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martes, 8 de diciembre de 2015

Análisis de las propuestas del Libro Blanco sobre la profesión docente y el entorno escolar, elaborado por José Antonio Marina

Como sabéis, el actual Ministro de Educación, Cultura y Deporte, D. Íñigo Méndez de Vigo, le pidió al filósofo y pedagogo, D. José Antonio Marina, la elaboración de un libro blanco sobre la profesión docente y su entorno escolar, con vistas a elaborar nuevas propuestas para reformar las actuales leyes educativas, aunque haciendo especial hincapié en la formación del profesorado, el acceso a la función docente y en la evaluación del profesorado. He decidido elaborar una entrada con reflexiones personales sobre las propuestas que ha hecho el equipo de Marina, haciendo equipo con Carmen Pellicer y Jesús Manso. Esta entrada será actualizada, como si fuera una wiki, para ir aportando nuevas ideas que se me vayan ocurriendo. Podéis acceder al Libro Blanco haciendo clic aquí.

Más bien me centraré en hacer preguntas, algunas de ellas ya formuladas en un correo electrónico habilitado para ello (libro.blanco@mecd.es):

1-Éste es el nuevo sistema de acceso a la función docente propuesto por José Antonio Marina en su libro blanco:


Se destaca que, al finalizar el Grado, los aspirantes deben superar una prueba nacional que permitirá evaluar si posee los conocimientos y competencias esenciales para la docencia, y a partir de ahí poder escoger un Centro Superior de Formación del profesorado de su elección o no, dependiendo de la posición en que quede (habrá ayudas para facilitar la movilidad del alumnado). Al parecer se tiene la intención de que solamente sean seleccionados un grupo determinado de aspirantes, ya que el sistema no puede absorber a todos los aspirantes a la docencia. Se dice, en el Libro blanco, que hay el triple de maestros/as que el sistema pueda absorber para darles trabajo. Una vez superada la prueba y escogido el Centro Superior de Formación del Profesorado, se estudia el Máster (de la especialización escogida) y se realizan dos años de prácticas remuneradas. A partir de ello, se obtiene un "Diploma de aptitud", que habilita a la persona para ejercer la docencia. Luego, puede optar por dos vías: (A) Presentarse a las oposiciones para trabajar en la escuela pública, o (B) presentar su candidatura en centros privados y concertados. Aquí surgen algunas preguntas:
  1. ¿Todas las personas que se presenten a la prueba nacional podrán terminar haciendo el Máster y las prácticas remuneradas si la superan, o será a partir de una nota cuando podrán hacerlo? ¿Habrá titulados en Magisterio que, a pesar de tener el Grado, no podrán nunca ejercer la docencia si no se alcanza una nota determinada (el "numerus clausus")? ¿No sería mejor limitar el número de plazas en las facultades de ciencias de la educación y escuelas universitarias de magisterio, y pasar una prueba de acceso previa en éstas, como proponía el PSOE?
  2. ¿El sistema puede permitirse pagar dos años de prácticas remuneradas y a la vez pagar los salarios del profesorado interino, sobre todo de aquellos que realizan sustituciones, o es que a cambio se reducirán las plazas de interinos para cubrirlas con las de los aspirantes en prácticas o "becarios"? ¿Conllevará este sistema el despido de miles de interinos?
  3. Sigo con los docentes interinos: Aquellos que actualmente se encuentren dentro de las bolsas de trabajo de la Administración pública, tengan o no tiempo de servicio, ¿tendrían que pasar por todo este proceso, o ya tendrían todo este proceso "convalidado"? ¿Pasaría lo mismo, de ser así, con todas aquellas personas que se han titulado previamente a la implantación de este sistema, y que no se encuentran en esas bolsas por estar trabajando en centros privados, o en la educación no formal, en la enseñanza universitaria o en trabajos no relacionados directamente con la educación?
  4. El Máster y la consecución del Diploma de Aptitud, ¿también deben hacerlo los graduados en Educación Infantil y Educación Primaria? Entiendo este procedimiento para aquellos graduados que aspiren a ser docentes en las etapas de Educación Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional, etc., pero, ¿y los maestros y maestras? ¿Deben entonces cursar un Máster también y superar los dos años de prácticas? Actualmente, en los grados de Maestro, tienen al menos seis meses de prácticas, además de una profunda formación didáctica. En el apartado 6 del Libro docente, se especifica que habrá un Máster de formación del profesorado para Educación Infantil y Educación Primaria. ¿Pero es que acaso la carrera no les prepara para esto ya, en los cuatro años y teniendo al menos seis meses de prácticas? ¿No sería mejor reformar los planes de estudio de las enseñanzas de Grado en Educación Infantil y en Educación Primaria? ¿Para qué está la carrera universitaria?
  5. No habéis tocado para nada el actual sistema de oposiciones. Simplemente habéis planificado más etapas en la etapa de acceso a la función pública docente, pero no se menciona si se cambiará el sistema de oposiciones, el cual muchos consideran desfasado e injusto. Deja esta competencia a las administraciones públicas, sin decir nada más. ¿No deberían de haber trabajado este tema? Es precisamente algo que muchos se quejan.
2-Evaluación del profesorado:
  1. Sugerís que el alumnado pueda evaluar al profesorado. Esto se hace en las universidades, donde al final de cada asignatura se pasan unas encuestas para valorar la asignatura y la labor docente. Pero, ¿debe influir verdaderamente en las condiciones laborales del profesorado? ¿Y si el alumnado solamente puntúa bien a aquellos docentes con los que ha aprobado "a la primera"? ¿Y si se realiza una evaluación subjetiva? ¿Y si el profesorado sube las notas para que el alumnado le valore bien? Esto ya se realiza en Estados Unidos, y es objeto de numerosas críticas.
3-Orientación laboral (actualizado 26/01/2016):

Publiqué este párrafo en un debate en Linkedin: "Veo muchas declaraciones de intenciones, pero pocas propuestas concretas. Yo creo que deberían constituirse, de forma oficial, en relación a lo que explican sobre "orientación laboral", un sistema de relaciones entre orientadores educativos y orientadores laborales, como los que se encuentran en las asociaciones pertenecientes a la Administración educativa. Al menos una vez cada dos semanas o al mes debería convocarse una reunión entre orientadores educativos y al menos un orientador laboral para informarles del estado del mercado laboral, de las demandas que exige en cuanto a formación y desarrollo de competencias, estrategias de búsqueda de empleo (actualización), procesos de selección (me refiero a que orienten con nuevas ideas para que el alumnado aprenda a superar una entrevista de trabajo), etc., y luego los orientadores incluirán estas referencias en los POAT para trabajarlo en las aulas a partir de materiales diversos como los que suelen ya elaborar, y orientar al profesorado para que sepan cómo poder desarrollar estas competencias desde sus asignaturas. Bueno, es solo una idea, creo que no requeriría una gran inversión, si acaso mejorar las relaciones entre las consejerías de educación y de empleo en ese sentido, y regular estos vínculos."

Como he dicho, seguiré actualizando esta entrada poco a poco, a medida que me surjan más ideas. Os animo a seguir debatiendo y planteando nuevas cuestiones.



viernes, 16 de enero de 2015

Opinión sobre el debate desarrollado en Twitter bajo la etiqueta #UnidosVsMagisterio

Estimados ciudadanos:

A lo largo de la mañana, mientras me ocupaba de mis obligaciones, pude comprobar que en la red social Twitter estaba siendo, como principal tendencia, el tópico " #UnidosVsMagisterio". Al parecer, viene originado por un comentario de un ingeniero cuyo mensaje implícito era una crítica hacia la diferencia que existe entre Magisterio (actualmente los Grados de Educación Primaria y Educación Infantil) y otras titulaciones con respecto a la dificultad de obtener dichas titulaciones. Bien, yo estudié la carrera de Magisterio también, y estoy en mi derecho a transmitir en mi blog mi punto de vista sobre los temas que se están debatiendo.

