- Entrevistas etnográficas con el director y algunos alumnos del centro educativo.
- Informe con el análisis del contexto sociocultural y económico del centro educativo.
- Cuestionarios dirigidos al profesorado-tutor y al alumnado del 2º ciclo de Educación Secundaria.
- Proyecto de Coeducación del centro educativo.
- Página web del centro educativo (Actualidad del centro educativo, Diario de actividades realizadas y resultados de éstas, fotografías de las experiencias educativas, etc).
- Estudio de Arranz (2008): “Proceso y procedimientos de evaluación inclusivos en contextos educativos”.
Resultados de trabajos de investigación sobre temas educativos, proyectos de intervención psicopedagógica, reflexiones sobre educación y otras curiosidades, relacionadas con la educación. (c) Rafael López Azuaga. Psicopedagogo y Consultor educativo. Especialista en Educación Inclusiva. Contacto: rafael.lopez.azuaga@gmail.com, info@psicopedagogia-kaposkly.com Número Colegiado: 1370/76085471. Colegio Oficial de Pedagogos y Psicopedagogos de la Comunidad Valenciana
lunes, 2 de enero de 2012
Análisis de prácticas y variables favorecedoras de procesos inclusivos en los centros de Educación Secundaria Obligatoria
jueves, 1 de diciembre de 2011
Las relaciones interpersonales entre alumnos con diferentes “características”
1-Objetivo:
- Analizar el sistema relacional llevado a cabo entre alumnos diagnosticados como alumnos con NEAE y alumnos sin diagnóstico.
- Distrito escolar "La Fuensanta" (Córdoba). 4 Institutos de Educación Secundaria.
- 401 alumnos. Muestra de 202 a un nivel de confianza del 95% y error muestral del 5%.
- Cuestionarios: Preguntas cerradas, preguntas de opción múltiple, escala Likert, preguntas abiertas.
Ha habido mucha variedad de respuestas, pero las más frecuentes han sido la de considerar como “diferentes” a aquellos compañeros que presentan una personalidad, aficiones, gustos y forma de pensar distinta a la que normalmente suelen frecuentar ellos o las personas de su edad o grupo social o entorno (23’5%), aquellos alumnos que no se relacionan socialmente con los demás (15’1%) y luego hay personas que han considerado “diferentes” a aquellos alumnos que tienen un “comportamiento extraño” (16’2%) y a aquellos que presentan un caracterización que “no estamos acostumbrados a ver” (9’6%). Estos dos últimos pueden combinarse al estar relacionados en su significado interior (por ello, formarían un 25’8%), y tiene su origen en que muchos hemos estado siempre acostumbrados a situarnos a nosotros mismos como el prototipo ejemplar de persona, es decir, que siempre todas las personas de nuestra edad y entorno deben comportarse de la misma manera para ser considerados como “normales”. También ayuda a justificar la primera de las respuestas, puesto que siempre que vemos que alguien no se comporta de la manera ideal acorde a nuestras preferencias, filosofía de la vida, escala de valores, moralidad, etc, pues se le etiqueta como “diferente”.
Con respecto a los alumnos que no se relacionan socialmente con otros compañeros, esto se justifica en base a que, siguiendo a Guil (2004), los seres humanos tenemos necesidad de relacionarnos socialmente y de compartir nuestros sentimientos y emociones. Si vemos que una persona se niega a realizar esta acción por diversos motivos (no siempre va a ser porque el sujeto tenga un trastorno generalizado del desarrollo), y no lleva a cabo actividades compartidas con sus compañeros y ni se preocupa por ellos y se “encierra”, termina resultándoles extraño. Esto hace que se relacione con las otras respuestas. El hecho de considerarle “diferente” se refuerza por el hecho de no conocer de manera significativa a esa persona, por lo que, al resultar “semi-desconocida”, sigue siendo un “extraño” para nosotros aunque lleve tiempo en nuestra aula. Es a través de la comunicación como las personas compartimos conocimientos, sentimientos, emociones y nos desarrollamos, por eso se considera como una acción vital e imprescindible del ser humano para su desarrollo personal y construir su identidad y subjetividad (Díaz Gómez y González Rey, 2005). Si alguien rechaza realizar esa acción a la vez que necesidad vital, se considera “raro” por rechazar las leyes de la naturaleza.
Por su parte, pocos son los que consideran “diferentes” a aquellas personas que presentan una lengua diferente, que sea una persona “distraída”, que presenten una cultura diferente, que tengan una orientación sexual “diferente”, etc, y un listado de características específicas. En conjunto (un 32’6%), pueden decirnos que cada persona, a raíz de sus concepciones y basándose en su prototipo de persona “ideal” en el cual se incluye la posibilidad de compartir una serie de características o no, considerará “diferente” a alguien que no cumpla con lo esperado con alguna serie de características. Cada uno tiene sus propias concepciones a raíz de sus experiencias, y el hecho de justificar que un tipo de “etiqueta” no sea predominante, es debido a que se han acostumbrado a verlo y lo han asimilado como algo corriente. Como prueba de esta última afirmación, en relación con algunas de las señaladas, están acostumbrados a estudiar otros idiomas y son conscientes de la diversidad lingüística que existe en el mundo, de ahí a que se vea como algo cotidiano. Lo mismo podemos decir de la diversidad cultural, y más ahora que es más predominante en nuestro país al haber aumentado la población inmigrante de manera considerable en nuestro país en los últimos 10 años (Álvarez Castillo y González González, 2008). Además, como dice Ortiz (2008), a mayor presencia de alumnado inmigrante más se favorecerán las relaciones interpersonales y el desarrollo de actitudes inclusivas en el alumnado autóctono, lo que puede ayudar a justificar este resultado.
