domingo, 1 de noviembre de 2015

Análisis crítico sobre la ponencia: "La calidad y la mejora educativa desde una perspectiva inclusiva", de Pilar Arnáiz.

El día 19 de octubre de 2015, en las Jornadas de Información del Programa de Doctorado en Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Dra. Pilar Arnáiz, de la Universidad de Murcia, asistió para impartir una ponencia sobre la calidad y la mejora educativa desde una perspectiva inclusiva. Las principales ideas que nos aportó fueron las siguientes (aunque he añadido algunas anotaciones para completar la información):


  • Las investigaciones realizadas durante los años 60 y 70 del siglo pasado confirmaron que los resultados que estaban aportando las reformas curriculares no eran tan positivos como se esperaban, por lo que se decidió hacer un cambio. Fue el origen del sistema de “integración educativa”.
  • Hay situaciones de exclusión social y educativa que conlleva que ciertos alumnos y alumnas puedan acabar condenados al fracaso escolar dentro de nuestro sistema educativo: Situaciones de pobreza, explotación, dificultades académicas, o incluso la situación económica del país tampoco favorece en ayudarles demasiado. Todo esto tiene una repercusión significativa en los resultados de las políticas de nuestro sistema educativo.
  • A nivel europeo, la medida de fracaso escolar es de un 14%, y en España, Portugal y Malta es de un 31'2%. Resulta un poco ambiguo este concepto de “fracaso escolar”, porque si están fracasando los alumnos y alumnas, también puede estar fracasando el propio sistema.
  • Estudios anglosajones realizados en los años 90 del siglo pasado confirmaban que el sistema de “integración educativa” no estaba consiguiendo los resultados esperados, por lo que se decidió apostar por un cambio. Fue el origen del concepto de “inclusión”, aprobado por la UNESCO en la Declaración de Salamanca, en 1994.
  • Debemos luchar contra las estructuras políticas, económicas, sociales, religiosas, culturales, educativas...presentes en la sociedad y en los sistemas educativos, y que producen exclusión. La finalidad es lograr atender todas las necesidades del alumnado y así mejorar su situación educativa.
  • Para promover procesos educativos a nivel inclusivo y atender la diversidad de necesidades educativas del alumnado, debemos transformar los centros educativos, pensando en la “mejora de la eficacia escolar”. Consiste en promover procesos de cambio profundos (organizativos, curriculares y metodológicos), en el seno de las instituciones educativas. Una educación para todos y todas.
  • El cambio debe centrarse en la escuela, propuestos por la comunidad educativa del centro educativo a partir de sus ideas, donde todos y todas estén implicados en su puesta en marcha. Plantear propuestas y soluciones enfocados a la mejora y atención de las necesidades de todos y todas y no medidas que sean pensadas para casos particulares. Resulta interesante el ejemplo del colegio cuya entrada ha sido bloqueada por una avalancha de nieve, y el quitanieves está quitando con su pala toda la nieve. Un niño que está en silla de ruedas le pregunta por qué no quita la nieve de la rampa, y éste le dice que debe esperar a que termine con las escaleras, ya que el resto de sus compañeros/as lo están esperando. El niño le sugiere que, si empieza por la rampa, por ella podrán subir todos y todas, mientras que por las escaleras él no podría subir.
  • Antes de iniciar una transformación en el centro educativo, debemos revisar cuál es la cultura escolar que predomina en nuestro centro educativo. Sus creencias y métodos de trabajo habituales pueden mostrarnos si el centro educativo está abierto o no al cambio, si es que dichos cambios pueden suponer una “revolución”. Se debe conseguir el compromiso de todos y todas para aspirar al cambio y saber hacia dónde vamos, promoviendo la formación permanente del profesorado y de todos los miembros de la comunidad educativa que se impliquen, y asumiendo los nuevos roles que debemos ejercer dentro de esa transformación que hemos realizado de los métodos de trabajo en nuestro centro educativo.
  • El liderazgo de la dirección es fundamental. Si no hay una dirección colegiada, participativa y pedagógica, es muy difícil llevar a cabo una transformación del centro educativo. Si el director o directora del centro educativo no se apoya en nadie, no delega responsabilidades, no fomenta la participación del profesorado, no fomenta la participación del profesorado, no fomenta la implicación de toda la comunidad educativa (incluyendo al alumnado, al cual a veces no se le da voz, posiblemente porque se le subestima y pensamos siempre en planificar proyectos para ellos, pero sin ellos), no comunica con claridad el proyecto de centro ni apoya ni lidera los procesos de mejora, o ni siquiera difunde las actuaciones que se tienen pensadas llevar a cabo...Difícilmente podremos obtener resultados, y el equipo directivo estará aislado.