Como bien dicen algunos usuarios (me abstengo de decir sus nombres), la gente no critica la profesión del Maestro, sino la propia formación inicial de los futuros docentes. No tiene sentido cuando todos nosotros hemos ido a la escuela y fue allí donde aprendimos a leer, a escribir, a realizar cálculos, valores, cultura general, un poco de idiomas, etc. Sin esos conocimientos, no habríamos podido desenvolvernos en la vida cotidiana. Ni un ingeniero, ni un periodista, ni un basurero, ni un actor, etc., por nombrar algunas profesiones, todas ellas respetables porque realizan una función fundamental dentro de nuestra sociedad. Ahora, vamos a centrarnos en la carrera de Magisterio, ya que yo cuando la estudié todavía existía el antiguo plan de estudios que diferenciaba entre diplomaturas y licenciaturas.

Ciertamente, Magisterio es una carrera en la cual, si trabajas a diario y te implicas, trabajas junto a tus compañeros y te comprometes, puede aprobarse perfectamente y pasando "limpio" al siguiente curso. Yo tuve muchas asignaturas donde la evaluación era a partir de la realización de trabajos, tanto individuales como grupales. Eso sí, el trabajo era diario, continuaba estaba siempre realizando trabajos a diario y durante todo el fin de semana. Si no, pues estaba en clase, ya que teníamos clase por la mañana y por la tarde, dependiendo de las asignaturas optativas o de libre configuración que hubiéramos escogido. Luego teníamos exámenes sobre todo en la mayoría de las asignaturas troncales, pero cierto es que, a excepción de las materias de Psicología, su contenido no era complicado, y cierto es que se te quedaban muchas ideas gracias a la asistencia diaria a clase (era obligatoria para acceder al sistema de evaluación continua) y la realización de los trabajos, lo cual facilitaba mucho el estudio. Y además que en los temas de didáctica siempre hay ideas que se repiten y se pueden aprovechar ideas de otros materias para otras y, cómo no, tu experiencia como alumno. Como hemos sido todos estudiantes en el colegio, pues al final nos acordamos de algunas tareas que hacían con nosotros nuestros maestros y valoramos aquello que nos gustaba y aquello que no nos gustaba tanto. Y con respecto a los exámenes, es cierto que había exámenes donde podías usar todos los materiales que quisieras. Eran exámenes donde tenías que realizar una reflexión, un ensayo o resolver un supuesto práctico. Obviamente no era de "copiar y pegar", no tendría sentido ese examen.

En cuanto a las prácticas, lo importante es acudir a diario e implicarte, y luego ya tienes que realizar la Memoria a final de cada período de prácticas, pero aprobarla no resultaba complicado. Y en cuanto a las optativas, había de todo. Había optativas que parecían troncales, pero otras con asistir y realizar las tareas que se realizaban en la misma clase, bastaba para aprobar. Pero son optativas al fin y al cabo, y en toda clase podías sacar provecho de algo. Son metodologías y sistemas válidos de evaluación como otro cualquiera siempre que sirva para que el alumnado aprenda. Hay asignaturas, de muchas carreras, donde el sistema de evaluación consiste en memorizarse un tocho de apuntes que luego la gente olvida tras "vomitarlo" en el examen. ¿Qué has aprendido, si no te acuerdas de nada? Donde al final se aprende es en la práctica, ejerciendo tu profesión y llevando a la práctica lo aprendido. Al menos realizar un trabajo de reflexión o resolver un supuesto práctico resulta más provechoso que memorizarse un tocho para un examen.

¿Qué podríamos mejorar? Pues bien, admito que la enseñanza resultó incompleta. No quiere decir mala, solamente incompleta. Nos faltó analizar más situaciones de la vida educativa, realizar juntos más unidades didácticas, aprender a realizar una programación anual sin tener que apuntarnos a academias (con todos mis respetos para estas empresas), prácticas en escuelas con más tiempo de duración, trabajar más orientaciones para atender al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), introducir más contenidos relacionados con la evaluación, conocer el desarrollo de los diferentes proyectos y documentos de trabajo de un centro educativo, etc, y si acaso tener materias troncales de cultura general para repasar conceptos que se nos olvidan con el paso de los años (quedaron evidenciados en las pruebas de conocimiento de la Comunidad de Madrid, tanto en 2011 como en 2013, aunque cierto es que el sistema de evaluación era muy estricto, donde te tachaban toda la pregunta por cualquier tontería o si dejabas alguna parte sin responder). Podría pasar mucho tiempo escribiendo. Si queremos buenos docentes, primero hay que hacer las cosas bien desde la formación inicial. Por eso siempre he apoyado que debería existir un MIR educativo, donde el docente pueda pasar varios años en un período de prácticas donde aprenda junto a los más experimentados. Por ahora, alguien que obtiene plaza en una oposición, tiene una fase de prácticas de un año de duración pero, ¿y los interinos? Ellos no han tenido ningún proceso similar. Yo lo habría agradecido, porque cuando comencé a ejercer como docente, tuve unas dificultades que bien podría haberlas subsanado si hubiera tenido ese proceso formativo durante años como los tienen los médicos, al trabajar junto a personas con más experiencia. La personalidad y la actitud influyen, además de tener vocación. Yo tengo pasión por la educación, pero tengo fallos que me llevan a que no obtenga resultados positivos en algunas tareas docentes.

Bien, con esta reflexión quiero transmitir mi rechazo a los que se meten con los que estudian Magisterio, pero sí apoyar las críticas hacia la carrera en sí. Lo que aprendimos en la carrera sí fue valioso y nos sirve, pero simplemente fue insuficiente. A todos los que estudian Magisterio les animo a seguir formándose tras la carrera. Y que escojan esta bonita profesión aquellos a los que les apasione educar y les gusten los niños y, sobre todo, sepan conectar con ellos. Saber ganárselos y disfrutar junto a ellos, si no, tal vez tu nivel educativo sea otro.

Atentamente,

Rafael López Azuaga
Licenciado en Psicopedagogía

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cambios en la metodología llevados a cabo por un profesor de adultos novel en un PCPI (curso 2013-2014)

Introducción

En el presente se hace un breve relato sobre las modificaciones y métodos de trabajo que llevó a cabo un docente novel cuando fue enviado a un Centro de Educación para Personas Adultas (CEPA), en un barrio obrero de la localidad de Madrid. Además de impartir algunas asignaturas en un grupo de Enseñanzas Iniciales (lo que se conoce como “Primaria para Adultos”), fue el tutor de un grupo de estudiantes de un Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) para personas adultas, concretamente de “Operaciones auxiliares en sistemas microinformáticos”. Actualmente estos programas han sido sustituidos por los ciclos de formación profesional básica (FPB), con dos cursos de duración y con períodos de prácticas los dos años. El PCPI estaba compuesto por un módulo de formación básica, compuesto por dos ámbitos: El ámbito Científico-Tecnológico (Matemáticas y Ciencias de la Naturaleza) y el ámbito Socio-Lingüístico (Lengua Castellana y Literatura, y Ciencias Sociales). Luego aparte se encontraban los módulos específicos, impartidos por profesorado de Formación Profesional. Aparte se encontraba el módulo de Prevención de Riesgos Laborales y el módulo de Inserción laboral. El 50% del presupuesto destinado a la enseñanza en estos programas educativos procedía del Fondo Social Europeo.

