jueves, 1 de marzo de 2012

El desarrollo de la Educación intercultural en los centros de Secundaria. Un estudio de caso

Autores: Vicente Jesús Llorent García y Rafael López Azuaga

1-Método: Estudio realizado en centros educativos del distrito escolar "La Fuensanta", de la localidad de Córdoba. Análisis mixto.

2-Técnicas de recogida de datos:
  • Entrevistas etnográficas con el director y algunos alumnos del centro educativo.
  • Informe con el análisis del contexto sociocultural y económico del centro educativo.
  • Cuestionarios dirigidos al profesorado-tutor y al alumnado del 2º ciclo de Educación Secundaria.
  • Proyecto de Coeducación del centro educativo.
  • Página web del centro educativo (Actualidad del centro educativo, Diario de actividades realizadas y resultados de éstas, fotografías de las experiencias educativas, etc).
  • Estudio de Arranz (2008): “Proceso y procedimientos de evaluación inclusivos en contextos educativos”.
3-Resultados e interpretación
3.1-Alumnado
Analizando los resultados de la escala Likert, teniendo en cuenta que para esta ocasión es una escala formada por valores comprendidos entre 1 a 4 y NS/NC pero con descriptores verbales (“Nada de acuerdo”, “A veces”, “De acuerdo”, “Muy de acuerdo”), hemos obtenido como positivos los siguientes resultados: “No tengo problemas en ver a amigos míos hacer tradiciones populares de sus países de origen o de otros países” (Media = 3’28, Desviación típica = 0’851) y “No tengo ningún inconveniente en sentarme con compañeros de diferentes culturas” (Media = 3’55, Desviación típica = 0’734), lo cual indica que el alumnado presenta una actitud positiva para iniciar y mantener relaciones interculturales. También, a raíz de la formulación del ítem, consideramos muy positivo el siguiente resultado: “Hay compañeros de clase que prefieren reunirse en el recreo con sus amigos españoles que con amigos de otros países” (Media = 1’75, Desviación típica = 0’915). Esto indica que el alumno presencia que sus compañeros no marginan a alumnos por el mero hecho de ser de otro país diferente al suyo, ayudándonos a ver que el contexto en general es positivo con respecto a la iniciación de relaciones interculturales positivas. De todas formas, en este último ítem destacamos que un 13’9% ha respondido “No sabe/No contesta”. La justificación puede deberse a que en estos centros educativos, a raíz de los datos obtenidos por el centro educativo a través de la información aportada por la Delegación Provincial, no se encuentren demasiados alumnos inmigrantes, así que el alumnado no tiene fundamentos para valorar este ítem, y los que hayan puntuado se han basado en sus experiencias personales. Otra prueba de ello es que, en el ítem “En mi instituto se realizan jornadas, talleres y otras actividades en las cuales se exponen costumbres y rasgos de otras culturas, incluyendo la mía” (Media = 2’45, Desviación típica = 1’005) se ha obtenido un 22’8% de alumnos que han respondido “No sabe/No contesta”. Puede ser que, aunque se realicen tareas, no suelen ser significativas o muy frecuentes debido a la poca presencia de alumnos inmigrantes o de minorías culturales en las aulas. Además, tampoco el resultado de la media, como podemos ver, es demasiado elevado (“a medias”) y su desviación típica supera el valor de 1, lo que nos indica que existen discrepancias a la hora de valorar este ítem, tal vez dependiendo del centro o grupo en el que se encuentre en el alumnado acerca de profundizar o no sobre estas temáticas. Aún así, el alumnado parece adoptar una actitud positiva para iniciar y mantener relaciones interculturales, y tenemos otro ítem que lo demuestra: “Estaría dispuesto a aprender un vocabulario básico de la lengua de origen de mis compañeros de otros países” (Media = 2’78, Desviación típica = 1’050).
Señalamos que el Alpha de Cronbach = 0’744 ayuda a confirmar la fiabilidad de la escala, y el análisis factorial nos indica que casi todos los ítems han obtenido como resultado un valor superior a 0’6, lo que nos asegura la validez de esta escala. La prueba K-S, a un nivel de confianza del 95%, nos indica que podemos generalizar los resultados a la población objeto de estudio, al haber obtenido un valor inferior a p = 0’05 en la asíntota bilateral en todos los ítems.
Con respecto a la zona de contraste, tanto en la zona A como en la zona B podemos comprobar que los alumnos no tienen ningún inconveniente en sentarse al lado de un alumnos de diferentes culturas (Media = 3’59, Desviación típica = 0’593). Esto nos ayuda a ver que, por estas razones, no existe ningún tipo de discriminación, además de que bastante alumnado ha valorado positivamente que no tienen ningún problema en ver a amigos suyos realizando actividades propias de otras culturas (Media = 3’17, Desviación típica = 0’926), y están en desacuerdo con la afirmación de que hay compañeros españoles que prefieren solamente relacionarse con españoles (Media = 1’96, Desviación típica = 1’077) y no tener inconveniente en aprender nociones básicas de otra lengua para comunicarse con extranjeros (Media = 2’75, Desviación típica = 0’982), lo que nos da a entender que el alumnado se encuentra mentalizado para desarrollar relaciones interculturales. También muchos alumnos no saben qué responder cuando se les pregunta si en su centro educativo se realizan talleres interculturales (25’6%), como sucedía en la zona A.
Finalmente, el Alpha de Cronbach nos sale 0’915, lo que nos confirma que existe una muy alta fiabilidad en esta escala. Por su parte, el análisis factorial nos indica que todas las variables presentan un coeficiente superior a 0’5, lo que nos confirma la validez de la escala. La prueba K-S a un nivel de confianza del 95% nos indica que podemos generalizar los resultados a la población objeto de estudio, al haber obtenido un valor inferior a p = 0’05 en la asíntota bilateral, según el SPSS.
El alumnado, en la pregunta abierta, han surgido las siguientes propuestas como las más frecuentes relacionadas con la educación intercultural:
- Tener en las aulas más compañeros de otras culturas y etnias (esto confirma el argumento de que no hay demasiados alumnos inmigrantes o de minorías culturales en algunas zonas específicas).
- Organizar talleres de educación intercultural en las aulas (esto confirma el argumento de que, a raíz de que no abundan muchos alumnos inmigrantes en una zona específica, no se hace especial hincapié en la educación intercultural).
- Intervenir para evitar que los alumnos insulten y acosen a otros compañeros.
- Educación en valores, para que sepamos respetar a los demás por su caracterización (discapacitados, extranjeros, etc) y seamos buenas personas.
3.2-Profesorado
Centro de “estudio de caso”: ¿Qué se realiza en el centro educativo ante la presencia de la diversidad cultural que abunda actualmente? (Tabla 1)
Orientaciones a las familias sobre el sistema educativo español y las intervenciones que se realizarán con sus hijos
28’6%
Intervención de un mediador intercultural
0%
Instalación de pictogramas para todas las infraestructuras del centro educativo
0%
Asistencia a un aula de ATAL
0%
Asistencia de un intérprete al aula
0%
Los alumnos autóctonos aprenden las nociones básicas del idioma del alumno inmigrante
0%
El alumno inmigrante aprende las nociones básicas de su lengua de acogida
14’3%
Desarrollo de dinámicas de presentación, acogida e inclusión del alumnado inmigrante
0%
Desarrollo de jornadas y talleres de sensibilización y actividades interculturales
14’3%
Se trabaja la cultura y la tolerancia en el currículum
42’9%
Otros
28’6%
Con respecto a las estrategias que se utilizan para atender la diversidad cultural, la medida más predominante es la de trabajar la cultura y la tolerancia en el currículum. La razón por la que prácticamente no se lleven a cabo demasiadas medidas pueda ser debido a que solamente un 14’3% afirma tener alumnos de incorporación tardía al sistema educativo español (se incluye el alumnado inmigrante) (Tabla 1). Por ello, al no ser una “urgencia”, solamente realizan actuaciones basadas principalmente en el tratamiento transversal de valores compartidos y universales esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana, los cuales vienen recogidos en el Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria, BOE 5-1-2007. El dato sobre el escaso número de alumnos inmigrantes matriculados en el centro educativo puede servir de contraste con lo establecido por el alumnado acerca de sus dudas sobre si sus compañeros aceptan a compañeros procedentes de otros países, basándose más en sus experiencias, pudiendo ser fuera de las aulas. Confirmamos la validez de este último dato al contrastarlo con la información aportada por la Delegación Provincial, en el cual solamente un 0’12% del alumnado inmigrante de la localidad de Córdoba se encuentra escolarizado en este centro educativo.
Con respecto a las actividades que se realizan en el centro educativo, el análisis de los materiales recopilados nos confirma que sí se trabaja la educación intercultural aunque sobre todo haciéndose hincapié en los valores relacionados con el respeto y la tolerancia (con influencia del proyecto de Coeducación) y en el “currículum folclórico”: Actividades musicales, danzas, flamenco (se realizó una representación para alumnos procedentes de Italia), canciones cantadas en otros idiomas, etc. Se destaca que el centro educativo se encuentra inmerso en el proyecto “Jóvenes por el Patrimonio”[1], el cual tiene el objetivo de formar al alumnado para la protección y defensa del patrimonio material inmaterial a la vez que durante la realización de sus actividades el alumnado desarrolla sus competencias básicas. Entre las actividades se encuentran visitas hacia localidades que presentan una riqueza cultural y diversa para analizarla y valorar su importancia. Como ejemplo, alumnos de un instituto de Andujar vinieron a Córdoba, y los alumnos del centro educativo les invitaron a visitar la Mezquita. Entre otras actividades, destacamos las siguientes: Taller sobre el Sahara, la exposición “Íberos. Nuestra civilización antes de Roma”, viaje a Granada, etc.
Zona de Contraste: ¿Qué se realiza en el centro educativo ante la presencia de la diversidad cultural que abunda actualmente? (Tabla 2)
Orientaciones a las familias sobre el sistema educativo español y las intervenciones que se realizarán con sus hijos
35’7%
Intervención de un mediador intercultural
7’1%
Instalación de pictogramas para todas las infraestructuras del centro educativo
0%
Asistencia a un aula de ATAL
14’3%
Asistencia de un intérprete al aula
0%
Los alumnos autóctonos aprenden las nociones básicas del idioma del alumno inmigrante
14’3%
El alumno inmigrante aprende las nociones básicas de su lengua de acogida
78’6%
Desarrollo de dinámicas de presentación, acogida e inclusión del alumnado inmigrante
35’7%
Desarrollo de jornadas y talleres de sensibilización y actividades interculturales
57’1%
Se trabaja la cultura y la tolerancia en el currículum
85’7%
Otros
7’1%
En la zona de contraste (Tabla 2), como principales medidas para atender a la diversidad cultural, el 85’7% de los docentes afirma que se trabaja la cultura y la tolerancia en el currículum, y el alumnado inmigrante aprende las nociones básicas de su lengua de acogida (78’6%). Coincide por ello con las medidas más destacadas en la zona A, a excepción de no haber destacado la intervención con las familias, debido a que le dan prioridad a otras intervenciones, sobre todo centrándose en el alumnado perteneciente a otras culturas. Las que menos predominan son la intervención de un mediador intercultural en el centro educativo cuando hay miembros que no han aprendido aún nuestro idioma y necesitan sentirse “integrados” en la sociedad (7’1%), y solamente el 14’3% señalan que este alumnado asista al aula de ATAL y que los compañeros de clase autóctonos aprendan las nociones básicas del idioma del alumno inmigrante. Por lo menos podemos destacar que en los centros educativos de la zona de contraste se intentan desarrollar más medidas, al contrario que en la zona A. Tal vez se deba porque hay un % de alumnos de incorporación tardía al sistema educativo español mayor que en la zona A. En “Otros” un docente confiesa que no se realiza nada al respecto puesto que no presentan alumnos inmigrantes en su centro educativo, lo que nos lleva a pensar que los inmigrantes se encuentran repartidos en centros educativos públicos específicos (no de Educación Especial), a modo de “guetización” por diversas razones: ¿Es un contexto en el cual hay más familias de grupos minoritarios o inmigrantes, y por ello residen y se matriculan en centros educativos de esa zona? Al menos, los datos emitidos por la Delegación Provincial confirman el bajo número de alumnos escolarizados en este distrito escolar, pudiendo responder a esta pregunta, pero tendríamos que comprobar si en ese contexto pueda darse el caso de que viven inmigrantes pero se matriculan en centros en los cuales hay compañeros procedentes de los mismos países como una manera de facilitarles que puedan apoyarse entre ellos . (García Castaño, Rubio y Bouachra, 2008). En la zona de contraste, un 6’14% del alumnado inmigrante de la localidad cordobesa se encuentra escolarizado en los centros de esta zona, con respecto al 3% de la zona A, ayudando a justificar por qué la intervención en educación intercultural es más significativa en la zona de contraste.
