora me gustaría que nos explicases qué opinas de los argumentos facilitados por Sonia". (Permitirle que hable y se explique. Procurar que Sonia no le interrumpa).
  • "Sonia, ¿estás de acuerdo con lo que dice tu madre? ¿te gustan sus alternativas o propuestas? Justifica tu respuesta." (Permitirle que hable y se explique. Procurar que Juana no le interrumpa).
  • "Sonia, como persona de 16 años que eres, ya tienes que ir acostumbrándote a tomar tus propias decisiones de cara a tu futuro. Si esos son tus planes para el futuro, pues de acuerdo. Debes hacer lo que creas que te conviene y te vaya a gustar. Si en un futuro te arrepientes o sientes que te has equivocado de decisión, por cualquier motivo, pues no te preocupes, son cosas que pasan. Pero ahora, a cambio de escoger ese camino, debes comprometerte en esforzarte por lograr terminarlo satisfactoriamente. ¿Qué te propones para ello?" (Permitirle que hable y se explique. Procurar que Juana no le interrumpa).
  • Juana, Sonia debe aprender a tomar sus propias decisiones y a seguir su camino para lograrlas. Ella debe asumir sus propias responsabilidades, aunque siempre tú puedes aportarle consejo y sugerencias. Bien, a cambio de que Sonia pueda hacer esto, ¿qué le propondrías hacer? ¿qué le exigirías? (Se anotan las ideas). ¿Y las consecuencias de no cumplir con esta conducta? (Por ejemplo, puede pedir que estudie durante dos horas diarias, y que deba traer casi todo aprobado en la primera evaluación. Son ideas, pero deben salir de Juana). ¿Y a cambio de cumplir, qué recibirá a cambio? (Es algo que hay que negociar, pero debe ser algo realista y que le provoque mucho interés) Es decir, ¿a qué se compromete tu madre si tú cumples?
  • ¿Qué consecuencias vamos a pactar para cada uno de no cumplir esta norma?
4-Uso del teléfono móvil
  • Sonia, ¿normalmente qué sueles hacer con el móvil a diario? Es decir, ¿qué tipo de actividades haces con él?
  • Además de usar el teléfono móvil, ¿qué aficiones tienes? ¿qué sueles hacer a lo largo del día? (Es para ver cómo el móvil influye en su vida)
  • Juana, ¿estás de acuerdo con todo lo expresado por Sonia? ¿Qué opinas sobre el uso que hace del móvil?
  • Sonia, ¿estás de acuerdo con lo que dice tu madre? (Que se exprese, pero controlar que no falte el respeto)
  • Sonia, ¿hay alguna actividad que tu madre haga en exceso también, y consideras que ésta no sea adecuada?
  • ¿Creéis entonces que estas actividades distraen en exceso a la otra persona, y que afectan a su rendimiento diario? ¿Qué le sugeriríais a esa persona?
  • Juana, ¿qué uso preferirías que Sonia hiciera del móvil? ¿Y tú, Sonia de la actividad que has citado de tu madre? (Acordaremos unas normas de uso o disfrute de esa actividad. Indicaremos el horario en que se realizará, y las consecuencias de no cumplirlo.)
  • ¿Qué consecuencias vamos a pactar para cada uno de no cumplir esta norma?
Importante explicarlo: Se debe controlar que las normas se cumplan. Se debe reparar el daño causado, es decir, si no realiza las tareas domésticas que le corresponden, debe hacer a cambio una tarea de la otra persona a lo largo de la semana si ésto está justificado. Si vemos que durante una semana hay muchos incumplimientos, se le dará un primer aviso. Si a la siguiente semana todo sigue igual, entonces se aplicarán las consecuencias pactadas.

"Con esta dinámica, hemos trabajado lo siguiente: La escucha activa, la empatía, el uso del diálogo para hablar...con una forma de evitar tener que utilizar los gritos e insultos a la hora de conversar sobre temas que os preocupan".

