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viernes, 1 de enero de 2021

Técnicas de estudio: Pautas para abordar el estudio de materias universitarias o de formación profesional

 ¡Feliz año nuevo 2021! Espero que a todos y a todas este año os traigan muchas sorpresas y que vuestras metas se hagan realidad. Lamentablemente 2020 no ha sido un buen año a nivel general debido a las consecuencias que hemos sufrido por la crisis sanitaria del coronavirus (COVID-19).

Como plato fuerte para empezar bien el año, os adjunto una presentación donde se dan pautas para abordar el estudio y preparación de exámenes de materias universitarias o de formación profesional. Espero que os sirva de ayuda.


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Qué se ha logrado en 2020 y qué se intentará en 2021

 Como es habitual, al final de cada año analizo los avances que se han obtenido en 2020 y lo que se intentará hacer en 2021, tomando como referencia la lista de propósitos que redacté hace un año. Antes que nada, quiero dedicar un espacio a aquellas familias que han sufrido este año las consecuencias de la grave pandemia del coronavirus (COVID-19) que estamos viviendo. Muchas personas han visto como seres cercanos han perdido la vida de forma inesperada o con una antelación que nadie esperaba. Muchas personas han perdido su trabajo de la noche a la mañana, de forma inesperada, o han tenido que someterse a un ETRE que ha dañado su autoestima y que les ha afectado a nivel psicológicos. Muchos adolescentes han tenido que adaptarse de forma fugaz a una metodología para la que nadie estaba preparado, debiendo ganar un nivel de autonomía demasiado elevado para ese momento porque tuvieron que estudiar desde casa. Muchos jóvenes dieron un salto hacia adelante y respondieron con creces ante este reto, pero otros se han sentido desamparados por haber visto interrumpidas las medidas de apoyo educativo, las ayudas técnicas, el apoyo de sus docentes e incluso hasta carecían de los recursos tecnológicos necesarios para poder hacer frente a las tareas. Y tampoco me olvido de la Universidad, donde se han hecho esfuerzos para intentar no reducir la calidad de la enseñanza a pesar de las adversidades.

En mi caso, aunque es cierto que no he dejado en ningún momento de trabajar, he tenido que adaptarme a las adversidades. De la noche a la mañana, tuve que transformar mi metodología a una para que pudiera ser desarrollada por videoconferencia. No todos los casos pude atenderlos a través de esta metodología, así que tuve que aplazar muchas sesiones para el verano, y en esta segunda ola se han tenido que suspender sesiones (inclusive diagnósticos) o aplazar otras por confinamientos domiciliarios debido a que alumnos míos se vieron afectados por el virus, llegando a dar positivo. Yo mismo tuve que confinarme por haber tenido contacto estrecho con ellos. También ha habido problemas administrativos y conflictos con la administración que tuvieron que interrumpir las sesiones de algunos alumnos, pero afortunadamente ha habido un final feliz para estas familias y podrán ser retomadas después de las navidades. 

Los proyectos de consultoría también se han visto afectados. Algunos han salido adelante, pero otros fueron suspendidos debido a la crisis económica del coronavirus, otros aplazados porque la empresa sufrió un ETRE o porque el encargado se dio de baja por el coronavirus, otros con dificultades para llevarlos a cabo debido a las limitaciones en la movilidad por las medidas de prevención llevadas a cabo...

Ha sido un año duro, intenso, sin descanso. Ha habido momentos donde uno tiene ganas de tirar la toalla y parar, pero la cabezonería personal y los principios de ética profesional me impedían hacer eso, aunque se han tenido que corregir decisiones que podrían haber acabado en catástrofe de haber seguido adelante. Dicho esto, repasaré ahora los propósitos que me marqué para 2020 y en qué grado se han cumplido o no:

  1. Escribir un nuevo libro literario. Lo he intentado, tenía algunas ideas, pero tuve que trabajar durante todo el verano con sesiones y proyectos, y durante el curso llevé a cabo otros proyectos de consultoría para no interrumpir la actividad y poder cuadrar las cuentas. A cambio se escribió otro libro que mencionaré más tarde y participé en un capítulo de un libro (cuya aprobación y posterior publicación ha sido atrasado por el coronavirus).
  2. Ampliar mi formación psicológica, para aplicarla en mi trabajo y en mi vida personal. Si es necesario, pediré ayuda a profesionales. Para afrontar los casos de mi alumnado, he tenido que leer textos y pedir asesoramiento a colegas de profesión, y para un proyecto de una asignatura universitaria he tenido que documentarme bastante, aunque es cierto que tampoco ese contenido tenía relación directa con los casos de mi alumnado. No puedo decir entonces que este objetivo esté cumplido del todo. Si acaso diseñar las asignaturas universitarias me ha supuesto un nuevo reto, porque nunca lo había hecho hasta ahora, pero me han tenido que ayudar bastante para lograrlo y hasta me he sentido bastante avergonzando siendo yo Doctor.
  3. Retomar los cursos relacionados con el campo de la educación inclusiva que se quedaron "en el dique seco" y volver a intentarlo. Inclusive uno sobre creación de gabinetes psicopedagógicos. Los cursos sobre educación inclusiva sí puede decirse que se han retomado, ya que tuve la oportunidad de diseñar la materia de "Diversidad e inclusión educativa" tanto para el Grado de Educación Infantil como el Grado de Educación Primaria, para una universidad privada, así que reutilicé material y pude satisfacer esa espina que tenía del año pasado. En cuanto al curso sobre creación de gabinetes psicopedagógicos, lo diseñé utilizando eXeLearning, pero debido a problemas económicos de la empresa, se suspendieron los nuevos proyectos y decidí transformar el curso en un libro titulado "¿Qué tengo que hacer para crear un gabinete psicopedagógico?". Es una autopublicación realizada en Amazon. Es cierto que no fue sometida a una revisión a pares como sucede en las editoriales más prestigiosas, pero es un material que hice con mucho cariño y profesionalidad, partiendo de mi experiencia personal.
  4. Intentar introducir más y mejor el juego (no sé si denominarlo "gamificación") en mis métodos educativos. Esto sí he intentado hacerlo, y precisamente el tener que adaptar mi metodología a las videoconferencias hizo que echase mano de muchas aplicaciones TIC, y he intentado motivar con actividades lúdicas a alumnos/as que no mostraban de inicio interés por el contenido de mis sesiones. Eso sí, debo esforzarme más. Se ha conseguido a medias, pero queda mucho por hacer, tengo cosas aún que mejorar en este sentido.

En cuanto a los proyectos de consultoría, diseñé para el SEPE un curso de Monitor de Tiempo Libre (60 horas), para una consultora un curso de Estrategias para desarrollar la Resiliencia (30 horas), la citada asignatura de "Diversidad e inclusión educativa" para una universidad privada, y ahora estoy en la fase final diseñando en coautoría una asignatura para esa misma universidad, para el Grado en Educación Infantil, llamada "Habilidades docentes". En cuanto a proyectos iniciados en 2019, en marzo de 2020 finalizó la tutorización del certificado de profesionalidad de "Atención al alumnado con necesidades educativas especiales en centros educativos" de manera satisfactoria, con algunos contratiempos, justo antes de que se declarara el estado de alarma y el confinamiento por la crisis del coronavirus, aunque el alumnado tuvo que aplazar sus prácticas hasta septiembre por ese motivo. También he seguido tutorizando módulos y cursos relacionados con ese mismo certificado en otros centros de formación, entre otros cursos diseñados como el de Estrategias para desarrollar la Memoria, del año pasado.

Termina un año bastante duro. ¿Cómo enfocar el futuro 2021? Puede pasar de todo. Es cierto que con el inicio de la vacunación estamos viendo una luz al final del túnel, aunque tardaremos en recuperarnos de las consecuencias económicas de esta crisis. Yo personalmente me gustaría tomar un pequeño descanso de los proyectos de consultoría para poder centrarme más en mi alumnado, o en caso de surgir alguno, que me den suficiente tiempo para desarrollarlo y no trabajar a un ritmo intenso como me ha sucedido en estos últimos meses. Aunque he compaginado todo correctamente por haber hecho una planificación que ha dado resultado, puedo tener dificultades en el futuro para seguir con este ritmo. Deseo poder pensar bien el trabajo con mi alumnado, formarme más y ganar más confianza en mí mismo y fundamentar mejor todo lo que hago en mi trabajo, así como poder dedicar a cada alumno/a el tiempo que necesita. Dicho esto, como retos personales, me planteo evolucionar como profesional. Hay muchos momentos donde he sufrido cabreos constantes, ganas de tirar la toalla, me he frustrado ante las adversidades y me ha faltado una pizca de pasión por lo que hacía, cuando antes me tomaba las dificultades con mejor cara. Necesito dedicar más tiempo a formarme, leer más. Esto me ayudará a ser más positivo. Escuchar más a otros profesionales, saber cuáles son mis límites como profesional en lo que se refiere a mis competencias como psicopedagogo. Saber motivar mejor a mi alumnado, también necesitaré formarme más para ello y dedicar tiempo a reflexionar. Aprender a escribir mejor, porque todavía hay conceptos que me cuesta explicarlos y sobre todo utilizando menos palabras (me enrollo demasiado para explicarme, y creo que es algo fácil de comprobar viendo lo larga que está resultando esta entrada y el tamaño de mi tesis doctoral, que tiene 913 páginas). En relación con la escritura, intentaré sacar un hueco para escribir ese libro literario que intenté escribir este año.