  • Es importante contar con apoyo externo que permita asesorarnos, formarnos y ayudarnos en el desarrollo de nuestros proyectos educativos. Se sugiere formar parte de una red de apoyo intracentros o intercentros, donde se desarrollen políticas educativas comunes. Si queremos llevar a cabo una innovación en el centro educativo, podemos revisar prácticas educativas que se estén llevando a cabo en otros centros que formen parte de la red, e inspirarnos, solicitarles consejos, compartir ideas y propuestas, etc.
  • Necesitamos una buena cobertura político-económica para poder llevar a la práctica todos los proyectos, sobre todo la segunda parte. Cuando se aprobó la Ley Orgánica General 1/1990, de 3 de octubre, del Sistema Educativo (LOGSE), supuso una revolución en las prácticas educativas y en todas las políticas educativas a nivel general, pero sus resultados no fueron positivos porque faltó cobertura económica, y por ello hubo una considerable disociación entre teoría y práctica.
  • El profesorado debe formarse y capacitarse para responder ante aulas cada vez más diversas. Debemos intentar sacarle partido a todos los recursos posibles para poder satisfacer las necesidades e intereses del alumnado, y desarrollar las competencias clave (anteriormente conocidas como “competencias básicas”). Entre ellos, destacamos las posibilidades de las tecnologías de la comunicación y la información (TIC), las cuales pueden promover diferentes actividades a las que estábamos acostumbrados a hacer en las aulas. El profesorado debe conocerlas y aprender a usarlas, tanto a nivel de usuario como didáctico, ya que su alumnado puede decirse que es “nativo digital” en ese sentido.
  • Una “buena práctica” es aquella que promueve acciones que impliquen maneras de superar los obstáculos a la participación y al aprendizaje presentes en los sistemas escolar y que se convierten en importantes obstáculos para muchos estudiantes.
  • El sistema educativo español, en materia de “Atención a la Diversidad”, ha promovido medidas segregacionistas entre las “medidas educativas extraordinarias”, ya que obligan a sacar al alumnado con necesidades educativas fuera de las aulas, homogeneizando los grupos, quedándose solamente en el aula aquellos que pueden seguir la metodología planteada por el profesorado.
  • Para poder abordar los cambios que son necesarios, éstos deben ser planificados. Debemos, en primer lugar, realizar una evaluación inicial donde diagnostiquemos las necesidades de la comunidad educativa y del contexto educativo (incluyendo el centro educativo), planteemos una serie de objetivos a corto, medio y a largo plazo, unas propuestas concretas con una serie de recursos necesarios (humanos, materiales y espaciales), y un sistema de evaluación que permita recoger información sobre los progresos de los proyectos planificados. Deben ser cambios educativos que permitan mejorar los resultados de los estudiantes y fortalecer la capacidad de la escuela para gestionar el cambio. El grupo de investigación de la ponente diseñó un instrumento, el ACADI, con el objetivo de ayudar al profesorado a realizar una auto-evaluación de sus prácticas docentes con vistas a saber qué deben mejorar para desarrollar buenas prácticas inclusivas.
  • Una escuela inclusiva es aquella que se sumerge en continuos procedimientos de reflexión, para analizar sus prácticas e identificar y minimizar las barreras existentes en la institución respecto al aprendizaje y a la participación del alumnado, con el propósito de mejorar y desarrollar una educación de calidad para todos y todas.
  • La educación inclusiva nos invita a asumir la tarea investigadora desde una cultura ética responsable, sostenible y comprometida con el desarrollo de aquella investigación que soporta conocimientos, contribuyendo a la justicia y a la equidad. Nos invita a reflexionar las siguientes preguntas: ¿Qué voy a aportar? ¿para qué hago la Tesis Doctoral? ¿por qué estamos investigando?
A raíz de estas ideas claves, expongo algunas conclusiones personales. De entrada, debo admitir que me he sentido muy afortunado por el hecho de que la ponencia inaugural del Programa de Doctorado en Educación de la UNED haya sido este año dedicada a la educación inclusiva, puesto que es mi temática de investigación, más siendo una ponente que ha tenido una larga trayectoria en materia de investigación sobre educación inclusiva, y que además anteriormente fue maestra y directora de escuela, lo que hace que sus aportaciones estén más fundamentadas, al poder basarse en su experiencia docente.