Con respecto a la cuestión ¿Dirías que en tu clase hay compañeros diferentes?, a raíz de lo que respondieron en la anterior pregunta, obtuvimos los siguientes resultados: Un 20’9% afirma tener como compañeros “diferentes” a alumnos que no se relacionan socialmente con los demás, mientras que otro 15’8% considera que no encuentra a nadie “diferente” en su clase a raíz de sus concepciones sobre ser o no “diferente”. Un 12’1% confiesa que tiene compañeros con diferentes características a las suyas. Las respuestas emitidas en esta pregunta confirman lo dicho anteriormente, demostrándose que parten de sus concepciones sobre lo que significa ser “diferente” a través de su prototipo de “persona normal e ideal” y sus propias experiencias personales les permiten confirmar dichas concepciones (en este caso, encontrarse con compañeros de clase que cumplen esas características). En el resto de respuestas, existe una gran diversidad, algunas repitiéndose y otras siendo más esporádicas, pero permiten hacer coincidir los análisis realizados anteriormente. Confirman los análisis de Sánchez Palomino y Lázaro (2011), los cuales analizaron las reacciones sociales que surgían en las personas ante las “diferencias”. Según los autores, éstas están basadas en la discriminación, en la marginación o en intentar “curarle” o “corregirle” para que deje de ser “diferente”. Este tipo de reacciones han estado alimentadas por la ignorancia, el mito, la superstición y sobre todo el miedo a lo desconocido. La taxonomía de la diversidad toma como referentes criterios intelectuales, sensoriales, edad, género, clase social, raza, cultura, orientación sexual y otras características específicas, de manera que para valorar las diferencias y por consiguiente establecer los parámetros de “normalidad” y “anormalidad” se pueden utilizar distintos criterios, entre ellos, patológico o biomédico, estadístico, funcional y sociocultural. De hecho, este argumento puede justificar el hecho de que un 7% dijese “Todos somos iguales” y un 8’8% que “Todos somos diferentes”: Acostumbrados a ver que la “diferencia” puede considerarse como algo negativo y objeto de discriminación, prefieren decir que somos todos iguales o todos diferentes para evitar dichas consecuencias. Sin más, podemos comprobar que la diversidad en las aulas es inmensa y que el profesorado debe partir de una “lógica de la heterogeneidad” (Muntaner, 2010) para intervenir en las aulas, ya que se han detectado 29 casos diversos de sujetos en las aulas, con respecto a la población que hemos estudiado.
4.2-El trabajo con compañeros “diferentes” en el aula
Un 55’4% afirma que trabaja en clase junto a esos compañeros “diferentes”, lo cual se considera positivo para iniciar relaciones interpersonales adecuadas entre las personas y favorecer el aprendizaje cooperativo. Al 39’1% restante (el resto dejó la pregunta en blanco) se les pidió que justificasen su respuesta.
Un 35’1% de dicho 39’1% dijo que estos alumnos se aislaban de los demás y que no se relacionaban ni trabajaban junto a ellos. Esto puede confirmar la duda que tenemos con respecto a la anterior respuesta además de confirmar que en los alumnos con problemas para relacionarse con los que se les considera mayormente como “diferentes” y cuyas relaciones interpersonales con ellos son negativas, además de tener como consecuencia que no participe en tareas cooperativas. Como no se implica en el trabajo junto a sus compañeros, éstos no serán capaces de conocer cuáles son sus potencialidades ni valorarle como persona en cuanto a lo que les puede enriquecer relacionarse con él, y por ello este sujeto tampoco se verá beneficiado del aprendizaje que conlleva relacionarse con sus compañeros de clase, en cuanto a habilidades y conocimientos. Seguidamente, un 26’3% de dicho porcentaje dijeron que estos alumnos realizaban solos sus propias tareas. Tal vez debimos haber concretado más la pregunta, puesto que no sabemos si es debido a que tienen asignadas una serie de tareas específicas (como si tuviesen una Adaptación curricular individualizada) debido a su mayor o menor nivel con respecto al resto de su grupo, o porque cuando se realizan tareas cooperativas (tanto en pequeño grupo como en gran grupo) éste no suela participar y se dedica a realizar otras cosas. Relacionado con este comentario, como justificación, hemos obtenido que un 22’5% del 39’1% del alumnado que respondió “No” afirma que estos alumnos no hacen absolutamente nada o que realizan alguna tarea no relacionada con los estudios (dormir, jugar a los videojuegos, etc), que puede deberse a diversas razones que no hemos analizado: Desmotivación, falta de interés, déficit en habilidades sociales, falta de concentración e impulsividad, etc. Como prueba de estos análisis, tenemos el estudio de Flores y Gómez (2010), que confirmó en unos estudiantes mexicanos cómo la baja motivación afectada al rendimiento académico de forma que no les incitaba a esforzarse, tenían un bajo nivel de autoeficacia, no tenían interés por los aprendizajes, tenían una percepción pobre de sí mismos e incluso podría llevarles a situaciones de estrés que conllevasen posteriormente a una falta de concentración. Puede darse el caso de que esto suceda en esos alumnos, posiblemente porque la naturaleza de la actividad no les pueda satisfacer y que incluso cuando tengan un nivel mayor de motivación ésta sea extrínseca (calificaciones, premios, juicios positivos, etc). Otro 11’3% afirma que no rinden satisfactoriamente debido a que mantienen un comportamiento disruptivo en el aula, pudiéndose justificar por las mismas razones de la anterior respuesta, además de dificultades para trabajar en equipo y favorecer relaciones laborales y estudiantiles adecuadas dentro del contexto de trabajo en el aula.
En cuanto a la presencia de esos alumnos considerados “diferentes”, un 68’8% afirma que se encuentra en su aula educativa, mientras que tan solo un 13’4% dice encontrarse a veces en un aula externa (y aparte un 6’4% afirma encontrarse en un programa de diversificación curricular). Con respecto a estos resultados, los más significativos de todas las respuestas emitidas por el alumnado, quiere decirse que no suelen considerar muchos de ellos como “diferentes” al alumnado que suele ser catalogado como alumno con “necesidades específicas de apoyo educativo” (NEAE), lo cual resulta positivo para fomentar una escuela y una sociedad más inclusivas, aunque roza el 20% el hecho de considerar a alumnos como “diferentes” a aquellos que se encuentran en otras aulas, tal vez por asociar la “diferencia” a “competencias personales”. De hecho, en uno de los centros educativos con los que tuvimos más dificultades para pasar los cuestionarios, éstos se mostraban preocupados por las cuestiones que venimos desarrollando hasta el momento porque estaban teniendo dificultades con los alumnos del 2º ciclo de Educación Secundaria en el sentido de que consideraban “diferentes” a aquellos alumnos que se habían incorporado a los programas de diversificación curricular. Se sigue confirmando el análisis de Sánchez Palomino y Lázaro (2011) al utilizar variables intelectuales o cognitivas a la hora de valorar a una persona como “diferente” o no.