Es un año que sobre todo va a estar marcado por la formación y el crecimiento personal y profesional. Con lo demás, intentaré seguir con la misma rutina en cuanto a proyectos y la atención a mis clientes en mi gabinete psicopedagógico. Pero sobre todo, se resume lo que pasará en 2021 de esta forma: ¡ESPABILA, RAFAEL, COÑO!

Dicho todo esto, aprovecho para desearles un feliz y próspero año 2021, que espero que sea mejor que este 2020 y que todos los problemas asociados al coronavirus y otros asuntos se resuelvan cuanto antes, y espero que todas aquellas familias afectadas de una forma u otra puedan cuanto antes resolver su situación personal.

Dr. Rafael López Azuaga

domingo, 1 de septiembre de 2019

Guía con el proceso a seguir a la hora de estudiar una materia y preparar los exámenes de dicha materia


Muchas personas tienen dificultades para poder planificar la preparación de los exámenes y el estudio de las diferentes materias de una manera que le resulte significativo y le permita aprovechar cada minuto que le dedique al estudio. ¿Cuál podría ser el proceso a seguir para comenzar a estudiar un tema de cualquier materia y preparar los exámenes? Este proceso vale para cualquier etapa educativa (educación primaria, educación secundaria, bachillerato, formación profesional, universidad...). Puede trabajarse en cualquier proyecto de intervención dirigido a trabajar las técnicas de estudio en el alumnado.

1-Leer el título del tema o apartado que se va a leer y preguntarse a sí mismo:
  1. ¿Qué es lo que sé sobre este tema?
  2. ¿He tenido alguna experiencia previa en relación a este tema?
  3. ¿Di algo sobre ello en el instituto, o al menos algo que esté directamente relacionado?
2-Comenzar a leer, y buscar en el diccionario o en Internet (en caso de ser una demasiado específica) aquellas palabras que desconozca o no entienda. Crear un glosario con ellas, explicándolas con tus palabras pero a la vez conectándolo con la jerga correspondiente.

3-Coger un lápiz y subrayar cuáles considero que son las ideas más importantes, y anotarlas en el margen. Puede ser útil emplear diferentes colores, uno para las principales y otro para las secundarias.

4-Una vez que haya terminado de leer un apartado, hacer un mapa conceptual en un margen o en una hoja aparte donde ponga en relación todas las ideas extraídas. En algunos casos, puede requerir realizar otro tipo de esquema más específico, como un cuadro comparativo, tablas y gráficos estadísticos o mapas de secuencias (cronologías o fases, típicos en las materias de ciencias). Escoger la técnica de organización más adecuada para cada caso.

5-Sobre ese apartado, realizar una representación gráfica o visual que permita representar el fenómeno científico explicado. En caso de no saber visualizarlo, buscar en Internet ejemplos (fotos, gráficos, vídeos en Youtube...).

6-Intentar pensar en ejemplos prácticos para conectar el contenido trabajado, o buscarlos en la red. En caso de que haya ejercicios o problemas, intentar hacerlos. Corregirlos, sea con el material docente que se aporte o buscando ejemplos en la red o en la biblioteca. Las fórmulas deben aparecer conectadas dentro del mapa conceptual e incluso luego se puede hacer, aparte, un glosario con todas las fórmulas necesarias.

7-Hacernos preguntas sobre lo que estamos estudiando y aprendiendo. Intentemos buscar las respuestas.

8-Avanzar con el siguiente apartado. Hacerse las siguientes preguntas:
  1. ¿Qué creo que voy a aprender en este apartado?
  2. ¿He tenido alguna experiencia previa en relación a este tema?
  3. ¿Di algo sobre ello en el instituto, o al menos algo que esté directamente relacionado?
  4. ¿Qué conexión existe entre este apartado y el anterior?
9-Seguir el mismo procedimiento. Realizar un esquema general para todo el tema, enlazando las ideas claves de todo el tema en un gran mapa conceptual.

10-Comencemos ahora la fase de estudio. Se recomiendan los siguientes consejos:

  1. Comenzar primero haciendo una lectura tranquila de todos los apuntes realizados. Este repaso es fundamental para reactivar los aprendizajes que obtuvimos cuando estuvimos trabajando los materiales.
  2. Intentar memorizar las palabras claves y explicar, de manera escrita, oral o mental, las relaciones existentes entre ellas y su conexión con la realidad.
  3. Resolver ejercicios prácticos de aplicación de la teoría o problemas donde, además, se deban aplicar fórmulas. Contrastar resultados y realizar una evaluación metacognitiva de estos resultados. Cuando hablamos de metacognición, nos referimos a “pensar sobre lo pensado”, es decir, justificar el resultado obtenido en contraste con la teoría y valorar si éste tiene sentido. En caso negativo, habrá que revisar todo. Si hay dudas, anotarla y preguntarlas en clase o en los foros de la plataforma virtual que posea la materia en cuestión, en caso de tenerla.
  4. Repasar siempre los temas. Por ejemplo, si en un examen entran cinco temas, pues una vez estudiado el tema 1, pasamos al 2, y una vez finalizado el 2, releer el tema 1 para refrescar las ideas. Y cuando pasemos al 3, estudiarlo y al finalizar pues repasamos los temas 1 y 2. Así con todos. Conviene siempre, al repasar los temas, justificar de nuevo las relaciones entre las propiedades e incluso entre los contenidos de todos los temas (muchas veces, en temas anteriores se estudia una base que luego se utiliza en temas posteriores) para reforzar la comprensión lectora y el aprendizaje significativo y relevante. Al finalizar el temario, conviene hacer un “macroesquema” donde sintetices y relaciones las ideas más fundamentales de cada tema.
  5. Si existe la posibilidad de obtener exámenes de años anteriores o más ejercicios, hacerlos por tu cuenta a modo de entrenamiento. De esta manera, sabrás a lo que vas a enfrentarte en el examen, eliminando situaciones de incertidumbre en cuanto a la forma del examen se refiere. En caso de que haya preguntas tipo test es muy útil para entrenar.
  6. Si durante el proceso de estudio, surgen pensamientos o actitudes negativas como las descritas anteriormente (por ejemplo, que pase de seguir esforzándose o tire la toalla), plantear técnicas para “interrumpir el pensamiento”. Podemos escoger un método de interrupción, por ejemplo, una palmada o decirnos “STOP” a nosotros mismos mentalmente (si no queremos llamar la atención de los demás) y decirnos algo más agradable, y retomar la actividad de estudio. Esos pensamientos negativos serán sustituidos por pensamientos más positivos y realistas, es decir, no deben ser demasiado positivos porque pueden no ser alcanzables por nosotros y nuestra autoestima acabará dañada.
  7. La tarde antes del examen debe ser para repasar, darle un vistazo general a todo el temario y reforzar aquello que te cuesta más, o resolver dudas de última hora. No acostarse tarde, conviene descansar para tener al día siguiente la mente despejada.
Todo esto que se ha explicado debe aparecer reflejado en los objetivos semanales. Es decir, para cada materia, señalar qué fase o qué tarea del estudio en sí quieres haber alcanzado. Conviene aplicar técnicas de concentración y de relajación sobre la marcha. Se recomienda revisar el plan de estudios para ver cuál es la bibliografía recomendada para la asignatura, y valorar sacar alguno de los libros para ayudar a comprender mejor los contenidos o incluso encontrar nuevos casos prácticos y problemas.

lunes, 12 de septiembre de 2016

La soledad del investigador

Realizar tareas de investigación puede ser una apasionante aventura. Además de todo lo que puedas aprender a diario, también puedes descubrir nuevas relaciones entre ideas y conocimientos, nuevas teorías, nuevas posibles líneas de investigación o incluso transformar la realidad a partir de lo que hayas investigado. Pero por muy apasionante que sea, no quiere decir que esto sea sencillo de hacer. Y uno de los aspectos que pueden influir en el rendimiento del investigador, concretamente del que se está formando, es la soledad. Sobre todo vamos a hablar de aquellos doctorandos que se forman a distancia, sea porque viven en un país diferente o porque, debido a razones de trabajo o económicas, no pueden acudir a las clases de las actividades formativas.

Todo el proceso que conlleva la realización de una Tesis Doctoral es duro en todas sus fases: La revisión bibliográfica (puedes llegar a tener que leer más de 300 fuentes del mismo tema, y muchas de ellas repitiendo muchos ideas, lo cual puede resultar agotador y desanimante), plantear adecuadamente la metodología de investigación que sea la más adecuada para los objetivos que te planteas con tu investigación (hay muchas técnicas y enfoques, pero no todas son adecuadas para conseguir tus propósitos, en algunas ocasiones el enfoque cuantitativo puede ser útil pero en otros requieres de utilizar técnicas más etnográficas), diseñar los instrumentos (es difícil crear instrumentos fiables y válidos, que recojan la información más significativa para tu investigación), validar los instrumentos (en una anterior entrada, donde hablaba sobre las dificultades de los doctorandos noveles, ya expuse las dificultades de conseguir a expertos que pudieran ayudarte en esta tarea, debido a las numerosas tareas que deben hacer y que les cuesta encontrar hueco para ayudarte), motivar a la muestra de participantes a implicarse en el estudio (si pasas cuestionarios, lo ideal es reunirlos a todos, porque si no, debes estar detrás de ellos y algunos pueden pasar de hacerlo por falta de tiempo o por no valorar lo que estás haciendo, pero muchas veces cuesta reunirlos a todos por diferentes motivos), redactar artículos sobre tus avances (en un Doctorado se exigen que sean revistas bien posicionadas en los rankings SJR para que te los validen, y son revistas que habitualmente rechazan el 80% de las propuestas que reciben porque solamente quieren lo mejor para mantenerse en esos rankings), analizar los datos (en las actividades formativas no te preparan para todo lo que puedas necesitar hacer, sea en técnicas cuantitativas como para las cualitativas, así que requieres de formarte más por tu cuenta y requerir la ayuda constante de tu Director/a de Tesis), escribir la Tesis (la media es de 250-500 páginas en una Tesis Doctoral del área de Ciencias Sociales, 100 en las de ciencias puras o de la salud, y 800 o más en una de Humanidades, lo cual es un trabajo serio y no es fácil integrar todas las fuentes consultadas en un texto original y con las citas realizadas correctamente),...y así un largo etcétera. La Tesis Doctoral es un gran trabajo individual que se realiza, de investigación, cuando lo habitual es que el trabajo de investigación siempre se realice en equipo. ¿Y qué sucede con los que nos formamos a distancia?

