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miércoles, 1 de agosto de 2018

Recomendaciones dirigidas a las familias para prevenir los peligros de las redes sociales

A continuación, se adjuntan una serie de recomendaciones dirigidas a las familias, para prevenir a sus hijos e hijas de posibles peligros que pueden sufrir derivados del mal uso de las redes sociales. Esta información pertenece a una colaboración realizada para una charla-taller.

1-Conversar en el hogar sobre cualquier tema de interés que pueda afectar a la salud y al desarrollo de sus hijos e hijas. No tiene por qué haber sucedido algo con ellos/as, es mejor tratarlo como si fuera un tema de debate en casa y analizarlo entre todos y todas. Es importante para prevenir posibles errores o actos que puedan afectar al desarrollo de vuestros hijos e hijas. Algunos de estos temas a tratar son: trastornos alimentarios (anorexia, bulimia...), acoso escolar, suicidios juveniles, enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, juegos vinculados a suicidios y lesiones (ballena azul), racismo y xenofobia, homofobia...Son temas para los cuales a veces se crean comunidades en redes sociales y que pueden influir de forma negativa en el bienestar de sus hijos e hijas, así como en su conducta. Pueden ser trabajados en la hora de la comida, comentando una noticia que se haya escuchado y pedirle su punto de vista al hijo e hija. Hablar de todo sin tapujos, tratad a vuestros hijos/as como personas con capacidad para hablar y pensar.

2-Explicarle a nuestros hijos/as el tipo de fotografías que no sería recomendable difundir (por ejemplo, fotografías eróticas o "subidas de tono"). Exponer casos reales para hacerle reflexionar (ej: personas que han sido víctimas de "pornografía infantil", que hayan retocado sus fotografías o incluso que hayan sido difundidas de forma masiva). Sería recomendable hablarles sobre la importancia de que su red social sea privada, para que solamente acepte a sus amigos/as y que solamente agregue a la gente que conozca y no a cualquier persona que quiera ser su "amigo". ¿De qué sirve tener a más de 300 "amigos" en Instagram? ¿acaso vas a hablar con todos ellos/as? ¿son realmente tus amigos/as, los conoces y tienes confianza con ellos/as? ¿saben la diferencia entre un "amigo" y un "contacto"? Son preguntas que pueden también reflexionar. Si no saben cómo configurar su cuenta para que ésta sea privada, enseñarle, así como a eliminar contraseñas guardadas y "cookies". Hay que tener cuidado, porque hay aplicaciones que pueden llegar a crear un perfil público sin darte la oportunidad de consultar si deseas que sea privado. También deben saber que nada que se comparte entre dispositivos es realmente temporal, incluso las fotos y vídeos que se comparten de forman temporal en aplicaciones similares a SnapChat. Tengamos en cuenta que pueden ser capturados fácilmente y difundirse.

3-Si alguien insiste en quedar con ellos/as en persona, es importante tomar las debidas precauciones. Solamente quedar con esa persona si ya llevamos un tiempo determinado relacionándonos y nos transmite confianza, y que hayamos podido ver su cara por WebCam y escuchar su voz. Sería preciso que, si quedan con alguien que han conocido a través de las redes sociales, pudieran ir acompañados/as al menos durante el encuentro y que luego la familia pudiera comunicarse con esa persona, es decir, que tuviera su teléfono y sus datos de contacto. Estaría bien trabajar con nuestros hijos/as las debidas habilidades sociales y emocionales para que ellos mismos se den cuenta de las posibles malas intenciones de las personas con las que han quedado a través de las redes sociales, y que pueda tomar las medidas pertinentes antes de que sea demasiado tarde (inventarse excusas, rechazar la invitación, huir y avisar a la policía o a familiares cuando hubiera una gran sospecha de las intenciones que tiene esa persona o incluso si ya ha sido amenazada...). Para evitar que sepan dónde nos encontramos, no permitir que ninguna aplicación conozca nuestra ubicación ni que ésta pueda rastrearla de forma automática. Desactivar la opción de "geolocalización" de los teléfonos móviles.

4-Si su hijo/a utiliza demasiado tiempo el móvil y las redes sociales, en el sentido de que está dejando de lado otras facetas de su vida (amistades, familia, estudios, deportes, etc.), convendría iniciar una intervención cuanto antes. Además de recibir la ayuda de profesionales de la psicología y de la psicopedagogía, sería muy recomendable acordar un horario de utilización con el joven. Se le podría comprar un móvil básico (no "smartphone") para que pueda estar localizado y llamar y recibir llamadas cuando haya urgencias, y el smartphone solamente dárselo al final del día. Durante el resto del día, debe tener un horario de actividades que le mantendrán distraído, como el tiempo dedicado al estudio, actividades extraescolares, tiempo a pasar con la familia, actividades de ocio...alternativas a las tecnologías (de nada servirá si tiene un ordenador para conectarse a las redes sociales). Llegará un momento en que se adapte a esta nueva rutina y sea capaz de controlar el tiempo que le dedica al teléfono móvil y a las redes sociales. Esto siempre complementándolo con sesiones de trabajo con los especialistas citados.

5-Si reciben una cadena de correos electrónicos con un contenido bastante ofensivo o desagradable, o incluso donde en éste se insulte o se acose a una persona, o que difundan material privado y controvertido de una persona (pornografía inclusive), se le deben dar las pautas a nuestros hijos/as para que sepan cómo denunciarlo. Se debe trabajar con ellos, además de todo lo expuesto, los temas relacionados con el ciberbullying y sus consecuencias para la salud y el desarrollo personal de las víctimas. Debemos sensibilizar a nuestros hijos/as con las personas afectadas en estos casos y animarles a tomar medidas, como por ejemplo ayudar a la persona a denunciar y a su vez pedir ayuda a otras personas, como el profesorado, sus propios padres o las autoridades. Lo mismo si encontramos grupos en redes sociales (incluyendo WhatsApp) destinados a atacar a una persona en concreto, o a una comunidad en concreto (por ejemplo, una comunidad religiosa o étnica determinada). Es importante animar a las personas afectadas a que denuncien, no solamente cuando te afecte a ti directamente, sino a otras personas. Animarles a guardar los "tuits", hacer pantallazos de las redes sociales, descargar los chats...podemos acudir a expertos informáticos que sepan cómo lograr descargar la información en la red de forma que ésta sea fiable y pueda ser utilizada en los juzgados (por ejemplo, las conversaciones de WhatsApp).

6-Hay redes sociales que pueden llegar a solicitar datos muy personales, como los datos bancarios. Es conveniente informarles de qué datos pueden compartir y cuáles no. No se recomienda compartir públicamente los datos bancarios, el número de teléfono móvil, la dirección exacta de tu domicilio...Informarle de los peligros de esto (por ejemplo, recibir ataques de "hackers"), así como algunas consecuencias específicas que, aunque no tengan por qué ser peligrosas, pueden ser cansinas (por ejemplo, compartes tu móvil y te llaman personas non gratas o gente gastando bromas, personas que no conozcas de nada que te agreguen a su cuenta de WhatsApp, o incluso que te envíen publicidad a través de esta red o cadenas de mensajes, incluyendo SPAM, entre otras posibilidades como ofrecerte participar en concursos y canales de apuestas deportivas). Pueden dar su correo electrónico si lo consideran apropiado, aunque deben aprender a distinguir el SPAM de lo que no es SPAM, por si acaso. Es conveniente analizar los términos y condiciones de las redes sociales (algo que frecuentemente nos solemos saltar) y cuáles serán los criterios de privacidad que aplicaremos con respecto a la información que compartiremos en las redes sociales. Así mismo, se les puede ayudar a crear contraseñas seguras y que seleccionen preguntas con respuestas complejas. Por ejemplo, si una persona se pone de nick "_guapa_", y en la pregunta para recuperar la contraseña ésta dice "¿qué soy" y se responde "guapa", no transmite nada de seguridad (este caso es real, no es inventado), así como claves relacionadas con fechas de cumpleaños propios o de personas cercanas, nombres de mascotas, los números del 1 al 9, la propia palabra "contraseña" o "password", y similares.