4-Conclusiones y propuestas para la práctica docente
La información aportada por los participantes del estudio nos confirma que el alumnado presenta una actitud positiva para iniciar y mantener relaciones interculturales. Esto es un buen punto de partida para desarrollar prácticas educativas que permitan desarrollar aquellas habilidades fundamentales para favorecer dichas relaciones interculturales. Con respecto al profesorado, no se trabaja de forma significativa la educación intercultural en las aulas debido a la baja presencia de alumnos inmigrantes en su centro educativo. Planteamos las siguientes cuestiones: ¿Qué pasaría si la escolarización del alumnado inmigrante en dicho centro educativo aumentase? ¿El centro educativo se sentiría lo suficientemente preparado como para evolucionar a otros prácticas significativas? ¿El trabajo realizado hasta el momento con las medidas generales que ellos desarrollaban es suficiente como para prevenir posibles conflictos interculturales? Llegados a este punto, hemos llegado a la conclusión de que se debería formar más al profesorado en prácticas interculturales y desarrollarlas de forma significativa para favorecer el desarrollo de relaciones interculturales positivas que puedan potenciar la construcción de una sociedad más inclusiva. ¿Qué propuestas para la práctica docente podrían ser útiles para alcanzar este fin?
4.1-Propuestas para el desarrollo profesional del profesorado
Una buena formación inicial y permanente del profesorado puede ayudar a favorecer el desarrollo de la educación intercultural. Por ello, ¿qué contenidos proponemos dentro de un programa formativo basado en la educación intercultural?:
- Concepto de “cultura” e “identidad cultural”. Análisis del fenómeno migratorio.
- Los estereotipos y los prejuicios: ¿Cómo favorecer unas creencias positivas y tolerantes en las personas?
- Análisis del concepto de “educación intercultural”: Dimensiones de la interculturalidad, directrices sobre la educación intercultural, la globalización y cómo afecta el modelo neoliberal de producción y consumo a las relaciones interculturales y la inclusión social de estas personas (Essomba, 2010).
- Desarrollo de la competencia comunicativa intercultural. Fomento de la “comunicación intercultural”: Habilidades cognitivas, habilidades afectivas, habilidades comportamentales, conciencia cultural, sensibilidad intercultural.
- Resolución de conflictos interculturales.
- Discrepancias entre las diferentes culturas a lo largo de la historia.
- Análisis sobre conductas beligerantes o neutrales a llevar a cabo por el profesorado en relación con la interculturalidad.
- Diseño, desarrollo e innovación de un “currículum intercultural inclusivo”. Estrategias organizativas basadas en la educación intercultural (programas de acogida al alumnado inmigrante, programas de enseñanza de la lengua de acogida, programas de enseñanza de lengua y cultura de origen, programas para fomentar la participación de las familias inmigrantes, etc).
- Desarrollo de contenidos y tareas para trabajar la educación intercultural en las aulas.
- Recursos didácticos para la interculturalidad. Búsqueda de recursos didácticos y elaboración de recursos propios.
- Análisis de experiencias educativas reales basadas en educación intercultural.
- Desarrollo de proyectos educativos de educación intercultural a nivel de centro (incluyendo en cooperación con otros centros educativos, incluso extranjeros: Proyecto Comenius).
- La “ludoteca intercultural” como actividad extraescolar.
- Instrumentos de diagnóstico sobre comunicación intercultural y sensibilidad intercultural. Se trata de diagnosticar el punto de partida que presenta la comunidad educativa para saber cómo y por dónde empezar trabajar la educación intercultural en el centro educativo.
- Instituciones que existen en la sociedad para cooperar en la atención a las personas inmigrantes.
4.2-Actuaciones destinadas a la acogida del alumnado inmigrante
Cada alumno inmigrante recién llegado, debe tener asignado un “tutor de acogida”, que puede ser incluso un compañero de su clase, que le ayude a sentirse incluido en su nuevo centro educativo y a relacionarse con el resto de sus compañeros. Debemos promover la educación intercultural a todos los miembros de la comunidad educativa, desarrollando en ellos actitudes y habilidades esenciales para la interacción con las personas de otras culturas diferentes y favorecer la convivencia entre todos. Somos conscientes de que, a raíz de los estudios realizados como de los autores que hemos mencionado en el anterior párrafo, el alumnado inmigrante y de minoría culturales se encuentra matriculado en algunos centros específicos, siendo estos centros denominados como “centros gueto”, y puede darse el caso de que encontremos centros educativos en los cuales apenas encontremos alumnado de estas características.
En el caso de las familias, podemos desarrollar programas específicos de formación promovidos desde el centro educativo y que vayan encaminados a tener una visión positiva de la inmigración. En cuanto al profesorado, debe participar en actividades específicas de formación (cursos, grupos de trabajo) y elaborar proyectos de educación intercultural en su centro educativo, promoviendo a su vez en el Plan de Orientación y Acción Tutorial (POAT) medidas de atención educativa que favorezcan la inclusión del alumnado inmigrante y la atención a sus respectivas familias. Con respecto a éste último aspecto, las familias deben ser informadas acerca de la escolarización de sus hijos, las propuestas de intervención que se llevarán a cabo, las características del Sistema Educativo español, el Plan Anual de Centro, etc, contando si es necesario con un intérprete e incluso la figura del “mediador intercultural”. Se podría fomentar la participación de “familias colaboradoras” que hicieran una labor de tutorización voluntaria con las familias de alumnos nuevos (no solamente inmigrantes) que llegan al centro educativo (Fernández Beato, 2009).
Dentro de las aulas, deberían plantearse actividades de presentación y de conocimiento mutuo del alumnado, para favorecer la inclusión del alumnado. La asistencia del profesorado de Aulas Temporales de Adaptación Lingüística (ATAL) es fundamental, aunque sugeriría que las clases en las cuales se encuentre con los alumnos inmigrantes fuesen en horario extraescolar para así favorecer que el alumno se encuentre siempre en su aula ordinaria aprendiendo junto al resto de compañeros de clase. El motivo por el que expreso esta opinión es porque, como dijo el profesor Ramón Flecha en su intervención en la asignatura Las comunidades de aprendizaje como estrategia de mejora socioeducativa, para aprender una lengua es mejor posibilitarle que pueda interaccionar con sus compañeros y aprender junto a ellos. Lo mismo podemos decir con respecto a los programas de Enseñanza de la Lengua y Cultura de Origen (ELCO): Trabajarlas en las aulas tal y como hemos dicho antes y en horario extraescolar posibilitarle otras intervenciones. Al principio, para favorecer el desenvolvimiento del alumnado en el centro educativo mientras va aprendiendo la lengua de acogida, podríamos utilizar pictogramas como recursos para favorecer la comunicación. Son dibujos que representen las diferentes dependencias del centro educativo, las acciones rutinarias a desarrollar en el aula, la localización de los diferentes rincones de trabajo del aula, acciones que el alumno necesita conocer para comunicarse con los demás, etc, entre otras acciones que sean fundamentales especificar al alumnado (Jiménez Gámez, 2004). Entre otros contenidos, para favorecer el desarrollo de las relaciones interculturales, hago mención a la importancia de desarrollar las competencias comunicativas interculturales en el alumnado (Vilá, 2003), tanto autóctonos como inmigrantes, las cuales mencionaremos en el siguiente epígrafe.
4.3-Propuestas de posibles tareas de educación intercultural a desarrollar en las aulas. Diseño y desarrollo de un “currículum intercultural inclusivo”.
Las propuestas planteadas en el anterior epígrafe se desarrollarán de manera más significativa si trabajamos en las aulas tareas que permitan que todo el alumnado adquiere conocimientos sobre las diferentes culturas existentes, las causas del fenómeno migratorio, los conflictos provocados por el racismo y la xenofobia, conflictos provocados por las actitudes fundamentalistas de algunos grupos de personas y la sensibilización hacia las minorías culturales, incluyendo el desarrollo de actitudes positivos para fomentar una sociedad más inclusiva. Por ello, hemos diseñado una serie de tareas para ayudar a alcanzar estos objetivos:
- Desarrollo de competencias sociales: Habilidades sociales, asertividad, empatía, etc.
- Resolución de conflictos entre iguales (haciendo hincapié en los conflictos interculturales).
- Actitudes de sensibilización ante la inmigración y las minorías culturales.
- Conocimiento de los fenómenos migratorios y sus causas.
- Análisis del fenómeno de la globalización y sus consecuencias: Posible extinción de lenguas minoritarias (peligra la diversidad lingüística), explotación de inmigrantes, posible globalización de nuestra cultura (ej: hábitos alimenticios), consecuencias en el mercado y en las actitudes consumistas de las personas, etc.
- Análisis de historias de vida de personas inmigrantes (ej: la familia de nuestros compañeros inmigrantes).
- Análisis de las causas por las que existe el racismo y la xenofobia y trabajar actitudes para rechazar conductas que recojan esos principios.
- Analizar contenidos racialistas, fundamentalistas y etnocentristas en medios informativos (textos, publicidad, imágenes, etc).
- Análisis de la actitud de las personas inmigrantes y de minorías culturales con respecto a su papel en la sociedad: ¿Deben presentar una actitud asimiladora, en la cual deban llevar a cabo un proceso de adaptación acrítica, o por el contrario pueden desarrollar su cultura?
- Conocer otros sistemas culturales y la realidad socioeconómica y geográfica de diversos países de la zona. Si hay alumnos inmigrantes en las aulas, pueden mencionarse su cultura de origen, sus principales características y así promover su inclusión.
- Reflexionar sobre las diferentes formas de vida y organización social en diversos contextos culturales, analizar las diferentes riquezas de cada cultura y reflexionar acerca de posibilitar un proceso de hibridación o mestizaje cultural, rechazando cualquier forma de exclusión y “guetización” (aquí se analizaría la diferencia entre “multiculturalidad” e “interculturalidad”).
- Fomentar el desarrollo de tareas cooperativas para favorecer relaciones interpersonales positivas. Es importante crear dinámicas que fomenten la creación de vínculos entre las personas, rechazando cualquier modelo de jerarquización entre las personas por diferentes categorizaciones sociales y apostando por un modelo dialógico que fomente procesos de interacción cooperativos y rechace aquellos procesos de interacción que tiendan a la competitividad.
Centrándonos ahora en el desarrollo de competencias comunicativas interculturales, ¿qué propuestas planteamos para la profesionalización de los agentes educativos, incluyendo profesorado, alumnado y familias?:
- Visualización de películas en el que se recojan conflictos interculturales y situaciones comunicativas en el cual trabajen y convivan personas de diferentes culturales. Crear un “cine-fórum” en el cual se reflexione sobre la actitud de cada uno de los personajes y qué podríamos mejorar para favorecer una mejor comunicación intercultural.