Con respecto a la pregunta ¿Esos compañeros suelen participar con interés en las actividades de clase?, un 27’9% del alumnado afirma que esos compañeros “diferentes” participan activamente en clase, durante la realización de las tareas, incluyendo aquellos que se realizan a nivel de gran grupo. La “diferencia” no tiene por qué condicionar el rendimiento académico del alumnado y su interés por participar y aprender, lo que nos confirma que estos compañeros a los que consideramos “diferentes”, gracias a su interés e implicación, si los escuchamos activamente, podremos enriquecernos gracias a sus aportaciones. Aquí puede encontrarse la alta motivación como uno de los factores a tener en cuenta, volviendo a mencionar el estudio de Flores y Gómez (2010): Una alta motivación implica un alto rendimiento, tendencia al esfuerzo, un nivel de autoeficacia alto y deseos de aprender, y esto es independientemente de la caracterización que presente. Por su parte, un 21’1% señala que esos compañeros a los que considera “diferente” no participan ni muestran interés por los contenidos que se trabajan en el aula, además de presentar un comportamiento disruptivo en ésta, pudiéndose justificar por el estudio que acabamos de comentar. En cuanto al resto de respuestas, más variadas, son debidas a cuestiones como las siguientes: “Son personas tímidas”, “Participan pero con dificultades”, “Solamente participan cuando se les obliga”, “No participan porque se encuentran en un aula externa”, “No participan porque se encuentran realizando otras tareas”, “Participan si reciben una nota o recompensa a cambio”, etc. Son casos que se pueden justificar por el tipo de motivación que presente el sujeto (intrínseca o extrínseca, según el caso) y con lo expuesto en el estudio que hemos analizado anteriormente, pero en general esa “diferencia” o dificultades no implica un rechazo a la participación, por lo que un alumno “diferente” puede ser capaz de enriquecer las aportaciones que se realicen en clase, independientemente de su caracterización (y aquí incluimos personalidad, gustos, forma de vestir, país de origen, discapacidad, trastorno, orientación sexual, género, etc), y poder trabajar en el aula la diversidad como un valor.
Acerca de la posible discriminación o no que puedan sufrir estos alumnos, nos resulta positivo ver que solamente un 35’6% afirma que sí sufren discriminación, aunque no es todo lo bajo que desearíamos. Haciendo un análisis en conjunto dada la diversidad de respuestas que tenemos, un 14’4% (un 40’4% de dicho 35’6%) afirma que estos alumnos son discriminados y a menudo reciben insultos por su caracterización, aquella por la cual le consideran “diferente”, mientras que un 22’4% (un 38’6% del 58’4% que ha reconocido que no se discrimina al alumnado considerado “diferente”) afirma que suelen respetarse siempre entre ellos, independientemente de su caracterización, por el hecho de ser sus compañeros de clase de toda la vida o simplemente por ser personas. En cuanto al resto, entre las más destacadas, un 10’9% afirma que esos mismos compañeros “diferentes” se aíslan, haciendo una clara referencia a los alumnos que no se relacionan socialmente con los demás, y un 16% simplemente discrimina (en este caso hablamos de “marginación”) porque presenta una característica específica que les conlleva a rechazarlo: Mal olor, aspecto físico, dificultades en los estudios, etc. En cuanto a la justificación de las posibles actitudes de discriminación, puede ser debido a ver esa diferencia como algo inadecuado, relacionado con las justificaciones de ignorancia y miedo que sienten estos alumnos cuando se encuentran algo diferente, con respecto a los análisis de Sánchez Palomino y Lázaro (2011). Como una manera de conseguir que esos alumnos evolucionen y “corrijan” su diferencia y se adapten a sus propias concepciones sobre el prototipo de sujeto “normal”, o simplemente imponer egocéntricamente su autoridad en el sentido de que su caracterización es la única válida y real, y aquel que no lo siga no merece ser respetado, siguiendo los análisis de Cerezo y Ato (2010). En cuanto al resto, puede influir la educación recibida por las familias y la escuela, teniendo en cuenta que el respeto y la tolerancia son valores que se trabajan transversalmente en los proyectos curriculares de centro, pero no tenemos demasiada información como para confirmar esto.
Siguiendo con las preguntas del cuestionario, como dato llamativo, un 66’8% del alumnado reconoce que no se suelen juntar con esos compañeros “diferentes” para relacionarse socialmente. Un 27’1% afirma que tienen sus propios amigos para relacionarse y que por ello no tienen necesidad de relacionarse con esos compañeros. Esto nos lleva a plantear las siguientes reflexiones: ¿No les atrae relacionarse con ellos? ¿Piensan que ya sus amigos le aportan todo lo que necesiten y que esos compañeros “diferentes” no les van a aportar nada? Haciendo un análisis general de la diversidad de respuestas obtenidas, podemos llegar a la conclusión de que el alumnado que no se relaciona con estos compañeros “diferentes” es debido a que presentan una caracterización que se desconecta con su prototipo de “normal”, o simplemente que cuando no coincide con la suya piensan que una relación social con ellos no va a funcionar (un 11’1% del alumnado coincide en sus respuesta con este argumento). Los motivos que nos aportan estos alumnos son: “Me dan miedo”, “Sus temas de conversación no me interesan”, “Solamente me relaciono con ellos cuando me interesan por algún motivo”, “No le veo capacitado como para entenderme”, “Yo tendría dificultades para entenderlos”, etc. De nuevo tenemos aquí un ejemplo de reacción social ante la diferencia, en este caso la marginación como una forma de responder ante la diferencia, basándose en la ignorancia y el miedo al contactar con algo “innovador” para ellos. Este tipo de conductas puede promover la tendencia a generar estereotipos y prejuicios acerca de las personas que presenten una caracterización específica, estableciendo generalizaciones hacia todas aquellas personas que presenten características similares (Guil, 2004). Si contrastamos los resultados sobre discriminación con lo aportado por el profesorado, ambos destacaban en unos porcentajes similares (el profesorado un 33’3%) que había casos de discriminación, aunque a modo de contraste el profesorado admitía que la discriminación se producían a causa de las “diferencias” por género, nivel intelectual, orientación sexual, etc. ¿Ambos interpretan de diferente manera los casos de discriminación, es decir, las causas por las que se discrimina? Como las muestras no son representativas, no podemos establecer una opinión al respecto de manera que pueda generalizarse hacia dicha población (algo que sí hemos podido hacer en el estudio de caso con respecto a esta pregunta, presentado en el próximo capítulo), aunque puede ser que uno interpreta los sucesos desde su propia perspectiva a través de la información de la que dispone. Puede que los docentes vean que se discrimina a un alumno que viene de otro centro educativo pero, ¿es esa realmente la razón por la que es discriminado? ¿No presenta este sujeto alguna otra característica que hace que sea discriminado, como las que expusieron los alumnos? Tal vez esta sea la cuestión, y podría profundizarse a través de entrevistas y observación a nivel etnográfico.