7-Al igual que sucede con las fotografías, nada es temporal. Si publicas un tuit en tu perfil de Twitter, aunque lo borres dentro de unos minutos, puede haber pasado el tiempo suficiente como para que alguien le haya hecho una captura y lo difunda entre sus contactos. Muchas personas han perdido oportunidades de trabajo o han sido despedidos o sancionados debido a determinados mensajes que han compartido en redes sociales que han sido difundidos públicamente. Sobre todo suelen ser mensajes atacando de manera ofensiva a terceros, críticas y comentarios que resultan ser desafortunados y que surgieron de un "calentón" o de haber pensado poco lo que se iba a escribir, memes ofensivos, etc. Aunque hayan pasado años y ya hayan crecido y madurado, esos mensajes pueden condicionarles en algunos momentos de su vida, o incluso pueden ser manipulados para empeorarlos. Lo mismo si difundes una fotografía embarazosa en la que tú aparezcas, ya que puede descontextualizarse y ser utilizada de forma negativa. Hay personas que han llegado a perder una oportunidad de empleo por estar pública una imagen comprometedora.

8-Informarse de cuáles son aquellas redes sociales diseñadas específicamente para niños y adolescentes, que sean privadas y seguras. Algunos ejemplos de redes sociales para niños/as son las siguientes: Banana Connection, Lego Life, La isla de Club Penguin, Mundo Gaturro, etc. Estas redes sociales suelen incluir filtros y controles de contenidos, además de moderadores automáticos y humanos en foros y salas de chat. También hay versiones infantiles de algunas redes sociales generales como Youtube, donde existe un filtro para proteger a los niños/as de ver contenido inadecuado (aunque no siempre funciona con efectividad). Eso sí, igualmente hay que tener en cuenta las recomendaciones antes expuestas.

9-No realizar tareas de vigilancia en relación al uso que hacen de las redes sociales. Una cosa es asesorar y ayuda, y otra bien distinta es quitarle la intimidad a vuestros hijos/as y la libertad de poder comunicarse libremente con sus amigos/as. Además, no resulta nada ético. Si vuestros hijos/as no desean agregaros como amigos/as a sus redes sociales, debéis aceptarlo. Es mejor enseñarle a usar las redes sociales de forma adecuada y saludable, que prohibírselas o que las utilicen con supervisión. Lo segundo puede causar rechazo así como humillación en vuestro hijo, y puede llegar a rechazar utilizarlas por ese motivo, lo cual puede afectar en cierta medida a sus relaciones sociales. Además, el sentimiento de enfado que tienen puede perjudicar a la hora de que nos pida ayuda para contarnos cualquier problema que le haya sucedido.

10-No es el camino cerrar las cuentas de redes sociales, antes hay que enseñarle a utilizarlas. Solamente en casos extremos, si consideramos que no hay una evolución adecuada en el joven y que sigue cometiendo los mismos errores y sufriendo consecuencias graves, se recomendaría cerrarlas hasta nueva orden mientras se sigue trabajando con el joven. Tenemos que tener en cuenta una cosa: No echarle la culpa a la red social. No es la red social la culpable, sino las personas que hacen un mal uso de ella. Las redes sociales tienen importantes ventajas a nivel social y cultural si se emplean bien.

11-Es importante que nuestros hijos e hijas sean valientes y sean conscientes de la importancia de pedir ayuda y denunciar. No es un acto de cobardes pedir ayuda, sino todo lo contrario. Sería cobarde emplear la venganza y hacer lo mismo que las otras personas ("no hagas a los demás aquello que no quieras que hagan contigo"). A la hora de denunciar, además de acudir a las autoridades o incluso al centro educativo para que activen los protocolos de actuación pertinentes (sobre todo si el origen de todo viene derivado de sus compañeros/as de clase o de alumnado del centro), pueden realizar una denuncia en la plataforma donde está alojado el contenido discriminatorio u ofensivo, entre otros. Si la red social no actúa, desde las autoridades se pueden llegar a bloquear las cuentas o perfiles "agresores".

12-Se pueden acordar normas de uso y recomendaciones con nuestros hijos/as, e incluso anotarlas en una hoja para que puedan ser recordadas. Además, se les debe enseñar a los hijos/as en qué consiste la privacidad y la imagen personal. Deben aprender a hacerse respetar cuando se sientan incómodos por alguna referencia a ellos en algún sitio, solicitando su eliminación y, llegado el caso, poniendo una denuncia. Detrás de cada nick o cuenta hay una persona física, y ese supuesto "anonimato" no le da ningún derecho a faltar el respeto. No solo se trata de enseñarles a cuidar su privacidad, sino también a respetar la de los demás. Por ejemplo, no identificar a las personas que aparecen en sus fotos o vídeos sin su autorización. También deben aplicarse ellos mismos todas estas normas, es decir, no acosando a ninguna persona, ni insultando, ni faltar el respeto a otras personas. Existen fenómenos como el "ciberbaiting" en el cual grupos de estudiantes pueden atacar al profesorado, y no son conscientes de las consecuencias penales que puede tener esto. De todo esto nuestros hijos/as deben recibir asesoramiento.

13-Si nuestros hijos/as son víctimas de "ciberbullying", "grooming", etc., pues deben recibir todo nuestro apoyo. Analizar el origen que ha causado esto, ayudarle a encontrar pautas para intervenir (inclusive las denuncias) y trabajar con ellos/as su autoestima y la resiliencia (capacidad para afrontar adversidades), así como la confianza en sí mismos para afrontar todas estas situaciones. Debemos pedir ayuda profesional y contactar con personas que hayan pasado por la misma situación para que nos aporten consejos.

lunes, 16 de febrero de 2015

Inauguración del Gabinete Psicopedagógico Kaposkly

Tras tres meses de intenso trabajo, por fin puedo dar luz a mi nuevo proyecto: El Gabinete Psicopedagógico "Kaposkly". Tras regresar de Madrid de mi última experiencia educativa, consideré que era el momento ideal para emprender mis propios proyectos educativos. Es por ello que decidí pensar en retomar mi antigua propuesta para un gabinete psicopedagógico, revisarla y crear un nuevo proyecto más completo y ajustado a la realidad. Han sido tres meses donde la actividad diaria ha sido muy intensa, compaginando la formación en diversas ramas de la psicopedagogía con la puesta en marcha del proyecto, incluyendo aquí la búsqueda y preparación de diferentes materiales didácticos, la creación del despacho profesional oficial, y el desarrollo del Plan de Empresa, entre otros. Queda aún mucho trabajo por hacer (todo lo relacionado con el Marketing), pero esto ya es un paso importante. Animo a todos y a todas aquellas personas que hayan vivido experiencias frustrantes o simplemente deseen crear un proyecto con el objetivo de dedicarse a lo que le gusta y poder cotizar por realizar tareas afines a esa pasión, a crear proyectos similares. Sean de educación, sean artísticos, sean de restauración, sean de turismo, sean de temas jurídicos, etc. Cada uno según su formación y sus preferencias.

Podéis obtener más información sobre el gabinete en la sección correspondiente que he creado en mi blog (haced clic aquí). También o animo a visitar la página oficial: 


¿Cuáles son los servicios que ofrezco desde mi gabinete? Realizo tareas de diagnóstico, intervención y asesoramiento en los siguientes temas:

  • Dificultades de aprendizaje en lectura y escritura: Aprendizaje del proceso lectoescritor, retraso lector, dislexia, disgrafía, disortografía y problemas en comprensión lectora.
  • Dificultades de aprendizaje en procesos matemáticos: Discalculia y dificultades para resolver problemas de matemáticas.
  • Altas capacidades intelectuales.
  • Programas para el desarrollo de habilidades cognitivas (“Enseñar a Pensar”).
  • Enseñanza, refuerzo y ampliación de técnicas de estudio y trabajo intelectual.
  • Adicciones (o "uso problemático") en nuevas tecnologías: Redes sociales, videojuegos, móviles, Internet…
  • Orientación académica y profesional/vocacional..
  • Consultoría educativa (Asesoramiento sobre diferentes temas educativos).
Os estaréis preguntando de donde viene el término "Kaposkly". Pues bien, yo cuando era pequeño, me gustaba crear historietas y aventuras. Incluso dibujaba a seres extraños que tenían un vocabulario muy raro. Y entre ese vocabulario, surgió la palabra "Kaposkly". Y de hecho, la utilicé en una tarea de creatividad que en la escuela. ¿Y qué significa? Es secreto, porque ciertamente no tuvo en su día relación con la educación (era aún un pre-adolescente, todavía no estaba interesado en estos temas), y la verdad puede encajar regular con el tema del proyecto, así que ahí dejo la incógnita.