Contexto del grupo-clase

El grupo-clase estaba formado por 13 estudiantes varones de entre 17 y 24 años. Cada uno de ellos tenía sus propias necesidades. En común tenían que eran estudiantes que habían tenido muchos problemas académicos. Revisando sus expedientes académicos, se pudo comprobar que la mayoría había tenido resultados muy negativos en las evaluaciones de todos los cursos de la ESO, habiendo llegado como mucho a 2º o a 3º de ESO. Prácticamente tenían todas las asignaturas suspendidas. Los cuestionarios iniciales que se pasaron a principio de curso y tras la llegada del nuevo docente ayudaron a descubrir la siguiente información:

  • Alumnos con todos sus familiares en paro o cobrando el sueldo mínimo. Uno de ellos vivía con otro alumno debido a que sus padres habían fallecido, y era atendido por un educador social.
  • Alumnos con desmotivación por los estudios y por su futuro laboral a causa de la crisis económica.
  • Alumnos que tuvieron muchos problemas en sus anteriores centros educativos, pero que han recapacitado y han decidido retomar los estudios.
  • Algunos de ellos habían trabajado de voluntariado o realizando trabajos esporádicos como trabajar en hamburgueserías, en ferias, repartiendo pizzas, jugando al fútbol en la cantera juvenil de un equipo de fútbol de la liga profesional, o ayudando a sus padres.
  • Algunos de ellos, tras revisar su expediente académico, se pudo comprobar que habían formado parte de programas de Diversificación curricular o incluso habiendo estudiando en un PCPI ordinario, es decir, para estudiantes de entre 14 y 16 años de edad, habiendo sido expulsados de éste por haber cumplido la mayoría de edad o no poder seguir repitiendo.

A pesar de ello, todos ellos tenían sus potencialidades. Se analizaron los trabajos y pruebas escritas realizadas durante la primera evaluación para así tener ya un punto de partida. La mayoría de ellos tenían buena capacidad para estudiar, pero necesitaban ser más constantes en el esfuerzo. Ya luego cada uno tenía dificultades en algunas destrezas o contenidos (cálculo, resolución de problemas, comprensión lectora, etc.), pero era cuestión de seguir trabajándolas.

A lo largo del curso, algunos de los alumnos se fueron dando de baja debido a su desmotivación por los estudios. No estaban motivados por lo que se aprendía, ni tampoco les motivaba el tener que esforzarse más de a lo que habitualmente estaban acostumbrados a esforzarse en el pasado. Otros, encontraron una posibilidad de trabajar en una empresa y por ello sacrificaron los estudios. Al final solamente se quedaron 6 alumnos de los 13 que estaban al principio. También, lamentablemente, predominaba el absentismo entre el grupo-clase. Aunque cierto es que, supuestamente, en la enseñanza de adultos el alumnado se matricula porque lo desea, precisamente al ser adultos es normal que tengan otros problemas personales. Así, uno de ellos faltaba mucho a clase porque estaba ocupado realizando trámites para obtener la nacionalidad española, otro porque tenía que esperar a que viniese su madre a casa para darle las llaves o porque no podía dejar sola a su cobaya, otro porque se desmotivaba y se motivaba continuamente, etc., aunque otros simplemente no venían a clase porque no les apetecía madrugar. El compañero que impartía los módulos específicos comentaba que, por experiencia de otros años, muchos estudiantes terminaban agotándose porque les resultaba muy cansino estar dos trimestres y medio asistiendo a clase durante seis horas seguidas (y encima el Módulo de Formación Básica siempre se impartía en las primeras horas de la mañana). Por ello, al final de curso pegaban un bajón. Tan solo uno de ellos asistía con regularidad a clase e iba progresando conforme pasaban los días, adquiriendo nuevos aprendizajes y madurando, y obteniendo por ello las mejores notas. Es además quien mejor respondió a los cambios que se hicieron en la metodología conforme iba pasando el curso. Una medida que se tomó, al menos, para evitar que el alumnado siempre se perdiese las clases de las mismas asignaturas cuando se retrasaba a primera hora, era cambiar el horario de los ámbitos. Con el antecesor, la primera hora y media se dedicaba para la clase del Ámbito Socio-Lingüístico, y la siguiente hora y media para el Ámbito Científico-Tecnológico. Lo que se hizo fue que los martes y jueves se comenzaba con el Ámbito Científico-Tecnológico. Además, se programaron sesiones para que, cada semana, se trabajasen todas las áreas (Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Lengua Castellana y Literatura, y Matemáticas). Ya en la tercera evaluación, para motivar al alumnado, se hizo un horario donde se concretaban los contenidos que se iban a trabajar, y las horas que dedicaríamos para que el alumnado realizase los trabajos por ordenador. Aunque se les daba la opción de adelantar tarea en casa, en vista de que eran adultos con su propia vida, se optó porque siempre se trabajase solamente en clase y en casa solamente repasasen para los exámenes. De esta manera, se quería motivarles para que asistieran a clase y así se controlase que trabajaban ellos solos y se resolvían todas las dudas que les surgían.

Modificaciones realizadas en la metodología de enseñanza-aprendizaje

El docente se incorporó al comienzo del mes de diciembre tras finalizar otra sustitución, ya en un colegio de Educación Primaria, para sustituir a un docente que se jubilaba. Justamente llegó el mismo día en que se jubilaba, por lo que pudieron dialogar sobre la metodología y los diferentes grupos a los que tenía que impartir clase. Le dejó un “pen-drive” con materiales y también orientaciones sobre los recursos que se utilizaba en clase. El análisis de los recursos didácticos que utilizaba mi antecesor dio lugar a las siguientes conclusiones:

  1. Cuadernos de actividades demasiado superficiales, donde no promovían la creatividad ni la reflexión por parte del alumnado.
  2. Contenidos demasiado simples para un alumnado que supera la mayoría de edad. No se pueden utilizar los mismos recursos y textos para unos adultos que para unos adolescentes, ya que los primeros tienen más experiencia de la vida. Por ello, fueron revisados para adaptarlos al perfil del alumnado con el que trabajábamos (más adelante se explica un ejemplo).
  3. Los textos de Física y Química estaban, en su mayoría, muy mal redactados. Su lenguaje era confuso y el propio docente tenía que recurrir a otros materiales de consulta para aclarar algunos conceptos.
  4. Resultaba increíble lo poco que se utilizaban los ordenadores en las clases del Módulo de Formación Básica para realizar tareas, ya que precisamente era un PCPI de Informática y el aula era de Informática.

El docente novel, entonces, decidió realizar algunas modificaciones en la programación de aula del curso, y elaborar sus propios materiales. No obstante, se procuró que la adaptación del alumnado a los nuevos métodos del docente fuese progresiva. Es importante que no solo el docente tenga un período de adaptación a su nuevo grupo y puesto de trabajo, sino que también el alumnado tenga un tiempo para adaptarse a éste. Los principales cambios que se hicieron con respecto a los recursos didácticos fueron los siguientes:

  1. Para los módulos específicos del PCPI, que eran sobre informática, se utilizaba una plataforma de formación, que era el aula virtual de EducaMadrid. Estaba desarrollada bajo el sistema Moodle. Se decidió crear tres cursos, uno para cada ámbito (Ámbito científico-tecnológico y Ámbito Socio-lingüístico), además de uno específico para la Tutoría. En él se iban subiendo todos los materiales del curso, los trabajos a realizar y el apartado para subir los trabajos, los cuales iban siendo evaluados de forma cualitativa. Cabe decir que el sistema Moodle permite al docente escribir comentarios sobre cada trabajo. También se abrió un foro de discusión con el objetivo de que el alumnado puede realizar preguntas sobre cualquier duda, además de comunicar cualquier evento de interés para el grupo-clase.
  2. Se elaboraron presentaciones de diapositivas utilizando la aplicación de Microsoft Powerpoint. Estaba estructurada de manera que se incluían multitud de imágenes, vídeos y enlaces a simuladores que ayudaban a explicar los contenidos. Se aprovechaba, por ello, la pizarra digital interactiva (PDI) que teníamos en el aula. En muchas ocasiones, se plantearon ejercicios de manera que se capturaba un “pantallazo” de la presentación para llevarlo al software “Activ-Inspire”, donde el alumnado podía escribir encima de la imagen usando el rotulador magnético (no se podía escribir con los dedos).
  3. También la posibilidad de tener una PDI era útil para proyectar documentales y películas que posteriormente analizábamos. El docente se preparaba un listado de preguntas, aunque éste era abierto porque dependía de cómo iba transcurriendo el debate. Todas las aportaciones y conclusiones se iban anotando en un documento word que posteriormente era subido a la plataforma Moodle, con el objetivo de que el alumnado pudiese consultarlo luego (incluyendo aquel que no asistiese a clase). Siempre esta película estaba conectada con los contenidos trabajados en clase. Las películas que se vieron fueron: El Gran Dictador, American History X (las dos conectadas entre sí bajo el tema del “nazismo”) y La red social, como introducción a los contenidos de educación para el emprendimiento. Anteriormente el antecesor proyectaba películas como premio al trabajo del alumnado realizado al mes, y se debatía también en clase. Ciertamente estas películas no resultaron muy motivadoras, y el hecho de poner dos películas sobre temas similares ofendió a algunos alumnos que se pensaban que queríamos imponerles una opinión sobre las diferentes razas. Hay alumnos que faltaban a clase sabiendo de antemano que ese día tocaba visionado de película, sabiendo incluso que posteriormente se realizaba un debate y un posible trabajo escrito que puntuaba dentro del Módulo de Formación Básica.