También señalamos que un 5’8% afirma que esos compañeros “diferentes” se aíslan y no se relacionan con los demás, contrastándolo con la concepción de considerar “diferente” a aquellas personas que se aíslan y que necesitan ayuda para favorecer que inicien y mantengan relaciones sociales. Con respecto a estas actitudes, siguiendo los estudios de Weiss (1973), una actitud de aislamiento o “soledad” puede deberse a una vinculación deficiente entre padres e hijos, asociado con características de personalidad como introversión o timidez. El individuo solitario es probable que sienta que le dan de lado y que no tenga mucho en común con los demás. Además del sentimiento de que son relativamente distintos, cuanta mayor soledad y aislamiento, menor es la confianza en los demás. Una persona que se siente sola tiende a pasar su tiempo libre en actividades solitarias, tiene muy pocas citas y sólo tiene amigos casuales o conocidos más que un amigo íntimo. Estos análisis pueden justificar la situación de estas personas “aisladas”, conllevando a ser vistos como “diferentes” e incluso ellos mismos se ven así.
Analizando la escala Likert , los ítems que mayor puntuación han obtenido han sido, dentro del descriptor verbal de “De acuerdo”: “No tengo ningún inconveniente en sentarme con compañeros del sexo opuesto” (Media = 3’74, Desviación típica = 0’523), “No tengo inconveniente en sentarme con compañeros que presenten discapacidad” (Media = 3’31, Desviación típica = 0’805), “No tengo problemas en ver a amigos míos hacer tradiciones populares de sus países de origen o de otros países” (Media = 3’28, Desviación típica = 0’851). También, a raíz de la formulación del ítem, consideramos muy positivo el siguiente resultado: “Hay compañeros de clase que prefieren reunirse en el recreo con sus amigos españoles que con amigos de otros países” (Media = 1’75, Desviación típica = 0’915). Estas respuestas se conectan con los resultados obtenidos hasta el momento, en que el alumnado, en general, no suele considerar como “diferente” al alumnado por razones de discapacidad, género o etnia al estar muy habituado en los últimos años a convivir con estos compañeros. Las razones por las que discriminan a otros compañeros pueden ser las expuestas anteriormente, relacionadas con la personalidad y características específicas a las que no están habituados. De todas formas, aunque consideren no tener inconvenientes en sentarse con alumnos discapacitados, el ítem “Me encanta hacer actividades con niños que presentan alguna discapacidad” ha sido valorado con Media = 2’66 y Desviación típica = 0’909, por lo que, aunque no es un resultado bajo, todavía algunos consideran que pueden tener dificultades para realizar actividades específicas con estos compañeros aunque acepten su compañía y relación social. Con respecto al género, gracias a que el alumnado estudia en centros mixtos y que a estas edades se empiezan a interesar por los temas de amor y sexualidad (siguiendo el ciclo de la pubertad) , se han posibilitado las relaciones interpersonales entre alumnos de diferente sexo. Con respecto a las relaciones con personas de diferentes culturas, destacamos que un 13’9% ha respondido “No sabe/No contesta” en el ítem “Hay compañeros de clase que prefieren reunirse en el recreo con sus amigos españoles que con amigos de otros países”. La justificación puede deberse a que en estos centros educativos, a raíz de los datos obtenidos por el centro educativo a través del profesorado-tutor, no se encuentren demasiados alumnos inmigrantes, así que el alumnado no tiene fundamentos para valorar este ítem, y los que hayan puntuado se han basado en sus experiencias personales. Otra prueba de ello es que, en el ítem “En mi instituto se realizan jornadas, talleres y otras actividades en las cuales se exponen costumbres y rasgos de otras culturas, incluyendo la mía” (Media = 2’45, Desviación típica = 1’005) se ha obtenido un 22’8% de alumnos que han respondido “No sabe/No contesta”. Puede ser que, aunque se realicen tareas, no suelen ser significativas o muy frecuentes debido a la poca presencia de alumnos inmigrantes o de minorías culturales en las aulas de nuestros centros educativos de la zona A. Además, tampoco el resultado de la media, como podemos ver, es demasiado elevado (“a medias”) y su desviación típica supera el valor de 1, lo que nos indica que existen discrepancias a la hora de valorar este ítem, tal vez dependiendo del centro o grupo en el que se encuentre en el alumnado acerca de profundizar o no sobre estas temáticas. Aún así, el alumnado parece adoptar una actitud positiva para iniciar y mantener relaciones interculturales, y tenemos otro ítem que lo demuestra: “Estaría dispuesto a aprender un vocabulario básico de la lengua de origen de mis compañeros de otros países” (Media = 2’75, Desviación típica = 0’982). Dentro del aula, como conductas que pueden dificultar la labor docente, el alumnado reconoce que no suele trabajar y estudiar a diario (Media = 1’96, Desviación = 0’792), que sus compañeros charlan mucho en clase (Media = 2’95, Desviación típica = 0’879) y que el ambiente sólo es agradable a veces (Media = 2’23, Desviación típica = 1’012).
4.4-La escolarización del alumnado con NEAE
Centrándonos ahora en las NEAE y en la educación inclusiva, les consultamos qué modalidad de escolarización preferían para compañeros de clase o del centro que presentasen dichas NEAE, siempre pensando en aquello que creían que era lo mejor para ellos. Un 34’7% apostó por escolarizar al alumnado en un centro específico de Educación Especial, un 30’2% apostó por escolarizarlos con él y sus compañeros en su instituto pero en un aula diferente a la suya todo el tiempo o la mayor parte de éste (haciendo referencia a la integración) y un 33’2% apostó por escolarizar al alumnado en su instituto, con ellos en su aula y estudiando con ellos las mismas asignaturas a todas horas (haciendo referencia a la inclusión), siendo un 2% el alumnado que ha dejado la pregunta en blanco. Aunque el punto de vista del alumnado sea más diverso que el aportado por el profesorado, podemos decir que un 64’9% del alumnado no apuesta por sistemas de educación inclusiva con respecto a la escolarización del alumnado con NEAE, e incluso algunos lo han valorado así con respecto a los compañeros que considera “diferentes”.