Para cualquier solicitud de información, sin compromiso, podéis enviarme un e-mail a info@psicopedagogia-kaposkly.com. En la sección de "Contacto" de la web, tenéis más vías para poneros en contacto conmigo, aunque también en la sección que le he dedicado en mi blog también lo comento.

jueves, 1 de agosto de 2013

Prevención e intervención dirigida a adolescentes "adictos" o que realizan un uso problemático de las nuevas tecnologías (redes sociales y videojuegos)

Bien, ya que hemos tratado el asesoramiento a familias y los criterios de diagnóstico, llega el momento de analizar las pautas para la prevención e intervención dirigida a adolescentes que realizan un uso problemático de las nuevas tecnologías, o "adicción"; concretamente de las redes sociales y videojuegos. Por cierto, deciros que cualquier texto de autores como Enrique Echeburúa os ayudarán mucho a aprender más sobre este tema.

Dentro del proyecto, tenemos planteadas cuatro tipo de intervenciones. La actuación dirigida a las familias las trataremos en el siguiente sub-apartado. Por un lado, desarrollaremos unas actuaciones con el objetivo de prevenir un mal uso y un posible uso problemático de estos recursos tecnológicos. Por otro lado, realizaremos una intervención con aquellos sujetos que presenten estos “problemas”, tanto en pequeños grupos como a nivel individual, aunque sobre todo intentaremos que todo se desarrolle en grupos cooperativos.

El aprendizaje cooperativo (Pujolàs, 2003) es fundamental aquí no solamente para desarrollar un aprendizaje más enriquecido gracias a las aportaciones de todos y todas, sino que podrían fortalecer el desarrollo de las habilidades sociales y del autoestima de los sujetos, algo fundamental para la prevención e intervención con personas adictas o que realizan un uso problemático de los recursos tecnológicos. Con una alta autoestima, el sujeto se sentirá capaz de realizar nuevas actividades, no será tan influenciable y sabrá defender su punto de vista, y se sentirá más capacitado para mantener relaciones sociales con los demás. Para favorecer que las dinámicas de aprendizaje cooperativo se desarrollen positivamente en el sentido de que todos-as puedan tener su momento para participar y evitar que siempre los mismos-as sean las que participen, plantearemos en algunos momentos algunas técnicas cooperativas de diálogo, además de controlar siempre quiénes han participado y quiénes no.

Siguiendo a Ovejero (2000), para prevenir todo tipo de adicciones, se debe conseguir una adecuada inclusión de los alumnos-as, de tal forma que en la escuela se sientan a gusto y seguros, y posean un clima positivo, unas relaciones sociales satisfactorias dentro de unas redes de apoyo social suficientemente reforzantes. Si conseguimos la inclusión de todo el alumnado dentro de su grupo-clase, todo el alumnado formará un grupo de apoyo social que le permitirá adquirir una nueva identidad social que le aleje de su adicción. Y no solamente ese grupo de apoyo social debe estar formado por sus compañeros-as, sino por la familia y a sociedad en general. Todos-as tienen un papel a jugar para el desarrollo personal de cada persona.


2.4.1-Propuestas de actividades para realizar con el grupo-clase

Estas actuaciones se desarrollarán en las aulas de Educación Secundaria Obligatoria, preferiblemente en las horas destinadas para la sesión de tutoría lectiva. Esta programación de actividades siempre deberá ajustarse al contexto de cada grupo-clase, incluyendo al tiempo del que dispondremos para desarrollar la intervención, ya que deberá ser pactado con los centros educativos y con el profesorado-tutor de cada grupo-clase. Teóricamente lo desarrollaríamos en el segundo ciclo de ESO, puesto que es a partir de esta edad cuando legalmente los jóvenes pueden crear su propia cuenta en canales como Facebook o Tuenti, aunque algunos mientan a la hora de hacerlo, aunque cierto es que existen otras redes sociales donde esta limitación no está tan clara. La cuestión es buscar el mejor momento para realizar las actividades preventivas.

1-Diagnóstico de actitudes frente a las redes sociales y a los MMORPG, y ante los factores de riesgo y de protección. Debate inicial sobre las redes sociales y los videojuegos.

Nos presentaremos ante el grupo-clase, porque será la primera vez que nos veamos. Les explicaremos que realizaremos alguna serie de actividades juntos en breve, pero que para empezar nos gustaría que nos respondieran a un cuestionario sobre algunas cuestiones, asegurándoles que la privacidad de los datos se respetará. Esto es importante para permitir que puedan responder sin miedo a que otras personas descubran lo que han respondido. Este cuestionario nos servirá para diagnosticar el punto de partida que permitirá iniciar nuestra intervención. Se han introducido cuestiones partiendo de los criterios de diagnóstico que planteamos en el anterior apartado, y otras referidas a los factores de riesgo y de protección, porque puede ser preciso intervenir sobre ellos. En aquellos cuestionarios en los que podamos comprobar algunas respuestas cuyo análisis nos permitan sospechar de alguna posible adicción o uso problemático de estos recursos, podríamos solicitar una entrevista con esa persona para intentar indagar más sobre sus actitudes, o incluso ver si existe algún problema personal u otra adicción que conlleve a que realice dicho uso problemático de estos recursos tecnológicos. Por ejemplo, hay personas que se desarrollan un uso problemático porque presentan carencias afectivas o trastornos afectivos, por lo que es importante diagnosticarlo e intervenir sobre ello.

Posteriormente, y sobre todo para evitar que pudiese influir en las respuestas, realizaremos un debate inicial sobre esta temática, para que todos podamos reflexionar y aprender con las aportaciones de todos-as. Además de hacer algunas preguntas específicas relacionadas con el contenido de los cuestionarios, analizaríamos qué son las redes sociales y para qué sirven, al igual que los videojuegos (sobre todo los MMORPG o juegos de rol online multijugador). Analizaremos por qué los usamos, cuáles nos gustan más y cuáles son las redes sociales y los videojuegos que más nos gustan y clasificarlos (sobre todo los videojuegos). Reflexionar acerca de por qué les dedicamos tanto tiempo olvidándonos de otras responsabilidad, intentando ver si está justificada o no nuestra actitud. Es decir, se trata de intentar aumentar la consciencia del uso que hacemos a las cosas para saber si vale la pena o no lo que hacemos para nuestro desarrollo personal. Analizaremos algunos aspectos como, por ejemplo, la diferencia entre adicción y afición, o establecer las diferencias entre los “avatares” que tenemos en los MMORPG y las identidades realistas y las situaciones realistas, y nuestro papel en ellas. Esta actividad será introductoria para otra posterior que realizaremos más adelante.

Otro de los aspectos que analizaremos es la “presión social” que se sufre a veces. Esto es que puede haber personas que deseen que estemos conectados con frecuencia en cada uno de estos recursos tecnológicos para satisfacerles a ellos-as, más que a nosotros mismos. Por ejemplo, esto es muy propio de los MMORPG también puesto que el clan de juego muchas veces presiona al jugador para que se conecte a una hora determinada para poder resolver a alguna misión que hay que hacer en equipo. También en las redes sociales puede ocurrir, por ejemplo en el chat, requiriendo que estemos conectado con frecuencia para hablar con ellos-as, como ocurría en el ya casi obsoleto Messenger. Por lo tanto, podríamos plantear estrategias para combatirlas.

Estos y otros temas podremos tratar en este debate inicial, para dar paso al desarrollo de las siguientes actividades.

2-Actividades de análisis sobre adicciones tecnológicas y sus consecuencias

En esta intervención, a continuación de la primera, realizaremos algunos tipos de dinámicas que nos lleven a analizar casos reales o casos representados sobre sujetos que están sufriendo consecuencias en sus vidas debido a un uso problemático de estos recursos tecnológicos. Por un lado, representaremos algunos juegos de roles donde cada grupo representará una situación concreta, y otro lado, también por pequeños grupos, analizaremos un caso práctico que el terapeuta planteará. El docente solicitará que se formen los grupos, y cada grupo irá representando, por orden, la situación que les ha sido asignada. El resto del grupo-clase deberá analizarlas y redactar sus conclusiones en una hoja de papel. Así lo haremos con cada situación representada, y contrastaremos las conclusiones realizadas por cada pequeña grupo, redactando en la pizarra una conclusión final.