Para finalizar, algunas cuestiones:
  1. ¿Estáis conformes con las normas y consecuencias que habéis planteado?
  2. ¿Cómo os habéis sentido durante todo este proceso de trabajo que hemos seguido?
  3. ¿Estáis dispuestas a seguir trabajando la mejora de las relaciones y la convivencia entre las dos a partir de nuevas actividades en las próximas sesiones? ¿Os entusiasma la idea?

lunes, 1 de octubre de 2018

Orientaciones para la comunicación entre padres e hijos adolescentes II: La adolescencia


Para los hijos/as adolescentes:

1-Practicar al menos dos veces al día técnicas de respiración y de relajación. Se sugiere la relajación progresiva de Jacobson, acompañado con música relajante.

2-Es importante aprender a hacer un esfuerzo por escuchar. Es posible que tus padres no entiendan cómo te sientes, y les cueste ponerse en tu lugar. Pero al menos escucha su versión, su punto de vista o sus sugerencias, y una vez que terminen, comienzas a explicarte: "Te agradezco tus sugerencias, pero no estoy de acuerdo contigo, porque (...)". De esta manera, te escucharán de forma más atenta y puedes hacerte entender mejor que si reaccionas gritando y faltando el respeto: "¡Pero mira que sois pesados! ¡Qué no, hombre, qué me niego!".

3-Aunque no compartas su punto de vista, intenta comprender la postura de tus padres. Hay padres que tiene miedo a que sus hijos tomen decisiones inadecuadas desde su punto de vista, o a que se equivoquen y luego sufran consecuencias negativas. Es por ello que muchos se vuelven muy insistentes con sus hijos, e incluso llegan a imponerles normas o castigos para cumplir su objetivo de que no hagas lo que te apetezca hacer. En todo momento, intenta explicar tu postura y, tras escucharles, intenta valorar las justificaciones que te dan y se las comentas: "Sé que lo hacéis porque tenéis miedo, pero quiero que entendáis el motivo por el que lo hago (...)".

4-Anima a tus padres a revisar las normas y negociarlas y, si no las hubiera, acordar una serie de normas para todos los miembros de la familia. A la hora de negociar, hay que intentar buscar soluciones que puedan satisfacer a todas las partes. Eso conlleva a que tengamos que ceder un poco en nuestros intereses, pero siempre en su justa medida, sin excesos. También se deben negociar las consecuencias de no cumplir las normas, y esto vale para cada una de las partes. Se deben asumir dichas consecuencias sin rechistar una vez aprobadas por todas las partes.

5-Comprometerse a pasar un tiempo a la semana con la familia para hacer actividades juntos. Podéis negociar las actividades a realizar, o si acaso que cada semana un miembro tenga la libertad de escoger la actividad a realizar. Se sugiere realizar actividades que sean relajantes, como el deporte.

6-Aceptar asumir algunas responsabilidades en casa si no las tuviera. Participar en tareas domésticas, recados y otras responsabilidades, dejándose enseñar por los demás.



sábado, 1 de septiembre de 2018

Orientaciones para la comunicación entre padres e hijos adolescentes I: Las familias


Para los padres y madres:

1-No sobreproteger a vuestra hija, y dejar que tome sus propias decisiones. Es normal que a veces no nos parezcan adecuadas algunas decisiones que toman nuestros hijos/as con respecto a un asunto en concreto, o simplemente prefiramos una solución mejor desde nuestro punto de vista. Es muy positivo que le planteemos estas sugerencias a nuestros hijos/as, pero debemos darles la libertad de que ellos luego tomen su propia decisión una vez escuchados todos los puntos de vista. Es posible que se equivoquen y luego se arrepientan, pero es así como luego madurarán como personas. Las personas maduramos a partir de los errores cometidos y asumiendo las consecuencias de sus actos, ya que de ellos extraemos una lección. Acercanos a ellos/as con afecto, y si se pone nervioso, intentar no alterarnos. Es mejor callarnos, esperar a que se calme y luego decírselo, para evitar ponerla más nerviosa y comenzar una discusión. Es importante la manera en que se lo transmitamos: "Entiendo tu decisión, pero me gustaría que antes de tomar la decisión definitiva, piensas en estas otras opciones...". Esto también debe aplicarse a la hora de opinar sobre su conducta o comportamientos ante una situación determinada, o sobre una postura o forma de pensar que tenga: "Respeto tu opinión, pero no la comparto. En mi opinión, yo creo que...". Nunca imponer una decisión, salvo que su vida pueda realmente correr peligro. Tampoco emplear el sarcasmo o la ironía a la hora de realizar alguna crítica sobre su punto de vista, porque le haría daño.