- Análisis de diversos casos prácticos en los cuales analicemos el origen del conflicto intercultural y planteemos una solución que permita favorecer a todos los participantes del conflicto, partiendo de la diversidad cultural de dichos participantes y siempre de forma que se parta del estado inicial de las habilidades interculturales, la conciencia cultural y la sensibilidad intercultural de los participantes, con el objetivo de evolucionarlas. Este tipo de actividades también podrían llevarse a cabo a través de juegos de roles en los cuales el alumnado (incluyendo aquí, por ejemplo, a profesionales del ámbito educativo o estudiantes de Magisterio, entre otros) represente la resolución de este caso como si se llevase a cabo en la realidad y el resto de alumnos lo analizasen y reflexionasen sobre su resolución.
- Es fundamental desarrollar las competencias comunicativas interculturales en todos los agentes educativas. Antes de comenzar, es importante realizar un diagnóstico del estado inicial de nuestros agentes en dichas competencias. Existen algunos instrumentos de investigación que pueden sernos muy útiles para conseguir este fin: Cuestionario sobre comunicación intercultural, Escala de sensibilidad intercultural y el Test de competencia comunicativa intercultural (Vilà, 2003). Otras técnicas se encontrarían en los propios casos prácticos que resuelvan, observación etnográfica de situaciones comunicativas interculturales, entrevistas etnográficas a alumnos de diferentes culturas acerca de sus relaciones con los demás, etc. Una vez realizado el diagnóstico, tenemos que plantear una intervención basada en el desarrollo de dichas competencias, a través de dinámicas de grupo, resolución de dilemas morales, juegos de roles, simulaciones, observación de experiencias, representación de obras de teatro, etc.
- Entre las dinámicas, deben plantearse algunas relacionadas con la reducción y eliminación de estereotipos y prejuicios negativos. Podríamos plantear dinámicas en las cuales se les diese una mayor información sobre las diferencias culturales de forma que se contradigan dichos estereotipos, de manera que aprendamos a valorar a las personas por sus características internas y no por creencias que se han generalizado. Un ejemplo de actividad sería, por ejemplo, mostrarles una fotografía de una persona de raza negra y que describiesen cómo llegó a nuestro país, a qué se dedica, qué formación tiene, etc. Posteriormente, le daríamos la caracterización real de ese sujeto (por ejemplo, puede que dijesen que vino en patera y que trabajar recogiendo fresas, y en realidad vino en avión y es médico). Entre otras actividades, podríamos llevar a cabo la enseñanza de estrategias para la inducción de constructos: Percepción y creación de discrepancias, toma de perspectiva, el “autofoco”, etc (Álvarez Castillo y González Moste, 2007). Aquí podríamos incluir el análisis de noticias relacionadas con la inmigración y los grupos minoritarios, acerca de la objetividad de estos medios de comunicación al transmitir la información, analizando si solamente muestran “imágenes sueltas” sin analizar el origen y causas, mostrándonos solamente aquellas imágenes negativas (a veces por intereses políticos y empresariales) y que influyen en la creación de dichos estereotipos y prejuicios (Prats y Elisabet, 2007). En el aula podríamos analizar las causas que influyen en los procesos migratorios de las personas a otros países, la influencia del fenómeno de la globalización y del inadecuado reparto de recursos en nuestro planeta, analizar la realidad socioeconómica y geográfica de los países de donde proceden los inmigrantes, etc.
- Para eliminar las conductas etnocentristas, deberíamos favorecer la conciencia y el conocimiento de las diferentes culturas y formas de realizar las cosas en cada ámbito. Se trata de entender que existen diferentes “formas de vida”, y que la nuestra no es solamente la única, al igual que existen muchas religiones. Para ello, podemos organizar charlas, jornadas interculturales, proyectos de investigación, visionado de películas, lectura de historietas, debates, obras de teatro, etc. Dentro de este tipo de dinámicas, podríamos trabajar otras actividades que ayudasen a fomentar la solidaridad, la empatía cultural, la empatía por estilo de trabajo.
- Llevar a cabo un programa de entrenamiento en habilidades sociales: Iniciar una conversación, mantener y finalizar conversaciones, pedir un favor, saber decir que no, asertividad, resolución de conflictos, trabajo cooperativo, hablar en público, etc (Michelson, 1987). Dentro de estas habilidades, deberíamos trabajar actividades que ayudasen a desarrollar la paciencia y la flexibilidad en las personas a la hora de establecer una comunicación o trabajar en equipo con las personas. También aquí podríamos introducir el entrenamiento en habilidades interculturales: Comprensión de la propia cultura y de las otras, tolerancia a la ambigüedad, flexibilidad cognitiva y comportamental, habilidad para no enjuiciar, deseo de revelar información sobre uno mismo, habilidades para afrontar conflictos interculturales, habilidades para la formación de relaciones y disfrute de éstas, etc (Maya, 2002).
- Hemos mencionado los “conflictos interculturales”. Podríamos crear talleres en los cuales nuestros agentes educativos aprendiesen a resolver conflictos interculturales de forma aceptable, entre los cuales podrían encontrarse algunos de los siguientes: Dificultades escolares, desconocimiento del idioma o de expresiones, discrepancias entre costumbres y estilos comunicativos (estilos directo e indirecto, costumbres culinarias, costumbres de decoración de los hogares, hospitalidad, convivencia, higiene, etc), discrepancias entre hábitos de trabajo, conflictos basados en creencias religiosas, etc. Dentro de esta intervención, se encontraría la canalización de las emociones a la hora de llevar a cabo la resolución del conflicto (superar los miedos, humanizarse, reconocer el “dolor” del otro y empatizar con él), buscar necesidades comunes, buscar soluciones creativas de forma que puedan satisfacerse las necesidades e intereses de todos, etc (Barbero, Vidal, Barbeito et al, 2006). Un ejemplo de conflicto que podría llevar a la reflexión sería el siguiente: “Un profesor de Ciencias Sociales cuenta una anécdota acerca de la conservación del jamón serrano, y en el aula se encuentra un niño marroquí que se ofende con ese comentario y le pide que lo retire, pero el profesor se niega a hacerlo al ser el jamón serrano algo característico de España. ¿Qué debería hacerse?”.
- Talleres sobre comunicación intercultural en los cuales se trabaje la comunicación verbal y no verbal enfocada a desarrollar relaciones comunicativas interculturales adecuadas. A modo de sugerencia, podríamos analizar la influencia de fenómenos como el de la globalización que provocan que haya lenguas que se encuentren en periodo de extinción (ej: el “quechua”). Aunque es cierto que se está intentando llevando a cabo políticas de conservación del patrimonio lingüístico, podríamos con los alumnos trabajar algunas de estas lenguas (murales, creaciones artísticas, crear un blog sobre estas lenguas), de manera que difundamos la concienciación de conservar estas lenguas (Guyot, 2010).
- Llevar a cabo dinámicas enfocadas al aumento del autoestima y autoconcepto, esenciales para desarrollar adecuadamente una comunicación intercultural. También debemos intentar que todos se encuentren lo suficientemente motivados como para iniciar relaciones interculturales y que se muestren implicados en ellas, teniendo interés en conocer otras culturas y predispuesto a aprender de aquellas personas con las que interactúe.
- Crear redes sociales que permitan favorecer la comunicación intercultural entre personas de diferentes culturas. Por un lado, potenciar la asistencia asociaciones y organizaciones no gubernamentales que se dediquen a atender a las personas inmigrantes o de minorías culturales, en donde, entre otros contenidos, se trabajen sus propias competencias comunicativas interculturales para que se comuniquen con los autóctonos, además de invitar a todos los autóctonos (y aquí se incluyen los agentes educativos) a asistir a las sesiones y dinámicas organizadas por las asociaciones de forma que tanto autóctonos como inmigrantes puedan desarrollar juntos sus competencias a la vez que llevan a la práctica lo aprendido. Estas mismas asociaciones podrían crear redes sociales telemáticas (Tuenti, Facebook) en donde se favorezca la comunicación entre estas personas (Aguaded, Rodríguez Cárdenas y Dueñas, 2008).
Finalmente, ¿cuáles son las características principales que debería tener un “currículum intercultural” a nivel inclusivo? (Jiménez Gámez, 2004):
- Trabajar de manera crítica los contenidos, analizando la sociedad en la que se encuentran y reconstruyendo dichos contenidos.
- Incluir contenidos relacionados con la ciencia y la tecnología, entre ellos el lenguaje informático.
- Incluir el bilingüismo en el currículum, estudiando cada una de las materias en otro idioma.
- Trabajar transversalmente los valores comunes y contenidos específicos de cada cultura.
- Trabajar contenidos que permitan desarrollar el juicio crítico y la deliberación en el alumnado, como instrumentos fundamentales para construir ciudadanos interculturales.
- Plantear tareas que desarrollen tanto estrategias de individualización como cooperativas.
- Plantear tareas que permitan cultivar actitudes interculturales, sociomorales y socioafectivas. Aquí podríamos incluir tareas que planteen conflictos interculturales para resolver entre todos.
- Utilizar recursos educativos que ofrezcan imágenes positivas frente a la diversidad. Seleccionar libros de texto y materiales que, en general, contemplen discusiones y análisis profundos de los problemas más importantes de la sociedad. Deben presentar el saber de modo dinámico y estimular a los alumnos a que elaboren un conocimiento de la realidad alejado de visiones simplistas o maniqueístas. Tampoco deben estos recursos presentar sesgos, es decir, imágenes o contenidos que favorezcan la discriminación de personas con características específicas o que fomenten creencias basadas en estereotipos y prejuicios negativos (Aguado, 2004; Jiménez Gámez, 2004).
- Permitir que el alumnado participe en la toma de decisiones respecto al centro educativo y a su aula.
- Plantear una “ludoteca intercultural” como actividad extraescolar, que incluyan actividades como las siguientes: juegos de conocimiento de otras culturas, juegos de sensibilización a estereotipos negativos, excursiones a localidades que presenten una gran diversidad cultural (como es el caso de Cádiz y Córdoba), exposiciones que presenten riquezas culturales, etc (López Azuaga, 2011b).
Antes de terminar este punto, aunque se haya hablado de los inmigrantes, en relación con la educación intercultural, debemos tener en cuenta que no solamente se refiere a la población inmigrante, sino a todos aquellos grupos sociales que hay en la sociedad, mayoritarios o minoritarios, cada uno de ellos con sus creencias, costumbres y valores y que deben ser todos tenidos en cuenta y promover el contacto entre ellos: Pueblos autóctonos o indígenas cuyo linaje se remonta a los habitantes aborígenes del país, minorías territoriales o grupos con una larga tradición cultural, minorías no territoriales o nómadas, inmigrantes, etc. (UNESCO, 2006). Dentro del proceso educativo, es importante diagnosticar su nivel de lenguaje, que en algunos casos puede llegar a ser restringido, y partir de éste para trabajar el currículum y poco a poco ir evolucionándolo a otro menos restringido. También es importante que el profesorado mantenga unas expectativas positivas para así lograr que el alumnado se esfuerce y se implique en su propio proceso educativo y lograr satisfacer las expectativas de sus docentes, a partir del “efecto Pigmalión”. Finalmente, orientar a todos los alumnos acerca de los contenidos que se reflejan en los medios de comunicación sobre estos grupos en riesgo de exclusión social ayudará a que tengamos una mejor visión de estos grupos y suprimamos los estereotipos y prejuicios negativos (Gil del Pino, 2010). Luego cierto es que también sería muy satisfactorio distribuir al alumnado inmigrante en los centros educativos, tanto públicos como concertados, para evitar un amasamiento de estos alumnos en unos centros específicos (no de Educación Especial) que pasan a denominarse “centros gueto” (García Castaño, Rubio Gómez y Bouachra, 2008). Los resultados del estudio nos demuestran que si hay alumnado inmigrante en los centros educativos se trabaja de forma más significativa la educación intercultural y se favorecen las relaciones interpersonales entre ellos, así que si existe una distribución equitativa de estos en los centros educativos, posibilitaremos unas mayores actitudes inclusivas en nuestros alumnos.