En segundo lugar, plantearemos un caso práctico, donde cada pequeño grupo lo analizará siguiendo unas orientaciones, y entre todos-as expondremos elaboraremos una reflexión final. Todas estas actividades nos servirán para reflexionar acerca de las consecuencias de realizar un uso problemático de estos recursos, de cómo pueden afectar a nuestras relaciones familiares y sociales, a nuestro rendimiento académico, etc.

3-Taller de desarrollo de habilidades sociales y de estrategias para resolver conflictos y la asertividad y la empatía

Tener unas habilidades sociales adecuadas nos permitirá relacionarnos con las personas y enriquecer positivamente nuestro desarrollo personal. De lo contrario, podremos tener problemas sociales y personales que pueden incitar a que nos “refugiemos” en las TIC para intentar “compensarlo”. Ya en el marco teórico hemos hablado sobre las ventajas de presentar unas habilidades sociales aptas. Se trataría de desarrollar dinámicas de grupo donde el alumnado pueda desarrollar habilidades como la de hablar en público, pedir “por favor”, saber decir que no, iniciar y mantener conversaciones, dirigirse a personas desconocidas, etc, y hacer un buen uso de la comunicación no verbal. Hemos planteado algunas dinámicas de grupo (incluyendo juegos de roles y técnicas cooperativas de diálogo) para que, de menos a más, el alumnado vaya adquiriendo nuevas habilidades sociales. Dentro de estas dinámicas, se trabajarán estrategias para la resolución de conflictos, la toma de decisiones y para generar una conducta más asertiva y empática (por ejemplo, que intenten ponerse en el lugar de las familias y de las amistades cuando se quejan de su adicción, entendiendo los motivos por los que lo hacen). En relación con los conflictos y la toma de decisiones, pueden ser conflictos que surjan en su vida cotidiana. Por ejemplo, si sufren alguna recaída, podrán planificar alguna estrategia que les permita enfrentarse a esas tentaciones con éxito y a cualquier otra que pueda surgir (por ejemplo, tentaciones de conectarse más tiempo al juego del tipo MMROPG debido a presiones sociales). De esta manera, el sujeto experimenta una percepción de control que aumenta las expectativas de éxito en el futuro. Las técnicas de resolución de conflictos son un factor de protección muy útil.

3-Taller para desarrollar el autoestima

Conectado con el anterior taller, ya en el marco teórico hemos explicado que poseer una baja autoestima puede ser un riesgo para que una persona sea vulnerable o no para convertirse en un adicto. Es obvio que el desarrollo de un autoestima positivo depende siempre de un trabajo diario donde influyen un cúmulo de factores, pero también tenemos que realizar una intervención por nuestra parte para intentar elevar esa autoestima lo mejor posible. Por ello, desarrollaremos una serie de dinámicas de grupo con el objetivo de intentar que dicha autoestima sea positiva, influyendo posteriormente en el autoconcepto de los sujetos.

4-Análisis del buen uso de las redes sociales, de los videojuegos y de Internet.

Debemos ayudarles a aprender a utilizar las redes sociales y los videojuegos online de forma adecuada, analizando casos reales. Por ejemplo, en relación a los videojuegos, podemos analizar qué información resulta no adecuada publicar en dichas cuentas (tanto para nosotros-as como para otras personas, por ejemplo, fotos donde salen amigos-as tuyos), o aprender a tener cuidado con quien nos relacionamos a través de ellas, porque relacionarse con desconocidos puede traernos consecuencias al no conocer sus verdaderas intenciones. Podemos enseñarles las condiciones de servicio de las redes sociales en las que aspiran a incluirse y enseñarles a configurar debidamente las opciones de privacidad de sus datos personales, fotos y vídeos; e incluso podríamos enseñarles a crear su propia red social privada. Y entre otras actuaciones, podemos mencionar algunas otras como las siguientes:

  • Recordarles que no todo lo que ven “en línea” es verdadero. También debemos informarles sobre los “Spam” o la activación de programas “dialer” tras la aparición de algún reclamo publicitario.
  • Analizar qué es más importante de estas dos opciones: Tener una larga lista de amigos-as en Tuenti o tener solamente agregados a un grupo selecto pero que son tus amigos-as de verdad con los que compartes tu vida e intimas. Es decir: Cantidad versus Calidad.
  • Con respecto a las redes sociales, desactivar las notificaciones por e-mail, puesto que hacen pensar en la red social en cualquier momento, a pesar de estar realizando otra actividad.
  • Limpiar la lista de amigos para dejar los realmente importantes y evitar una lista extensa llena de "entretenimientos" nuevos que consultar a cada momento.
  • En la red social, sobre todo si también somos adictos a los videojuegos, restringir el uso de aplicaciones, puesto que la parte de entretenimiento de los juegos también puede resultar adictiva.
  • Hacer balanzas de decisiones: Podemos pedir a los sujetos que hagan una lista de los cinco principales problemas causados por el mal uso de Internet (aquí incluimos las redes sociales y los videojuegos online) y otra con los cinco beneficios de estar desconectado o de abstenerse de utilizar una aplicación determinada.
  • Desarrollar un inventario personal: El sujeto tiene que elaborar un inventario de las actividades que ha dejado de hacer debido al tiempo excesivo que le dedica a Internet (redes sociales, videojuegos...), para después clasificarlas en “muy importantes”, “importantes” o “poco importantes”. Tenemos que conseguir que examinen las actividades “muy importantes” para que tome conciencia de lo que ha perdido y que tal vez le gustaría recuperar.
  • Ayudar a ser conscientes del tiempo que dedican a estar conectado dentro de las redes sociales y los videojuegos (recordemos que no es lo mismo estar conectado para hacer un trabajo de clase, por ejemplo, porque no presenta los mismos matices ni consecuencias). Se puede calcular el tiempo que dedican a los videojuegos y al resto de las actividades. Comparar de forma conjunta el tiempo que usan para hacer las diferentes cosas (ver la televisión, hacer los deberes, etc).
  • Hacer que el participante caiga en la cuenta de las situaciones y aprendizajes que puede perderse por dedicarse en exceso a una sola actividad, por muy buena que sea ésta.
  • Conectado con las estrategias de resolución de conflictos y la toma de decisiones, podemos diseñar entre todos-as planes de actuación para cuando sintamos tentaciones “adictivas” hacia un recurso en concreto. Podemos desarrollarlo en el primer taller y completarlo en este taller.

Dentro de educar para el buen uso de estos recursos, también tenemos que realizar una educación ética y moral, es decir, educar en valores positivos. No basta con dialogar sobre este tema, sino que se replanteen su escala de valores y ellos mismos se den cuenta de la gravedad de un mal uso de estos recursos tecnológicos. Por ejemplo, una de las maneras de usar de forma inadecuada las redes sociales es desarrollando actividades de “cyberbullying” o siendo víctima de ellas. Con respecto a este ejemplo, analizaremos su concepto, relacionado con el de “bullying”, y a través de análisis de casos reales podremos valorar si es ético o no llevar a cabo ese tipo de actitudes, analizando los valores que entran en juego. Poniéndonos en el lado de las víctimas (partiendo de que hemos trabajado la empatía en el taller de habilidades sociales), nos concienciaremos mejor de las consecuencias de acosar a las personas, y analizaremos también cómo intervenir desde el rol de la víctima.

También podemos enseñarles a saber detectar un posible caso de “grooming”, y saber reaccionar de forma adecuada (puede denunciarse, Internet también está regulado por leyes). Entre el buen uso o no de la red, también podemos trabajar aspectos como desconfiar de la publicidad engañosa (por ejemplo, cuando naveguen por Internet, desconfiar cuando te dan un premio. Nunca hay que dar datos personales. Pueden intentar robarte algo o incluso enviarte publicidad masiva a tu domicilio o a tu correo electrónico), y sobre todo no facilitar datos personales a desconocidos.

Podremos finalizar con un análisis de las ventajas e inconvenientes de las redes sociales y de los videojuegos, estableciendo unos criterios de actuación para fomentar su buen uso. Podemos aquí utilizar algunas técnicas cooperativas para fomentar el diálogo, como “La ruleta”, teniendo cada miembro del pequeño grupo cooperativo un rol: el cronometrador, el moderador, el anotador, etc.

En todo momento, combinaremos la discusión entre terapeuta y alumnado, las actividades individuales y el contraste entre todos-as para intentar aportar, al final de la actividad, una serie de conclusiones que nos sirvan para reflexionar.