Siempre he apoyado la instauración de políticas educativas basadas en los principios de la educación inclusiva, con el objetivo de promover que todo el alumnado pueda participar en los diferentes procesos de enseñanza-aprendizaje organizados en las aulas, dentro de un currículum común, donde ningún alumno o alumna sea segregado de este proceso debido a sus características y necesidades. Todas las personas presentamos diferentes necesidades educativas y siempre acompañado de potencialidades. Podemos tener una necesidad educativa en cualquier momento de nuestra vida. Hoy en día, se apuesta por el concepto de “diversidad funcional”, que quiere decir que hay personas que realizan tareas cotidianas de una manera diferente a las que estamos acostumbrados a ver, como por ejemplo las personas con discapacidad visual, que requieren de ayudas técnicas para poder desplazarse en el entorno (guía vidente, bastón, perro-guía, etc.), pero el hecho de ser discapacitado no le impide poder desplazarse a través del entorno. Simplemente requiere de una serie de apoyos que le permiten poder desplazarse por el entorno como cualquier otra persona. Estas personas pueden tener necesidades educativas dentro de un centro educativo determinado, al igual que una persona que no presente ninguna discapacidad ni trastorno determinado, a primera vista. Un estudiante puede tener dificultades para entender las matemáticas cuando llega a una etapa avanzada, y ya entonces tendría una necesidad educativa, o unos alumnos pueden aburrirse en clase porque la metodología de enseñanza-aprendizaje propuesta por el profesorado no les resulta muy estimulante. Todos estos podríamos introducirlos dentro del concepto de “diversidad funcional”, porque pueden realizar las mismas tareas y aprender, pero de una forma diferente a la que estamos habituados. Para permitir que una persona pueda ser educada en igualdad de oportunidades, debemos suprimir todas aquellas barreras que impiden la participación y el aprendizaje de todas las personas.

No va a ser mi intención definir la educación inclusiva y explicar las características del modelo ni su historia, ni las diferencias entre la escuela integradora ni la escuela inclusiva, sino de tratar de responder a algunas de las cuestiones formuladas por la ponente, las cuales pueden permitir establecer unos cimientos teórico-prácticos elementales para iniciar el cambio educativo, enfocado a la mejora de las prácticas educativas desde una perspectiva inclusiva, que es la principal intención de la ponencia.
  1. El artículo 27 de la Constitución Española analiza el derecho que tenemos todas las personas a la educación, por lo que si una persona es sacada de su aula para recibir una serie de apoyos, es como si estuviéramos excluyendo a una persona para ser educada en igualdad de oportunidades, pensando en el desarrollo de sus competencias clave para que puedan alcanzar todas sus metas. Aplicando estas medidas segregacionistas conlleva a que demos al alumnado una imagen inadecuada de la diversidad, arriesgándonos a que consideren la diversidad como algo que hay que modificar y combatir, porque solamente podría dificultar el desarrollo de las personas y de la sociedad. La tendencia a homogeneizar los grupos-clases supone un punto de vista de la educación desfasado, cuando los tiempos de la sociedad industrial durante el siglo pasado, que puede conllevar a perjudicar al desarrollo de valores como el respeto, la tolerancia y la empatía, a la vez que discriminar a ciertas personas debido a sus características. Esta reflexión podría ser un punto de partida a tener en cuenta.