[1] Los límites de espacio nos impiden profundizar más. Por lo tanto, les invitamos a visitar la siguiente página para recibir más información acerca del proyecto: http://jovenespatrimonio.blogspot.es/


miércoles, 1 de febrero de 2012

Demandas de la Formación del Profesorado. El desarrollo de la educación inclusiva en la Educación Secundaria Obligatoria

Autores: Vicente Jesús Llorent García y Rafael López Azuaga

1-Método: Estudio de caso en un centro educativo de una localidad cordobesa. Análisis mixto.

2-Técnicas de recogida de datos:
  • Entrevistas etnográficas con el director y algunos alumnos del centro educativo.
  • Informe con el análisis del contexto sociocultural y económico del centro educativo.
  • Cuestionarios dirigidos al profesorado-tutor y al alumnado del 2º ciclo de Educación Secundaria.
  • Proyecto de Coeducación del centro educativo.
  • Página web del centro educativo (Actualidad del centro educativo, Diario de actividades realizadas y resultados de éstas, fotografías de las experiencias educativas, etc).
  • Estudio de Arranz (2008): “Proceso y procedimientos de evaluación inclusivos en contextos educativos”.
3-Resultados e interpretación

3.1-Formación del profesorado.

Aunque existe una diversidad de respuestas a la hora de valorar la formación inicial recibida para desarrollar la labor docente, un análisis en conjunto de todas ellas indican que el 100% del profesorado valora negativamente dicha formación, con respuestas como las siguientes: “Demasiado teórica”, “Escasa”, “Estudié la carrera hace muchos años y no estaba adaptada a las necesidades actuales del sistema educativo”, “No me ha servido casi nada de lo que estudié”, “Muy deficiente” o “Apartada de la realidad docente”. Ayuda a confirmar el marco teórico establecido y ver la urgente necesidad de realizar cambios en dicha formación y diagnosticar las principales necesidades de nuestros docentes para ejercer su labor docente, la cual al instaurarse un Máster destinado para este fin a partir del curso 2009-2010 puede considerarse un avance, pero aún tenemos que seguir avanzando. Entre algunos anteriores resultados que ya hemos mencionado, debemos recordar que el 100% del profesorado-tutor reclamaba a la Administración más especialistas, lo cual nos confirma que, debido a que el profesorado presenta déficits en su formación, requiere la ayuda de otros profesionales para poder atender diversas necesidades de sus alumnos, independientemente de que consideren o no que es tarea suya atender al alumnado con NEAE.

Con respecto a los avances en formación, uno de los puntos de partida para desarrollar un programa de formación inicial y permanente del profesorado es diagnosticar cuáles son las principales dificultades que tienen nuestros docentes a la hora de ejercer su labor docente en el aula. Principalmente destacan las dificultades para atender al alumnado con diversas necesidades educativas a la vez que al resto (Media = 4’29, Desviación típica = 1’496), diseñar actividades con TIC (Media = 3’43, Desviación típica = 1’718) y realizar exámenes adaptados para cada alumno (Media = 3’43, Desviación típica = 1’272). Con respecto a la primera opción, se confirma, además del resultado anterior, lo que establecimos acerca de la escasa dedicación al ámbito de Atención a la Diversidad en el CAP, lo cual promueve que el profesorado tenga dificultades con las necesidades educativas de un alumnado tan diversos y que finalmente opte por preferir que éstos sean atendidos por los especialistas de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje. Destacamos la alta desviación típica que presenta el ítem “Diseñar actividades con TIC variadas (blogs, wikis, libros virtuales, webquests, cazatesoros, juegos educativos, etc)”. Puede ser debido a la formación inicial que presente cada docente con respecto al uso de las TIC o aquella que se encuentre desarrollando en la actualidad. Por ello, aquellos que se encuentran más actualizados, tendrán menos dificultades. Esto lo contrastamos con la pregunta “Actualmente, ¿en qué se forma usted?”, en la cual el 71’4% del profesorado afirma actualizarse en TIC aplicadas a la educación. Esto puede justificar esta desviación típica. Volviendo a la escala Likert en la cual les preguntábamos sobre las principales dificultades que tenían para desarrollar su labor docente, hemos obtenido un Alpha de Cronbach = 0’944, lo que nos asegura la fiabilidad de dicha escala, y el análisis factorial nos indica que todos los ítems presentan un valor superior a 0’6, lo que nos indica que la validez de la escala es positiva. La prueba K-S, a un nivel de confianza del 95%, nos aporta en cada uno de los ítems resultados superiores a p = 0’05 en la significación bilateral, tal vez por ser una población demasiado pequeña. También nos hemos basado en el alumnado a la hora de comprobar posibles dificultades con respecto a la actitud del alumnado. La dificultad más destaca que destacamos es la baja valoración que ha dado el alumnado al ítem “Todos mis compañeros son responsables, trabajadores y estudian a diario” (Media = 1’92, Desviación típica = 0’766), por lo que puede ser una dificultad el saber implicar al alumnado en sus estudios y así favorecer que todas las tareas realizadas en el aula puedan dar sus frutos.

También presentamos una serie de ámbitos educativos fundamentales para desarrollar la labor docente y una educación inclusiva y les solicitamos que evaluasen el grado de necesidad formativa que requerían. Los ámbitos más solicitados son: “Estrategias de intervención para la atención a la diversidad” (Media = 4, Desviación típica = 0’816), “Bases psicopedagógicas de las NEAE” (Media = 3’71, Desviación típica = 0’756), “Técnicas de resolución de conflictos” (Media = 3’57, Desviación típica = 0’535), “Estrategias didácticas de aprendizaje y trabajo cooperativo” (Media = 3’43, Desviación típica = 0’787) y “Estrategias didácticas para fomentar la convivencia” (Media = 3’43, Desviación típica = 0’535). Haciendo un análisis general, vemos que sus principales preocupaciones se encuentran en la atención a la diversidad a nivel inclusivo y en favorecer una convivencia y saber resolver conflictos de forma adecuada. Ambos ámbitos son fundamentales para promover una educación inclusiva, puesto que no solamente se trata de promover una educación de calidad y en igualdad de oportunidades, sino también promover actitudes que favorezcan sociedades inclusivas. De todas formas, parten como aspecto positivo de que el alumnado no suele discriminar a compañeros por razones de género, etnia, discapacidad y orientación sexual, a raíz de los resultados obtenidos anteriormente. El Alpha de Cronbach nos ha dado como resultado 0’857, lo que nos indica que la fiabilidad de la escala es muy alta. Por su parte, el análisis factorial de la escala nos indica que todos los ítems presentan un valor superior a 0’5 y la mayoría de ellos superior a 0’6, lo que nos indica que la validez de la escala es positiva. La prueba K-S, a un nivel de confianza del 95%, nos aporta en cada uno de los ítems resultados superiores a p = 0’05 en la significación bilateral, tal vez por ser una población demasiado pequeña.

Con respecto a la formación permanente del profesorado, éste realiza dicha formación principalmente a través de cursos de formación ofertados por diversas instituciones (CEP, sindicatos, asociaciones, universidades, etc), siendo un resultado positivo que el 100% del profesorado utilice esta estrategia para “reciclarse”, lo cual confirma que todos son conscientes de la importancia de dicho “reciclaje” para adaptarse a las nuevas exigencias de la sociedad con respecto a educación. Un 71’4% destaca la observación y análisis de experiencias, y en la página web del centro educativo podemos presenciar las numerosas actividades en las que andan todos inmersos y cómo el alumnado expone los resultados: Talleres de ciencias, proyectos de Ciencias Sociales, tareas para el proyecto de Coeducación, etc. En cierta medida, gracias a las experiencias que se desarrollan con la participación de profesionales externos al centro, observan y analizan nuevas experiencias y pueden aprender nuevas técnicas de enseñanza-aprendizaje, además de otras de las que no tenemos información. Un 57’1% destaca participar en planes de formación de la Junta de Andalucía (proyectos de innovación educativa, investigación y elaboración de materiales curriculares). Como prueba, tenemos el material recopilado sobre el Proyecto de Coeducación y en la entrevista etnográfica con el director se nos comunicó que el centro educativo se encontraba dentro del programa “Escuela TIC 2.0”, siendo por ello un “Centro TIC”.