Existe una buena diversidad de justificaciones a sus respectivas elecciones, aunque haremos un análisis general de éstas, y hemos podido comprobar que los argumentos coinciden con los expuestos por Parrilla y Moriña (2004) con respecto al rechazo del modelo de educación inclusiva: Por una parte, los que apuestan por un modelo segregador principalmente son aquellos que dudan de la capacidad de los profesionales de su centro educativo para atender las necesidades educativas de sus compañeros y que es mejor que se encuentren escolarizados en centros específicos de Educación Especial donde encuentren a especialistas con la suficiente formación y disponibilidad, y que se encuentren con compañeros que sean como ellos para que no se sientan discriminados. Un 54’2% de los que marcaron esta opción han dado esta justificación. Por otra parte, los que apuestan por un modelo integrador, es debido a que dudan de las posibilidades que tiene el alumnado con NEAE para poder seguir el ritmo habitual que se siguen en las clases, o que incluso ellos mismos puedan verse perjudicados por el hecho de que el profesorado tenga que reducir el nivel para adaptarse a ellos. No están seguros de qué puede ser lo mejor, a raíz del concepto que tienen sobre las capacidades de sus docentes para poder satisfacer a todos, tanto a aquellos que van más avanzados y tienen más capacidades como aquellos que tienen mayores dificultades. Aquí podrían haber influido las experiencias personales. La diversidad de respuestas es amplia, pero un análisis general de éstas nos lleva a esta conclusión. Finalmente, con respecto al modelo de “escuela inclusiva”, se basan en los derechos humanos básicos y en el concepto de “diferente” o “diversidad”, en el sentido de favorecer que los alumnos no sean discriminados por ser “diferentes”, y para ello consideran esencial que puedan convivir con todos sus compañeros para favorecer actitudes positivas entre sus compañeros y que el alumnado “diferente” pueda sentirse que pertenece a la sociedad. Si se encuentran escolarizados en aulas externas, perjudicará al desarrollo de las relaciones interpersonales y al aprendizaje de conocimientos y habilidades esenciales, siendo todo esencial para sentirse “incluido” en la sociedad. De la otra manera, si no se favorece la socialización del alumnado con NEAE con otros compañeros, estos alumnos pueden acabar condenados a la exclusión social debido a que, al fomentarse el desconocimiento del alumnado sobre las potencialidades que pueden tener estos alumnos como cualquier otra persona, puede provocar que los resultados obtenidos hasta el momento acerca del respeto al alumnado con NEAE se vayan al traste, originándose nuevas “barreras para el aprendizaje y la participación” que influyen negativamente a la hora de lograr favorecer la inclusión social de las personas (Echeita, 2007). De todas formas, un análisis en conjunto demuestra que más del 50% no están convencidos de que el alumnado con NEAE, tanto si son considerados “diferentes” o no por sus compañeros, se encuentren escolarizados en aulas ordinarias y estudiando con ellos, justificándose con los análisis realizados anteriormente. Este hecho puede afectar a que el alumnado desarrolle unas relaciones interpersonales positivas con estos compañeros, favoreciéndose que todos se enriquezcan con las aportaciones de cada alumno, y que desarrollen nuevas actividades compartidas que conlleven una evolución de sus niveles de representación y simbolización sobre todo el conocimiento y experiencias que le rodean (Díaz Gómez y González Rey, 2005). Además, debemos tener claro que los alumnos afianzan mejor sus conocimientos y habilidades cuando son capaces de explicárselos y aportárselos a otros compañeros, y ayudándoles para que estos sean capaz de manejarlos de manera autónoma (Paredes i Vidiella, 2006).
5-Conclusiones
6-Propuestas para la práctica docente
6.1-Formación del profesorado
6.2-Evolucionar la conducta del alumnado a otra más inclusiva
6.3-Metodologías de enseñanza-aprendizaje que permiten desarrollar relaciones interpersonales positivas
6.4-Sensibilización hacia alumnos con NEAE
[1] En este caso, se entiende la “diferencia” en el sentido de que puedan llegar a discriminarle por dicha diferencia. Nosotros queremos potenciar la diversidad como un valor, siempre ligándola al enriquecimiento, y esto se refleja en nuestras propuestas de intervención. Siguiendo los análisis que realizaron Sánchez Palomino y Lázaro (2011), partimos de utilizar la diferencia como una reacción social ante lo desconocido y que puede conllevar a que el alumnado reaccione ante ellos a través de la marginación y la discriminación.
[2] Queremos recordar las características de nuestra escala, siendo de 1 a 4 con “No sabe/No contesta” y con descripciones verbales que ayudan a realizar los análisis, para así evitar cualquier confusión a la hora de interpretar la información. En este caso, los descriptores verbales fueron los siguientes: “Nada de acuerdo”, “A medias/A veces”, “De acuerdo” y “Muy de acuerdo”.
[3] Existen multitud de libros que explican esto. En este caso, nos hemos basado en los cursos de educación sexual que se han estudiado para trabajar esta temática con el alumnado.
[4] Entre los múltiples recursos que existen, sugiero la película “El circo de las mariposas” para hacer reflexionar al alumnado, y en esta página hay ejemplos de actividades que pueden realizarse con los alumnos: http://es.scribd.com/doc/26768510/El-Circo-de-Las-Mariposas-Material-para-el-Aula
martes, 1 de noviembre de 2011
Estudio de caso: Grupo AHOJ!
1-Objetivos:
- Estudiar y dar a conocer la experiencia innovadora sobre la inclusión.
- Poder explicar y desarrollar el método de trabajo desarrollado en el proceso DIVERZE.
- Comprobar y corroborar que la inclusión es posible.
- Reuniones con los dinamizadores de este proyecto (inicial negociadora / reuniones de seguimiento).
- Petición de permisos y autorización al grupo.
- Diseño de los instrumentos para la recogida de información y posterior interpretación de los resultados.
- Trabajo de campo de investigación interpretativa mediante una serie de estrategias básicas de obtención de información:
- Entrevista etnográfica
- Entrevistas a dinamizadores
- Observación participante por uno de los investigadores y no participante por otro, en el periodo AHOJ, contraataca (26 de Noviembre, 10 de Diciembre)
- Observación de documentos del proceso DIVERZE.