  2. Para poder implantar un cambio educativo a nivel inclusivo, se requiere, en primer lugar, respaldo político y económico. En primer lugar, debe existir un consenso entre todos los partidos políticos que forman parte del Congreso de Diputados para diseñar, entre todos y todas, una ley educativa común que pueda durar en el tiempo, para así poder conseguir resultados a corto, medio y largo plazo. El hecho de que la ley educativa sea modificada o derogada cuando llega un nuevo partido político al poder, provoca el caos, el desánimo, la incertidumbre y la interrupción de las diferentes medidas educativas planteadas. Luego, debe analizarse con profundidad el concepto de “inclusión”. Se menciona este concepto en las recientes legislaciones educativas, pero siguen recogiéndose medidas segregacionistas propias del enfoque de integración educativa: Adaptaciones curriculares, agrupamientos flexibles, apoyos individualizados en aulas externas, programas de mejora del aprendizaje y del rendimiento (con estructura similar a los antiguos programas de diversificación curricular, etc.). Si hablamos de “inclusión”, no debemos incluir medidas que conlleven a homogeneizar grupos o sacar a estudiantes fuera de sus aulas ordinarias para recibir una atención individualizada, porque entonces estaríamos excluyendo al alumnado de poder estudiar junto a sus compañeros/as de clase y poder participar de los mismos aprendizajes que ellos y ellas. Este respaldo político es importante para poder oficializar y respaldar las prácticas inclusivas que pretendamos promover. Se recomienda contar con el asesoramiento de diferentes grupos sociales que aporten sus ideas para diseñar las leyes educativas (no solamente el profesorado, sino también las familias, alumnado y cualquier persona en general), además de analizar las publicaciones científicas y divulgativas que diferentes personas han realizado sobre educación inclusiva y buenas prácticas inclusivas, y contar con el asesoramiento de investigadores en la temática. De nada sirve investigar si luego las políticas educativas no recogen los descubrimientos y propuestas realizadas, porque entonces sería un derroche en dinero y tiempo, además de una gran frustración para todas las personas que investigan en esta área.
  3. Acto seguido, si implantamos medidas educativas, deben tener un respaldo económico que permita obtener todos los recursos necesarios. No es necesario hacer una macro-inversión económica para poder diseñar escuelas inclusivas, sino de saber gestionar los recursos económicos de los que disponemos. Muchas de las metodologías que recogen los principios de la educación inclusiva, como los del aprendizaje dialógico (grupos interactivos, tertulias dialógicas, bibliotecas tutorizadas, etc.) o el aprendizaje cooperativo, básicamente requieren modificaciones a nivel organizativo y de implicación por parte del profesorado, y el apoyo de determinados voluntarios o profesionales que ya se encuentren dentro del centro educativo. Luego, adaptar recursos para que puedan ser percibidos por todo el alumnado según su estilo de aprendizaje y modalidad sensorial dominante, solo requiere de orientaciones dirigidas al profesorado para diseñarlos, ya que las mencionadas TIC facilitan mucho la tarea de búsqueda y elaboración de recursos, gracias a la base de recursos que podemos encontrar en la red, además de numeroso “software libre” con el que podemos diseñar dichos recursos. Básicamente la inversión debe estar centrada en la adquisición de ayudas técnicas, eliminación de barreras arquitectónicas, contratación de profesorado de apoyo y especialistas (volviendo a instaurar oficialmente la tasa de reposición del 100% y la normativa que obliga a cubrir las bajas y vacantes a partir de los diez días en que surge ésta), formación del profesorado, familias y otras personas que intervengan en la educación de las personas; y adquisición de determinados recursos didácticos especiales que no puedan ser diseñados por el profesorado, además de asegurarnos de que todas las personas puedan tener derecho a acceder a becas y ayudas, con el objetivo de que nadie se quede excluido a nivel educativo.
  4. Para promover un cambio a nivel institucional dentro de los centros educativos, es importante conseguir, en primer lugar, la implicación de todo el profesorado. Aunque el centro educativo disponga de una cultura escolar que abarque una forma de trabajar determinada, éstas siempre pueden evolucionar con el debido asesoramiento y formación. Antes de emprender proyectos inclusivos, conviene orientar y formar al profesorado debidamente, contando con los expertos necesarios, recibiendo cursos de formación por parte de los centros de profesorado y de innovación educativa, formando parte de redes intracentros e intercentros de apoyo, y ayudándoles a programar las diferentes actuaciones. Conviene dedicarle a esta fase el tiempo necesario, sin prisas pero sin pausas, y cuando ya se encuentren todos listos, prepararnos para la acción. Los diferentes expertos pueden ayudar al centro educativo a realizar una evaluación inicial donde participase toda la comunidad educativa aportando información, para así triangular posteriormente toda ésta y obtener una serie de conclusiones fidedignas a la realidad del centro educativo. Estaría bien diseñar y difundir instrumentos que orienten al profesorado para realizar la evaluación de centro desde la perspectiva de la educación inclusiva.