3.2-Educación intercultural

Con respecto a las estrategias que se utilizan para atender la diversidad cultural, la medida más predominante es la de trabajar la cultura y la tolerancia en el currículum. La razón por la que prácticamente no se lleven a cabo demasiadas medidas pueda ser debido a que solamente un 14’3% afirma tener alumnos de incorporación tardía al sistema educativo español (se incluye el alumnado inmigrante). Confirmamos la validez de este dato al contrastarlo con la información aportada por la Delegación Provincial, en el cual solamente un 0’12% del alumnado inmigrante de la localidad de Córdoba se encuentra escolarizado en este centro educativo. Por ello, al no ser una “urgencia”, solamente realizan actuaciones basadas principalmente en el tratamiento transversal de valores compartidos y universales esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana, los cuales vienen recogidos en el Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria, BOE 5-1-2007.

El alumnado presenta una actitud positiva para iniciar y mantener relaciones interculturales, dado los resultados en los siguientes ítems[1]: “Hay compañeros de clase que prefieren reunirse en el recreo con sus amigos españoles que con amigos de otros países” (Media =1’73, Desviación típica = 0’889), “No tengo problemas en ver a amigos míos hacer tradiciones populares de sus países de origen o de otros países” (Media = 3’41, Desviación típica = 0’853) y “No tengo ningún inconveniente en sentarme con compañeros de diferentes culturas” (Media = 3’52, Desviación típica = 0’809). De todas formas, parece ser que muchos se basan en sus propias experiencias y en sus valores al no hacerse demasiado evidente una presencia significativa de alumnos inmigrantes y de minorías culturales, a raíz de la información aportada por el profesorado-tutor y la Delegación Provincial. Y conectado con esto, no hemos obtenido un resultado demasiado significativo (entre “A veces” y “De acuerdo”, un término medio) en el siguiente ítem: “En mi instituto se realizan jornadas, talleres y otras actividades en las cuales se exponen costumbres y rasgos de otras culturas, incluyendo la mía” (Media = 2’44, Desviación típica = 1’022). Tal vez, al no hacerse demasiado evidente la presencia del alumnado inmigrante, no trabajan de manera tan significativa estos contenidos como lo realizan con la Coeducación, al ser más que evidente la escolarización de chicos y chicas juntos. El Alpha de Cronbach ha dado como resultado 0’778, lo cual nos indica que la fiabilidad de dicha escala es muy positiva. Con respecto al análisis factorial, todos los ítems han dado un resultado superior a 0’6, lo que nos confirma la validez de la escala. La mayoría de los ítems, una vez realizada la prueba K-S a un nivel de confianza del 95%, nos ha dado un resultado inferior a p = 0’05 en la significación bilateral, por lo que prácticamente podemos generalizar los resultados a la población objeto de estudio.

Con respecto a las actividades que se realizan en el centro educativo, el análisis de los materiales recopilados nos confirma que sí se trabaja la educación intercultural aunque sobre todo haciéndose hincapié en los valores relacionados con el respeto y la tolerancia (con influencia del proyecto de Coeducación) y en el “currículum folclórico”: Actividades musicales, danzas, flamenco (se realizó una representación para alumnos procedentes de Italia), canciones cantadas en otros idiomas, etc. Se destaca que el centro educativo se encuentra inmerso en el proyecto “Jóvenes por el Patrimonio”[2], el cual tiene el objetivo de formar al alumnado para la protección y defensa del patrimonio material inmaterial a la vez que durante la realización de sus actividades el alumnado desarrolla sus competencias básicas. Entre las actividades se encuentran visitas hacia localidades que presentan una riqueza cultural y diversa para analizarla y valorar su importancia. Como ejemplo, alumnos de un instituto de Andujar vinieron a Córdoba, y los alumnos del centro educativo les invitaron a visitar la Mezquita. Entre otras actividades, destacamos las siguientes: Taller sobre el Sahara, la exposición “Íberos. Nuestra civilización antes de Roma”, viaje a Granada, etc.

3.3-Escolarización del alumnado con NEAE

Un 85’7% del profesorado considera que el alumnado con NEAE debería estar escolarizado en las aulas ordinarias pero de manera que durante determinadas horas saliera a un aula diferente para ser atendido por los especialistas. Esto, por un lado, se justifica a través de las escasa formación inicial del profesorado en Atención a la Diversidad y también a raíz de las dificultades que nuestros docentes afirman mostrar en este ámbito, siendo el que mayor demanda tenía cuando les preguntamos acerca de sus necesidades formativas. Entre las justificaciones que aporta el profesorado, aunque existe una diversidad de respuestas, un análisis en conjunto confirma que no se sienten preparados para atender al alumnado con NEAE y a la vez que atender al resto de alumnos no “etiquetados” como “alumno con NEAE”, y por ello prefieren que puedan asistir a aulas de “Apoyo a la Integración” para que sean atendidos por personas que se han formado específicamente para ello y luego poder estar horas para, como expresa uno de los docentes, “poder relacionarse socialmente con el resto de compañeros”. Otra posible justificación que encontramos es que el 57’1% del profesorado no conoce el término de “educación inclusiva”, y con respecto al resto, estas son las definiciones que nos aportan los docentes: “Dar respuesta a necesidades educativas de cualquier alumno disponiendo de los recursos necesarios”, “La escuela que se construye desde todos y para todos, siendo necesario una cantidad aceptable de recursos humanos”, “Una escuela que acepta y se implica en la educación de los alumnos con NEE”. Estas definiciones son coherentes, pero a la vez demasiado superficiales como para analizar si son capaces de llevar a cabo la educación inclusiva. La cuestión es que, al no haber profundizado acerca de este concepto e incluso desconocerlo, no plantean otras alternativas al sistema que se lleva actualmente. El centro educativo, de todas formas, lleva a cabo prácticas inclusivas, pero el estudio de Arranz (2008) indica que hay docentes que no están satisfechos con los procesos y procedimientos inclusivos que se llevan a cabo, por lo que puede ser un punto de partida para buscar propuestas de mejora.

El punto de vista del alumnado es diferente pero diverso en cuanto a opiniones. Un 26’7% considera que el alumnado con NEAE debería ser escolarizado en un centro específico de Educación Especial, un 33’3% apuesta por el sistema de integración educativa y un 40% por el de educación inclusiva[3]. Con respecto a las justificaciones, existe una gran diversidad de respuestas, pero haciendo un análisis en conjunto, obtenemos los siguientes resultados: Un 30’1% del alumnado plantea justificaciones basadas en la integración, siendo las principales razones son el miedo a que el rendimiento de la clase sea reducido para que el alumnado con NEAE pueda adaptarse, y así a la vez permitir que pueda relacionarse con toda clase de compañeros y así favorecer su socialización. Un 20% apuesta por el modelo segregador porque en un centro específico de Educación Especial encontrarán a especialistas mejor preparados que sabrán atenderles adecuadamente, y conseguir que evolucionen satisfactoriamente. Entre los que apuestan por la inclusión, hay un 31’9%, siendo inferior al resultado obtenido, aunque un 10% dejó la pregunta en blanco. Se basan en considerar que todos tenemos derecho a ser educados en igualdad y aprender lo mismo, en evitar que las personas sean excluidas socialmente y por ello desean fomentar la socialización de todas ellas al permitir que se relacionen y aprendan junto a nosotros, además de lo que puedan aportarnos, y evitando actitudes discriminatorias.

4-Conclusiones y sugerencias para la práctica docente

Se debe potenciar la formación del profesorado en los siguientes ámbitos para favorecer procesos inclusivos, tanto en la formación inicial como en la permanente: Orientaciones sobre las NEAE, estrategias didácticas para desarrollar el aprendizaje cooperativo, recursos didácticos para la Atención a la Diversidad, sistemas para favorecer la accesibilidad del alumnado al currículum, técnicas de diagnóstico y evaluación a nivel inclusivo (“diagnóstico alternativo”), “actuaciones de éxito” para desarrollar comunidades de aprendizaje (grupos interactivos, bibliotecas tutorizadas, lecturas dialógicas, tertulias literarias, etc), estrategias para desarrollar la educación intercultural en las aulas, programas de habilidades sociales, programa de desarrollo de la inteligencia emocional, técnicas de resolución de conflictos en el aula, uso de las TIC aplicadas a las NEAE a nivel inclusivo...Una formación significativa en educación inclusiva podrá ayudar al profesorado a cambiar sus concepciones acerca de no sentirse capacitados para llevarla a cabo, comprender su papel en la intervención con alumnos con NEAE y que no solamente es exclusiva de los especialistas.

Finalmente, de debería también trabajar más estrategias de educación intercultural en las cuales se trabajen los siguientes contenidos: Desarrollo de competencias comunicativas interculturales, resolución de conflictos interculturales, ludotecas interculturales, sensibilización ante la inmigración y minorías culturales, el racismo y la xenofobia, la globalización y sus consecuencias, análisis de contenidos racistas en medios publicitarios, conocimiento de los fenómenos migratorios y sus causas, etc. Independientemente de que existan un alto número de alumnos inmigrantes o de minorías culturales escolarizados, es fundamental que se sensibilicen con estas actitudes y valores interculturales inclusivos para que puedan trasladarlas a otros contextos de la vida cotidiana.



[1] Escala Likert de 1 a 4, en este caso, pero con descriptores verbales.

[2] Los límites de espacio nos impiden profundizar más. Por lo tanto, les invitamos a visitar la siguiente página para recibir más información acerca del proyecto: http://jovenespatrimonio.blogspot.es/

[3] Es evidente que no le preguntamos directamente por estos tres modelos de escuelas. Les pedimos a elegir entre tres tipos de respuestas diferentes con respecto a la escolarización del alumnado, cada una de ellas basada en un modelo de escuela diferente: “Centro específico de Educación Especial (un centro especial para ellos solos)” (segregador), “Conmigo en mi instituto, pero en un aula diferente a la mía, todo el tiempo o la mayor parte del tiempo” (integración) y “En mi instituto, conmigo en mi aula y estudiando conmigo las mismas asignaturas, a todas horas” (inclusión).


lunes, 2 de enero de 2012

Análisis de prácticas y variables favorecedoras de procesos inclusivos en los centros de Educación Secundaria Obligatoria

Autores: Vicente Jesús Llorent García y Rafael López Azuaga

1-Método: Estudio de caso en un centro educativo de una localidad cordobesa. Análisis mixto.