En cuanto al sistema de evaluación, sufrió cambios a lo largo del curso. En la primera evaluación, como el docente novel se incorporó en el mes de diciembre, las notas de esta evaluación fueron las que dejó el antecesor. Para la segunda evaluación, se siguieron haciendo exámenes para las materias de Lengua y Matemáticas, mientras que las materias de Ciencias Sociales y Ciencias de la Naturaleza se evaluaban a través de trabajos. Los exámenes de Lengua y Matemáticas fueron rehechos partiendo del material dejado por el antecesor. Incluían preguntas demasiado memorísticas o superficiales, no evaluando la reflexión y la creatividad, y la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos. Por poner un ejemplo: De nada sirve que el alumnado memorice las características de los textos vulgares, científicos, literarios o cultos si luego no sabía identificar un texto de este tipo. Sobre todo, en actividades de estas características se evaluaba la capacidad de análisis y de reflexión más que la respuesta en sí.

Los trabajos estaban basados en las fichas que dejó el antecesor, pero el docente fue incorporando enlaces para que el alumnado los consultara para realizar las tareas. Luego éstos comentaron que ellos preferían buscar la información, por lo que se les permitió ello, pero a cambio el docente decidió complicar más las tareas. La intención es que el alumnado tuviera que intentar aplicar mejor los contenidos para resolver problemas, o rellenar tablas con información que había que rebuscar un poco más en la red. En el PCPI, debido al escaso margen de tiempo que hay para impartir todas las materias, se optaba por analizar una serie de conocimientos básicos de cada materia, tomando como referencia el conocimiento previo que tenía el alumnado de esas materias. Luego ya el docente decidió realizar una selección de aquellos contenidos que iban a resultarles más útiles para la vida cotidiana, independientemente de que luego estudiasen o un ciclo formativo de Grado Medio o el Nivel II de Educación Secundaria para Adultos, o simplente incorporarse al mundo laboral. Por ello, pudo profundizar con detenimiento en algunos de estos contenidos. Volviendo a los trabajos, un problema detectado fue que abusaban del “copiar y pegar”, a veces mal, por lo que para compensarlo se les pedía realizar un resumen del trabajo o superar una entrevista sobre éste. Así, se les forzaba a revisar lo que había leído y enterarse de la información.

En las diferentes tareas que se fueron planteando en la segunda y tercera evaluación, la intención era llevar a la práctica los conocimientos adquiridos. No servía de nada conocer los diferentes tipos de textos personales o institucionales si no sabían redactar uno, o conocer los tipos de textos publicitarios sin saber elaborar su propio texto teniendo en cuenta todos los elementos de los que se compone. Y también se intentó desarrollar su creatividad y la expresión escrita a través de la creación literaria, una vez analizados los distintos géneros literarios. Se partía de un tema o de una frase que debían incluir que les sirviera de motivación para empezar a trabajar. En una de las ocasiones, se les pidió crear una historia donde tenían que incluir unos elementos fijos (personajes, situaciones, escenario, etc.), pero siempre la trama a crear, con sus tres partes (introducción, nudo y desenlace) era libre. Siempre todos los trabajos de creatividad se exponían para intercambiar conocimientos y diferentes formas de presentar un texto. La ortografía se trabajaba de forma transversal aunque también se dedicaba un tiempo para analizar algunas normas ortográficas. En la tercera evaluación, se realizó un análisis detenido de las principales faltas de ortografía que cometía el alumnado. En general, todos ellos cometían muchos errores con las palabras homófonas, la acentuación de palabras y con la escritura de la “h”, entre otros. Por ello, se dedicaron sesiones para analizar las principales reglas ortográficas y, en el caso de las palabras homófonas, conocer variados ejemplos y crear frases con cada una de ellas para saber diferenciarlas entre sí. Al escribirlas, podrían acabar memorizando visualmente su escritura. También se realizaban dictados preventivos con esta finalidad, puesto que por experiencia muchas personas aprenden la ortografía por memoria visual.

El docente poco a poco dejó de utilizar los libros de texto y cuadernos que utilizaba el antecesor. Acabó finalmente preparando sus propias fichas y tareas, salvando solamente el cuaderno de Matemáticas, que sí utilizaba para la realización de ejercicios y problemas sobre los temas que se habían trabajado. Precisamente fue en Matemáticas donde se realizó una nueva secuenciación de contenidos. Una vez trabajados los problemas de proporcionalidad y porcentaje, se pasó directamente a la estadística, para aquellos interesados en estudiar un ciclo formativo de Grado Medio o acceder al mundo laboral (la estadística es necesario para realizar estudios económicos relacionados con la marcha de la empresa), y luego se trabajó el álgebra y las ecuaciones, pensando en aquellos que querían acceder al Nivel II de Educación Secundaria para Adultos. En Estadística además se profundizaron los conocimientos que habían aprendido sobre las Hojas de Cálculo, utilizando la aplicación informática libre “Calc”. La intención era que aprendieran a utilizar esta herramienta para realizar cálculos, tablas y gráficos estadísticos por si tuvieran que realizarlos para su futura empresa, sea propia o trabajando para terceros.

Ya dentro del área de Ciencias de la Naturaleza se trabajaron los aspectos más básicos a la vez que más complejos de tema de “La medida”. Para ello, se realizó un diagnóstico de lo que sí sabían hacer de su etapa en la educación primaria y secundaria obligatoria, y a partir de ahí se trabajaron los contenidos que les eran más desconocidos. Se hizo esto porque no había tiempo para más. En la segunda evaluación, debido a que el alumnado tenía dificultades para plantear los problemas, se realizaron exámenes adaptados. Estos estaban compuestos por preguntas que ayudaban a los alumnos a plantear los problemas. Por ejemplo, si estábamos trabajando los problemas de proporcionalidad y porcentaje, empezábamos formulándoles una pregunta que les obligaba a relacionar los datos para saber si la relación entre ellos era de proporcionalidad directa o inversa.

En la tercera evaluación, para conseguir motivar al alumnado, se diseñó un sistema de evaluación continua donde se premiaba la asistencia, participación y realización de diferentes tareas que se planteaban cada día. No hubo más exámenes, y para evaluar el aprendizaje de determinados contenidos, se tomaba como referencia una plantilla de criterios de evaluación que, sobre todo, evaluaba el progreso que había realizado el alumnado desde su punto de partida. Tomamos como referencia la escala utilizada para evaluar el aprendizaje de los conocimientos relacionados con las ecuaciones de primer grado y la resolución de problemas de ecuaciones:



Tabla 1: Criterios de evaluación del tema “Ecuaciones y sistemas algebraicos”, del Ámbito Científico-Tecnológico

Aquel alumnado que se esforzaba y asistía a diario, vio premiado su esfuerzo con una calificación justa que hacía pensar que su esfuerzo había dado sus frutos. Normalmente se hacía la media entre todas las puntuaciones obtenidas en cada ítem para obtener la nota final en el tema.