5-Educación para el consumidor adaptado al uso de recursos tecnológicos: Alternativas para el ocio y el tiempo libre

La educación para el consumidor es uno de los temas transversales que deben trabajar los centros educativos dentro de sus currículos educativos. Aunque abarque más campos, como el del uso adecuado de los recursos energéticos y del consumo adecuado de alimentos, también habla de saber adquirir productos y evitar el uso excesivo de algunos recursos, como por ejemplo las nuevas tecnologías. Las modas y la publicidad que se transmite a través de los medios de comunicación influyen bastante a la hora de adquirir recursos que puede que no nos hagan demasiada falta, que no nos aporten nada útil para nuestras vidas, o que abusemos de su utilización. Debemos enseñar a nuestro alumnado a analizar críticamente estas tecnologías y su utilidad para nuestras vidas, y en qué sentido debemos utilizarlas y cuánto tiempo, analizando las consecuencias de dedicarles demasiado tiempo. Podemos conectarlo con la intervención sobre el buen y el mal uso de estos recursos tecnológicos. Debemos enseñares a que ellos se controlen y tengan conciencia de por qué es necesario ese autocontrol y de por qué es necesaria una sana regulación a la hora de interaccionar con las TIC.

Entre las diferentes actividades que podemos plantear, podemos incluir las siguientes:

  • Elaborar como grupo un catálogo de buenas prácticas y riesgos en el uso de las redes sociales y de los videojuegos.
  • Analizar anuncios publicitarios (televisión, prensa etc) y noticias sobre videojuegos (usos, ganancias, modas etc).
  • Elaborar pancartas y/o una campaña de sensibilización dentro del colegio (alternativa para el final de todas las actividades con el grupo-clase).

Dentro de esta intervención, como una forma de regular el consumo de los recursos tecnológicos y saber compaginarlo con otras actividades esenciales para el desarrollo personal y así evitando caer en el uso problemático de Internet y sus diferentes aplicaciones, podríamos analizar las diferentes alternativas que existen para disfrutar del ocio y el tiempo libre, y ver qué nos pueden aportar, incluyendo saber elegir los videojuegos adecuados, proponiendo algunos que puedan ser interesantes. Investigaremos esas actividades. Primero, haremos una puesta en común de todas las que conozcamos el alumnado, y posteriormente buscaremos en Internet otras actividades diferentes para ampliar nuestro repertorio, intentando justificar qué pueden aportarnos y por qué pueden satisfacernos o no. Deben ser actividades que motiven a los sujetos, preferentemente sociales. También se puede incentivar a la familia para que participen en estas actividades.
Estas son las principales intervenciones que realizaremos. No obstante, también pueden complementarse con otros proyectos propios de la Asociación Victoria como los talleres de habilidades sociales y el taller de educación afectivo-sexual, las cuales aportan conocimientos y habilidades esenciales que pueden ayudar a las personas a ser menos vulnerables para sufrir adicciones específicas.

2.4.2-Intervención con pequeños grupos o individuales

Antes que nada, debemos especificar que, aunque aquí estemos hablando de intervención porque estaremos tratando con personas teóricamente diagnosticadas de realizar un uso problemático de estos recursos tecnológicos, también muchas de las actividades que hemos planteado en el sub-apartado anterior nos serán muy útiles, y las aplicaremos.

Como terapeutas, debemos realizar un diagnóstico del punto de partida en el que se encuentran los sujetos, y planificar el proceso de intervención. Debemos observar la evolución que mantiene el sujeto, recogiendo información continuamente a través de diversas fuentes (por ejemplo, la familia) además de la observación sistemática de éste. Siempre debemos aportar un “feed-back” o retroalimentación sobre los avances que se vayan teniendo. Para el diagnóstico, debemos recoger toda la información posible sobre el sujeto a partir de diversas técnicas e instrumentos, incluso sobre factores relacionados con su contexto inmediato (ej: familia), para una vez establecidas relaciones entre todas las características establecer una hipótesis explicativa que nos lleve a posteriores criterios de intervención.

El modelo interaccionista y comunicacional es fundamental dentro de esta intervención. Si es posible, trabajar en pequeños grupos, y siempre conseguir que la familia se implique en el proceso de intervención. Si una vez que sale de la terapia, en su casa no tiene ningún apoyo e incluso le dan facilidades para que pueda seguir con la conducta adictiva (por ejemplo, regalarle el iPhone-5 por su cumpleaños, no colocar el ordenador en un lugar común donde pueda ser controlado, etc), podrá estancarse y no evolucionar positivamente.

Al principio, pueden pasar por una fase de negación. El sujeto negará que tiene un “problema”. A través de la interacción, poco a poco se irá percatando de que tiene un problema y ahí comenzará el tratamiento. No olvidemos que debe ser un trabajo de todos-as para que pueda tener éxito. Debe reflexionar para que se encuentra en una fase en la cual esté dispuesto a cambiar. Si no está interesado, será muy difícil que la terapia tenga éxito. Tenemos que orientarles para que ellos mismos se den cuenta de que los inconvenientes de seguir como hasta ahora son mayores que las ventajas de dar un cambio a su vida. El terapeuta debe ayudar al sujeto a lograr esa atribución correcta de la situación y a descubrirle las soluciones a su alcance.

No se trata de que no vuelva a utilizar estos recursos, ya que son esenciales para la vida cotidiana. Se trata de que aprenda a controlar su conducta y el tiempo dedicado a estos recursos. No obstante, al principio puede ser útil incitarle a que el sujeto no se conecte durante un tiempo a estos recursos, como una manera de reeducarlo. Es decir, de aprender a controlar sus impulsos y que no sea dependiente de estos recursos. Atención, en ningún momento en este tipo de adicciones, salvo en el “juego patológico” o en algún tipo de juego como los MMORPG donde la partida nunca termina, debe plantearse la abstinencia total, ya que estos recursos son importantes para realizar algunas tareas en su vida cotidiana y para su aprendizaje. Al principio puede ser normal que manifiesta una intranquilidad subjetiva (pensar con ansia en lo prohibido, no estar seguro de si va a ser capaz de controlarse en el futuro, etc).

Posteriormente, poco a poco le dejaremos que utilice estos recursos de forma controlada. Es decir, que puede conectarse bajo el control de otra persona durante un breve periodo de tiempo, y después estar a solas y un tiempo limitado. Para ello, además del tiempo limitado, deberá llevar a cabo actividades predeterminadas (por ejemplo, antes de ver su cuenta de red social, consultar su correo electrónico o la página web del grupo-clase de su colegio, etc). Conectarse solamente una vez al día y durante un tiempo limitado (por ejemplo, una hora al día, mucho mejor que dedicarle siete horas seguidas en un domingo). Poco a poco puede eliminar los pensamientos referidos a la red cuando no está conectado a ella, y si cumple con ese horario, puede darle sensación de que está mejorando su autocontrol y motivarle. A la vez que cumple con este horario, debe realizar actividades que no tengan relación con las TIC, como algunas de las alternativas para el ocio y el tiempo libre que planteamos en una de las actividades para el grupo-clase. Nunca debe conectarse por la noche, para evitar quitarle horas de sueño. El sujeto poco a poco puede ganar confianza en sí mismo y en su capacidad de autocontrol ante las diversas situaciones cotidianas. Las personas que, al principio, deben estar presentes para controlarlo, deben ser personas de confianza, como miembros de la familia. Para que lo haga sólo, es algo que debe intentarse sólo cuando se ha ensayado esta situación repetidas veces con otras personas y el sujeto se encuentra seguro de sí mismo. Sólo cuando se ha llegado a esta fase decrece la intranquilidad subjetiva y el sujeto adquiere confianza en su capacidad de autocontrol ante las diversas situaciones cotidianas, y así el riesgo de recaída es menor.

El sujeto adicto poco a poco habrá evolucionado su conducta, y debe mantener esos cambios en su personalidad, su nuevo “estilo de vida” más seguro. El hecho de haber ganado autocontrol cuando se le expone a las señales de peligro, que sabe responder de forma adecuada ante esos estímulos y comprueba que se han extinguido los deseos de la conducta adictiva, conlleva a que su autoestima y expectativa de autoeficacia aumente, previniendo las recaídas.