Los que nos formamos a distancia, aunque contemos con las nuevas tecnologías, nos falta el afecto o el calor de tener a compañeros con los que trabajar. Es cierto que el Director de Tesis siempre estará disponible y nos ayudará en todo lo que necesitemos, incluso a animarnos en los momentos de bloqueo, pero no es lo mismo el contacto por correo electrónico o por teléfono, que si lo tienes enfrente tuya, o en los tiempos anteriores cuando formabas parte del grupo de investigación e incluso, con suerte, podías trabajar junto a ellos mientras desarrollabas tu tesis, e ibas con regularidad (o incluso todos o casi todos los días) a la facultad a trabajar. Es cierto que cuentas con una plataforma donde realizas las actividades formativas y tienes a compañeros en ella, y a través de los foros podemos contactar, pero, ¡somos tantos ahora haciendo Doctorado! Cuesta mucho empatizar o socializar cuando tanta gente participa en los foros para preguntar dudas continuas, y te agobian tantos mensajes en los foros. Porque en una misma actividad formativa puede haber estudiantes de cualquier año del programa, teniendo en cuenta que los que lo están haciendo a tiempo parcial (como es mi caso) pueden estar hasta 5 años o más si han solicitado alguna prórroga. La cuestión es que nos pasamos demasiado tiempo trabajando encerrados en un despacho y/o en la biblioteca, sin nadie con quien compartir los avances, dificultades o frustraciones en persona, o con quien interactuar y compartir ideas o soluciones.

Dicho esto, ¿cómo podríamos intentar resolver o suavizar los síntomas de esta soledad?

  1. Asistir, en la medida de lo posible, a los congresos y jornadas que podamos, y que sean presenciales. Ahí podemos conocer a gente de nuestra área de investigación y poder socializar e intercambiar experiencias. Además, si hay tiempo y es un lugar que no conoces, en los ratos libres puedes aprovechar para hacer algo de turismo y probar nuevos platos, contando además con que habitualmente se suelen programar actividades culturales para los congresistas. Si estás a tiempo completo y no te coinciden con clases en actividades formativas, es lo ideal, aunque si trabajas es cierto que estás más limitado.
  2. Crear un blog donde publiques un diario (aunque sea semanal) con una entrada explicando tus avances, o reflexiones en relación a los contenidos que estás trabajando. Es bueno compartir tus conocimientos y experiencias investigadoras, y difundir tus entradas en tus redes sociales. Puedes también unirte a grupos de redes sociales como Linkedin de tu sector para lo mismo, aunque es cierto que esta red social últimamente está perdiendo peso y que ahora Facebook vuelve a ganarle terreno junto a Google+. Otros, los que son menos tímidos, pueden llegar a crearse un canal en Youtube y subir vídeos con esos contenidos, aunque es cierto que puede llegar a ser menos visible debido a lo saturado que está Youtube y que no siempre podemos ver vídeos en cualquier sitio, al contrario que leer, que no molesta a nadie.
  3. No dediques todas tus horas libres a la Tesis Doctoral. Es bueno tener aficiones complementarias que te permitan desconectar y desahogarte. Puedes hacer deporte o incluso formar parte de alguna asociación sin ánimo de lucro que desarrolle actividades de voluntariado social, que te permita además relacionarte con otras personas. Cualquier actividad que te permita relacionarte y disfrutar. Y si tampoco eres muy sociable a pesar de todo y no te estimula todo esto, pues puedes hacer cualquier actividad complementaria como pintar, componer música, dibujar historietas, escribir poesías, etc., y compartirlos con otros.
  4. Date un día de descanso, a ser posible los domingos, o los sábados. Si estamos trabajando, es normal que tengamos que hacer uso de los fines de semana para poder llevar todo al día. Si puedes permitírtelo (depende de cada caso), puedes escoger uno de los dos días para hacer una actividad diferente. Desde ir a la playa, o a un balneario, o a hacer senderismo, o hacer turismo rural, o incluso irse a un pequeño hotel a tener una noche romántica con tu pareja, si la tienes. No vayas solo, precisamente la idea es combatir, también, la soledad que a veces sentimos. Es bueno encontrar a alguien con quien desahogarnos, y que no sea a través de WhatsApp o de Facebook, sino en persona.
  5. Aunque no pertenezcáis a la misma rama de Educación (aunque seáis del mismo Programa de Doctorado), intentad hacer "piña" todos. Intenta crear foros de chistes, o de debate, para intentar socializar y desahogaros entre todos. El profesorado también puede participar, por supuesto. A lo mejor así os ayuda a que no os encontréis tan solos.
Bueno, son algunas reflexiones, la cuestión es seguir trabajando y luchando contra todas las adversidades. Investigar es duro, sobre todo porque no todo depende de ti, tienes que manejar muchas variables externas que a veces se te escapan de tu control, porque dependes de la implicación de muchos terceros para que todo salga adelante (el director/a de Tesis Doctoral, en su caso el codirector/a, los participantes de la población objeto de estudio, los expertos que te ayudan a validar los instrumentos que empleas, etc.). Hay que intentar pensar que hacemos esto porque nos hace ilusión, y que cuando terminemos, estaremos muy orgullosos del trabajo que hemos hecho y de lo que hemos aportado al conocimiento científico y a la sociedad en general (depende de la difusión que hagamos posteriormente). Como diría el youtuber JPelirrojo: ¡Ve a por ello! Os dejo su canción para que os entonéis un poco.


miércoles, 13 de julio de 2016

Dificultades iniciales que pueden tener los investigadores novatos en estudios de Doctorado