2-Técnicas de recogida de datos:
  • Entrevistas etnográficas con el director y algunos alumnos del centro educativo.
  • Informe con el análisis del contexto sociocultural y económico del centro educativo.
  • Cuestionarios dirigidos al profesorado-tutor y al alumnado del 2º ciclo de Educación Secundaria.
  • Proyecto de Coeducación del centro educativo.
  • Página web del centro educativo (Actualidad del centro educativo, Diario de actividades realizadas y resultados de éstas, fotografías de las experiencias educativas, etc).
  • Estudio de Arranz (2008): “Proceso y procedimientos de evaluación inclusivos en contextos educativos”.
3-Resultados e interpretación

3.1-Estrategias de Atención a la Diversidad.

Un 85’7% afirma que el alumnado con NEAE se encuentra escolarizado en el aula ordinaria solo que durante algunas horas sale del aula ordinaria para recibir pequeños apoyos. Entre las estrategias más frecuentes, un 85’7% afirma que los alumnos con mayores dificultades se encuentran en un programa de diversificación curricular y un 71’4% que estos alumnos tienen una adaptación curricular individualizada (ACI). Las medidas más frecuentes son aquellas relacionadas con la integración educativa, siguiendo la actual Orden de 25 de julio de 2008 por la que se regula la atención a la diversidad del alumnado que cursa la educación básica en los centros docentes públicos de Andalucía, por lo que no se destacan medidas inclusivas dentro de las aulas. El 85’7% del profesorado requiere una mayor disponibilidad de recursos humanos y un 57’1% de recursos materiales, lo cual confirma que el profesorado se siente incapacitado dada su escasa formación inicial y por ello requiere la presencia de más profesionales en el aula. El estudio de Arranz (2008) confirma que los centros de Secundaria participantes del estudio no están demasiado satisfechos con los recursos y servicios de apoyo disponibles en el centro y en el entorno.

El 100% del profesorado-tutor exige más recursos humanos con especialidades específicas de forma que puedan ser una ayuda cuando se encuentren con ciertas necesidades en el aula (por ejemplo, un alumno con déficit auditivo, y puede ser útil tener alguien que domine la lengua de signos). Un 71’4% exige que la Administración debería reducir las tareas burocráticas y administrativas para favorecer tener mayor disponibilidad para centrarse en planificar las medidas de intervención y en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus alumnos. También, coincidiendo con el anterior análisis, requieren por parte de ella una mayor cantidad de recursos materiales para atender las necesidades del centro educativo (71’4%) y para desarrollar metodologías adaptadas a las necesidades educativas (57’1%). Aún así, en general se destacan todas las ideas presentadas en la pregunta, puesto que un 42’9% considera que sería una gran ayuda aportarles mayor financiación económica para así ellos administrar dichos recursos económicos de forma que atiendan a sus necesidades más prioritarias.

Con respecto a la información aportada por el alumnado, tenemos los siguientes resultados: “Realizamos actividades en grupo” (Media = 2’88, Desviación típica = 0’908) y “En los trabajos en grupo, cuando el profesor organiza los grupos, me sientan con alumnos de diferentes culturas, del sexo opuesto, homosexuales, extranjeros, feos o simplemente que no son amigos míos” (Media = 2’51, Desviación típica = 1’084). Se contrasta con la información obtenida por los materiales recopilados del centro (diario de actividades, proyecto de coeducación, etc) y por lo aportado por el profesorado con respecto al uso de estrategias de trabajo en grupo en las aulas (fundamental para la Atención a la Diversidad si se plantea de forma adecuada), aunque el profesorado debe preocuparse por formar grupos más heterogéneos para favorecer que el aprendizaje cooperativo pueda ayudar a desarrollar nuevos conocimientos y habilidades a cada uno de los alumnos, ayudándoles a superar dificultades e incluso permitiendo que los alumnos afiancen sus conocimientos y habilidades cuando se las han transmitido a otros compañeros. De esta manera, se favorecería una educación más inclusiva.

3.2-Participación de la comunidad educativa.

El 100% del profesorado-tutor requiere la cooperación del Departamento de Orientación para recibir ayuda sobre las necesidades educativas del alumnado, lo que demuestra que el profesorado, independientemente de lo que piense acerca de que es misión suya la de atender al alumnado con NEAE o no, es consciente de las exigencias que le demandan en la actualidad y que debe saber adaptarse a ellas, y dada su cuestionada formación inicial (más adelante analizaremos este dato), requiere ayuda, y gracias al apoyo y la interacción continua entre ambos, el profesorado adquirirá nuevas habilidades para atender las necesidades educativas, fundamental en un sistema de inclusión. Por su parte, otro dato positivo es un 71’4% del profesorado afirma coordinarse con ellos para diseñar actividades cooperativas, esencial para alcanzar una inclusión educativa (aunque habría que analizar cómo se desarrollan dichas actividades cooperativas). Cabe destacar que el asesoramiento es nulo en otras estrategias, como el asesoramiento en el diseño, desarrollo e innovación del currículum, la ayuda del especialista dentro del aula educativa (confirmando lo establecido de que se sigue lo dictado por la normativa, influida por el sistema de integración educativa) o el desarrollo de una “comunidad de aprendizaje”. Los materiales recopilados confirman la intervención del Departamento de Orientación en el desarrollo de proyectos educativos, como elaborar materiales para las actividades del proyecto de Coeducación (exposiciones, material didáctico, confección de carteles, sesiones para la hora de tutoría lectiva, etc). Cabe destacar que en el proyecto de Coeducación todos los departamentos didácticos elaboran actividades para promover la igualdad de género y el rechazo a las conductas de discriminación y a la violencia de género: Lectura de textos en otros idiomas sobre género, análisis de hechos y datos estadísticos sobre la violencia de género, mujeres palestinas y derechos humanos, el papel de la mujer en el avance del conocimiento matemático, la situación de la violencia de género en Córdoba, etc.

Con respecto a la participación de las familias, un 85’7% afirma que las familias asisten a las reuniones de padres que se convocan a principios de curso y a las tutorías, y este resultado es contrastado medianamente por la información aportada por el alumnado (Media = 2’71, Desviación típica = 1’075) . Un 57’1% ayuda a sus hijos con los estudios y aportan datos sobre el contexto sociofamiliar, siendo esto último fundamental para favorecer la evaluación psicopedagógica de los alumnos . Las dos primeras medidas de participación son las principales medidas de interacción entre profesorado y familia establecidas en la Orden de 27 de julio de 2006 por la que se regulan determinados aspectos referidos al Plan de Orientación y Acción Tutorial en los Institutos de Educación Secundaria. Es nula su participación en actividades extraescolares; diseño, desarrollo e innovación del currículum, asistencia y participación en reuniones del Consejo Escolar, desarrollo de un “Grupo de Ayuda Entre Profesorado” (GAEP) y de una comunidad de aprendizaje, principales medidas para que el centro educativo pueda ser capaz de atender las necesidades e intereses de las familias además de que éstas puedan cooperar en el proceso educativo de sus hijos, sobre todo en atender sus necesidades educativas. La información aportada por el alumnado confirma la baja participación de las familias en actividades y festividades organizadas por el centro educativo (Media = 1’63, Desviación típica = 0’853) . El diario de actividades consultado confirma que éstas no tienen un papel significativo, ya que ni se les menciona como participantes en dichas actividades. Con respecto al estudio de Arranz (2008), el profesorado también consideraba que la participación de las familias no le parecía suficiente, considerando que habría que buscar alternativas que aumentasen y mejorasen la participación.

Con respecto al alumnado, en este centro educativo es el miembro que más participa en el centro educativo. Un 57’1% destaca su participación en las siguientes actividades: Participación en el consenso de normas y valores y ayudan durante el desarrollo de actividades extraescolares. Tenemos como referencia los resultados de diferentes actividades en las cuales el alumnado ha tenido un rol activo, y su implicación ha sido fundamental para favorecer su participación: Gymkhana coeducativa de las tareas domésticas, representaciones de obras teatrales, actuaciones de flamenco, celebración de la fiesta de Halloween, preparación de exposiciones relacionadas con la violencia de género, etc. Los delegados, por su parte, además de participar en estas tareas, asisten a la junta de delegados (85’7%) y se entrevistan con los docentes para comentarles cualquier asunto relacionado con su grupo-clase (57’1%). Como se refleja, coincide con la normativa vigente: El Decreto 327/2010, de 13 de julio por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria, el cual señala estas acciones como las principales tareas de los delegados, entre otras posibles que puedan establecerse en cada centro educativo. También se les consultó al alumnado acerca de su participación en el centro educativo, y se confirman los resultados en un término medio : “Colaboro con mis profesores en la preparación de actividades” (Media = 2’56, Desviación típica = 0’856), “Realizo sugerencias para mejorar el funcionamiento y la dinámica de las clases” (Media = 2’26, Desviación típica = 0’890), “Realizo sugerencias para mejorar el ambiente, dinámica y convivencia de mi instituto” (Media = 2’26, Desviación típica = 0’856), “Suelo ayudar a los alumnos que tienen más dificultades en clase” (Media = 2’31, Desviación típica = 0’895). También se confirmó la asistencia de los delegados a la Junta de Delegados a partir de los alumnos: “Existe una Junta de Delegados” (Media = 3’19, Desviación típica = 0’891), aunque existe un 20% de alumnos que han respondido “No sabe/No contesta”. ¿Quiere decir que no se encuentran informados cuando el delegado asiste a una junta, y no suele comentarles aquello que se ha debatido en dicha junta? Es una pregunta que habría que analizar más detenidamente.

Con respecto a la coordinación del profesorado con sus compañeros docentes, el 100% afirma compartir sus dudas, problemas, discrepancias, etc, un 85’7% cooperan aportándose datos para apoyar el diagnóstico y evaluación del alumnado, un 71’4% coopera para atender a las necesidades educativas del alumnado y en su intervención, y un 57’1% en diseñar planes de actuación ante necesidades encontradas. Nos parece muy positiva este nivel de cooperación para favorecer la atención de las necesidades educativas de una forma satisfactoria y apoyarse entre ellos de forma que enriquezcan sus conocimientos, aunque no especificaron que desarrollasen una “comunidad de aprendizaje”. Gracias a la cooperación entre docentes y a la participación del alumnado, se aproximan a la idea de “comunidad”, aunque aún es necesario seguir evolucionando este aspecto. Aún así, suele entrar dentro de las pautas concretadas en la Orden de 27 de julio de 2006 por la que se regulan determinados aspectos referidos al Plan de Orientación y Acción Tutorial en los Institutos de Educación Secundaria. El estudio de Arranz (2008), sin embargo, considera que se deberían mejorar las estrategias y condiciones para desarrollar el trabajo cooperativo en la programación del aula, al no haber sido muy valorada por el profesorado (Media = 2’9, Desviación típica desconocida).