A pesar de todo esto, debemos tener en cuenta que el sujeto puede sufrir alguna recaída. Tenemos que identificar las situaciones de riesgo que pueden influir en esa recaída, como las que hemos descrito en el marco teórico en cuanto a características y situaciones personales que pueden conllevar a que el sujeto se “enganche” a la red. Debemos enseñarle a saber responder a esto, por ejemplo, que realice alguna otra actividad que pueda distraerle y hacerle olvidar de su necesidad de volver a “engancharse”. Por ejemplo, ir al cine, salir a correr un rato, quedar con algún amigo para tomar un café, etc. La cuestión es intentar introducir algún cambio en su estilo de vida para prevenir que sufra recaídas. De hecho, pediremos una serie de responsabilidades diarias relacionadas con aspectos como el estudio, el tiempo libre, el aseo, etc, de forma que poco a poco estas actividades vayan formando parte de su vida diaria y pueda disfrutar de ellas y no pensar tanto en la idea de conectarse para sentirse bien. Asimismo, también conveniente actuar sobre los mecanismos de autoengaño: “Por una vez que me pase de tiempo no me va a pasar nada”.

El sujeto puede experimentar en ocasiones un fuerte deseo de comenzar de nuevo con las pautas adictivas, que pueden aparecer de repente en una situación determinadas (por ejemplo, al estar en una sala de ordenadores) o ante ciertos estímulos internos (cuando se encuentra aburrido o enfadado o cuando le viene a la mente algunos recuerdos agradables experimentados anteriormente con la conducta adictiva). Para esto, podemos intentar que reaccione haciendo alguna actividad como ir al cine, visitar a un amigo-a, pensar en algo diferente a la vez que agradable, hacer un trabajo manual, hacer ejercicio físico, etc; es decir, aplicar “técnicas de distracción cognitiva”, y mañana más tranquilo meditarlo. No podemos “tirar por la borda” todo el trabajo realizado.

Si existen problemas específicos (ej: estrés, problemas familiares), incluir una intervención dirigida a ello. Ya anteriormente hemos comentado que puede haber algunas causas que provoquen que las personas realicen un uso problemático de estos recursos. El sujeto puede tener problemas familiares, sociales, presentar un estado depresivo o trastorno afectivo, entre otras causas, que provoquen que se “refugien” en las TIC, al igual que existen otras adicciones causantes del uso problemático de las TIC, como es el caso de la adicción al sexo. Debemos diagnosticar estas causas, con ayuda de las familias y de su entorno más próximo, e intervenir sobre ello.

Tenemos que motivar al sujeto para que acuda a entrevistas periódicas con el terapeuta. Es importante que en todo momento se intente construir un ambiente de confianza y relajado, de manera que el sujeto no tenga necesidad de “mentir” o de negar lo que le sucede, o de intentar quedar como alguien “aceptable”. Si el sujeto miente, se engaña a sí mismo, no a los terapeutas.

Podríamos elaborar un diario con los avances que ha tenido a medida que ha ido avanzando desde que comenzó la terapia. Al analizar los avances, ayudará al sujeto a ver las ventajas de seguir por ese buen camino e influirá en su motivación, favoreciendo la prevención de recaídas.

Finalmente, firmaremos un contrato de compromiso de implicación en el proceso, tanto con el sujeto como con las familias.

Como ya he dicho, si queréis el proyecto entero, podeis escribirme un correo electrónico solicitándomelo, a anonimato_166@hotmail.com. Lo único que pido es que, si es utilizado, al menos que sea citado, por respeto a la asociación a la cual desarrollé este proyecto. Muchas gracias.

lunes, 1 de julio de 2013

Criterios para diagnosticar adolescentes "adictos" o que realicen un uso problemático de las nuevas tecnologías

El mes pasado empezamos con las familias, y ahora pasamos al diagnóstico e intervención. El apartado de las familias podría servir de inspiración para otro tipo de intervenciones, de ahí a que lo pusiera primero. Ahora vamos a suponer que queremos saber si dentro de un aula hay estudiantes que dedican demasiado tiempo a las tecnologías en el sentido de que roza la "adicción" y le afecta a sus facetas diarias. Debemos recordar que el hecho de dedicar mucho tiempo a una tecnología no quiere decir que esa persona sea adicta, ya que hay personas que están trabajando o estudiando con el ordenador pero realizando sus tareas obligatorias, y no son personas adictas. Vamos a establecer estas orientaciones, partiendo de la bibliografía y el asesoramiento recibido por profesorado universitario experto en la materia.

Una de nuestras tareas a realizar será la de diagnosticar posibles usos problemáticos o conductas adictivas que puedan presentar algunos sujetos, o confirmar si aquellas personas cuyas conductas son sospechosas de presentar una posible adicción necesitan alguna intervención específica o simplemente la intervención debe centrarse más en la prevención. Tenemos pensado pasar unos cuestionarios en los grupos-clase con los que vayamos a intervenir, además de realizar un debate sobre la temática. Por otro lado, realizaremos entrevistas personales a las familias y a los propios sujetos sospechosos de presentar la adicción con el objetivo de comprobar si ya realizan un uso problemático o presentan dicha adicción, o simplemente puede estar en peligro de tenerla pero puede prevenirse con la adecuada intervención. Para elaborar cada uno de estos instrumentos, hemos partido de los siguientes criterios, en todo momento orientativos, elaborados a partir de la revisión bibliográfica y del asesoramiento recibido por profesores-as universitarios expertos:

  1. El sujeto ha llegado a mentir a su familia y otras personas acerca del tiempo que ha estado conectado, o finge que ha ido a realizar otra actividad (ej: estudiar en la biblioteca) cuando lo que ha hecho ha sido estar conectado a Internet (ej: conectarse a Internet en un ordenador de la sala de informática de la biblioteca). De esta manera, intenta conseguir evitar tener que atender o acompañar a la familia a salir, ir al colegio, etc.
  2. El sujeto tiene dificultades para establecer y mantener relaciones sociales personales, es decir, que no se realicen a través de “máquinas”. Tiene mucha más facilidad y comodidad para relacionarse a través de las tecnologías, e incluso lo prefiere, y la mayor parte de sus relaciones son a través de este medio.
  3. El sujeto, desde que tiene ordenador o conoció los videojuegos o las redes sociales que tanto le gustan y utilizan, ha reducido su tiempo de dedicación a sus responsabilidades (por ejemplo, los estudios y la familia). Con respecto al rendimiento académico, le ha afectado negativamente, empeorando sus notas. Sus formas de diversión también son muy limitadas, reduciéndose prácticamente a su conexión con el ordenador. No realiza otras actividades de ocio diferentes, y ha sacrificado otras actividades sociales y deportivas para poder dedicarle más tiempo a los videojuegos. Prefiere quedarse interactuando en las redes sociales o en los videojuegos online que salir a la calle.
  4. El sujeto se pone demasiado nervioso cuando no puede conectarse, sufriendo ansiedad y ganas de irse fuera a buscar algún lugar donde pueda conectarse.
  5. El sujeto mantiene continuas discusiones con su familia sobre el tiempo dedicado a conectarse a las redes sociales y a los videojuegos.
  6. Aparece un deseo o pulsión irresistible para conectarse. El sujeto intenta limitar el tiempo de conexión y dominar el impulso, pero no lo consigue (“Un minuto más”, “ahora voy”), perdiendo la noción del tiempo. Pasan las horas y te das cuenta demasiado tarde de que no has hecho nada, excepto navegar.
  7. Cuando el sujeto está delante del ordenador dispuesto a comenzar sus actividades “preferidas” (sea conectarse a las redes sociales o jugar a los videojuegos online, o ambas actividades), siente una euforia excesiva, histérica, la cual le hace sentir más nervioso y perdiendo la concentración para atender a otros estímulos del entorno. Sufre una enorme excitación cuando se conecta, y se hunde cuando no lo está o deja de estarlo.
  8. El sujeto, a pesar de todo, siente necesidad de aumentar progresivamente el tiempo de conexión para sentirse satisfecho. Reduce sus horas de dormir para poder dedicárselo a la conexión, con las consecuencias correspondientes: debilidad, disminuye el rendimiento por cansancio, etc. Ha llegado a quedarse dormido alguna vez en clase, o incluso encima de su ordenador o móvil.
  9. Continuamente actualiza su red social para informar sobre lo que está haciendo a lo largo del día, sobre todo si tiene un teléfono “smartphone”.
  10. Los temas de conversación del sujeto se centran básicamente en las actividades que realiza en las redes sociales y-o en los videojuegos.
  11. Puede sentirse mal si piensa en la posibilidad de reducir el tiempo de conexión.
  12. Cuando interrumpe el juego, el sujeto siente agitación, mal humor, irritabilidad, etc.
  13. Se conecta a las redes sociales porque así le ayuda a olvidarse de otras preocupaciones.
  14. Alguna vez ha pensado en dejar la red social o el videojuego porque considera que le tiene “atrapado”.
  15. Cuando me desconecto de la red social o del videojuego, no paro de pensar en la próxima conexión y en lo que voy a hacer cuando vuelva a conectarme (anticipación).
  16. El sujeto a veces puede ser adicto a un contenido concreto, más que a las redes sociales o a los videojuegos. Por ello, habría que diagnosticar si hay una adicción previa que ha provocado que esté conectado durante mucho tiempo por ese motivo. Si fuese así, la clave de la intervención estaría en esa adicción previa. Por ejemplo, hay personas que se conectan a chats o redes sociales sobre sexo y cibersexo porque es una persona adicta al sexo.
  17. El sujeto se encuentra más a gusto con su nueva personalidad ficticia creada en Internet, y prefiere seguir utilizándola a menudo en esa red para compensar su “yo real” en la vida cotidiana. Se siente más a gusto con ella, y cuantas más horas la esté llevando a cabo, más aumenta su confianza en sí mismo.