Todos sabemos que nadie nace aprendido. Y que los comienzos son siempre difíciles. Cuando uno estudia un Programa de Doctorado, está más limitado de recursos para poder investigar, y carece de convenios de colaboración con aquellas instituciones o contextos en los que deseamos investigar o que solicitemos su participación. También cuesta muchas veces solicitar ayuda a terceros para que nos ayuden en nuestra investigación. Analizaremos algunas de las principales dificultades que podemos encontrarnos como estudiantes de Doctorado o doctorandos:
  1. Las actividades formativas comienzan demasiado tarde: Algo muy positivo que traen los actuales Programas de Doctorado es que aportan pequeños cursos o actividades formativas que nos ayudarán a desarrollar mejor nuestra tarea investigadora al igual que la de difusión de los resultados de nuestras investigaciones. El problema es que hay muchos contenidos que se empiezan a dar, dependiendo del programa y de la universidad, cuando ya llevas un tiempo trabajando en tu Tesis Doctoral. Por ejemplo, puedes conocer los diferentes gestores bibliográficos como RefWorks, cuando ya llevas unos meses leyendo bibliografía para tu tesis, y la bibliografía que has leído hasta el momento la has ido anotando manualmente en una Hoja de Cálculo o en un documento word. Lo mismo pasa con la normativa que se utilice en tu área para citar la bibliografía. Muchos conocimientos o herramientas serían útiles de disponer desde el comienzo del programa para poder trabajar con ellas desde el principio. Lo mismo ocurre con algunas actividades que te ayudan en tu tarea de difusión. Resulta triste que organicen cursos sobre cómo preparar una comunicación o exponer un trabajo oralmente, ¡cuando ya te han obligado a hacerlo para un congreso previamente! ¿No sería mejor haber dispuesto de este material antes para que nuestra exposición saliera más enriquecida?
  2. No te han asignado desde un primer momento a un director de tesis: Al comenzar un programa de Doctorado, te asignan un tutor, quien en la mayoría de los casos, finalmente termina siendo tu director de tesis. Normalmente este tutor es especialista según la línea de investigación a la que te hayas inscrito cuando realizaste la preinscripción en el Programa de Doctorado. Pero puede pasar que tu tema de investigación sea tan específico que tu tutor asignado no sea especialista. Esto conlleva a que, mientras buscan a otro o se realizan los trámites para elegir a un nuevo director, puedan pasar meses, y por ello tu inicio en tu tesis se ralentice bastante. Es normal que provoque desmotivación, porque sientes soledad y que vas más atrasado que el resto. Si os encontráis en esta situación, os recomiendo comenzar solamente con la revisión bibliográfica. Se supone que, si habéis escogido el tema que habéis elegido, tenéis algunas nociones básicas procedentes de vuestros estudios de Grado y Posgrado, así que podéis partir de ella para leer libros, artículos, actas de congresos, etc., para ir haciendo esquemas y planteando un primer borrador de vuestro Plan de Investigación y de unos posibles instrumentos o ítems. Pero solamente son borradores. Bajo ningún concepto debéis empezar a hacer trabajo de campo sin el visto bueno de vuestro director de tesis, porque es muy fácil cometer errores (bastantes, además) cuando se comienza a diseñar instrumentos o simplemente para elaborar un marco teórico inicial sólido. En caso contrario, puede ser vuestro suicidio como investigadores, aunque suene muy drástico, ya que implicaría volver a empezar, dejar tirado al contexto en donde habéis comenzado y pueden incluso rechazarte por negarse a volver a empezar de nuevo.
  3. Cuesta implicar a terceras personas para que te ayuden a validar los instrumentos que uses en tu investigación: Cuando realizas una investigación, siempre partes de unas técnicas, sean cuantitativas, cualitativas o mixtas, que darán lugar a una serie de instrumentos. Uno de los instrumentos más utilizados en investigación son los cuestionarios. Antes de comenzar el trabajo de campo, es importante que esos instrumentos estén revisados y validados por expertos. Es cierto que puedes diseñarlos, pasarlos, y luego validarlos a través de algunas técnicas estadísticas como el análisis factorial, pero requeriría para ello de obtener una amplia muestra (aproximadamente 10 participantes por cada ítem que contenga el cuestionario), lo cual según los objetivos de nuestro estudio puede no ser factible. Por ello, realizar la validación de contenido a partir de la valoración de los cuestionarios por parte de expertos en la materia (por ejemplo, profesores universitarios con experiencia en el área que investigas, profesionales que ejercen en esa área, etc.) resulta muy importante, tanto si somos investigadores noveles como algo más experimentados (dos ojos ven más que uno, y doce más aún), No es fácil conseguir a estos expertos. Debemos recordar que todas estas personas, profesionales en activo, tienen ya de por sí muchas responsabilidades laborales, además de familiares. Bastante saturados están de trabajo como para dedicarle tiempo a revisar cuestionarios, algunos extensos e "infumables", y sin obtener ninguna remuneración a cambio. Y es una tarea de la que están ya cansados de hacer. Si no tienes confianza con ellos, no te conocen o ni siquiera conocen a tu director de tesis, pueden decirte que no o incluso darte el "no" al cabo de uno ó dos meses. Y si te conocen o al menos tienen relación con el director de tesis, pueden decirte al principio que sí, pero según las responsabilidades diarias que tengan estos profesionales, la tarea puede prolongarse pasados unos meses, y cuando digo unos meses, puede ser casi un curso entero sin que hayan sacado tiempo para revisarte los cuestionarios. Ni siquiera para una primera valoración general, sin profundizar en cada ítem. Esto puede desesperar a muchos doctorandos, desmotivarles, e incluso "tirar la toalla". Es algo habitual, así que no os desaniméis. Mientras tanto, seguid con las actividades formativas (cursar incluso alguna actividad de segundo año, si podéis compaginarlo, y así tienes más tiempo luego para hacer el trabajo de campo y los análisis), con la revisión bibliográfica, asistir a un congreso para exponer los inicios de tus proyectos y de los instrumentos realizados (hay que dedicarle tiempo también para prepararlo todo), escribiendo borradores de los capítulos del marco teórico e incluso algunas ideas que podrías plantear si obtienes unos resultados determinados en el diagnóstico, pensando en posibles propuestas de mejora que podrías plantear. Y por supuesto aprovechar ese tiempo para estudiar otros contenidos como mejorar vuestro nivel de idiomas. De esta manera, no os hundiréis y sentiréis que ese tiempo ha sido aprovechado y que se verá reflejado cuando hagáis el trabajo de campo y los análisis de los resultados. Poneos en el lugar de esas personas, no cobran por ello y tienen mucho trabajo ya de por sí como para dedicarlo a esa tarea de revisar, que no es fácil.
  4. Cuesta implicar a los participantes del estudio, en los contextos en los que investiguemos: Uno de los inconvenientes que tienen los doctorandos es que, en la mayoría de los casos, no existe la posibilidad de firmar un convenio de colaboración entre la universidad y el contexto en donde vayas a realizar la investigación (por ejemplo, colegios e institutos). Esto limita que verdaderamente consigas implicar a todos los participantes. Puede haber colegios que acepten participar por inercia, o porque en principio les interesa el proyecto, pero que les interese al equipo directivo no quiere decir que le interese a toda la comunidad educativa (digo esto para seguir con los ejemplos que he puesto antes, y porque al fin y al cabo estamos en un blog titulado "Investigación en Educación"). Si vas allí y les dejas los cuestionarios para que los rellenen en sus casas, muchos al final pueden perderse. Pueden pasar de rellenarlos, o incluso dárselo a terceras personas para que lo rellenen por ellos (más aún si es un cuestionario de marcar una opción en una Escala Likert de 1 a 5, por ejemplo, y anónimo), o debes estar detrás de ellos para que te los rellenen. Lo mejor es plantear una estrategia que consista en que, en un día y hora, puedas reunir a todos para pasar los instrumentos (en el caso del profesorado, puede ser un claustro), en alguna de las reuniones que los participantes de ese contexto mantengan habitualmente para coordinarse, y aprovechar ese día para pasar los instrumentos, aunque conviene antes haberse presentado en otra reunión previa para explicarles las características del estudio. Otra recomendación es que, cuando acudas a hablar con el equipo directivo para hablarles del proyecto, les entregues una copia de los instrumentos para que puedan revisarla y saber, de antemano, qué se les va a preguntar. Evitar incertidumbres motiva a que los participantes puedan animarse a participar si les convence todo lo que les propones. Si no logras controlar la participación de los participantes, valga la redundancia, en el estudio, éste puede fracasar por no reunir una muestra lo suficientemente representativa como para que los resultados del estudio sean válidos, lo cual conllevaría a que tu proyecto de investigación no fuese bien valorado.
  5. Dificultades para hacer trabajo de campo si estás trabajando, según horarios: Lamentablemente, hoy en día es difícil conseguir un empleo estable en un lugar determinado. Puedes estar continuamente desplazándote de un lugar a otro, o que te trasladen a un sitio más lejos por ser interino o provisional, y no disponer de una plaza fija para ti. Luego es cierto que, aunque tengas un puesto fijo con un horario cerrado, puede ser difícil acudir a realizar el trabajo de campo debido a la incompatibilidad de horarios. En educación, lo ideal es poder acudir a contextos a investigar de forma presencial. Nos quedan dos opciones: (A) Desarrollar el trabajo de campo en tu centro educativo (un estudio de caso), (B) Plantear un meta-análisis a partir de estudios ya realizados sobre el área y con una serie de variables en común (lo cual es muy, muy difícil, encontrar todos los estudios que cumplan esos rasgos en común, porque algunos a lo mejor ni están publicados digitalmente), o (C), recurrir a estrategias donde podamos "investigar a distancia". Esto es muy arriesgado, pero puede ser el último recurso si se gestiona bien. Tenemos desde los cuestionarios online (arriesgado porque no sabes quién lo rellena realmente, y algunos catedráticos o doctores pueden ponerte muchas trabas al uso de este procedimiento), a dejar los cuestionarios y recogerlos un día y hora en que podamos ir al centro, o que nos lo envíen por correo postal y nos ocupamos de todos los gastos de envío, o utilizar técnicas como las entrevistas telefónicas o por videoconferencia, entre otras, además de enviarnos por correo material para analizar de forma cualitativa, como documentos oficiales, evaluaciones, proyectos, etc. Conviene tener previsto todas estas circunstancias, aunque empecemos a hacerlo con el método "presencial", por si las circunstancias laborales o personales cambian de un día para otro. Aunque en el peor de los casos puedes pedir una prórroga si es algo temporal o incluso cambiar de contexto si vas a permanecer mucho tiempo allí, es una pena dejar una Tesis Doctoral o investigación por este motivo. Aquellos doctorandos que estén a tiempo completo y sean jóvenes estudiantes que solamente estén dedicados exclusivamente a su tesis y que sus padres le financian todo, no tendrán este problema, pero un alto porcentaje de doctorandos son profesionales en activo o personas que necesitan poder trabajar para financiar sus estudios de Doctorado o requieren estar opositando para mantener sus puestos de trabajo o su permanencia en listas de interinos.
Solamente he expuesto algunas "dificultades iniciales", es decir, pertenecientes al inicio de los estudios de Doctorado, a raíz de mi propia experiencia personal. Luego mientras se siga investigando, pueden surgir muchas más, pero algo que es fundamental es contar siempre con vuestro director de tesis para todo. Preguntadle cualquier duda, pedid consejos para resolver cualquier bache en los que encontréis, e incluso a otros profesionales expertos. No tengáis miedo de pedir ayuda, estáis aprendiendo, y es normal que podáis estancaros durante la realización de vuestra tesis doctoral. Como he dicho al principio, nadie nace aprendido, y los comienzos son siempre difíciles. Luego seréis vosotros quienes asesoréis a los nuevos estudiantes de Doctorado. 

viernes, 11 de marzo de 2016

¿Cuál debe ser la finalidad de la investigación en educación?

