miércoles, 22 de abril de 2015

Análisis del Proyecto de Real Decreto por el que se regulan las pruebas de evaluación final

Una vez más, me animo a abrir un debate sobre un cambio legislativo de importancia que se está llevando a cabo en nuestro Sistema educativo. Como sabéis, el día 13 de abril se publicó el "Proyecto de real decreto por el que se regulan las características generales de las pruebas 1 de la evaluación final de Educación Primaria, y las características de las pruebas de las 2 evaluaciones finales de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato, establecidas 3 en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación". No vamos a debatir sobre la conveniencia o no de "reválidas" en nuestro sistema educativo, porque eso ya fue debatido en su momento, sino de la estructura en sí de las pruebas.

Vamos a ir analizando las características básicas de estas pruebas. No hemos mencionado la evaluación de tercero, ya que la normativa salió publicada hace tiempo porque precisamente en el presente curso se aplicaba ya la LOMCE en 3º de Educación Primaria. Vamos a analizar las pruebas restantes que son mencionadas en dicho decreto, que se centra solamente en la regulación de las pruebas de FINAL de etapa:
  • Educación Primaria (6º): Se valorarán tres competencias básicas: Comunicación lingüística (incluyendo lengua extranjera y lengua cooficial, en su caso), competencia matemática, y ciencias y tecnología. En la competencia de comunicación lingüística, la prueba consiste en cuestiones que valorarán la comprensión lectora de diversos tipos de textos (narraciones, descripciones, expositivos, etc.), la expresión escrita, y además se podrá evaluar la comprensión y expresión oral mediante una prueba pertinente, integrada o no en la misma prueba. En la competencia matemática, será una prueba de cálculo y de resolución de problemas matemáticos. Finalmente, en las competencias básicas para las ciencias y la tecnología, se les plantearán problemas donde tendrán que razonar y aplicar lo aprendido (generación de hipótesis), analizando todos los datos aportados y reflexionando sobre los resultados obtenidos e hipótesis, desde un punto de vista científico.
  • Educación Secundaria Obligatoria (4º de ESO) y Bachillerato: Las explico en conjunto porque su estructura es similar. Me resulta extraño, porque mencionan un largo discurso sobre cómo deben ser las pruebas y las competencias que deben valorar, pero luego el formato de las pruebas me resulta demasiado complejo y cerrado como para evaluar muchas competencias básicas. En ambos casos, consta de un examen tipo test, con preguntas de opción múltiple, con 4 alternativas a elegir, y otras de respuestas semi-construidas. Tienen 350 preguntas, de las cuales 200 preguntas estarán referidas a las cuatro materias generales del bloque de asignaturas troncales, 100 preguntas destinadas a evaluar los contenidos de las dos materias de opción del bloque de asignaturas troncales elegidos por el alumnado, y luego 50 preguntas correspondientes a la materia del bloque de asignaturas específicas escogida por el alumnado. Es posible que incluyan alguna pregunta de expresión escrita, además de una prueba de expresión oral (sobre todo para evaluar los idiomas, me imagino).
Hay mucha discusión sobre la utilidad de estas pruebas. Es cierto que, al ser un formato tipo test, se elimina cualquier tipo de evaluación subjetiva emitida por los correctores (los cuales serán externos al centro educativo), pero puede dar la sensación de que esté evaluándose la capacidad de memorizar conocimientos que las competencias básicas. Es cierto que es pronto para juzgar, pero creo que nosotros, los orientadores, deberíamos tener un papel importante para diseñar estas pruebas. Si escogemos esta modalidad, al menos deberían ser preguntas que incitasen a que el alumnado reflexionase sobre su respuesta y aplicase sus conocimientos. Es algo que puede resultar complejo. Yo personalmente veo los siguientes inconvenientes:
  • Siendo un temario tan extenso, es posible que se escojan, de cada materia, preguntas demasiado rebuscadas donde al final el alumnado tendría que memorizar los contenidos (fechas, nombres, obras, datos específicos, etc.).
  • Cada contexto es diferente, y no se puede avanzar al mismo ritmo porque hay que partir de las ideas previas del alumnado y de sus necesidades educativas.
  • Muchas destrezas como la reflexión personal, la creatividad, la creación de ideas, la toma de decisiones y la capacidad para resolver problemas podrían verse cuestionadas, porque el examen tendría una evaluación muy cerrada en cuanto a respuestas. Supongo que en matemáticas puede dárseles 4 respuestas a elegir, y el alumnado tendrá una hoja en sucio para hacer todas las operaciones pertinentes. No obstante, no todos los problemas se resuelven utilizando operaciones matemáticas, y hay problemas que pueden tener más de una solución posible.
  • Es posible que corramos el riesgo de que, sobre todo a partir del segundo año, muchos estudiantes recurran a buscar estos exámenes, o el propio profesorado, y dedicarse a "memorizar" respuestas en lugar de estudiar y aprender. Si antes, en las últimas semanas, el profesorado dedicaba tiempo de sus clases a hacer exámenes de Selectividad en el aula para preparar a su alumnado, ¿por qué no iban a hacer lo mismo? En este caso puede ser peor todavía, porque más de uno puede cometer el error de pensar que para el segundo examen, saquen muchas preguntas del modelo del año anterior por comodidad. ¿Quién no asegura que nadie tendrá acceso a esas "bases de datos" con cientos de preguntas? En las universidades ha pasado mucho con los exámenes de estas características, circulando entre el alumnado que dedica parte de su tiempo a memorizar estos exámenes. ¿Por qué no iba a pasar lo mismo para estas pruebas?
  • Muchas veces, hay preguntas tipo test que se formulan de manera muy confusa. El alumnado tiene dudas, y si son test donde se penalizan los errores (en teoría no parece que se vaya a producir aquí, no han concretado nada sobre las normas de puntuación de estas pruebas), temerán arriesgarse y dejarán cuestiones en blanco. Luego hay preguntas demasiado agobiantes, como aquellas donde hay cuatro opciones y te dicen cosas como "c) a y b son correctas, d) a y b son parcialmente correctas"). ¿Y si alguien realmente válido se queda fuera de la Universidad por culpa de este tipo de pruebas que no evalúan realmente sus cualidades?).
¿Qué opinión tienen sobre este asunto?