Con respecto a la existencia de instituciones de la comunidad que cooperen con el centro educativo, un 85’7% destaca la cooperación de organizaciones no gubernamentales y de asociaciones en el desarrollo de actividades en el centro educativo y un 71’4% de centros sanitarios, como las principales instituciones más mencionadas por el profesorado. Sin embargo, el alumnado contradice estos resultados, al valorar los siguientes ítems de la siguiente manera : “Soy consciente de que vienen especialistas de otras instituciones de la comunidad a colaborar con mi instituto” (Media = 2’95, Desviación típica = 0’785, NS/NC = 28’3%), “Mi instituto se encuentra dentro de un programa educativo en el que colabora con otros centros educativos” (Media = 2’81, Desviación típica = 0’920, NS/NC = 40%). Puede ser debido a que el alumnado no está informado acerca del papel que tienen profesionales de otras instituciones en posibles proyectos educativos que se lleven a cabo. Puede que tengan un papel más de asesoramiento hacia el Departamento de Orientación y al profesorado en lugar de una intervención más directa con el alumnado. De todas formas, las evidencias que hemos encontrado en el diario de actividades, incluyendo fotografías que prueban que dichas actividades se realizaron, contradicen estos resultados. Entre las actividades, en las cuales cooperaron la Universidad de Córdoba, asociaciones o especialistas de diversas instituciones: “La ciencia para todos”, representaciones de Romances ciegos por parte de una compañía teatral, taller de escritura creativa en la Biblioteca municipal, Actividad “Biodiversos” organizada por el Ayuntamiento, visita a la empresa COVAP, visita a la fábrica de muebles de Hiansa S.A, Parque de las ciencias de Granada, etc. Puede que no hayan entendido bien lo que se les preguntaba o interpretan “participación” con presencia continua en el centro educativo, cuando este tipo de tareas suelen ser más puntuales. Con respecto a la cooperación con otros centros educativos, aquí sí coincide con el profesorado a la hora de manifestar su confusión, porque solamente el 14’3% manifiesta cooperar con otros centros educativos. Como mucho, sí hemos encontrado que el centro educativo participa en competiciones con otros centros educativos, siendo éstas organizadas por el CEP, por ejemplo la competición “Sex-Joven”, sobre violencia de género.

Finalmente, destacamos que un 57’1% del profesorado considera que deberían intentar aumentarse en el centro educativo la colaboración del alumnado y de las familias para favorecer la Atención a la Diversidad.

3.3-Relaciones interpersonales y Convivencia.

El profesorado destaca que el alumnado se sensibiliza positivamente con el alumnado que presenta discapacidad (Media = 3, Desviación típica = 0) y que no suelen frecuentar las actitudes de discriminación hacia alumnos por género (Media = 1’43, Desviación típica = 0’535), raza o etnia (Media = 1’43, Desviación típica = 0’535) y por orientación sexual (Media = 1’86, Desviación típica = 1’215). Tal vez podríamos haber incluido un ítem en el cual se les preguntase sobre la discriminación hacia alumnos con altas capacidades intelectuales. La escala da lugar a un Alpha de Cronbach = 0’573, siendo algo bajo pero puede justificarse debido al bajo número de docentes participantes en el estudio al ser una población pequeña. Por su parte, el análisis factorial, debido a la variable que hemos mencionado que presenta una varianza equivalente a cero, no hemos podido calcularlo. La prueba K-S, a un nivel de confianza del 95%, nos aporta en cada uno de los ítems resultados superiores a p = 0’05 en la significación bilateral, tal vez por ser una población demasiado pequeña.

Centrándonos en el alumnado, hemos analizado el concepto de “diferente” que presentan como una manera de ver cómo influye esto en su manera de relacionarse con las personas. Ha habido mucha variedad de respuestas, pero las más frecuentes han sido la de considerar como “diferentes” a aquellos compañeros que presentan características diferentes a las que están acostumbrados a ver (15’9%), aquellos alumnos que tienen un “comportamiento extraño” (14’5%) y aquellos alumnos que no se relacionan socialmente con los demás (17’4%). Los dos primeros pueden combinarse al estar relacionados en su significado interior (por ello, formarían un 30’4%), y tiene su origen en que muchos hemos estado siempre acostumbrados a situarnos a nosotros mismos como el prototipo ejemplar de persona, es decir, que siempre todas las personas de nuestra edad y entorno deben comportarse de la misma manera para ser considerados como “normales”. También ayuda a justificar la primera de las respuestas, puesto que siempre que vemos que alguien no se comporta de la manera ideal acorde a nuestras preferencias, filosofía de la vida, escala de valores, moralidad, etc, pues se le etiqueta como “diferente”. Esto también se justifica comprobando que el 13% del alumnado ha señalado que consideran “diferentes” a alumnos con diferente personalidad, gustos y forma de pensar. La principal causa que incita a que el alumnado construya dichas concepciones y sistemas de “categorización” son sus experiencias personales vividas en su contacto con el entorno (Navarrete, 1998). Con respecto a los alumnos que no se relacionan socialmente con otros compañeros, esto se justifica en base a que, siguiendo a Guil (2004), los seres humanos tenemos necesidad de relacionarnos socialmente y de compartir nuestros sentimientos y emociones. Si vemos que una persona se niega a realizar esta acción por diversos motivos (no siempre va a ser porque el sujeto tenga un trastorno generalizado del desarrollo), y no lleva a cabo actividades compartidas con sus compañeros y ni se preocupa por ellos y se “encierra”, termina resultándoles extraño. Esto hace que se relacione con las otras respuestas. El hecho de considerarle “diferente” se refuerza por el hecho de no conocer de manera significativa a esa persona, por lo que, al resultar “semi-desconocida”, sigue siendo un “extraño” para nosotros aunque lleve tiempo en nuestra aula. Es a través de la comunicación como las personas compartimos conocimientos, sentimientos, emociones y nos desarrollamos, por eso se considera como una acción vital e imprescindible del ser humano para su desarrollo personal y construir su identidad y subjetividad (Díaz Gómez y González Rey, 2005). Si alguien rechaza realizar esa acción a la vez que necesidad vital, se considera “raro” por rechazar las leyes de la naturaleza. En cuanto al resto de respuestas, se ajustan a los análisis realizados por Sánchez Palomino y Lázaro (2011), siendo estas definiciones de “diferente” basadas en la discriminación, en la marginación o en intentar “curarle” o “corregirle” para que deje de ser “diferente”. Este tipo de reacciones son alimentadas por la ignorancia, el mito, la superstición y sobre todo el miedo a lo desconocido. Aquello que no se asemeja dentro de sus concepciones sobre “normalidad” en cada una de las categorías de la vida (intelecto, personalidad, gustos, etc), será considerado como “diferente”.

Acerca de la posible discriminación o no que puedan sufrir estos alumnos, nos resulta positivo ver que solamente un 36’7% afirma que sí sufren discriminación, aunque no es todo lo bajo que desearíamos. En la escala Likert, se confirma un término con una desviación típica superior a 1 con respecto a la presencia de casos de discriminación en las aulas: “Hay alumnos que se meten con otros compañeros” (Media = 2’49, Desviación típica = 1’006) . Debido a que existen muchas respuestas diversas a la hora de valorar la discriminación o no que sufren los compañeros, realizaremos un análisis en conjunto de todas ellas. Cabe destacar que un 20% ha dejado la pregunta de “justificación” en blanco. En cuanto al resto, un 28’3% afirma respetar a sus compañeros, sean “diferentes” o no, por diversas razones: “Nos conocemos desde hace muchos años y por ello somos amigos”, “Todos somos personas y por ello no nos insultamos los unos a los otros”, “Normalmente solemos comunicarnos con los compañeros “diferentes”, “No discriminamos a nadie porque todos somos normales”, “Normalmente solemos respetar a todos los compañeros, independientemente de cómo sean”. Se encuentran aquí reflejados valores relacionados con el respeto y la tolerancia, puesto que no consideran que existan motivos para discriminar de forma justificada a una persona. Sin embargo, un 40’1% de los que han respondido a la pregunta exponen que sus compañeros son discriminados por su caracterización, algunas de ellas por el hecho de presentar un caracterización “diferente” a las que están habituados a ver y en otros casos por presentar una caracterización que la justifican como “perjudicial” para ellos o por otras razones: “El sujeto presenta mal olor”, “No discriminamos a nadie, pero hay personas con las que no nos interesa relacionarnos”, “Me dan miedo”, “No cuentan con él para jugar”, “Presenta un comportamiento inadecuado para nosotros”, “Tiene dificultades con los estudios”, “Les insultan con frecuencia”. Aunque podríamos haber intentando profundizar más en las causas, podemos ver que existen casos de discriminación en las aulas y una de las variables que influyen es la caracterización del sujeto, a la cual consideran que, por ser como es, no debe ser tratado como a un “igual” o al menos como le gustaría a una misma persona que le tratasen. Ven esa diferencia como algo inadecuado, relacionado con las justificaciones de ignorancia y miedo que sienten estos alumnos cuando se encuentran algo diferente, con respecto a los análisis de Sánchez Palomino y Lázaro (2011). Por otra parte, un 8’3% destaca que son los propios sujetos los que se aíslan y no se relacionan de forma adecuada, lo que conlleva a que sean “discriminados”: “El propio sujeto se aísla de los demás”, “Se mete con todo el mundo”. Esto se contrasta con el resultado anterior obtenido de que se considera “diferente” a aquellas personas que no se relacionan socialmente con los demás y que presentan unas habilidades sociales y actitudes que deben ser evolucionados de forma positiva para favorecer las relaciones interpersonales. ¿Y qué opina el profesorado sobre la discriminación en las aulas? El porcentaje de los que afirman que se produce discriminación en las aulas también es bajo (28’6%), aunque se destacan las siguientes razones, las cuales contradicen en cierta medida lo aportado por el alumnado: “Alumno que procede de otro centro educativo”, “Discriminación por género”. ¿Por qué sucede esto? Siendo ambas muestras representativas, nos lleva a la conclusión de que cada uno interpreta los sucesos desde su propia perspectiva a través de la información de la que dispone. Puede que vean que se discrimina a un alumno que viene de otro centro educativo pero, ¿es esa realmente la razón por la que es discriminado? ¿No presenta este sujeto alguna otra característica que hace que sea discriminado, como las que expusieron los alumnos? Tal vez esta sea la cuestión, y podría profundizarse a través de entrevistas y observación a nivel etnográfico.