Antes se mencionó que se revisaron una serie de contenidos por considerarse demasiado simples para el perfil y edad del alumnado con el que trabajábamos. Entre los contenidos que se revisaron, se encuentra aquel relacionado con la “educación vial”. El contenido aportado por los libros de texto resultaba demasiado ridículo para unos estudiantes que en su mayoría disponían o se estaban terminando de sacar el carnet de conducir tipo “B”, que es el que habilita para conducir turismos. Por lo tanto, se comenzó, en primer lugar, pasando unos tests de educación vial con preguntas que iban dirigidas a alumnado de Educación Secundaria Obligatoria y otras básicas que eran extraídas de exámenes de la Dirección General de Tráfico (DGT) para obtener el mencionado carnet B. Servían para evaluar las concepciones de este alumnado sobre esta temática, y posteriormente toda la educación vial se enfocó a dos temáticas: “Primeros auxilios” y “Seguridad en la vía urbana”. En el primer caso, se analizó cómo intervenir ante un accidente de tráfico de determinadas características y aprender las principales medidas de primeros auxilios como son la posición de decúbito lateral, la maniobra de Rautek o los masajes cardíacos, o cómo apagar un incendio producido en un turismo. Se realizaron simulacros y debates sobre todos estos contenidos. Son contenidos que fueron introducidos, para algunos de ellos, en la autoescuela, y aquí fueron ampliados. También se analizó un programa de televisión donde se analizaba los riesgos y accidentes provocados por conductores y peatones que no llevan a cabo unas normas básicas de seguridad vial y urbana. Cabe decir que, el alumnado, tras terminar la sesión, acabó hablando entre ellos sobre el tema y si habían tenido experiencias negativas en relación a este asunto.

Otro tema que se trabajó en clase fue el análisis de la publicidad engañosa, en el sentido de que intentan influir en las personas para que adquieran sus productos con una finalidad determinada. Primero se trabajaron los contenidos de Lengua Castellana en relación al análisis y redacción de textos publicitarios, los cuales sí venían dentro de la programación de contenidos. Luego, se analizaron una serie de anuncios con el objetivo de intentar analizar lo que transmitían, ver los elementos que resultaban llamativos y pensar en cómo actuar ante este tipo de mensajes publicitarios, algo que explícitamente no aparecía reflejado en la programación de contenidos. Como tarea de interés, cada alumno se inventó un anuncio para intentar vender una aspiradora o una lavadora.

El docente también incluyó sus propios contenidos de interés, pensando siempre en aquellos aprendizajes que pudieran ser más valiosos para el alumnado, según el perfil que tenían. El contenido más personal que elaboró el docente fue el dedicado a la educación para el emprendimiento. Teniendo en cuenta la situación de crisis económica que atraviesa el país y la desmotivación que existía en el alumnado por asistir a clase, se pensó en que tal vez una posible salida para sus problemas sería saber cómo, entre ellos, pueden crear su propia empresa: Una pequeña empresa dedicada a la informática o a sus principales intereses y habilidades. Se justificaba su presencia en el currículo por su conexión con las ciencias sociales y con el módulo de Inserción laboral impartido por el docente que impartía los módulos específicos. Siendo alumnado de formación profesional, es importante que conozcan cómo pueden llevar a la práctica sus aprendizajes y no depender siempre de tener que trabajar para terceros. Los contenidos trabajados fueron los siguientes:

  1. Posibilidades de emprender en tiempos de crisis económica.
  2. Pasos para emprender y llevar a la práctica una idea.
  3. Análisis de las características de un Plan de Empresa.
  4. Servicios de asesoramiento y ayudas que ofrece la Comunidad de Madrid para los emprendedores.

Las tareas que se realizaron fueron las siguientes:

  1. Visualización y análisis de la película La red social, en la cual se emprendía llevando a cabo una idea basada en la creación de una red social. Resultaba interesante por el hecho de estar conectado con la Informática, que es el PCPI que ellos estaban estudiando. Se analizó la conducta del creador de la red social “Facebook”, qué necesitábamos para llevar a cabo una idea y un proyecto, cómo se podía exportar un proyecto, a qué necesidad de mercado respondía el proyecto de “Facebook”, cuál fue la fuente de idea de Zuckerberg para crear “Facebook”, cuál era el elemento diferenciador de Facebook, grado de innovación, etc.
  2. Análisis de un plan de empresa de una pequeña y mediana empresa de la ciudad de Córdoba, que realizaba tareas muy similares por las cuales ellos se estaban formando en el PCPI: Montaje y reparación de equipos informáticos, mantenimiento de sistemas informáticos, etc. Se les dio una ficha que debían rellenar con información del proyecto: Razón social, productos o servicios que ofrecen, clientes, competidores, proveedores, capacidad técnica de los empresarios, atención al cliente, marketing, política de calidad, forma de trabajar de la empresa para realizar cada función; obligaciones contables, fiscales y con la Seguridad Social, y el análisis DAFO (Dificultades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), entre otros.
  3. Realización de un Plan de Empresa entre toda la clase, utilizando la plataforma disponible en la página web de “Andalucía emprende”, perteneciente a la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía. Aunque pertenecía a otra comunidad autónoma, el docente conocía su estructura y venía de maravilla para sus objetivos.
  4. Taller de maduración de ideas e innovación: Autoevaluación de capacidades para la innovación, percepción de oportunidades (necesidades o problemas detectados que pueden tener relación con mi idea, posibilidades de los teléfonos móviles, etc.), evaluación de alternativas, dificultades que encontramos para desarrollar nuestra idea...

En general, el alumnado no parecía demasiado convencido de que pudiera interesarles el tema. Encontraban demasiado lejano para ellos la creación de empresas, a pesar de que se les asesoró sobre las posibilidades que ofrecía la Comunidad de Madrid para ayudar a los jóvenes emprendedores. Si hubiéramos tenido más tiempo, en la tercera actividad habríamos profundizado más en los precios reales de los servicios que querían ofertar. Aunque se quiso desarrollar un Plan de Empresa para el sector de la informática, finalmente decidieron crear un taller mecánico. Cabe señalar que no todos estaban interesados en dedicarse a la informática, sino que querían acceder a estudios superiores a partir del PCPI.

Orientación y acción tutorial

La acción tutorial ha sido responsabilidad del profesor del Módulo de Formación Básica, aunque en la práctica ha sido ejercida tanto por el tutor como por el profesorado de Formación Profesional. Al principio se trabajaba de manera transversal, sobre todo en el visionado de películas y documentales sobre se analizaba el mensaje transmitido y los posibles valores que se ponían en cuestión. Con la llegada del nuevo profesor, se comenzaron a trabajar las sesiones de Tutoría Lectiva una hora a la semana, concretamente los viernes. En vista de las faltas de asistencia que había los viernes y del tiempo que disponíamos para trabajar la programación prevista, se decidió trabajar sus contenidos de forma transversal, en las propias actividades que realizábamos en las áreas del Módulo de Formación Básica. Se han realizado cuestionarios y entrevistas individuales con el objetivo de recoger información y de dialogar con cada alumno sobre su progreso académico y aquellos aspectos en los que debía de mejorar, pensando la intervención a realizar por parte del profesorado.