2-Si comienza a discutir por algo, esperar a que termine de hablar y a que se calme. Da igual el tiempo que tarde. Una vez que esté más calmada, comenzad a hablarle, pero manteniendo la calma. Si comenzamos a elevar el tono de voz, se enfurecerá. Debemos transmitirles nuestro punto de vista y ser firmes, pero siempre manteniendo la compostura, aunque nos conteste mal. Si nos contesta mal, dejar de hablar y esperar a que se calme. Así comprenderá que gritando y faltando el respeto no conseguirá nada. Vosotros debéis actuar igual: Si sentís que estáis muy enfadados y que vais a dirigiros a ella con enfado, respirar hondo y esperar a estar más tranquilos, puesto que así evitaremos que termine en discusión.

3-Las normas de convivencia y de conducta en la casa deben estar consensuadas entre todos los miembros de la familia. Habrá normas para todos/as, tanto para todos los miembros de la familia como otras más específicas para cada miembro. Deben ser debatidas entre todos y todas, llegando a acuerdos que satisfagan a todos/as. Se promueve de esta forma la democracia en la casa y el diálogo igualitario. También se deben pactar las consecuencias de no cumplir las normas. Los padres y madres deben ser firmes a la hora de controlar que las normas se cumplan y que sus hijos/as asuman las consecuencias de no hacerlo, sin ser flexibles. A cambio los padres y madres deben cumplir las suyas y asumir las consecuencias de no hacerlo. Si se es flexible con las normas o no hay constancia a la hora de asumir consecuencias cuando se incumplen, no servirán de nada, puesto que la adolescente no las tomará en serio.

4-Vuestra hija tiene sus propias necesidades e intereses. Muchas veces cometemos el error de no ponernos en el lugar de nuestros hijos/as para entender su forma de pensar, y poder entender su postura en cada momento. Por olvidarnos, ¡nos olvidamos a veces de que nosotros/as también fuimos adolescentes! Pedirle explicaciones de cada postura que tome o para saber por qué está enojada y con esa actitud.

5-No demostrar inseguridad ante ella. Si le damos a entender que no podemos más con esta situación y que ella nos supera, entonces seguirá comportándose de la misma manera para lograr sus propósitos. Además, puede llegar a imitar esa conducta. Si a la mínima dificultad que tengáis en vuestra relación tiráis la toalla o decís que no podéis más, ella hará lo mismo ante cualquier situación que le resulte dificultosa, ya que habéis sido su ejemplo para ella, y no podréis echarle en cara nada.

6-Respetar la forma de ser de nuestros hijos/as. Nunca compararlo con otras personas, sean amistades, sean familiares, o incluso con nosotros mismos. Puede que tomen decisiones que al principio no nos gusten, pero debemos dejar que crezcan y aprendan a ser responsables de sus actos, así como más autónomos.

7-Con respecto a los estudios, habría que analizar los reales motivos de por qué los abandonó, y qué piensa hacer de ahora en adelante. Es importante conocer cuáles son sus motivaciones y expectativas, y qué aspiraciones tiene en la vida. Es preciso exponerle todas las vías académicas y profesionales que tiene a partir de ahora, y si es necesario, recurrir a los servicios de un psicopedagogo para iniciar un proceso de orientación académica y profesional.