  5. Aunque el profesorado tiene un rol importante en la transformación del centro educativo, conviene que tengamos en cuenta la participación del resto de miembros de la comunidad educativa: Familias, alumnado, personal de administración y servicios, voluntarios, trabajadores de diferentes instituciones (asociaciones sin ánimo de lucro, fundaciones, ONGs, ayuntamiento, etc.), estudiantes de grados de educación en prácticas, etc. Todos ellos conocen mejor que nadie sus propias necesidades e interesantes, y pueden participar para construir un centro educativo que permita satisfacer todas sus necesidades e intereses, es decir, la escuela de sus “sueños”. Todos pueden participar en la organización y gestión del centro educativo (por ejemplo, en comisiones gestoras, formadas por grupos mixtos) y en las actividades de enseñanza-aprendizaje planteadas (como los grupos interactivos y restantes actividades mencionadas antes, las conocidas como “actuaciones de éxito” que recogen los principios del aprendizaje dialógico). La inclusión social y educativa tiene que ver con permitir todas las posibilidades posibles que permitan que todas las personas puedan participar en la sociedad, incluyendo en su propia escuela.
  6. Con respecto a las TIC, en la actualidad está generalizado el uso de estos recursos tanto como herramienta de trabajo como recurso didáctico. No vamos a describir las posibilidades de las TIC, pero sí recomendar que, entre las actividades formativas, se orienten sobre actividades prácticas para promover procesos inclusivos gracias al aprovechamiento significativo de las TIC, no solo como recurso motivador, sino para promover actividades cooperativas, de investigación y desarrollo de proyectos, gracias a la información a la que podemos acceder gracias a ella.
Y aprovechando que en esta Jornada de Información principalmente se habló de la Tesis Doctoral, ¿cómo una tesis doctoral puede ayudar a conseguir todo esto?:
  1. No hacer un estudio pensando solamente en obtener la titulación o en realizar publicaciones para acumular méritos con el objetivo de ascender de categoría, o incluso desarrollar una investigación tomándoselo como un trámite para conseguir la titulación y acceder a puestos de trabajo concretos. Aunque suene muy lógico, hay diferentes investigaciones cuya calidad permita cuestionar su verdadera intención.
  2. Si investigamos, aunque sea para realizar la Tesis Doctoral, debe ser con el objetivo de ampliar el conocimiento científico que disponemos sobre la materia en cuestión. De nada sirve malgastar tiempo, dinero y esfuerzo en realizar una investigación si ésta no está enfocada a, en el caso del ámbito educativo, probar nuevas metodología de enseñanza-aprendizaje, valorar la influencia de una nueva variable en los resultados educativos del alumnado, diseñar nuevas políticas educativas, probar recursos didácticos innovadores, etc. En mi caso, mi intención es ayudar a los centros educativos a realizar una evaluación de centro más significativa con instrumentos completos y fundamentados, elaborados a partir de los materiales hechos por otros autores y fundamentado en los estudios de investigación realizados hasta la fecha sobre educación inclusiva. Y, tras realizar la evaluación, asesorarles en la implantación de prácticas inclusivas siguiendo la metodología de la “investigación-acción”.

martes, 27 de octubre de 2015

Puestos específicos y habilitaciones en Educación Primaria y Secundaria

He recibido consultas de personas que tienen dudas acerca de cómo aspirar a determinados puestos específicos o roles que se desarrollan concretamente dentro de los centros de enseñanza pública o incluso en centros privados, o para adquirir determinadas especialidades para impartir materias específicas. Ello me ha inspirado a crear esta entrada, con el objetivo de dar unas orientaciones básicas sobre cómo poder aspirar a ese tipo de puestos de trabajo.

En las convocatorias de oposiciones que se ofertan al cuerpo de Maestros o al cuerpo de Profesores de Secundaria, además de las vacantes tradicionales en donde debes dar clase a un grupo de alumnos y alumnas determinado, también dentro de esas plazas se encuentran vacantes de carácter específico. Muchas de estas plazas se pueden escoger de forma voluntaria cuando rellenemos la solicitud correspondiente, sea en uno de los anexos de la misma convocatoria (caso de Andalucía) o en una convocatoria aparte que se abra y de la cual hay que estar muy pendiente (caso de la comunidad de Madrid). ¿Qué tipo de puestos son estos?:
  • Docencia en centros de educación permanente (o centros de educación para personas adultas, según la comunidad autónoma) en centros penitenciarios.
  • Docencia en centros de acogida a menores, en centros penitenciarios de menores y en residencias de estudiantes.
  • Maestros pertenecientes al cuerpo de los equipos de orientación educativa y psicopedagógica, para impartir clase en programas de educación compensatoria o de apoyo.
  • Maestros en Programas de transición a la vida adulta y laboral.