Los objetivos fundamentales que la tutoría se ha planteado con los alumnos son:

  • Mejorar sus hábitos de estudio y trabajo intelectual.
  • Conocer todas las posibilidades formativas de las que disponen una vez finalizado el PCPI, tanto en la enseñanza reglada como en la no reglada.
  • Leer textos con el objetivo de analizar su mensaje.
  • Sensibilización medioambiental. En el área de Ciencias de la Naturaleza se realizó, además, un trabajo sobre el calentamiento global.
  • Tratamiento de la discriminación racial y de género, y de la importancia de conseguir construir una sociedad inclusiva.
  • Saber consumir responsablemente y analizar las ventajas de adquirir un producto.
  • Conocer las principales reglas y actitudes que debemos tener como conductores y peatones cuando circulemos (siendo adecuado al estar en edad de sacarse el carnet de conducir o de haber comenzado hace poco a conducir un coche o una moto).
  • Conocer las principales técnicas de primeros auxilios existentes.
  • Mejora de su autoestima.
  • Analizar posibles actividades de ocio y tiempo libre saludables, alternativas a algunas modas conflictivas como las del “botellón”.
  • Desarrollar una actitud emprendedora con vistas a conocer las posibilidades que le brinda la Comunidad de Madrid para montar su propio negocio partiendo de la formación recibida.
  • Atender las dudas y conflictos ocasionados en el aula, y escuchar todas las propuestas que el alumnado emitía con vistas a mejorar la organización y desarrollo del curso.
  • Se puede considerar que se ha partido de que la labor tutorial no como algo puntual dentro del horario, sino como una actuación continua, que implicaba al equipo de profesores. Lamentablemente este año no hemos contado con la colaboración del orientador del centro, puesto que no hemos dispuesto de esa figura en el presente curso.

Conclusiones

La experiencia fue muy enriquecedora para el docente novel, ya que era la primera vez que trabajaba con personas de edad cercana a la suya y además siendo su tutor. Además de lo que se aprende repasando conocimientos de Secundaria y teniendo que saber explicárselos a los alumnos, aprendió a diseñar tareas propias evitando abusar del uso del libro de texto en el aula. Luego, sobre todo aprendió a escuchar a sus alumnos y entender sus problemas. Para ello flexibilizó las fechas de entrega de trabajos y utilizó el aula virtual con el objetivo de ayudar al alumnado a seguir el curso cuando no podía asistir a clase. También realizó las funciones de orientador debido a que en ese curso no se contaba con esa figura en el centro, asesorándoles sobre todas las salidas académicas que tenían una vez finalizasen el PCPI, y también las salidas laborales que tenían para así intentar motivar a alumnado para que siguiera asistiendo a clase y no abandonase el curso. Lamentablemente no se consiguió controlar la asistencia de alumnado como se hubiera deseado. En la memoria del curso, se plantearon como propuestas de mejora el ser más inflexible con la entrega de trabajos porque algunos alumnos se relajaron bastante, tanto en mis materias como en las de los módulos impartidos por el profesorado de Formación Profesional. Luego también buscar alguna manera de controlar la asistencia y penalizar por ello, pero siempre teniendo en cuenta las circunstancias por las que el alumnado haya faltado. Para ello se insistirá más con la entrega de justificantes.


La relación mantenida con el alumnado fue satisfactoria, esforzándose el docente por atender sus necesidades y ayudarles en todo momento. El clima que se creó en el aula fue de confianza y agradable, para que el alumnado asistiera a gusto a clase y motivado. A veces se gastaban bromas, pero nunca resultaron ofensivas. Terminado el curso, el docente siguió enviándoles información de interés por correo electrónico o incluso solicitándole ayuda a uno de los alumnos para que enviase “WhatsApps” con información importante (por ejemplo, el comienzo del plazo de preinscripción en ciclos formativos de Grado Medio).

domingo, 5 de octubre de 2014

Primero los niños, luego el colegio, y por último yo

Hay veces en que uno en la vida debe tomar decisiones donde debe anteponer las circunstancias y el futuro de unas pequeñas personas antes que el tuyo. Es lo que me ha pasado a mí en mi última experiencia como funcionario interino en un centro educativo.

Cierto es que no era la primera vez que trabajaba con niños, aunque sobre todo trabajé como monitor y dando clases particulares. Tuve algunas veces problemas controlando el clima y motivando al alumnado, pero nunca llegando a extremos como el de ahora. El curso pasado también estuve casi mes y medio dando clase a niños, en dos municipios diferentes, y en uno de ellos tuve dificultades al principio pero poco a poco fue mejorando la cosa y gracias a la colaboración de mis compañeros docentes. Luego estuve el resto del curso en un centro de educación para personas adultas. Es otro mundo diferente, con otro tipo de problemas, de los cuales algunos pude resolver mejor y otros no tanto, pero siempre se aprendió algo y hubo gente que progresó. Ahora para este curso volví a un nuevo centro educativo a trabajar con niños pequeños.

Se dice que los niños son muy astutos, porque primero te ponen a prueba y si ven que pueden aprovecharse de ti y romper las normas, pueden hacerlo. Solo estoy hablando de algunos niños, no todos son así. Influye también la educación que hayan recibido de sus padres y de sus otros maestros. Primero todos comienzan muy tranquilitos, recibiéndote con afecto y escuchándote. Aunque hayas trabajado las normas, es difícil a veces que consigan reflexionar sobre su importancia. Yo las he trabajado, y también se pactaron recompensas y sanciones. Puedo entender que me digan que me digan que me tocó un contexto complicado, y que estuvieron desde el principio del curso sin un tutor de referencia, pasando numerosos profesores por la clase. Pero siempre que entraba un miembro del equipo directivo u otro compañero docente, la situación cambiaba. El problema estaba en mí como figura de autoridad (que no autoritaria) y como gestor del clima del aula.

Al principio se tuvieron dificultades, pero con esfuerzo se trabajaba. No eran muchos alumnos, 25 niños y niñas de 2º de Educación Primaria. Luego tenía un niño con trastorno mixto del desarrollo del lenguaje y una niña con discapacidad cognitiva leve, una niña diagnosticada de “inmadurez”, un niño y una niña con familia desestructurada, un niño con problemas de integración en el aula, y luego algunos que simplemente eran muy nerviosos y revoltosos. Cada vez la cosa iba a peor, con numerosos conflictos dentro del aula. Alumnos demasiado inquietos, pero que se peleaban entre ellos y chillaban. De los 25, puede que 20 de ellos estuvieran en ese plan. ¿Saben qué es ver a una niña clavarle un lápiz en la mano y que al día siguiente aparezca con un vendaje? ¿O que un niño cada día pegue al resto de sus compañeros continuamente? ¿O que se golpeen la cabeza con una botella de agua? Cuando se trata de un caso puntual, se puede controlar, pero si están 20 niños y niñas de esos 25 en esa actitud y estás sólo en el aula, la situación resulta desbordante. ¿Cómo podía yo intervenir con ese pequeño con trastorno del lenguaje que no tenía ni siquiera libros, si tenía que perder el tiempo controlando el orden? ¿O hacer fotocopias del libro para aquellos que aún no los habían comprado por problemas económicos, si tenía que controlar el orden porque lógicamente no podía darles la espalda para hacerlas (encima un día se me atascó la máquina)? Y un día casi dos padres se pelean en el pasillo porque sus hijos se habían pegado en la fila. Hay que tener 1.000 ojos cuando se trabaja en grupos así.

El equipo directivo y compañeros docentes me asesoraron dándome ideas para trabajar las normas y mejorar el clima del aula, de tipo conductistas. También se me recomendó darles más afecto y reforzamiento positivo. No solo alabando sus progresos, sino regalando gomets y premiando con participar en juegos de convivencia al final de la semana (para ellos era solamente “juegos”). Pues bien, comencé a aplicarlas, y la cosa fue a peor. Ya resultaba imposible dar clase, no se avanzaba nada prácticamente. Continuamente levantándose, jugando, no escuchándome nada de lo que les decía ni les pedía, pegándose entre ellos, etc. El ruido era horroroso, molestando a los pobres niños de 1º. Estos sin embargo eran tranquilos y bien educados, sea porque habían estado siempre con la misma profesora desde el principio, o simplemente porque cada aula es un mundo diferente. Lo sé porque yo les daba clase de Valores Sociales y Cívicos (la nueva materia LOMCE, como alternativa a la Religión Católica en este caso), y Educación Plástica, además de los apoyos. Daba igual los castigos, las charlas y las reflexiones de grupo, o dialogar con ellos individualmente y agachándome para que todo fuese más cercano. No me olvido a dos niños que se habían pegado un día, y tras prometerme que iban a ser amigos (los dos encima eran nuevos en el colegio) y chocar los cinco los tres, a los dos minutos me encuentro con que en el patio uno le había mordido al otro mientras jugaban al fútbol, y éste le respondió con una patada. Eso sí, admitían que se habían portado mal, incluso delante de sus padres.