Hace unos días, en el diario "El Mundo" se publicó un artículo sobre el aumento de tesis doctorales defendidas en los últimos meses, donde en los últimos seis meses se han defendido, aproximadamente, casi 20.000 tesis doctorales. ¿Por qué se debe esto? Para muchos, en febrero de este mes terminaba el plazo para defender su Tesis Doctoral, ya que tras la publicación del Real Decreto de 2011 en el cual se publicaban el nuevo plan de estudios de los programas de Doctorado siguiendo las características del Plan Bolonia, se les daba cinco años de plazo a los doctorandos del antiguo plan de estudios para que terminaran su tesis doctoral, desde que la empezaron (supongo, ya que en mi clase hay muchos que proceden del plan de estudios antiguo). En el actual plan de estudios, los doctorandos a tiempo completo tienen un plazo de 3 años para hacerla (inclusive diseñar el plan de investigación con el marco teórico y demás), y los que escogen la modalidad a tiempo parcial (gente que trabaja a la vez, como es mi caso, o porque a lo mejor a la vez estudia otras cosas como un Máster, hay de todo) tiene un plazo de 5 años. Pueden solicitar una prórroga, de 2 años en el primero y 3 en el segundo. Aún así, a raíz de lo que he estado comprobando durante este tiempo y he hablado con otras personas, junto con lecturas como las del artículo que he enlazado:
  • ¿Cuál debe ser la finalidad de la investigación en educación? ¿Solamente seguir construyendo el conocimiento científico que rodea al área de la educación, en todas sus especialidades, o también debe intentar apostar por la mejora?
  • ¿Se puede hacer una tesis doctoral de calidad en solo 3 años? ¿Se ha devaluado últimamente el doctorado?
Se dice que, debido a la crisis económica, el número de jóvenes que deciden continuar sus estudios universitarios matriculándose en un programa de Doctorado ha aumentado de forma progresiva, sobre todo en las áreas de Humanidades y de Ciencias Sociales. Esta área, debido a que el número de salidas profesionales y la demanda en el mercado laboral en nuestro país está más limitada, muchos intentan seguir estudiando para ver si existe alguna posibilidad de entrar en la universidad a trabajar. Un inconveniente que encontramos aquí es el siguiente: ¿Existen en todos una vocación por la profesión de investigador? Antes solamente un grupo selecto de personas realizaban la tesis doctoral, y habitualmente todos sentían vocación (siempre habrá excepciones). Y si no existe vocación, ¿surgirán ideas de proyectos que valgan la pena, en el sentido de que aporten algo nuevo a la comunidad científica y ayuden a progresar a la sociedad? Para hablar de esto, voy a centrarme en la rama de Educación, que es la mía.

¿Cómo deberían ser las tesis doctorales en educación? Se dice que al investigador solamente le interesa el conocimiento, y no tanto la mejora, cuya labor ya pertenecería a los profesionales de la educación que ejercen (orientadores, educadores sociales, maestros, etc.). Que el investigador aporta la teoría, y luego los profesionales la adaptan a la práctica educativa y al contexto en el que ejercen. De ahí a que se acuse siempre a la universidad española de ser muy teórica, y que los nuevos graduados se quejen de que estén desorientados a la hora de ejercer. Y con esto planteo lo siguiente: ¿Existe alguna manera de resolver esto? ¿De conectar las políticas educativas con la investigación? Personalmente, creo que se debería investigar siempre con el fin de mejorar directamente. Hay muchos proyectos de investigación y estudios que le dan muchas vueltas a las mismas ideas, y que finalmente se quedan en el papel. Yo creo que deberíamos intentar hacer un esfuerzo y plantear proyectos destinados a investigar y seguir construyendo el conocimiento científico, por supuestísimo (es la esencia de la investigación), pero además luego intentando llevar a la práctica, dentro del mismo proyecto, aquellas teorías que estemos investigando, las relaciones entre esas variables, a partir de medidas que reflejen, en su fundamentación teórica, todo ese conocimiento científico que hemos estudiado, e intentemos influir en un contexto concreto. Es evidente que no vamos a cambiar nuestro mundo con nuestra tesis doctoral, pero sí podemos intentar influir en un contexto, y luego esos resultados pueden difundirse, sobre todo entre los centros de profesores y centros regionales de innovación y formación, entre otras posibilidades. Esos resultados, puestos en práctica, ayudan a descubrir nuevos factores, dar mayor sentido a la teoría y convencer a los demás (sobre todo a los llamados "antipedagogos", que hace poco volvió a salir un debate sobre ello), y ayudan a que la gente valore más las tesis doctorales y los doctorados en sí, que últimamente muchos consideran que la calidad está disminuyendo (más con las nuevas medidas) y que se está devaluando, más aún en España que tiene poca trascendencia fuera de la Universidad.

Para ello, no debería haber límites de tiempo. El doctorando debería tener libertad para realizar su trabajo de investigación el tiempo que necesite, apostando siempre por la calidad. De nada sirve exportar muchas tesis doctorales si luego no son trascendentes, o no aportan nada nuevo y relevante (de hecho, muchos acusan de que muchas tesis son muy "localistas") para el desarrollo, en este caso, del mundo de la educación. Con una tesis doctoral puede cambiarse un contexto, mejorar resultados, y poco a poco puede transferirse a otros contextos, o incluso cambiar la legislación educativa. Dejemos que los doctorandos planteen sus propias propuestas y no les pongamos trabas (otra cosa es que la metodología esté mal planteada, o el marco teórico de referencia sea escaso, eso ya es diferente) por temor a que pueda ser muy arriesgado o complejo. Si la tesis se convierte en un "trámite", al final la devaluaremos aún más. Y dejar el tiempo que necesiten, que disfruten la tesis. Precisamente una tesis doctoral tiene más sentido cuando la aplicamos al contexto de nuestro trabajo, si es que ejercemos. ¿Por qué no desarrollar una tesis bajo nuestro trabajo como orientador, para ayudar a mejorar la práctica de nuestra profesión, de forma directa? (además de que ayude a mejorar nuestro desarrollo profesional).

Son algunas reflexiones. La cuestión es que, además de que la investigación educativa ayude a seguir construyendo el conocimiento científico, la práctica educativa se mejore y ayude a mejorar a algunos contextos educativos. Llamándote este blog "Investigación en educación", venía a cuento hablar de este tema ahora y reflexionar sobre ello.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Análisis crítico sobre la ponencia: "La calidad y la mejora educativa desde una perspectiva inclusiva", de Pilar Arnáiz.

El día 19 de octubre de 2015, en las Jornadas de Información del Programa de Doctorado en Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Dra. Pilar Arnáiz, de la Universidad de Murcia, asistió para impartir una ponencia sobre la calidad y la mejora educativa desde una perspectiva inclusiva. Las principales ideas que nos aportó fueron las siguientes (aunque he añadido algunas anotaciones para completar la información):