Como dato llamativo, un 73’3% del alumnado reconoce que no se suelen juntar con esos compañeros “diferentes” para relacionarse socialmente. Un 23’3% afirma que tienen sus propios amigos para relacionarse y que por ello no tienen necesidad de relacionarse con esos compañeros. Haciendo un análisis general de la diversidad de respuestas obtenidas, podemos llegar a la conclusión de que el alumnado que no se relaciona con estos compañeros “diferentes” es debido a que presentan una caracterización que se desconecta con su prototipo de “normal”, o simplemente que cuando no coincide con la suya piensan que una relación social con ellos no va a funcionar. Un 23’5% aporta comentarios relacionados con este hecho: “Me dan miedo”, “Sus temas de conversación no me interesan”, “No realizan las mismas actividades que yo en el recreo”, “No me relaciono con ellos porque tienen gustos diferentes a los míos”, “Solamente me relaciono con ellos cuando me interesan por algún motivo”, “No le veo capacitado como para entenderme”, “Yo tendría dificultades para entenderlos”, “Ellos tendrían dificultades para entendernos”, etc. De nuevo tenemos aquí un ejemplo de reacción social ante la diferencia, en este caso la marginación como una forma de responder ante la diferencia, basándose en la ignorancia y el miedo al contactar con algo “innovador” para ellos. Este tipo de conductas puede promover la tendencia a generar estereotipos y prejuicios acerca de las personas que presenten una caracterización específica, estableciendo generalizaciones hacia todas aquellas personas que presenten características similares (Guil, 2004). Finalmente, un 11’7% afirma que esos compañeros se relacionan con otras personas.

Analizando la escala Likert , destacamos como muy positivos los siguientes resultados: “Hay compañeros que prefieren reunirse en el recreo con sus amigos españoles que con amigos de otros países” (Media = 1’73, Desviación típica = 0’889), “No tengo problemas en ver a amigos míos hacer tradiciones populares de sus países de origen o de otros países” (Media = 3’41, Desviación típica = 0’853), “No tengo ningún inconveniente en sentarme con compañeros del sexo opuesto” (Media = 3’86, Desviación típica = 0’480), “No tengo ningún inconveniente en sentarme con compañeros que presenten discapacidad” (Media = 3’45, Desviación típica = 0’761) y “No tengo ningún inconveniente en sentarme con compañeros de diferentes culturas” (Media = 3’52, Desviación típica = 0’809). En general, se demuestra que el alumnado en general no tiene inconvenientes en relacionarse con compañeros por razones de etnia, discapacidad y género, aunque existe mayor heterogeneidad en las opiniones sobre el ítem “No tengo ningún inconveniente en sentarme con compañeros homosexuales, bisexuales o transexuales” (Media = 3’06, Desviación típica = 1’071), tanto por su desviación típica como porque un 10% de alumnos ha respondido “No sabe/No contesta”. Hay alumnos que confesaron ser homófobos, y otros que consultaron si la homosexualidad se trataba de una enfermedad, aprovechando que les preguntaba sobre este tema, por lo que trabajar la homosexualidad en las aulas puede ser importante para promover la igualdad de trato y evitar conductas de discriminación.

En general, se tienen en cuenta otras características a la hora de decidir discriminar a alguien, relacionadas con comportamientos que no están habituados a ver en su contexto. No consideran extraños a compañeros que presenten diversidad por razones de género, etnia o discapacidad porque están habituados a raíz de que se ha favorecido la escolarización de alumnos con dichas características en los centros educativos ordinarios. De todas formas, con respecto al primer ítem señalado, existe un 25% que ha respondido “No sabe/No contesta”. Quizás pueda deberse al hecho de que no existan demasiados alumnos inmigrantes en el centro educativo en relación con lo aportado por el profesorado, y por ello se basan más en sus experiencias personales. No obstante, para una próxima vez podríamos haberles preguntado si tenían compañeros inmigrantes o de minorías culturales en las aulas.

En las técnicas cualitativas, hemos podido analizar en las fotografías la cooperación que existe entre los alumnos en actividades cooperativas y una actitud positiva durante la realización de actividades extraescolares o eventos especiales en el centro educativo. Trabajan juntos tanto chicos como chicas mezclados en grupos heterogéneos. Para mejorar la convivencia, en el centro educativo se lleva a cabo el Proyecto de Coeducación, que promueve las relaciones de igualdad de género y el rechazo a actitudes de discriminación hacia las mujeres, haciendo especial hincapié en la violencia de género. También se analiza el papel de la mujer en la sociedad y a lo largo de la historia, como una forma de ver cómo el género no influye a la hora de que una persona pueda aportarnos sus conocimientos y habilidades para mejorar la sociedad, eliminándose todo tipo de estereotipos sobre las mujeres, por ejemplo, demostrando que también hay hombres realizando trabajos que históricamente se les habían atribuido a las mujeres y viceversa. Entre las actividades, se destacan: Charlas, visionado de películas (Amelie), análisis de canciones, lecturas sobre la situación de la mujer en Francia y los países francófonos, Gymkhana de tareas domésticas, proyectos educativos sobre violencia de género, exposiciones en las que se recogen las aportaciones de las mujeres en diversos campos del saber (deportes, arte, ciencias, etc), historia de la lucha de la mujer por sus derechos, exposiciones de fotografías de los docentes del centro realizando tareas domésticas, mesa redonda con mujeres desempeñando puestos que tradicionalmente eran ocupados por hombres (jefa de estudios, conductora de autobús, camionera, representante del ejército), homenajes a madres y abuelas, etc. En general, se fomentan unos valores inclusivos que promueven el respeto entre los hombres y las mujeres y el rechazo hacia actitudes de discriminación. En el diario de actividades hemos podido encontrar numerosas fotografías de las experiencias, además de que el director nos enseñó los murales que tenían expuestos en los pasillos del centro educativo durante la entrevista etnográfica.

4-Conclusiones y sugerencias para la práctica docente

Podemos comprobar que se intenta crear un clima de convivencia y de inclusión en el centro educativo. El proyecto de Coeducación, entre otras tareas, parece dar sus frutos en el alumnado a raíz de sus actitudes hacia la diversidad, pero aún existen casos de discriminación que deben ser tratados, además de favorecer que aquellos alumnos con más dificultades para relacionarse puedan mantener unas relaciones interpersonales más positivas con sus compañeros con el objeto de favorecer su desarrollo y aprendizaje a través de la interacción interpersonal.¿Qué prácticas podríamos desarrollar en las aulas? Para desarrollar actitudes y valores positivos relacionados con la tolerancia, la solidaridad, la empatía, la ayuda, etc, podríamos desarrollar tareas como las siguientes: Dilemas morales, dinámicas de grupo, proyectos de investigación, talleres interculturales, desarrollo de murales y exposiciones con la correspondiente “evaluación entre iguales”, juegos de roles, foros de discusión sobre el contenido de diversos recursos (vídeos, lecturas juveniles, relatos, etc), resolución de conflictos en el aula, etc. También sería muy útil promocionar en las aulas las políticas de la Unión Europea sobre igualdad de trato y no discriminación a través de unidades didácticas, desarrollar programas de habilidades sociales (sobre todo para aquellos con mayores dificultades para establecer relaciones positivas), desarrollar la inteligencia emocional (autoconfianza, habilidades sociales, ser un buen espectador de la realidad, identificación y regulación de emociones, saber mantener una actitud abierta ante las nuevas situaciones, etc), trabajar el tema del acoso escolar o “bullying” en las aulas (incluyendo el “ciberbullyng”)...Como sugerencia personal nuestra, podríamos crear una red social, propia del centro educativo, en la plataforma NING para favorecer que todos los alumnos se relacionen entre ellos, conozcan a nuevos compañeros y aquellos que sean más tímidos se les incite a relacionarse con los demás, empezando por escrito y poco a poco será capaz de dirigirse a los demás oralmente. A través de las redes sociales podríamos plantear tareas cooperativas que permitan que, gracias a la interacción entre ellos, poco a poco se relacionen mejor entre ellos y adquieran actitudes más positivas para la cooperación con los demás, fundamentales para desarrollar un sistema inclusivo. Finalmente, en vista de algunas confusiones que existen sobre la homosexualidad, podría trabajarse este tema en las aulas, dentro del área de “Educación para la Ciudadanía” o en “Ciencias Sociales”, o a modo transversal, para reflexionar sobre ello y evitar conductas homófobas en nuestro alumnado.La cooperación del profesorado con la comunidad educativa es diversa, destacando la alta implicación del alumnado. Principalmente el punto flaco se encuentra en la familia, cuya participación se basa prácticamente en la asistencia a las reuniones de padres que se convocan a principios de curso y la asistencia a tutorías. Es fundamental buscar nuevas estrategias que favorezcan su participación. Nosotros proponemos aprovechar las TIC para mantener una comunicación online de forma que los padres puedan comunicarse con los tutores, estar al tanto del calendario escolar, seguir el proceso educativo de sus hijos y las tareas que deben realizar, entre otras tareas (ej: Plataforma PASEN); realizar encuestas de satisfacción a los padres, intentar buscarle un rol a los padres en las actividades que se realicen en el centro educativo (charlas, ayudar al alumnado, controlar el comportamiento del alumnado, etc), realizar más talleres formativos en el centro educativo para que puedan saber cooperar con el profesorado en el proceso educativo de sus hijos, etc. Con respecto al Departamento de Orientación, dada la desorientación del profesorado acerca de estrategias que recogen los principios de educación inclusiva, encontramos la necesidad de asesorar más al profesorado para promover más tareas cooperativas dentro del aula, favorecer que el alumnado con mayores dificultades y mayores potencialidades se encuentre en grupos de trabajo heterogéneos para aprender nuevos conocimientos y habilidades gracias al contacto con sus compañeros a la vez que éstos puedan aprender de él y asesorarles acerca de la construcción de una “comunidad de aprendizaje” en el centro educativo, en el cual las familias, voluntarios, especialistas de otras instituciones accedan al centro educativo y cooperen en el proceso educativo de forma que gracias al trabajo de todos logren alcanzar una serie de objetivos y “aspiraciones” para conseguir que el centro educativo sea el “ideal” para todos.El Departamento de Orientación también debe insistir más, en cooperación con todos los miembros del centro, en el desarrollo efectivo del diagnóstico de los recursos humanos y materiales que se necesitan para favorecer la Atención a la Diversidad del alumnado y solicitarlos a la Administración o intentar conseguir subvenciones para poder financiarlo. En el centro también sería satisfactoria remodelar los recursos TIC para poder desarrollar las tareas programadas dentro del Proyecto TIC, sobre todo para desarrollar las competencias digitales.Se debe potenciar la formación del profesorado en los siguientes ámbitos para favorecer procesos inclusivos, tanto en la formación inicial como en la permanente: Orientaciones sobre las NEAE, estrategias didácticas para desarrollar el aprendizaje cooperativo, recursos didácticos para la Atención a la Diversidad, sistemas para favorecer la accesibilidad del alumnado al currículum, técnicas de diagnóstico y evaluación a nivel inclusivo (“diagnóstico alternativo”), “actuaciones de éxito” para desarrollar comunidades de aprendizaje (grupos interactivos, bibliotecas tutorizadas, lecturas dialógicas, tertulias literarias, etc), estrategias para desarrollar la educación intercultural en las aulas, programas de habilidades sociales, programa de desarrollo de la inteligencia emocional, técnicas de resolución de conflictos en el aula, uso de las TIC aplicadas a las NEAE a nivel inclusivo...