Los padres se quejaban al equipo directivo de la situación de la clase. Uno tras otro, sin consultarle primero al tutor, tal vez por ser nuevo. La situación era crítica, y ya no podíamos seguir así. Se decidió llamar a la inspección cuanto antes. Si los padres denunciaban a la inspección, que era ya el siguiente paso, las consecuencias habrían sido peores. Nos reunimos, y se analizó la situación y mi experiencia anterior con niños y sobre todo con la enseñanza de adultos, un contexto diferente. En los apuntes de la inspectora, al lado de mi nombre aparecía “Incapacidad para gestionar el aula” (algo así). Obviamente no se me iba a enviar a nadie para ayudarme, de quien yo podría aprender, y el centro educativo era pequeño y no disponía de profesores que estuviesen exclusivamente para apoyar a otros. La solución pasaba por el cambio, porque se vio que no había progresos por mi cuenta a pesar de mis esfuerzos. Estaba al borde de abrírseme un expediente, y siendo interino las consecuencias habrían sido horribles. Renunciar voluntariamente conllevaba la salida del centro y de las listas, pero no se estaba obligado a justificar nada y se terminaba la relación pacíficamente. Intenté el último día, aunque estaba “tocado”, dar las clases. No tuve problemas con los pequeños de 1º para darles Valores y Plástica, y hasta nos lo pasamos bien, pero con mi grupo...Imposible. Ni siquiera, cuando les decía que me despedía, me dejaron contarles una historia. Una historia con la que quería que reflexionasen sobre la oportunidad que tenían de estudiar al tener los medios, los cuales no tuvieron personas mayores a las que di clase en mi anterior centro de adultos. Nada. Algunos se reían diciéndome “¡Te han despedido!”, y otros me hicieron un dibujo y me los regalaron. No pude ni siquiera firmarles una nota de despedida.

En conclusión, se acabó mi etapa en la Comunidad de Madrid, por ahora. Demasiado pronto, porque al menos podía haber estado trabajando tres años más. En solo dos semanas que he estado en el colegio, estoy fuera, y llevaba una semana en mi nuevo piso. En una semana he tenido que hacer dos mudanzas. Tomé la decisión de aceptar la renuncia voluntaria pensando en los niños. Los niños son lo primero, y la situación de la clase era insostenible. Su aprendizaje estaba en juego, y ahora que estábamos a día 2 de octubre todavía se estaba a tiempo de salvar el grupo a tiempo. Y también a algunos niños en concreto, y hablé con algunos padres antes de irme para darle consejos para poder salvar a tiempo la situación crítica de sus hijos. También lo hice pensando en el equipo directivo, que me había ayudado desde el principio pero ya estaba muy tenso con la situación del aula y con las familias. Me preguntaron varias veces si estaba seguro, pero ¿qué otra opción me quedaba? ¿Esperar a la apertura del expediente y a la denuncia de las familias a inspección o incluso a la policía (por las agresiones entre los niños)? ¿A provocar un caos en el centro? Era o el centro educativo o yo.

Valoraron la decisión como honesta, coherente, responsable y no egoísta por mi parte. Si pidiera la baja médica, ¿de qué serviría si cuando terminase acabarían en ese momento de reponer mi plaza por la normativa que hace tardar 15 días en reponer las vacantes? Estoy triste por todo lo sucedido, y por lo que se ha perdido, pero creo que hice bien. Viendo las dificultades que he tenido para gestionar el clima de aulas de niños, tal vez sea, como dicen algunos, que mi vía educativa es la de trabajar con alumnos más mayorcitos o como orientador. Compañeros me animaron amablemente y me dijeron que nadie nace aprendido, y que todo irá a mejor cuando tenga más experiencia. Otros dijeron que el castigo de la expulsión de las bolsas era excesivo, pero así funciona el sistema. Cuando se es funcionario de carrera, todavía puede haber una reubicación. Siendo interino, y con lo llenas que están las bolsas, no vale la pena calentarse la cabeza en eso.

De nada sirve saber cómo enseñar lengua y matemáticas (por ejemplo) si previamente no sabes gestionar el clima del aula y motivar al alumnado para que se den las condiciones adecuadas para dar clase. En la Universidad se trabaja poco la práctica en ese sentido. Se han estudiado muchas teorías de autores como Skinner, pero no siempre son eficaces, y a veces parece que estamos manipulándoles el comportamiento con esas técnicas cuando en realidad no han interiorizado la importancia de un valor o de cumplir una serie de normas. Son niños, aún deben madurar. Y obviamente, no se les puede tener rencor a unos niños cuando tu deber es educarlos en colaboración con las familias. Sí, yo soy de los que piensan que la educación se da tanto en casa como en la escuela de forma colaborativa, y no que unos educan y otros solo se dedican a formar.

Por mi parte, creo que para ser docente, no solamente basta con tener unos estudios de formación pedagógica y unos conocimientos de las materias a impartir. También es importante tener una serie de actitudes que tienen más que ver con la personalidad. Desde la de no ser un “cagón” (algo que con el paso del tiempo fui mejorando a medida que iba ganando experiencia y ya me “arrojaba” a experimentar propuestas didácticas), hasta la de no ser un “blando”. Esto último intento mejorarlo día a día, pero aún no logro transmitir lo contrario. Aunque reacciono, a veces lo he llegado a hacer demasiado tarde o ha impactado poco la reacción. Esto conlleva a que no se me tome en serio en determinados momentos. También debo ser más paciente y evitar soltar gritos cuando el alumnado hace travesuras inoportunas en clase y no hacen caso al diálogo y a la reflexión, porque al final el alumnado se revuelve más.


Ahora se cierra una puerta, y ahora se abrirá otra puerta. Se ha frustrado la última experiencia docente, y una pena porque empecé ilusionado una vez me mudé al barrio. Por primera vez tenía un piso para mí solo, precioso además. Ahora hay que pasar página y pensar en nuevos proyectos educativos. Tal vez en otro país...