- Puesta en común a través del foro grupal y reuniones semanales del equipo de investigación.
- Participación en sesión lúdica y salida al exterior.
- Elaboración de un diario de campo que será utilizado como un instrumento de registro no sistematizado de carácter personal e instrumentos de observación sistematizados.
- Análisis y síntesis individual y grupal de los diferentes informes y aportaciones elaboradas.
- Emisión de resultados y conclusiones.
- Elaboración de un informe final en el que se plasme el proceso investigativo.
- Autoevaluación, evaluación del grupo AHOJ y de los dinamizadores.
3-Resultados:
Basándonos en todos los aspectos teóricos anteriormente citados, nuestro estudio de caso se apoya principalmente en la observación y análisis de los siguientes ítems para recoger la experiencia del proceso DIVERZE y obtener la certeza de que existe la inclusión, la autogestión y el trabajo/ aprendizaje cooperativo.
1. Expresión: hemos observado la comunicación desde los diferentes aspectos, dado que consideramos muy importante este ítem, ya que la buena comunicación es la base de una relación interpersonal de calidad.
a. Comunicación fluida personal/ grupal, uso del lenguaje fácil y habilidades comunicativas para propiciar el entendimiento y evitar conflictos; escucha activa, parafraseo, acuerdo parcial, potencian los mensajes “yo”, recompensan las actitudes positivas, dan información útil, ayudan a pensar y eligen el momento y el lugar apropiado, sonreír. Fernández, J.M. y Buela- Casal, G. (2006)
b. Se respetan los turnos de palabra
c. Se toman las decisiones por asamblea
d. Existe la comunicación en asamblea tanto de las informaciones personales de cada componente, como de la evolución del trabajo de las comisiones y de las informaciones relevantes para el grupo.
e. Libertad de expresión por parte de todos y todas
f. Se usan otras vías de expresión: musical, corporal, gestual y escrita.
En general en todas las etapas se han respetado todos estos aspectos y esto a nuestro entender ha sido clave del éxito del grupo.
2. Trabajo cooperativo/ Aprendizaje cooperativo y Estrategias: Ha existido un trabajo cooperativo durante todo el proceso DIVERZE, que ha ido evolucionando en estas línea; en la primera etapa “Diversión compartida I y II” las personas con y sin discapacidad no trabajaban juntas esta etapa la denominamos de sensibilización, emprendiendo acciones significativas para favorecer la inclusión, tales como salidas organizadas por los diferentes grupos y sesiones impartidas por los usuarios de EQUA. En la segunda etapa “El globo Europeo de la diversidad” los dos grupos se unificaron, apreciamos un trabajo cooperativo en la organización gracias a la formación de pequeños grupos con funciones y tareas concretas. El objetivo en esta etapa era de conocer Europa y las ventajas de aprender viajando; la cultura o la mullticulturalidad.
En la siguiente etapa “AHOJ, nosotr@s decidimos” observamos un paso más en esta estrategia de inclusión, ya que, existe una organización de trabajo que comprende un seguimiento individual de los componentes del grupo, trabajo en pequeños grupos o comisiones (autofinanciación, actividades, infraestructura, acogida y acompañamiento) o en grupos de trabajo según la prontitud de la tareas, realizando así el material para el mercadillo o los instrumentos necesarios para el pasacalle, etc. Las Sesiones semanales y trabajo, cuando es necesario, fuera de la sesión.
Con el objetivo de organizar la acogida de la asociación TAMGRAM, compuesta por personas con y sin discapacidad sensorial.
Durante el “intercambio”, la acogida de la asociación TANGRAM, existe un trabajo cooperativo y organizado en tareas y funciones, de manera que todos y todas participaran en esta experiencia sin sobrecargar a unos más que a otros. Aunque en las la actividades donde se requería la presencia del grupo entero en general la participación era completa.
En la etapa en la que hemos podido participar, recibe el nombre de “AHOJ!, contraataca”, se caracteriza por estar preparando la gestión del viaje a Praga, se dividen de nuevo en comisiones (autofinanciación, actividades lúdicas para el grupo de referencia, y grupos de trabajo, preparación del viaje y jornadas) y grupo de trabajo en el que actualmente se encuentran planificando un mercado de trueque. Las sesiones se organizan en el siguiente orden: 1 sesión asamblea- 2 sesiones de comisiones de trabajo- 1 sesión lúdica, una vez cada 15 días y se citan fuera del grupo para terminar o realizar tareas que lo requieran, Puesta en común en asamblea
Señalamos la organización de los dinamizadores, manteniendo contacto periódico con la asociación de acogida y reuniones periódicas de planificación de las sesiones, las acciones, evaluación de resultados, interpretación y propuestas de mejora.
Existe el aprendizaje mediado, ya que dinamizadores y componentes del grupo actúan conjuntamente, compartiendo la responsabilidad en el desarrollo de la tarea, intercambiando puntos de vista, buscando respuestas consensuadas.
3. Metodología: El método pedagógico está basado en el aprendizaje ya que parte de que todas las personas construyen el aprendizaje, tiene una base de la teoría constructivista, de la educación popular y del diagnóstico alternativo; puesto que, es una metodología flexible y basada en la heterogeneidad, y en gran parte horizontales donde los apoyos y recurso no sólo proviene de los dinamizadores sino también de los propios componentes del grupo, estableciéndose redes cooperativas de trabajo. Así los talentos de cada uno son reconocidos, fomentados y utilizados al máximo. Por otro lado utilizan una evaluación diagnóstica del proceso y de los resultados obtenidos en el DIVERZE y que relacionamos la metodología del diagnóstico alternativo por los siguientes motivos; realizan las tareas insertas en contextos de aprendizaje, trabajan a partir de situaciones – problemas reales o simuladas, son flexibles en la organización espacial y temporal, la implicación del alumno/a en los procesos de búsqueda, estudio, experimentación, reflexión, aplicación y comunicación del conocimiento, realizan el trabajo de forma cooperativa, usan las TIC como elemento de comunicación y búsqueda de información, tiene en cuenta los procesos de autorregulación y realizan autoevaluación de las producciones, evaluando lo realizado, detectando disfunciones, introduciendo cambios y verificando los resultados. Principalmente usan la adquisición de conocimientos a través de aprendizaje basado en problemas; ya que los componentes del grupo participan constantemente en la construcción de su conocimiento, el aprendizaje se centra en el proceso de construcción del alumnado y no en el profesor o sólo contenidos, existe el trabajo colaborativo en diferentes disciplinas trabajando en pequeños grupos, las personas responsables son animadoras, facilitadoras, guías porque es el alumnado quién busca el aprendizaje que considera necesario para resolver los problemas que se le plantean, se conjuga aprendizaje en diferentes áreas de conocimiento (financiación- programación de actividades, las comisiones deben de trabajar en equipo y tenerse en cuenta), así se estimula el autoaprendizaje y permite la práctica de la persona, al enfrentarla a situaciones reales y a identificar sus deficiencias de conocimiento.