  • Las investigaciones realizadas durante los años 60 y 70 del siglo pasado confirmaron que los resultados que estaban aportando las reformas curriculares no eran tan positivos como se esperaban, por lo que se decidió hacer un cambio. Fue el origen del sistema de “integración educativa”.
  • Hay situaciones de exclusión social y educativa que conlleva que ciertos alumnos y alumnas puedan acabar condenados al fracaso escolar dentro de nuestro sistema educativo: Situaciones de pobreza, explotación, dificultades académicas, o incluso la situación económica del país tampoco favorece en ayudarles demasiado. Todo esto tiene una repercusión significativa en los resultados de las políticas de nuestro sistema educativo.
  • A nivel europeo, la medida de fracaso escolar es de un 14%, y en España, Portugal y Malta es de un 31'2%. Resulta un poco ambiguo este concepto de “fracaso escolar”, porque si están fracasando los alumnos y alumnas, también puede estar fracasando el propio sistema.
  • Estudios anglosajones realizados en los años 90 del siglo pasado confirmaban que el sistema de “integración educativa” no estaba consiguiendo los resultados esperados, por lo que se decidió apostar por un cambio. Fue el origen del concepto de “inclusión”, aprobado por la UNESCO en la Declaración de Salamanca, en 1994.
  • Debemos luchar contra las estructuras políticas, económicas, sociales, religiosas, culturales, educativas...presentes en la sociedad y en los sistemas educativos, y que producen exclusión. La finalidad es lograr atender todas las necesidades del alumnado y así mejorar su situación educativa.
  • Para promover procesos educativos a nivel inclusivo y atender la diversidad de necesidades educativas del alumnado, debemos transformar los centros educativos, pensando en la “mejora de la eficacia escolar”. Consiste en promover procesos de cambio profundos (organizativos, curriculares y metodológicos), en el seno de las instituciones educativas. Una educación para todos y todas.
  • El cambio debe centrarse en la escuela, propuestos por la comunidad educativa del centro educativo a partir de sus ideas, donde todos y todas estén implicados en su puesta en marcha. Plantear propuestas y soluciones enfocados a la mejora y atención de las necesidades de todos y todas y no medidas que sean pensadas para casos particulares. Resulta interesante el ejemplo del colegio cuya entrada ha sido bloqueada por una avalancha de nieve, y el quitanieves está quitando con su pala toda la nieve. Un niño que está en silla de ruedas le pregunta por qué no quita la nieve de la rampa, y éste le dice que debe esperar a que termine con las escaleras, ya que el resto de sus compañeros/as lo están esperando. El niño le sugiere que, si empieza por la rampa, por ella podrán subir todos y todas, mientras que por las escaleras él no podría subir.
  • Antes de iniciar una transformación en el centro educativo, debemos revisar cuál es la cultura escolar que predomina en nuestro centro educativo. Sus creencias y métodos de trabajo habituales pueden mostrarnos si el centro educativo está abierto o no al cambio, si es que dichos cambios pueden suponer una “revolución”. Se debe conseguir el compromiso de todos y todas para aspirar al cambio y saber hacia dónde vamos, promoviendo la formación permanente del profesorado y de todos los miembros de la comunidad educativa que se impliquen, y asumiendo los nuevos roles que debemos ejercer dentro de esa transformación que hemos realizado de los métodos de trabajo en nuestro centro educativo.
  • El liderazgo de la dirección es fundamental. Si no hay una dirección colegiada, participativa y pedagógica, es muy difícil llevar a cabo una transformación del centro educativo. Si el director o directora del centro educativo no se apoya en nadie, no delega responsabilidades, no fomenta la participación del profesorado, no fomenta la participación del profesorado, no fomenta la implicación de toda la comunidad educativa (incluyendo al alumnado, al cual a veces no se le da voz, posiblemente porque se le subestima y pensamos siempre en planificar proyectos para ellos, pero sin ellos), no comunica con claridad el proyecto de centro ni apoya ni lidera los procesos de mejora, o ni siquiera difunde las actuaciones que se tienen pensadas llevar a cabo...Difícilmente podremos obtener resultados, y el equipo directivo estará aislado.
  • Es importante contar con apoyo externo que permita asesorarnos, formarnos y ayudarnos en el desarrollo de nuestros proyectos educativos. Se sugiere formar parte de una red de apoyo intracentros o intercentros, donde se desarrollen políticas educativas comunes. Si queremos llevar a cabo una innovación en el centro educativo, podemos revisar prácticas educativas que se estén llevando a cabo en otros centros que formen parte de la red, e inspirarnos, solicitarles consejos, compartir ideas y propuestas, etc.
  • Necesitamos una buena cobertura político-económica para poder llevar a la práctica todos los proyectos, sobre todo la segunda parte. Cuando se aprobó la Ley Orgánica General 1/1990, de 3 de octubre, del Sistema Educativo (LOGSE), supuso una revolución en las prácticas educativas y en todas las políticas educativas a nivel general, pero sus resultados no fueron positivos porque faltó cobertura económica, y por ello hubo una considerable disociación entre teoría y práctica.
  • El profesorado debe formarse y capacitarse para responder ante aulas cada vez más diversas. Debemos intentar sacarle partido a todos los recursos posibles para poder satisfacer las necesidades e intereses del alumnado, y desarrollar las competencias clave (anteriormente conocidas como “competencias básicas”). Entre ellos, destacamos las posibilidades de las tecnologías de la comunicación y la información (TIC), las cuales pueden promover diferentes actividades a las que estábamos acostumbrados a hacer en las aulas. El profesorado debe conocerlas y aprender a usarlas, tanto a nivel de usuario como didáctico, ya que su alumnado puede decirse que es “nativo digital” en ese sentido.
  • Una “buena práctica” es aquella que promueve acciones que impliquen maneras de superar los obstáculos a la participación y al aprendizaje presentes en los sistemas escolar y que se convierten en importantes obstáculos para muchos estudiantes.
  • El sistema educativo español, en materia de “Atención a la Diversidad”, ha promovido medidas segregacionistas entre las “medidas educativas extraordinarias”, ya que obligan a sacar al alumnado con necesidades educativas fuera de las aulas, homogeneizando los grupos, quedándose solamente en el aula aquellos que pueden seguir la metodología planteada por el profesorado.
  • Para poder abordar los cambios que son necesarios, éstos deben ser planificados. Debemos, en primer lugar, realizar una evaluación inicial donde diagnostiquemos las necesidades de la comunidad educativa y del contexto educativo (incluyendo el centro educativo), planteemos una serie de objetivos a corto, medio y a largo plazo, unas propuestas concretas con una serie de recursos necesarios (humanos, materiales y espaciales), y un sistema de evaluación que permita recoger información sobre los progresos de los proyectos planificados. Deben ser cambios educativos que permitan mejorar los resultados de los estudiantes y fortalecer la capacidad de la escuela para gestionar el cambio. El grupo de investigación de la ponente diseñó un instrumento, el ACADI, con el objetivo de ayudar al profesorado a realizar una auto-evaluación de sus prácticas docentes con vistas a saber qué deben mejorar para desarrollar buenas prácticas inclusivas.
  • Una escuela inclusiva es aquella que se sumerge en continuos procedimientos de reflexión, para analizar sus prácticas e identificar y minimizar las barreras existentes en la institución respecto al aprendizaje y a la participación del alumnado, con el propósito de mejorar y desarrollar una educación de calidad para todos y todas.
  • La educación inclusiva nos invita a asumir la tarea investigadora desde una cultura ética responsable, sostenible y comprometida con el desarrollo de aquella investigación que soporta conocimientos, contribuyendo a la justicia y a la equidad. Nos invita a reflexionar las siguientes preguntas: ¿Qué voy a aportar? ¿para qué hago la Tesis Doctoral? ¿por qué estamos investigando?
A raíz de estas ideas claves, expongo algunas conclusiones personales. De entrada, debo admitir que me he sentido muy afortunado por el hecho de que la ponencia inaugural del Programa de Doctorado en Educación de la UNED haya sido este año dedicada a la educación inclusiva, puesto que es mi temática de investigación, más siendo una ponente que ha tenido una larga trayectoria en materia de investigación sobre educación inclusiva, y que además anteriormente fue maestra y directora de escuela, lo que hace que sus aportaciones estén más fundamentadas, al poder basarse en su experiencia docente.

Siempre he apoyado la instauración de políticas educativas basadas en los principios de la educación inclusiva, con el objetivo de promover que todo el alumnado pueda participar en los diferentes procesos de enseñanza-aprendizaje organizados en las aulas, dentro de un currículum común, donde ningún alumno o alumna sea segregado de este proceso debido a sus características y necesidades. Todas las personas presentamos diferentes necesidades educativas y siempre acompañado de potencialidades. Podemos tener una necesidad educativa en cualquier momento de nuestra vida. Hoy en día, se apuesta por el concepto de “diversidad funcional”, que quiere decir que hay personas que realizan tareas cotidianas de una manera diferente a las que estamos acostumbrados a ver, como por ejemplo las personas con discapacidad visual, que requieren de ayudas técnicas para poder desplazarse en el entorno (guía vidente, bastón, perro-guía, etc.), pero el hecho de ser discapacitado no le impide poder desplazarse a través del entorno. Simplemente requiere de una serie de apoyos que le permiten poder desplazarse por el entorno como cualquier otra persona. Estas personas pueden tener necesidades educativas dentro de un centro educativo determinado, al igual que una persona que no presente ninguna discapacidad ni trastorno determinado, a primera vista. Un estudiante puede tener dificultades para entender las matemáticas cuando llega a una etapa avanzada, y ya entonces tendría una necesidad educativa, o unos alumnos pueden aburrirse en clase porque la metodología de enseñanza-aprendizaje propuesta por el profesorado no les resulta muy estimulante. Todos estos podríamos introducirlos dentro del concepto de “diversidad funcional”, porque pueden realizar las mismas tareas y aprender, pero de una forma diferente a la que estamos habituados. Para permitir que una persona pueda ser educada en igualdad de oportunidades, debemos suprimir todas aquellas barreras que impiden la participación y el aprendizaje de todas las personas.