jueves, 14 de agosto de 2014

Consejos para interinos que se estrenan

A raíz de la experiencia vivida durante el curso 2013-2014, que fue la primera vez que ejercí como funcionario interino, he pensado en escribir una serie de recomendaciones generales para aquellos que puedan estrenarse como interinos en un futuro:
  1. Repasar todos los contenidos curriculares de las materias que debas impartir las semanas previas a tu posible "estreno", sobre todo si eres un novel. Muchas cosas se olvidan, o puedes no saber explicarlas bien. Sobre todo sucede con las Matemáticas. Yo tuve que volver a repasar cómo se hacía una raíz cuadrada a mano, por ejemplo.
  2. En la entrevista inicial que tengas con tus nuevos compañeros, pregúntales todo acerca de tu clase: Materias que impartes, necesidades educativas, recursos materiales y espaciales, refuerzo educativo y características de éste, programación que se estaba llevando a cabo, comedor escolar, posible duración de la baja del titular, etc.
  3. En la primera hora que estés con tu nuevo grupo, crea alguna dinámica de presentación. Es la manera más amena de conocerlos, y si es una dinámica entretenida, puedes comenzar a "ganártelos" un poco.
  4. Comprueba si hay normas aprobadas en la clase. Si no, es importante que desde el primer momento se lleven a consenso y se planteen una serie de "sanciones" si se incumplen (ej: quedarse sin recreo, escribir una redacción, etc.).
  5. Al entrar en clase, no olvides pasar lista y anotar las faltas de asistencia. Si un alumno lleva faltando tres días seguidos y no has recibido ningún aviso de las familias, llámales por teléfono. Forma parte del Plan de control del Absentismo escolar. Asimismo, recoge a diario los justificantes de faltas de asistencia y entrégales a los alumnos que hayan faltado una copia para que sus padres las firmen.
  6. Es bueno que el clima del aula sea motivador y que te muestres dispuesto a dialogar y a empatizar con tus alumnos. Pero cuidado, debes evitar que te cojan demasiado confianza. Te arriesgas a que te puedan considerar un "blando" y algunos pueden aprovecharse de esta situación para revolucionar las clases.
  7. Apunta las horas de extraordinarias (o exclusivas) que tengas, y qué debes hacer ese día. Normalmente suelen ser después de las horas lectivas salvo que tengas turno mixto que puede ser durante la hora en que los niños almuerzan (me pasó en un colegio, que tuve clases por las mañanas y por las tardes).
  8. Tómate en serio las horas que dispongas para tener tutorías con las familias. Que no te dé apuro llamar a los padres a hablar contigo. Prepara bien la tutoría, con notas sobre los temas que desees hablar y anota las ideas claves de lo que estás hablando. Si tienes dudas, habla con profesores que ya conozcan a los padres o las circunstancias de sus hijos. En una ocasión, por ejemplo, me acompañó la Jefa de Estudios para ayudarme con un caso especial (cuidado, tú debes llevar el "brazalete", no ella, está para apoyarte pero no para sustituir tu función como tutor).
  9. En los recreos o al finalizar las horas lectivas, busca a tus compañeros de ciclo, sobre todo al del mismo nivel que tú. Coméntales cómo te ha ido el día y pregúntales por ellos. Coméntales aquellas anécdotas o situaciones destacables que hayas vivido y todas aquellas dudas que te surjan. Es bueno que lo hagas a diario, te ocupará unos cinco minutos más o menos.
  10. Acepta escuchar a las personas que quieren darte consejos. Es posible que haya personas a las que les fallen las formas cuando ocurra algún incidente, pero ignora el tono y quédate con el mensaje.
  11. Al principio, intenta seguir la metodología que llevaba a cabo el profesor titular. Luego, ve introduciendo aquellos cambios que veas oportuno, siempre pensando en mejorar los resultados. Ante cualquier cambio que pienses realizar, háblalo antes con tus compañeros. Si se da el caso de que estás sólo en ese nivel (como me pasó a mí cuando fui tutor del único PCPI que había en mi centro), si es un cambio muy significativo coméntaselo al equipo directivo. El hecho de ir poco a poco a los cambios es para permitir también que el alumnado se adapte al nuevo profesor. Si haces todos los cambios de manera brusca, pueden desanimarse. Introdúcelos poco a poco.
  12. Si hay algo en la metodología (actividades, recursos, sistema de evaluación, agrupamiento del alumnado, etc.) que no te convence para nada, pues piensa en cómo mejorarlo. No sigas haciéndolo por miedo a cambiar y que los resultados no progresen o por miedo a la reacción de tus compañeros o del profesor titular. Háblalo con tus compañeros, sobre todo si es significativo (ej: "las actividades del cuaderno de Lengua no son significativas porque no fomentan la creatividad", "hay demasiadas actividades de análisis de elementos de una carta pero ninguna de que escriban una carta", etc.). Es que si no, no sería ético por tu parte hacer algo cuando sabes que no está bien lo que haces.
  13. Si no sabes el tiempo que estarás sustituyendo al profesor titular, realiza la programación semana a semana, pero haciendo cambios a diario. Yo hacía una programación semanal para tener una idea previa de lo que quería hacer, y luego cada día hacía la programación del día siguiente tomando en cuenta lo que tenía programado previamente y cómo han transcurrido las cosas durante el día anterior (ej: actividades que no se han terminado, actividades que hay que repetir o repasar, actividades que deba realizar por petición de mis compañeros, resolver algún conflicto que haya surgido, etc.). La programación es flexible, no lo olvides. Ten en cuenta que es un proyecto, y es normal que al adaptarlo haya que hacer continuos cambios pensando siempre en el aprendizaje significativo y relevante de tu alumnado.
  14. De aquellos alumnos que presenten alguna necesidad educativa (sean o no de perfil "Necesidades Específicas de Apoyo educativo (NEAE)"), realiza un seguimiento a diario de sus progresos. En un diario, anota las actividades que han realizado, los apoyos que les has dado, los recursos que has utilizado o elaborado, sus reacciones y progresos, sus dificultades, etc., y siempre pensando en cómo seguir avanzando. Al final realiza una conclusión con sus progresos y con aquello que aún debe mejorar, pensando incluso en propuestas de mejora.
  15. Lleva siempre un registro de todo lo que hagas. Yo siempre llevaba un diario donde anotaba cualquier incidencia, anécdota, conflicto, consejo, curiosidad, avances, retrocesos, diálogos, etc., que surgía. La rutina diaria escolar está siempre llena de sorpresas y de todo puedes aprender. Si por ejemplo se te ocurrió alguna buena idea para explicarles un concepto a tus alumnos, también anótalo. Es la señal de lo que estás aprendiendo. Todo esto puede servirte para tomar decisiones o "retomar" algo para cuando te hagan preguntas sobre la marcha del curso. Incluye también ahí la programación y cualquier asunto que debas recordar comentarles a tu clase al día siguiente.
  16. En tu casa, crea una Hoja de Cálculo para anotar todas las calificaciones, comentarios cualitativos, tareas entregadas, etc. Luego directamente desde ahí, si fuera necesario, puedes programar la hoja para calcular automáticamente las notas finales (estamos obligados a poner una nota). Esta hoja puedes imprimirla para dársela al profesor titular en un futuro.
  17. Cuando se vuelva a incorporar el profesor titular, entrégale informes que contengan la siguiente información: Análisis general cualitativo de la evolución de cada alumno (rendimiento académico, comportamiento en clase, necesidades y potencialidades, etc.), programación que hayas realizado, informes sobre resultados de algunas pruebas (ej: prueba de evaluación de la comprensión lectora), tutorías con las familias, recomendaciones, etc. Resulta que a veces no tienes mucho tiempo para intercambiar información directamente con el titular, y una vez le entregues de nuevo el "testigo", tienes que irte ipso-facto a la Dirección de Área Territorial (DAT) a firmar el cese y a que te vuelvan a meter rápidamente de nuevo en la bolsa para que te vuelvan a citar enseguida para realizar otra sustitución.
  18. Es normal que pueda ser agobiante tantos cambios de centro y pasar tantos "períodos de adaptación" en un contexto diferente, e incluso un tipo de centro diferente (centros de adultos, centros de acogida de menores, centros penitenciarios, etc.) o nivel (es un salto pasar de 6º a 1º de Educación Primaria, por ejemplo).
  19. Procura dejar todos los materiales organizados al titular una vez termines la sustitución: Los exámenes ordenados en un dossier, las tareas clasificadas por materias, el control de las faltas, los justificantes por faltas de asistencia, los informes, la programación que tenías pensado llevar ese día (materiales incluidos, sobre todo si son de creación propia), etc. Si estás cubriendo una jubilación, dejar tu armario ordenado para que la persona que llegue el curso que viene (si no eres tú de nuevo) pueda revisar todo lo que has hecho.
Estos son algunos consejos básicos. Seguro que se me pueden ocurrir más cosas a medida que avance. En general los cambios son siempre duros, y conviene adaptarse a ellos. Aprenderás mucho a lo largo de los días. Aprende de los errores y estáte atento a todas las circunstancias que surjan en el aula y a todos los aspectos que debas tener en cuenta (organización y limpieza del aula, comportamiento, que el alumnado trabaje, etc.).