Las tareas que se le presentan al grupo son tareas auténticas, ya que requieren; (Knight, 2005 y Biggs, 2005).
1. Construcción del conocimiento: el grupo organiza de forma activa la nueva información, organizando las tareas de forma que permiten la interacción social, dando lugar a un andamiaje y apoyo en la zona de desarrollo próximo.
2. Investigación disciplinada: propiciando al conocimiento de los contenidos fundamentales de la materia y propiciando una comunicación oral y escrita para elaborar el conocimiento.
3. Un valor más allá de lo meramente académico: las tareas conectan con los problemas y situaciones reales.
Las tareas que realizan durante el proceso DIVERZE son tareas que aumentan en complejidad y que son realistas, requieren estrategias de alto nivel (reflexión, resolución de problemas, creatividad, etc.), se concentran en las competencias, objetivos y contenidos que se plantean desde la dinamización a través de la observación y análisis de la realidad del grupo (autonomía, autosuficiencia, autogestión, etc.), se dan en contextos naturales, reales y permiten enfoques interdisciplinares.
Evalúan la competencia del alumnado en el uso eficiente y efectivo de un repertorio de conocimientos, habilidades, destrezas y/o actitudes para realizar una tarea compleja. Proporciona oportunidades para ensayar, practicar, consultar fuentes, autoevaluarse… y reelaborar la ejecución y los productos, conduciendo a evaluaciones auténticas.
4. Dinamización de los dinamizadores: Se aprecia un avance en cuanto a su trabajo, siendo en las primeras etapas, sus funciones más orientadas a las de un “profesor”, es decir, trataban de instruir en los conceptos necesarios para el ocio inclusivo y de eliminar los prejuicios y cambiar el modo de enfrentarse a las diferentes situaciones que pueden compartir con una persona con discapacidad. De forma paulatina han ido desarrollando sus funciones como las propias de un guía- animador- dinamizador durante el proceso, a través de las observaciones personales- grupales acompañados del seguimiento de estas atienden a las necesidades individuales y conjuntas de los participantes manteniendo la motivación por el proceso.
Desatacamos la importancia de la mediación que se realiza; cumpliendo las siguientes características que señala Feurstein, R. (1979-1980) sobre las características del aprendizaje mediado: intencionalidad y reprocidad en las metas, actividades con significado, aprendizaje cooperativo, trascendencia en las tareas, potencian la regulación del comportamiento, mediación en la búsqueda, planificación y logros de objetivos, mediar para que sean sujetos activos frente a las tareas y que sepan que son capaces y competentes, ayudan a comprendan que el funcionamiento cognitivo es modificable, lo que depende de que actúen como sujetos activos capaces de procesar información, promoviendo un punto de vista optimista frente a la posibilidad de auto-modificación. Individualización y diferenciación psicológica, ajustándose a las peculiaridades del funcionamiento cognitivo del sujeto mediado.
5. Aprendizaje a través de experiencias: En todas las etapas los componentes son sujetos activos del aprendizaje, construyendo sus propios conocimientos, a través de situaciones reales. Podemos señalar algunos de los aprendizajes más relevantes: como muestra de la primera etapa señalamos esta frase encontrada en una memoria de un alumno UCA las diferencias provienen de la sociedad y el momento cultural y no del individuo, y otros aprendizajes como, conocer otras culturas y apreciar los valores de estas, autofinanciarse, autogestionarse, etc.
6. Estrategias y técnicas de desarrollo personal/ grupal: se basan en los principios de la educación popular. Usando técnicas participativas con dinámicas de presentación y animación, por ejemplo, se dividieron en grupos de 3-4 personas, presentándose entre ellos, para después presentarlos a los compañeros del resto de la sala. Técnicas de análisis general usando el papelógrafo, sociodrama, lluvias de ideas, Phillips 6- 6 (división en pequeños grupos para comentar un tema posteriormente puesta en común para conocer las ideas del grupo grande de participantes, así participan todos y todas) Ejercicios de abstracción, por ejemplo, cada uno tenía un papel en la espalda en el que estaban escritas algunas de las características de una persona con discapacidad, de nuevo por grupos, elegían a algún compañero y le explicaban una receta de cocina como si fuese la persona del papel que tenía en la espalda, luego realizan una puesta común con las personas que habían recibido la explicación y contaban como se habían sentido. ejercicios de comunicación y dinámicas de organización y planificación. Reflexionando sobre las personas con discapacidad. Ejercicios de comunicación, por ejemplo, una persona con los ojos tapados debe bailar al son de las diferentes músicas del mundo a través de los movimientos dirigidos por 3 compañeros posteriormente se expresaban las emociones. Ejercicios de cohesión grupal “El baile congelado”,”Dinámicas de organización y planificación “las ventanas de papel” para localizar los espacios de trabajo dentro del nuevo aula. Ejercicios de Autoevaluación, co- evaluación y evaluación entre iguales.
Al enfrentarse a nueva tarea siguen la siguiente secuencia de actuación: presentación de la tarea, uso de facilitadores de la activación del conocimiento previo, presentación clara y organizada.
En definitiva trabajan el desarrollo personal en grupo utilizando diferentes técnicas basadas en el modelo humanista.
7. Uso de reforzadores: Principalmente hay un uso de reforzadores positivos secundarios sociales- afectivos y de reconocimiento social principalmente.
8. Material: En las primeras etapas son los dinamizadores los responsables de elaborar el material, excepto en actividades puntuales que son dirigidas por ellos, poco a poco van delegando en los componentes del grupo la responsabilidad de elaborar el material necesario para desarrollar sus tareas de forma autónoma y autosuficiente, actualmente existe una comisión para organizar y preparar las sesiones lúdicas.