    Bien, lo próximo será la intervención. Lo estoy publicando poco a poco para no agobiar, y además porque mi intención es siempre subir una entrada mensual al blog para mantenerlo actualizado de forma regular. Si alguien desea urgentemente conocer el proyecto entero, le invito a que me envíe un correo electrónico a anonimato_166@hotmail.com, mi dirección de correo habitual. Eso sí, si desea utilizarlo, le rogaría al menos que lo citase, por respeto sobre todo a la asociación a la cual fue dirigida este proyecto. Muchas gracias.

sábado, 1 de junio de 2013

Asesoramiento a familias con hijos-as "adictos" a redes sociales y videojuegos

En el marco de un proyecto de intervención desarrollado a finales del año pasado, se nos propuso diagnosticar e intervenir con adolescentes que realizasen un uso problemático de las nuevas tecnologías. En la calle, esto es conocido como "adicción" a las nuevas tecnologías. Para este caso, se nos pidió hacerlo sobre redes sociales y videojuegos masivos en línea. Voy a dedicar algunas entradas en mi blog a exponer las claves para la intervención con casos de adolescentes que, debido al tiempo excesivo que le dedican a estos recursos, las restantes facetas de su vida se ven perjudicadas: rendimiento académico, relaciones familiares, salud física, etc. No es un proyecto muy original, en el sentido de que conté con varios asesores-as y con la bibliografía que me aportaron. Simplemente he adaptado sus proyectos a mi contexto. En las entradas voy a reflejar algunos apartados interesantes, por si os sirviesen de inspiración para aquellos casos similares que diagnostiquéis en vuestras aulas. Empezaremos con el asesoramiento y colaboración con las familias.