  • Maestros en ciclos de formación profesional básica para alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales.
Luego, las delegaciones provinciales de educación o direcciones de área territorial (en el caso de comunidades uniprovinciales, como es el caso de Madrid), lanzan convocatorias para cubrir puestos específicos. A estas plazas pueden presentarse funcionarios de carrera, funcionarios en prácticas, funcionarios interinos con tiempo de servicio, y en casos más especiales aquellos que, aunque no tengan tiempo de servicio, pertenecen a la bolsa de trabajo de la Administración pública. En algunos casos, si es un puesto de trabajo con un perfil demasiado específico, abren bolsas de carácter extraordinario. En algunas comunidades autónomas, forman bolsas extraordinarias donde se encuentran aquellas personas que no pertenecen a las listas ordinarias por haber suspendido la fase de oposición y no haber aprobado nunca antes, o que pertenecían a las listas ordinarias pero suspendieron al menos las dos últimas convocatorias de oposiciones y han quedado fuera de las listas ordinarias, o que al menos aprobaron una de las pruebas. En otras, directamente lanzan la convocatoria para inscribirse a ellas, pudiendo inscribirse personas que formen parte de las bolsas de trabajo. Sobre todo ahora esto se hace con los puestos de carácter bilingüe, pero os digo que depende de cada comunidad autónoma. ¿Qué tipo de puestos pueden cubrirse de esta manera?
  • Profesorado que imparte docencia en las Aulas Temporales de Adaptación Lingüística o Aulas de enlace, que son aquellas creadas para trabajar la enseñanza de la lengua española a alumnado inmigrante, perteneciente al grupo de "incorporación tardía". Se requiere, básicamente, ser maestro (Primaria, Lengua extranjera, Pedagogía Terapéutica o Audición y Lenguaje, esas son las especialidades preferentes) y, si no se tiene experiencia laboral previa, acreditar al menos 60 horas de formación en enseñanza del español como lengua extranjera. Hay muchos cursos ofertados por los centros de idiomas de las universidades que cumplen estos requisitos. Eso sí, esta profesión es itinerante, así que es recomendable que penséis si estáis dispuestos a ir a trabajar a varios centros y disponéis de coche para ello.
  • Profesorado perteneciente a los programas aulas itinerantes en circos, que son aquellos docentes de aquellos niños que, debido a la profesión itinerante de sus padres y madres, no pueden ser escolarizados en ninguna escuela. Son los casos de los niños y niñas cuyos padres son empleados de un circo, y el profesor se traslada con ellos viviendo en una caravana y teniendo montada un aula dentro de dicha caravana. Pertenecen a los planes de educación compensatoria.
  • Especialistas para impartir módulos en Formación profesional de los cuales no haya suficientes especialistas en las bolsas destinadas a una provincia determinada, o sean de nueva creación.
  • Especialistas que impartan apoyo a alumnado que presenta una necesidad específica de apoyo educativo determinada (por ejemplo, altas capacidades intelectuales o el trastorno espectro autista, entre otros), con su correspondiente especialización.
  • Especialistas en atención temprana dentro de los equipos de orientación educativa y psicopedagógica.
  • Asesores en los centros de formación del profesorado, o centros regionales de innovación y formación del profesorado, según la denominación que tenga en cada comunidad autónoma. Para estos debes ser funcionario de carrera con un tiempo mínimo de tiempo de servicio.
  • Profesorado de Atención domiciliaria, dentro de los planes de compensación educativa, para aquellos alumnos y alumnas que, dada su enfermedad, no pueden asistir a clase.
  • Profesorado especialista de Aulas hospitalarias, según el caso.
Son algunos ejemplos de roles que podéis ejercer, y algunas de estas plazas se ofrecen de carácter voluntario cuando rellenáis los formularios para escoger vuestros destinos y centros educativos preferentes, o se ofertan desde la dirección de área territorial o delegación provincial pertinentes. En muchos casos os exigirán una especialización, o al menos haber cursado un mínimo de horas de actividades formativas o que acreditéis experiencia laboral previa. 