No va a ser mi intención definir la educación inclusiva y explicar las características del modelo ni su historia, ni las diferencias entre la escuela integradora ni la escuela inclusiva, sino de tratar de responder a algunas de las cuestiones formuladas por la ponente, las cuales pueden permitir establecer unos cimientos teórico-prácticos elementales para iniciar el cambio educativo, enfocado a la mejora de las prácticas educativas desde una perspectiva inclusiva, que es la principal intención de la ponencia.
  1. El artículo 27 de la Constitución Española analiza el derecho que tenemos todas las personas a la educación, por lo que si una persona es sacada de su aula para recibir una serie de apoyos, es como si estuviéramos excluyendo a una persona para ser educada en igualdad de oportunidades, pensando en el desarrollo de sus competencias clave para que puedan alcanzar todas sus metas. Aplicando estas medidas segregacionistas conlleva a que demos al alumnado una imagen inadecuada de la diversidad, arriesgándonos a que consideren la diversidad como algo que hay que modificar y combatir, porque solamente podría dificultar el desarrollo de las personas y de la sociedad. La tendencia a homogeneizar los grupos-clases supone un punto de vista de la educación desfasado, cuando los tiempos de la sociedad industrial durante el siglo pasado, que puede conllevar a perjudicar al desarrollo de valores como el respeto, la tolerancia y la empatía, a la vez que discriminar a ciertas personas debido a sus características. Esta reflexión podría ser un punto de partida a tener en cuenta.
  2. Para poder implantar un cambio educativo a nivel inclusivo, se requiere, en primer lugar, respaldo político y económico. En primer lugar, debe existir un consenso entre todos los partidos políticos que forman parte del Congreso de Diputados para diseñar, entre todos y todas, una ley educativa común que pueda durar en el tiempo, para así poder conseguir resultados a corto, medio y largo plazo. El hecho de que la ley educativa sea modificada o derogada cuando llega un nuevo partido político al poder, provoca el caos, el desánimo, la incertidumbre y la interrupción de las diferentes medidas educativas planteadas. Luego, debe analizarse con profundidad el concepto de “inclusión”. Se menciona este concepto en las recientes legislaciones educativas, pero siguen recogiéndose medidas segregacionistas propias del enfoque de integración educativa: Adaptaciones curriculares, agrupamientos flexibles, apoyos individualizados en aulas externas, programas de mejora del aprendizaje y del rendimiento (con estructura similar a los antiguos programas de diversificación curricular, etc.). Si hablamos de “inclusión”, no debemos incluir medidas que conlleven a homogeneizar grupos o sacar a estudiantes fuera de sus aulas ordinarias para recibir una atención individualizada, porque entonces estaríamos excluyendo al alumnado de poder estudiar junto a sus compañeros/as de clase y poder participar de los mismos aprendizajes que ellos y ellas. Este respaldo político es importante para poder oficializar y respaldar las prácticas inclusivas que pretendamos promover. Se recomienda contar con el asesoramiento de diferentes grupos sociales que aporten sus ideas para diseñar las leyes educativas (no solamente el profesorado, sino también las familias, alumnado y cualquier persona en general), además de analizar las publicaciones científicas y divulgativas que diferentes personas han realizado sobre educación inclusiva y buenas prácticas inclusivas, y contar con el asesoramiento de investigadores en la temática. De nada sirve investigar si luego las políticas educativas no recogen los descubrimientos y propuestas realizadas, porque entonces sería un derroche en dinero y tiempo, además de una gran frustración para todas las personas que investigan en esta área.
  3. Acto seguido, si implantamos medidas educativas, deben tener un respaldo económico que permita obtener todos los recursos necesarios. No es necesario hacer una macro-inversión económica para poder diseñar escuelas inclusivas, sino de saber gestionar los recursos económicos de los que disponemos. Muchas de las metodologías que recogen los principios de la educación inclusiva, como los del aprendizaje dialógico (grupos interactivos, tertulias dialógicas, bibliotecas tutorizadas, etc.) o el aprendizaje cooperativo, básicamente requieren modificaciones a nivel organizativo y de implicación por parte del profesorado, y el apoyo de determinados voluntarios o profesionales que ya se encuentren dentro del centro educativo. Luego, adaptar recursos para que puedan ser percibidos por todo el alumnado según su estilo de aprendizaje y modalidad sensorial dominante, solo requiere de orientaciones dirigidas al profesorado para diseñarlos, ya que las mencionadas TIC facilitan mucho la tarea de búsqueda y elaboración de recursos, gracias a la base de recursos que podemos encontrar en la red, además de numeroso “software libre” con el que podemos diseñar dichos recursos. Básicamente la inversión debe estar centrada en la adquisición de ayudas técnicas, eliminación de barreras arquitectónicas, contratación de profesorado de apoyo y especialistas (volviendo a instaurar oficialmente la tasa de reposición del 100% y la normativa que obliga a cubrir las bajas y vacantes a partir de los diez días en que surge ésta), formación del profesorado, familias y otras personas que intervengan en la educación de las personas; y adquisición de determinados recursos didácticos especiales que no puedan ser diseñados por el profesorado, además de asegurarnos de que todas las personas puedan tener derecho a acceder a becas y ayudas, con el objetivo de que nadie se quede excluido a nivel educativo.
  4. Para promover un cambio a nivel institucional dentro de los centros educativos, es importante conseguir, en primer lugar, la implicación de todo el profesorado. Aunque el centro educativo disponga de una cultura escolar que abarque una forma de trabajar determinada, éstas siempre pueden evolucionar con el debido asesoramiento y formación. Antes de emprender proyectos inclusivos, conviene orientar y formar al profesorado debidamente, contando con los expertos necesarios, recibiendo cursos de formación por parte de los centros de profesorado y de innovación educativa, formando parte de redes intracentros e intercentros de apoyo, y ayudándoles a programar las diferentes actuaciones. Conviene dedicarle a esta fase el tiempo necesario, sin prisas pero sin pausas, y cuando ya se encuentren todos listos, prepararnos para la acción. Los diferentes expertos pueden ayudar al centro educativo a realizar una evaluación inicial donde participase toda la comunidad educativa aportando información, para así triangular posteriormente toda ésta y obtener una serie de conclusiones fidedignas a la realidad del centro educativo. Estaría bien diseñar y difundir instrumentos que orienten al profesorado para realizar la evaluación de centro desde la perspectiva de la educación inclusiva.
  5. Aunque el profesorado tiene un rol importante en la transformación del centro educativo, conviene que tengamos en cuenta la participación del resto de miembros de la comunidad educativa: Familias, alumnado, personal de administración y servicios, voluntarios, trabajadores de diferentes instituciones (asociaciones sin ánimo de lucro, fundaciones, ONGs, ayuntamiento, etc.), estudiantes de grados de educación en prácticas, etc. Todos ellos conocen mejor que nadie sus propias necesidades e interesantes, y pueden participar para construir un centro educativo que permita satisfacer todas sus necesidades e intereses, es decir, la escuela de sus “sueños”. Todos pueden participar en la organización y gestión del centro educativo (por ejemplo, en comisiones gestoras, formadas por grupos mixtos) y en las actividades de enseñanza-aprendizaje planteadas (como los grupos interactivos y restantes actividades mencionadas antes, las conocidas como “actuaciones de éxito” que recogen los principios del aprendizaje dialógico). La inclusión social y educativa tiene que ver con permitir todas las posibilidades posibles que permitan que todas las personas puedan participar en la sociedad, incluyendo en su propia escuela.
  6. Con respecto a las TIC, en la actualidad está generalizado el uso de estos recursos tanto como herramienta de trabajo como recurso didáctico. No vamos a describir las posibilidades de las TIC, pero sí recomendar que, entre las actividades formativas, se orienten sobre actividades prácticas para promover procesos inclusivos gracias al aprovechamiento significativo de las TIC, no solo como recurso motivador, sino para promover actividades cooperativas, de investigación y desarrollo de proyectos, gracias a la información a la que podemos acceder gracias a ella.
Y aprovechando que en esta Jornada de Información principalmente se habló de la Tesis Doctoral, ¿cómo una tesis doctoral puede ayudar a conseguir todo esto?:
  1. No hacer un estudio pensando solamente en obtener la titulación o en realizar publicaciones para acumular méritos con el objetivo de ascender de categoría, o incluso desarrollar una investigación tomándoselo como un trámite para conseguir la titulación y acceder a puestos de trabajo concretos. Aunque suene muy lógico, hay diferentes investigaciones cuya calidad permita cuestionar su verdadera intención.
  2. Si investigamos, aunque sea para realizar la Tesis Doctoral, debe ser con el objetivo de ampliar el conocimiento científico que disponemos sobre la materia en cuestión. De nada sirve malgastar tiempo, dinero y esfuerzo en realizar una investigación si ésta no está enfocada a, en el caso del ámbito educativo, probar nuevas metodología de enseñanza-aprendizaje, valorar la influencia de una nueva variable en los resultados educativos del alumnado, diseñar nuevas políticas educativas, probar recursos didácticos innovadores, etc. En mi caso, mi intención es ayudar a los centros educativos a realizar una evaluación de centro más significativa con instrumentos completos y fundamentados, elaborados a partir de los materiales hechos por otros autores y fundamentado en los estudios de investigación realizados hasta la fecha sobre educación inclusiva. Y, tras realizar la evaluación, asesorarles en la implantación de prácticas inclusivas siguiendo la metodología de la “investigación-acción”.

viernes, 16 de enero de 2015

Opinión sobre el debate desarrollado en Twitter bajo la etiqueta #UnidosVsMagisterio

Estimados ciudadanos:

A lo largo de la mañana, mientras me ocupaba de mis obligaciones, pude comprobar que en la red social Twitter estaba siendo, como principal tendencia, el tópico " #UnidosVsMagisterio". Al parecer, viene originado por un comentario de un ingeniero cuyo mensaje implícito era una crítica hacia la diferencia que existe entre Magisterio (actualmente los Grados de Educación Primaria y Educación Infantil) y otras titulaciones con respecto a la dificultad de obtener dichas titulaciones. Bien, yo estudié la carrera de Magisterio también, y estoy en mi derecho a transmitir en mi blog mi punto de vista sobre los temas que se están debatiendo.

Como bien dicen algunos usuarios (me abstengo de decir sus nombres), la gente no critica la profesión del Maestro, sino la propia formación inicial de los futuros docentes. No tiene sentido cuando todos nosotros hemos ido a la escuela y fue allí donde aprendimos a leer, a escribir, a realizar cálculos, valores, cultura general, un poco de idiomas, etc. Sin esos conocimientos, no habríamos podido desenvolvernos en la vida cotidiana. Ni un ingeniero, ni un periodista, ni un basurero, ni un actor, etc., por nombrar algunas profesiones, todas ellas respetables porque realizan una función fundamental dentro de nuestra sociedad. Ahora, vamos a centrarnos en la carrera de Magisterio, ya que yo cuando la estudié todavía existía el antiguo plan de estudios que diferenciaba entre diplomaturas y licenciaturas.

Ciertamente, Magisterio es una carrera en la cual, si trabajas a diario y te implicas, trabajas junto a tus compañeros y te comprometes, puede aprobarse perfectamente y pasando "limpio" al siguiente curso. Yo tuve muchas asignaturas donde la evaluación era a partir de la realización de trabajos, tanto individuales como grupales. Eso sí, el trabajo era diario, continuaba estaba siempre realizando trabajos a diario y durante todo el fin de semana. Si no, pues estaba en clase, ya que teníamos clase por la mañana y por la tarde, dependiendo de las asignaturas optativas o de libre configuración que hubiéramos escogido. Luego teníamos exámenes sobre todo en la mayoría de las asignaturas troncales, pero cierto es que, a excepción de las materias de Psicología, su contenido no era complicado, y cierto es que se te quedaban muchas ideas gracias a la asistencia diaria a clase (era obligatoria para acceder al sistema de evaluación continua) y la realización de los trabajos, lo cual facilitaba mucho el estudio. Y además que en los temas de didáctica siempre hay ideas que se repiten y se pueden aprovechar ideas de otros materias para otras y, cómo no, tu experiencia como alumno. Como hemos sido todos estudiantes en el colegio, pues al final nos acordamos de algunas tareas que hacían con nosotros nuestros maestros y valoramos aquello que nos gustaba y aquello que no nos gustaba tanto. Y con respecto a los exámenes, es cierto que había exámenes donde podías usar todos los materiales que quisieras. Eran exámenes donde tenías que realizar una reflexión, un ensayo o resolver un supuesto práctico. Obviamente no era de "copiar y pegar", no tendría sentido ese examen.