8-Intentar mejorar los lazos familiares haciendo más actividades juntos. Intentar dedicar un tiempo semanal para hacer cosas en familia (previa negociación). Permitir que la adolescente escoja de vez en cuando la actividad a hacer en familia, para que vea que también tiene capacidad de decisión dentro de ella. Se debe promover siempre un diálogo igualitario a la hora de tomar decisiones sobre estos temas. Se sugiere realizar actividades de relajación, como aplicar las técnicas de relajación progresiva de Jacobson, técnicas de respiración, masajes, hacer deporte, aguas termales, yoga, etc.

9-A la hora de conversar con la adolescente en un conflicto, procurar no dar largas charlas o sermones sin posibilidad de "feed-back", porque posiblemente a los tres minutos haya dejado de prestar atención. Lo ideal es que sea un diálogo, donde continuamente se le hagan preguntas a la adolescente a medida que se avance y se le pida su postura u opinión sobre lo que se está relatando. De esta manera se involucra más en la conversación y capta mejor las ideas que queremos transmitirle.

10-Debemos recordar que la adolescencia es una etapa dura, en la cual sus intereses cambian y desean tener más autonomía e independencia para tomar decisiones, y las relaciones entre iguales son ahora muy influyentes. Durante la infancia, los padres eran el pilar social fundamental, pero en la adolescencia suelen tener más influencia los amigos y amigas que los padres y madres. Ahora tienen mayor capacidad de diálogo y para reflexionar, por lo que debemos evitar tratarles como si fueran niños de Primaria, y resolver los conflictos dialogando y no recurriendo a castigos salvo que hayan sido negociados previamente. También es normal que acaben cuestionando la autoridad o algunas normas o rutinas que anteriormente asumían pero que ahora, debido a la capacidad para analizar y reflexionar que ha desarrollado, pues cuestionan y pueden terminar por rebelarse. Estas situaciones no las debemos tomar como un ataque personal hacia nosotros o una falta de respeto, sino como algo que forma parte de la adolescencia. No tienen intención de hacernos daños. En cualquiera de los casos, hay que dialogarlo todo y llegar a acuerdos.
11-Si queremos transmitir una conducta o unos valores a nuestros hijos/as, nosotros debemos ser el primer modelo a seguir. Si comprueban que no lo llevamos a la práctica, entonces se decepcionará y no valorará la importancia de esa conducta o valores.

12-Los adolescentes deben tener responsabilidades en la familia. Además de estudiar, deben ayudar con las tareas domésticas y ayudando a la familia en todo aquello que necesite, siempre que esté en su mano. Por ello, debemos asignarles algunas pequeñas responsabilidades de tareas a realizar para ayudarles a ser más responsables y así lograr que su autoestima aumente al comprobar que es valorado en su familia. Es importante que cumpla con sus obligaciones, y si no lo hace cuando le toca, lo harás más tarde en el día, pero nunca hacerlo por ella porque entonces no aprenderá ni asumirá ningún tipo de responsabilidad.

13-Para aumentar el autoestima de nuestros hijos/as, conviene que tengamos en cuenta su opinión para todo. Buscar momentos en los cuales la familia esté reunida (por ejemplo, a la hora de comer) y hablar sobre el día, sobre un tema de actualidad...y pedirles su punto de vista. Comentarles los problemas que tenemos en el día a día (por ejemplo, en el trabajo) y preguntarle qué haría ella en su lugar. De esta forma, la confianza entre todos/as irá aumentando, cuando ella compruebe que confiáis en ella y la escucháis. Poco a poco ella puede abrirse y explicar cómo se siente en cada momento, y pedir ayuda cuando la necesite.

14-Si llega un momento en que nos falta el respeto, comunicárselo con sinceridad y sin alterarnos: "Me ha dolido eso que me has dicho, creo que no has sido justa conmigo. Yo solamente quería (...)". Tenemos que explicárselo para que se dé cuenta acerca de cómo os habéis sentido con su comportamiento, y hacerla reflexionar.