En cuanto a las habilitaciones para adquirir nuevas especialidades docentes, habitualmente en la convocatoria de oposiciones suelen a su vez convocar un procedimiento para adquirir determinadas habilitaciones para aquellos que sean funcionarios de carrera. Si habéis trabajado un mínimo de dos cursos o 12 meses, más o menos (dependerá de la comunidad autónoma) ejerciendo en un rol determinado (por ejemplo, impartiendo una materia de otro cuerpo u especialidad), u os habéis estudiado una carrera que es requisito de formación inicial para impartir esa materia o que ofrece una formación complementaria que permite reunir las competencias restantes que os quedaban para poder ejercer ese rol, podéis solicitar la habilitación. Por ejemplo, si eres Maestro de Educación Primaria y estudias el Grado de Logopedia, puedes pedir la habilitación para ejercer de Maestro de Audición y Lenguaje. La parte didáctica la tienes de cuando estudiaste magisterio, y el apartado de diagnóstico e intervención de los trastornos en lenguaje oral y escrito lo adquieres durante la carrera de Logopedia, aunque obviamente en un enfoque más clínico que escolar, que en teoría la titulación de magisterio te lo aporta. Una cosa es la teoría y otra la práctica, ya cada cual deberá formarse en lo que vea conveniente. Los requisitos soléis tenerlos en las convocatorias pertinentes, en sus anexos.

En centros privados, si queréis trabajar impartiendo materias que no son las propias por las que os correspondería por vuestra titulación, podéis hacerlo si cumplís al menos uno de estos requisitos, siempre y cuando seáis licenciados o graduados universitarios:
  • Si en su día te presentaste a las oposiciones por esa especialidad y superaste el proceso selectivo, aunque no consiguieras una plaza.
  • Demostrar que tenéis experiencia laboral previa impartiendo esa materia, de al menos dos cursos académicos o 12 meses acumulados si lo habéis hecho en cursos sueltos.
  • Habéis cursado al menos 24 créditos ETCS de una titulación de las que son requisito de formación inicial para impartir esa materia.
  • Habéis cursado 24 créditos ETCS de actividades de formación del profesorado en esa materia o especialidad. Hay academias o centros de formación que imparten cursos específicos enfocados a cumplir los requisitos para obtener la habilitación.
  • Habéis cursado el Máster de Formación del Profesorado de Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas por la especialidad a la que queréis optar.
Os recomiendo consultar el Real Decreto 860/2010, de 2 de julio, por el que se regulan las condiciones de formación inicial del profesorado de los centros privados para ejercer la docencia en las enseñanzas de educación secundaria obligatoria o de bachillerato, y sus modificaciones en el Real Decreto 665/2015, de 17 de julio, por el que se desarrollan determinadas disposiciones relativas al ejercicio de la docencia en la Educación Secundaria Obligatoria, el Bachillerato, la Formación Profesional y las enseñanzas de régimen especial, a la formación inicial del profesorado y a las especialidades de los cuerpos docentes de Enseñanza Secundaria, con sus respectivos anexos. El Ministerio de Educación publicó a finales de 2014 un proyecto de decreto que configuraba las especialidades docentes y las materias que podrían impartir, pero tras presiones sindicales, fue retirado. Aquí tenéis una tabla comparativa entre la anterior normativa y la nueva, aportada por la UGT, que os aclara un poco las materias que podríais impartir y las especialidades requeridas para impartir otras.

martes, 13 de octubre de 2015

Competencias clave y Objetivos de área en la LOMCE

Entre las consultas que estoy recibiendo, recibí una muy interesante acerca de los objetivos de área dentro de los decretos que regulan el currículum en la etapa de Educación Primaria. Habitualmente, cuando hemos realizado una programación didáctica para la etapa de Educación Primaria, al menos desde que se aprobó la LOE y surgieron las competencias básicas, hemos seguido el siguiente esquema: Competencias básicas - Objetivos generales de etapa - Objetivos de área - Bloques de contenidos - Criterios de evaluación. Hemos tenido en cuenta estos referentes a la hora de diseñar nuestras programaciones didácticas, basándonos en los objetivos de áreas y en los bloques de contenidos para diseñar los objetivos didácticos dentro de nuestras unidades didácticas, enfocado a la metodología de enseñanza-aprendizaje y a lo que pretendíamos trabajar con nuestros alumnos y alumnas. En los anexos del ya derogado Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, encontrábamos la relación que tenía cada asignatura con el desarrollo de las competencias básicas, los objetivos por ciclo, los contenidos por ciclo y los criterios de evaluación, también por ciclos. Con la aprobación de la LOMCE y el surgimiento del Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de Educación Primaria, tuvimos algunos cambios interesantes:
  • Seguimos diseñando las programaciones con vistas a desarrollar unas competencias, solo que ahora no se denominan "competencias básicas", sino "competencias clave", al ser la traducción literal del concepto que se utiliza en la Unión Europea. Su finalidad y características son las mismas, solo que ahora en vez de 8 competencias (9 había en Castilla-La Mancha), ahora son 7, aunque simplemente fusionándose algunas de éstas y quedando entonces pues las 7 que hay ahora. Es solamente cambiar la relación de competencias, la denominación de algunas y, por supuesto, cambiarle el nombre a las competencias, pero su finalidad sigue siendo la misma.