En cuanto a las prácticas, lo importante es acudir a diario e implicarte, y luego ya tienes que realizar la Memoria a final de cada período de prácticas, pero aprobarla no resultaba complicado. Y en cuanto a las optativas, había de todo. Había optativas que parecían troncales, pero otras con asistir y realizar las tareas que se realizaban en la misma clase, bastaba para aprobar. Pero son optativas al fin y al cabo, y en toda clase podías sacar provecho de algo. Son metodologías y sistemas válidos de evaluación como otro cualquiera siempre que sirva para que el alumnado aprenda. Hay asignaturas, de muchas carreras, donde el sistema de evaluación consiste en memorizarse un tocho de apuntes que luego la gente olvida tras "vomitarlo" en el examen. ¿Qué has aprendido, si no te acuerdas de nada? Donde al final se aprende es en la práctica, ejerciendo tu profesión y llevando a la práctica lo aprendido. Al menos realizar un trabajo de reflexión o resolver un supuesto práctico resulta más provechoso que memorizarse un tocho para un examen.

¿Qué podríamos mejorar? Pues bien, admito que la enseñanza resultó incompleta. No quiere decir mala, solamente incompleta. Nos faltó analizar más situaciones de la vida educativa, realizar juntos más unidades didácticas, aprender a realizar una programación anual sin tener que apuntarnos a academias (con todos mis respetos para estas empresas), prácticas en escuelas con más tiempo de duración, trabajar más orientaciones para atender al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), introducir más contenidos relacionados con la evaluación, conocer el desarrollo de los diferentes proyectos y documentos de trabajo de un centro educativo, etc, y si acaso tener materias troncales de cultura general para repasar conceptos que se nos olvidan con el paso de los años (quedaron evidenciados en las pruebas de conocimiento de la Comunidad de Madrid, tanto en 2011 como en 2013, aunque cierto es que el sistema de evaluación era muy estricto, donde te tachaban toda la pregunta por cualquier tontería o si dejabas alguna parte sin responder). Podría pasar mucho tiempo escribiendo. Si queremos buenos docentes, primero hay que hacer las cosas bien desde la formación inicial. Por eso siempre he apoyado que debería existir un MIR educativo, donde el docente pueda pasar varios años en un período de prácticas donde aprenda junto a los más experimentados. Por ahora, alguien que obtiene plaza en una oposición, tiene una fase de prácticas de un año de duración pero, ¿y los interinos? Ellos no han tenido ningún proceso similar. Yo lo habría agradecido, porque cuando comencé a ejercer como docente, tuve unas dificultades que bien podría haberlas subsanado si hubiera tenido ese proceso formativo durante años como los tienen los médicos, al trabajar junto a personas con más experiencia. La personalidad y la actitud influyen, además de tener vocación. Yo tengo pasión por la educación, pero tengo fallos que me llevan a que no obtenga resultados positivos en algunas tareas docentes.

Bien, con esta reflexión quiero transmitir mi rechazo a los que se meten con los que estudian Magisterio, pero sí apoyar las críticas hacia la carrera en sí. Lo que aprendimos en la carrera sí fue valioso y nos sirve, pero simplemente fue insuficiente. A todos los que estudian Magisterio les animo a seguir formándose tras la carrera. Y que escojan esta bonita profesión aquellos a los que les apasione educar y les gusten los niños y, sobre todo, sepan conectar con ellos. Saber ganárselos y disfrutar junto a ellos, si no, tal vez tu nivel educativo sea otro.

Atentamente,

Rafael López Azuaga
Licenciado en Psicopedagogía

martes, 1 de octubre de 2013

“Cooperaweb”: Aprender sobre trabajo cooperativo haciendo trabajo cooperativo

En 2010, un grupo de trabajo y yo presentamos un proyecto que formó parte de una propuesta de Aprendizaje cooperativo elaborado por el Departamento de Didáctica y Organización escolar de la Universidad de Cádiz. Profesores y profesoras del Departamento, en colaboración con otros docentes, diseñaron propuestas didácticas basadas en el aprendizaje y trabajo cooperativo, y elaboraron un dossier que permite ser orientativo para todos aquellos que deseen incorporar la metodología del aprendizaje cooperativo entre sus programaciones didácticas, incluyendo en la propia enseñanza universitaria. Uno de los profesores que nos impartía una asignatura suya, y aprovechando de que ese año era alumno colaborador del Departamento, nos pidió a mí y a mi grupo de trabajo realizar esta propuesta que sirviese para el proyecto. Nos pareció una gran idea, y aceptamos el reto. El profesor facilitó tiempo en clase para que pudiéramos trabajar en equipo, y gracias a la experiencia y actitud de todos los miembros, conseguimos desarrollar el proyecto. Como hasta ahora no he dedicado una entrada a esto, presento aquí el esquema del proyecto, aunque os recomiendo consultar la web que anuncio más adelante porque ahí tendréis toda la propuesta con todos los documentos necesarios para llevarla a cabo.
 
Se trata de una WebQuest dirigida al profesorado del centro educativo. Se trata de que aprendan las nociones básicas sobre trabajo cooperativo a la vez que hacen trabajo cooperativo. Fundamental para desenvolverse en el mundo laboral, donde hay que coordinarse con otros compañeros de trabajo para, entre todos, lograr un producto final de calidad. Disponible en: https://sites.google.com/site/cooperaweb0910/
 
OBJETIVOS
 
  1. Investigar cuáles son las necesidades que presenta el profesorado en relación con esta temática y análisis de éstas, de manera cooperativa.
  2. Concienciar sobre la importancia del trabajo cooperativo dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje y sobre cualquier tarea de la vida cotidiana, incluyendo ventajas y limitaciones.
  3. Adquirir las habilidades, procedimientos y aspectos a tener en cuenta dentro de un proceso de trabajo cooperativo.
  4. Desarrollar diversas técnicas de aprendizaje cooperativo y de diálogo dentro de las aulas.
  5. Desarrollar actividades de trabajo cooperativo para desarrollar en las aulas con el alumnado de Educación Secundaria.
  6. Desarrollar y aplicar diversas técnicas e instrumentos de recogida de datos para realizar la evaluación de trabajos cooperativos y a cada uno de los miembros del grupo.
  7. Desarrollar propuestas de mejora del proyecto curricular de centro (PCC) a raíz de la inclusión del trabajo cooperativo dentro del currículum de las asignaturas.
CONTENIDOS


Conceptuales

-          Uso de las TIC para el aprendizaje.
-          El aprendizaje y trabajo cooperativo como estrategia para el aprendizaje y apoyo para favorecer contextos inclusivos.

Procedimentales

-          Hábitos para trabajar en equipo.
-          Técnicas de trabajo cooperativo para aplicar en el aula.
-          Competencias digitales.

Actitudinales

-          Solidaridad, empatía y respeto al compañero de grupo de trabajo.
-          Respeto a los turnos de palabra.
      -      Saber escuchar a los demás y tener en cuenta las opiniones de todos.

TAREAS


-          Cuestionario de evaluación inicial para diagnosticar las concepciones del profesorado acerca del trabajo cooperativo y sus principales necesidades y dudas sobre este tema.
-          Rueda de ideas por pequeños grupos para obtener una tormenta de ideas con soluciones para aquellas deficiencias y preocupaciones que han salido en los cuestionarios.
      -     Puzzle de Aronson sobre contenidos relacionados con el aprendizaje cooperativo.
-          Juicio sobre las ventajas e inconvenientes del aprendizaje cooperativo. Conclusión: ¿Es positivo o es negativo promover el aprendizaje cooperativo en las aulas?
-          Por departamentos, desarrollar una actividad cooperativa para una asignatura de su departamento, utilizando como apoyo las TIC y los recursos aportados en la WebQuest. La actividad cooperativa se expondrá ante todos los compañeros.
      -     Mesa redonda para evaluar el trabajo realizado, lo aprendido y reflexionar propuestas de mejora para el PCC.

A aquellos más avanzados, permitirles que cooperen con el orientador en el desarrollo de los momentos de sesión magistral y orientando a los compañeros en la realización de las diferentes tareas.

RECURSOS
  • Lecturas sobre aprendizaje cooperativo para el Puzzle de Aronson.
  • Artículos sobre experiencias de aprendizaje cooperativo.
  • Documentos sobre contenidos científicos sobre el aprendizaje cooperativo.
  • Cuestionarios de exploración de concepciones.
  • Aula de informática u ordenadores portátiles con acceso a Internet.
  • Orientador del centro educativo.
  • Cuestionarios de autoevaluación y de evaluación de la labor del orientador.
  • Fotocopias de instrumentos específicos de evaluación que deben ser rellenados por el profesorado.
TEMPORALIZACIÓN
 
10 sesiones de hora y media. Profesorado del centro educativo. Se realizará una sesión a la semana, por la tarde.
 
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
 
  1. Nivel de calidad del trabajo cooperativo cosechado durante la WebQuest.
  2. Concienciación de la importancia del trabajo cooperativo dentro de la enseñanza y para el desenvolvimiento en la vida cotidiana.
  3. Nivel de adquisición de habilidades, procedimientos y aspectos a tener en cuenta dentro de un proceso de trabajo cooperativo.
  4. Resultados y progresos del profesorado en las técnicas de aprendizaje cooperativo y de diálogo desarrolladas en el aula.
  5. Coherencia y calidad de las actividades de trabajo cooperativo desarrolladas para aplicar en las diferentes materias del currículum de Educación Secundaria.
  6. Desarrollo de propuestas de mejora del proyecto curricular de centro (PCC) a raíz de la inclusión del trabajo cooperativo dentro del currículum de las asignaturas.