La participación de las familias en nuestro proyecto es fundamental. La familia siempre participa de manera activa en las decisiones y en la negociación de las intervenciones. De hecho, habitualmente suelen ser las familias las que acuden a los especialistas para pedir ayuda para su hijo-a, y no el hijo-a, puesto que muchas veces éstos niegan que tienen un “problema”. Debemos tener reuniones periódicas con las familias e incluso sesiones para impartir charlas y orientaciones, y compartir nuestras dudas y experiencias sobre estos temas. Para ello, partiendo una vez más de la revisión bibliográfica y del asesoramiento de los especialistas en la materia, hemos elaborado unos criterios que orientarán nuestra intervención, siempre adaptándonos al contexto de cada situación específica de cada familia y de sus hijos-as:
  1. Antes que nada: Nunca prohibir por prohibir. Prohibir es una acción unilateral que no fomenta el diálogo y que seguramente servirá para aumentar aún más su interés. Debemos dialogar con nuestros hijos-as sobre su “problema” y llegar a un acuerdo. La comunicación es muy importante, porque en casos de crisis de identidad (se refugian en las redes sociales o en los videojuegos online dentro de un “yo ideal”), el apoyo social de la familia puede ser muy importante para favorecer su desarrollo y la creación de una nueva identidad social.
  2. En todo momento, dejar claro que todo esto es un proceso, y que el sujeto puede tardar en evolucionar más o menos tiempo según las características de cada uno. Siempre debemos adaptar nuestras expectativas a las características y posibilidades de los sujetos.
  3. Los jóvenes pueden adiestrar a sus padres y madres en el uso de las nuevas tecnologías, de su lenguaje y sus posibilidades; los padres, a su vez, deben enseñar a los jóvenes a usarlas en su justa medida, por ejemplo, orientándoles acerca de la información que no deben publicar en su red social y del tiempo a dedicar a la conexión, y de las consecuencias de relacionarse con personas desconocidas a través de la red. Las familias podrían conectarse a Internet y crearse su propia cuenta de red social e intentar, por las buenas, que sus hijos-as les agreguen como “amigos-as”. Así, las familias podrán estar al tanto de lo que sus hijos-as hacen en la red una vez que aprendamos a utilizarlas y saber investigar esta información (ej: “¿Mi hijo-a se relaciona con desconocidos en las redes sociales? ¿Revelan datos como la dirección de nuestra casa, o el número de teléfono?” Ojo, no es positivo que les obliguemos a nuestros hijos-as a que nos agreguen, ya que cuando son pre-adolescentes o adolescentes, quieren reafirmar su personalidad y unirse a una pandilla y “separarse” de sus padres. Pueden, por ello, no querer agregar a su padre o a su madre porque no van a sentirse cómodos en su red. Si acaso, convencerles para que agreguen a una persona adulta de confianza, como a un docente o a un primo o a un hermano-a, en su caso.
  4. Si el sujeto centra su vida social y de ocio conectándose a estos recursos, tal vez existe algún malestar psicológico inicial que le ha provocado eso. Hay personas que se refugian utilizando estos recursos porque sienten insatisfacción personal con su vida. Por ello, sería importante hablar con sus hijos-as acerca de cómo se sienten, investigarlo. Preocuparse por su estado de ánimo, ver si existe algún factor que le preocupa o desanima e intentar ayudarle y apoyarle lo máximo posible. También es importante darle afecto y que el hijo-a lo sienta, de modo que pueda mejorar su estado de ánimo. Este es el punto de partida para comenzar a estimular más el diálogo y la confianza entre todos los miembros de la familia.
  5. Tal y como mencionamos en el criterio 16 de diagnóstico, hay personas que, aunque utilicen de forma excesiva recursos como las redes sociales o los videojuegos, no quiere decir que sean adictos a esos recursos, sino que tal vez exista otra adicción, como el sexo. Esto hay que hablarlo con las familias para que nos ayuden a diagnosticarlo, a raíz de la conducta y actividades habituales de sus hijos-as.
  6. Antes de conseguir que el sujeto salga de su habitación o deje su móvil para conectarse a la red social, podríamos intentar conseguir que tenga interés en mejorar su relación con su familia e intentar resolver los conflictos generados a raíz de su adicción.
  7. No hacer que el sujeto se sienta “culpable”. Nadie es perfecto en este mundo, y tenemos que intentar alabar aquellas cosas que nuestro sujeto haga bien y asesorarle para mejorar aquellas otras en que necesita mejorar. Debemos asumir que todos cometemos errores alguna vez, y que esos errores forman parte de nuestro desarrollo como personas para seguir aprendiendo.
  8. Recordarles que no todo lo que ven “en línea” es verdadero. También debemos informarles sobre los “Spam” o la activación de programas “dialer” tras la aparición de algún reclamo publicitario.
  9. Pactar las horas de uso del ordenador y de otros aparatos tecnológicos. No es recomendable decirle que puede conectarse cuando, por ejemplo, haya finalizado sus deberes. Corremos el riesgo de que el sujeto haga rápido los deberes, sin concentrarse de manera adecuada o hacerlos de forma superficial y mal, para poder conectarse cuanto antes. Mejor establecer un horario fijo, y que no sea por la noche para favorecer que pueda descansar lo suficiente para rendir al día siguiente. Para favorecer que se duerma rápidamente y sin pensar en el ordenador, sería recomendable que al menos una hora antes de acostarse ya se hubiese desconectado.
  10. Programar actividades que le permitan al sujeto descansar de los videojuegos y de las redes sociales, invitando incluso a otros amigos-as suyos, o que conozcan a otras personas. Es importante fomentar las relaciones sociales con otras personas. Deben ser actividades que no estén relacionadas con estos recursos. Incitarles a que realicen otras actividades de ocio y culturales diferentes (deportes, cine, lectura, teatro, tertulias, voluntariado, etc) que puedan enriquecerles. Podríamos realizar actividades excitantes que les permitieran a los sujetos realizar comparaciones entre la excitación que reciben mientras están conectados a cuando están realizando esas actividades: Paintball, salto en paracaídas, bailar, etc. Sobre todo es importante que sean actividades grupales.
  11. No sobreprotegerlos cuando haya una dificultad o tengan problemas. Es importante que aprendan a interactuar en el entorno y resolver conflictos. Podemos ayudarlos, pero no evitar los problemas. Si los sobreprotegemos, su autoestima bajará más y no desarrollará habilidades sociales y para la vida fundamental, aumentando el riesgo de que prefiera estar en su casa conectado y escondido en el “anonimato” para evitar esos problemas.
  12. Ubicar los ordenadores en lugares comunes (por ejemplo, el salón), para poder controlar el tiempo dedicado a éste y los contenidos que están visualizando. Si no es posible, al menos situarlo en un sitio visible.
  13. Si adquirimos algún videojuego, debemos revisar siempre la valoración PEGI y consultar en revistas especializadas o en Internet información sobre dicho videojuego, para evaluar si su contenido es recomendable o no para ellos-as. Estaría bien que pidiésemos información sobre los videojuegos a los que habitualmente juegan nuestros hijos-as para analizar si su contenido es adecuado o no para ellos-as. Siempre deben ser videojuegos adecuados para su edad, y a ser posible que fomenten valores positivos. Y ojo, no basarse solamente en consultar las revistas especializadas, sino también otros foros o páginas web. Los criterios de las revistas especializadas en videojuegos no son criterios pedagógicos ni éticos; se basan, sobre todo, en la calidad de los gráficos, la novedad y el precio. Con respecto a la valoración PEGI que antes mencionamos, es un código de regulación de videojuegos, cuyo objetivo es proporcionar información sobre los contenidos y las edades recomendadas de éstos. Nos informa de la edad recomendada y de los contenidos del videojuego: violencia, lenguaje soez, contenidos relacionados con el consumo de drogas, representación de actividades delictivas, contravalores, etc.
  14. También podemos jugar con ellos a los videojuegos de forma que podamos conocer ese “mundo” en el que se encuentran y saber darle las recomendaciones adecuadas, y saber hablar con él sobre su “problema”. En el caso de los videojuegos online de rol, tienen la ventaja de que permiten jugar con más personas (opción multiusuario), y podemos hablar e interesarnos sobre las personas con quienes juegan y así poder dar pautas para que el juego online se lleve a cabo con seguridad. El hecho de incentivar el juego en familia permitirá compartir emociones y opiniones, ayudando a entender mejor el juego, sus ventajas e inconvenientes y a poder ejercer una tarea educativa.
  15. Frecuentemente se hace la pregunta de cuál es el tiempo máximo que se puede jugar a un videojuego o estar conectado a la red sin comprometer la salud. En nuestra opinión, no existe un período de tiempo válido para todos los sujetos, puesto que éste variará en función del tipo de juego (es el caso de los MMORPG, que están activos las 24 horas del día durante 7 días a las semanas, con continuos “movimientos”, no es lo mismo que otros videojuegos donde sólo tú juegas y eres quien decide parar, guardar la partida y seguir en otro momento, sin que nada cambie aunque haya pasado una semana desde que paraste de jugar y vuelves a retomar la partida), del hecho de que se juegue solo o en compañía, de la edad de los jugadores y de un cúmulo de circunstancias de segundo orden no generalizables a todos los sujetos (ej: climatología, sea o no época de exámenes, etc). Por ejemplo, en el caso de un videojuego, no es posible comparar el juego de acción con el de un simulador de vuelo que transcurre en tiempo real, porque las secuencias que se desarrollan están notablemente espaciadas en el tiempo y es habitual que requiera prolongados periodos, de modo que el juego puede transcurrir en diferentes sesiones. En unos casos, un tiempo comprendido entre quince y noventa minutos puede ser suficiente para la mayoría de usuarios; entre otros, el juego puede demorarse durante horas sin que ello constituya comportamiento desadaptado alguno.
  16. Negociar siempre los objetivos y la intervención que desarrollaremos con el sujeto con las familias (tanto la nuestra como la que ellos llevarán a cabo en sus hogares), y explicar con todo detalle todo el procedimiento que vamos a llevar a cabo, y darles a entender que siempre podrán solicitar nuestra ayuda en todo momento. Todos-as debemos formar parte de este proceso. Procurar no dramatizar demasiado a la hora de exponer los problemas, e intentar siempre hablar tanto de las cosas buenas y de los avances conseguidos como de aquellas dificultades que aún contemplemos.
  17. Siempre es conveniente aportarles toda la información necesaria sobre las características de las redes sociales y de los videojuegos, incluyendo sus ventajas e inconvenientes, las normas para un uso adecuado, y de lo que consiste ser un adicto a estos recursos, con todas sus consecuencias a corto, medio y largo plazo. Como ejemplo, se podría hablar sobre la vulnerabilidad de esas redes sciales, lo fácil que es acceder a esa información y, por tanto, hablar abiertamente sobre las fotos que cuelgan, los mensajes que dejan, la gente a la que aceptan en su red social, etc.
  18. Si tenemos varias familias, podríamos incluso organizar un seminario para trabajar todos juntos la intervención con nuestros hijos-as, compartiendo dudas y puntos de vista que nos permitan enriquecernos los unos a los otros. Si es así, es mejor hacer pequeños grupos de familias que todas a la vez, para favorecer el contacto y la participación de todos-as y que exista un ambiente más cercano y familiar.
  19. Podríamos, si fuese necesario, asesorar a las familias acerca del desarrollo evolutivo y psicológico por el que pasan los adolescentes en esta etapa y cómo pueden ser vulnerables a las adicciones, además de posibles estilos educativos y los factores de riesgo y de protección que pueden aparecer. También debemos asesorarles para que ellas, en sus hogares, trabajen la comunicación, la asertividad, la autoestima y la toma de decisiones.
  20. Ya hemos mencionado la importancia de programas actividades para hacer durante el día, incluso algunas con otras personas (hablar y dialogar con la familia, lectura, música, tertulias, deportes, voluntariado, pintura, estudios, etc) y en otros lugares diferentes. En cierto modo son como “alarmas naturales” que nos indican cuándo debemos de cambiar de actividad, y podríamos llevarlo a cabo con la ayuda de relojes o alarmas de tiempo.
  21. En el caso de que juegue a videojuegos online, cuando le dedique el tiempo establecido dentro de la terapia, podríamos proponerle que los amigos-as con los que juega, aquellos que sean cercanos, vengan a su casa y jueguen con él. Es importante convertirlo en una actividad más social, y que jueguen también familiares.
  22. Es importante que la familia colabore en el desarrollo de un autoestima positivo en sus hijos-as. Influye mucho la relación de apego que mantenga el hijo-a con su padre y su madre. Para ello, recomendamos un estilo equilibrado o “democrático”. Este modelo consiste en que la familia establece normas y exigencias pero siempre negociadas con su hijo-a y adaptadas a sus posibilidades, siendo éstas consistentes, razonadas y estables. Las estrategias educativas siempre se adaptan a cada situación, y a pesar de que haya exigencias y normas estables, a su vez hay muchas muestras de afecto y comunicación sin caer en la sobreprotección y sin haber autoritarismo por parte del padre y de la madre. El estilo equilibrado dará ligar a hijos-as con mayor competencia social, alta autoestima, autocontrol y autonomía. Puede ser muy influyente a la hora de saber prevenir o de intervenir en sus conductas adictivas.
  23. Junto con las familias, debemos desarrollar los factores de protección en los sujetos.

    Más adelante os expodremos otras ideas, el mes que viene, donde tocaremos la intervención directa con el alumnado.