  • Si consultamos los anexos del Real Decreto 126/2014 antes mencionado, podemos comprobar que tenemos la siguiente tabla: Contenidos, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje evaluables. El nuevo elemento que encontramos son los "estándares de aprendizajes evaluables", que solamente son especificaciones de los criterios de evaluación, para saber qué debemos evaluar con respecto al aprendizaje del alumnado. 
  • Pero ahora echamos en falta lo siguiente: Los objetivos de área. Si analizamos la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato, vemos que tampoco se mencionan los objetivos de área, y que el artículo 4 de dicha normativa menciona la relación entre las competencias clave y los objetivos generales de etapa. Pues bien, ¿cómo reflejamos esto en la programación?
A raíz de las consultas que he realizado y de mis propias reflexiones, he llegado a la siguiente conclusión, sobre lo que haría, pensando sobre todo en los opositores que no saben qué deben escribir cuando tengan que desarrollar los temas que hablen del currículo de las principales áreas que imparten en Educación Primaria (si no me equivoco, son los temas 7, 11, 12, 14 y 20 del todavía vigente temario del Cuerpo de Maestros, especialidad Educación Primaria, a la espera de que sea cambiado en un futuro):
  • Cuando en el temario debamos hablar de los objetivos, una vez que definamos qué son los objetivos, estaría bien mencionar aquellos objetivos generales de etapa relacionados directamente con el área de la que estemos hablando, y los que se puedan trabajar de forma transversal. 
  • Luego, debemos mencionar que la LOMCE decidió retirar los objetivos de área, pero que nosotros necesitamos plantear, partiendo de los objetivos generales de etapa y de la propuesta de contenidos y criterios de evaluación, una serie de "objetivos didácticos" que deben guiar el desarrollo de nuestras prácticas educativas con respecto al área al que nos estemos refiriendo. Sería redactar, a modo de síntesis, una serie de objetivos que planteamos nosotros como "objetivos didácticos" para todo el curso. Nosotros los profesionales de la educación no tenemos competencias para diseñar nuevos elementos dentro de los currículum, pero sí adaptarlos a nuestro contexto y a la programación de aula partiendo de lo establecido en la legislación estatal y autonómica. Si revisamos la mayoría de los decretos autonómicos, tampoco incluyen los objetivos de área, puestos que éstos son derivados del Real Decreto 126/2014, el estatal. La excepción es Andalucía, en los anexos de su Orden de 17 de marzo de 2015, donde sí incluye los objetivos de área.
  • A la hora de hacer la programación de aula con sus unidades didácticas, una buena referencia de estos objetivos didácticos sería tener en cuenta los estándares de aprendizaje o los criterios de evaluación. Simplemente sería reformularlos, siempre en infinitivo, y adaptarlos a nuestras unidades didácticas.
Solamente son algunas orientaciones para aquellos que estén confusos, o que estén comenzando a prepararse ahora las oposiciones y en su momento, cuando estuvieron estudiando, tomaron como referencia la legislación de la LOE porque todavía la LOMCE estaba en preparación, más si tenemos en cuenta que muchos este año podían escoger un curso par donde todavía se trabajaba la LOE, en aquellas de esas comunidades autónomas donde permitían escoger un curso par o impar y utilizar la legislación pertinente para cada una de ellas (es a partir del curso 2015-2016 cuando se ha implantado la LOMCE en los seis cursos, mientras que el curso anterior solamente los cursos impares implantaron la LOMCE y los pares todavía se basaban en la LOE). En otras comunidades, como Madrid, debía diseñarse la programación basándose en la LOMCE, sea cual fuera el curso que escogieras. Ya obviamente esto da igual porque la LOMCE se ha implantado ya en los seis cursos de Educación Primaria. Para Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, lo que he explicado de los objetivos de área se aplica igualmente, ya que la Orden ECD/65/2015 se aplica también a estas etapas educativas.