En general se preveen y se adecuan los materiales y se disponen de espacios y tiempos flexibles.
9. Iniciativa personal y grupal: Existe durante todo el proceso, observando cómo aumenta esta en relación al compromiso y motivación personal de los componentes. Destacamos algunas de ellas como el cambio del paradigma ocio y tiempo libre por parte de los participantes de la UCA, detallando todos y todas en sus memorias que la vida de las personas con discapacidad no es muy distinta ni tiene porque serlo a la de una persona sin discapacidad. Cada tarea realizada; como la realización de un pasacalle en Puerto Real “Hogueras por la Paz”, el mercadillo, organización de un concierto en el Pópulo, exposiciones en mesas de experiencias sobre el proceso, comida popular para recaudar fondos, etc. han sido resueltas a través de las iniciativas tanto personales como grupales, siendo cada uno de ellos los que toman las decisiones y el grado de implicación en cada tarea.
10. Autonomía del grupo: Este es el objetivo principal durante todo el proceso, por tanto todas y cada una de las actividades van encaminadas a que los participantes obtengan autonomía personal y que esto propicie la autonomía del grupo, ofreciendo a cada uno las herramientas necesaria para el desarrollo de su independencia; utilizando los siguientes recursos; estrategias para realizar un análisis de la realidad, tablas de registro para recoger la información detallada y planificar las tareas de cada comisión, diálogo abierto y materiales manipulativos para la toma de decisiones y la posterior comunicación grupal para escuchar los diferentes puntos de vista que acaban nutriendo la propia de cada uno.
11. Unificación de intereses: Buscan intereses comunes para desarrollar el proceso de inclusión como son en primera instancia el obtener créditos para la comunidad universitaria a través de un curso de ocio inclusivo, esto propicia la motivación del alumnado, creando un interés por conocer y profundizar en las relaciones interpersonales con los usuarios de EQUA, posteriormente el interés común es el intercambio cultural, lo que les hace conocer Europa, cohesionarse como grupo, y compartir actividades de ocio, aprender a autofinanciarse y autogestionarse. Señalamos aquí que, la unificación de intereses ha sido previamente dirigida y filtrada por los dinamizadores
12. Relaciones interpersonales: Mejoran en cada etapa, evolucionan hacia una relación interpersonal de amistad, en la primera etapa perciben que no hay diferencias entre ellos, en la segunda se tratan de igual a igual en las sesiones de trabajo aunque salvando algunas diferencias de prejuicios que provocaban la sobreprotección ante determinadas actividades. En las siguientes etapas vemos que existen relaciones interpersonales de amistad y compañerismo.
13. Salidas al exterior: en Diversión compartida se realizan varias salidas al exterior, donde todos participan con mucho entusiasmo, recorren las calles y monumentos de los pueblos, conociendo las costumbres de cada lugar. La inclusión y colaboración para todos está patente. En el Globo Europeo se realizan salidas con el objeto de aprender viajando, debiendo de conocer el pueblo de forma autónoma. En las siguientes etapas aumentan las salidas al exterior y realizando diferentes tipos de actividades como ir a conciertos, un día de playa, teatro, etc. afianzando las relaciones interpersonales, la cohesión del grupo y su autonomía. Haciendo el grupo visible a la sociedad de Cádiz.
14-Familia: Independientemente del trabajo que se lleva dentro de la asociación con las familias, dentro del proceso DIVERZE estas participan en acciones puntuales del grupo como; en el intercambio que uno de los días cada persona del grupo AHOJ, acogió en su casa para comer a 1as personas del grupo TAMGRAM y luego se hizo una cena de grupo donde participaron las familias. También participaran en la comida popular prevista para Marzo, como actividad de autofinanciación.
Podemos decir que, las familias no tienen ningún papel relevante en la toma de decisiones, ya que el objetivo es la autonomía y se trabaja desde el ocio.
4-Conclusiones:
Tras haber conocido esta experiencia desde nuestras observaciones, sabemos que existe la inclusión dentro del grupo, ya que trabajan por un intento de mejorar la calidad de todo el sistema, atendiendo a todos las personas, según la UNESCO avanzar hacia la inclusión no es esencialmente un trabajo de reestructuración de la educación especial, ni tan siquiera de la integración. Tiene que ver con todas las personas y no únicamente con aquellos que tienen necesidades especiales.
La capacidad de construir una sociedad que responda a la diversidad de las necesidades de las personas, la cual, supone una reorientación de los servicios conceptualizando de una manera diferente la discapacidad, reconociendo y valorando las diferencias presentes en las personas procurando la participación de todas ellas, a través del trabajo cooperativo que parte de la reflexión compartida y la negociación de todos los componentes promoviendo su formación, buscando vías alternativas e innovadoras para mejorar la práctica educativa, porque, entienden la educación inclusiva como un proyecto de la comunidad y de la sociedad.
El método de trabajo que han tenido durante todo el proceso DIVERZE, ha propiciado que los usuarios sean autogestores de su vida personal, a la hora de reorganizar su ocio y tiempo libre, ya que esta forma de trabajo les han dado seguridad, autoestima, motivación para su desarrollo personal, gracias a la normalización de los recursos de la sociedad, provocando relaciones interpersonales guiados por unos mismos intereses.
Cumplen el objetivo último de la educación popular que es “contribuir a la construcción de una sociedad sustantivamente democrática en la que la capacidad y la posibilidad efectiva de intervenir y participar en la orientación de los cambios sociales y en la toma de decisiones no sea como señala Pablo Freire, algo adjetivo, formal, sino un elemento sustantivo; en la que todos los hombres y mujeres, todos los pueblos, puedan alcanzar el máximo grado posible de desarrollo y puedan contribuir, en condiciones de igualdad, a la construcción de un mundo mejor, más solidario, más cooperativo, en una mejor y mayor armonía con la Naturaleza”( Vargas, L. y otros, 2006: 8).
En este momento del proceso DIVERZE, se cumplen los siguientes objetivos:
- Facilitar, en los grupos y colectivos sociales, el conocimiento o reconocimiento de su realidad social y su formas de actuar y desenvolverse en ellas.
- Favorecer al desarrollo, personal y colectivo, de la capacidad de analizar, comprender, y transformar esa realidad concreta.
- Impulsar la organización de grupos y colectivos, la vertebración de un tejido social capaz de actuar con autonomía en la mejora de su realidad.
Por otro lado, nos gustaría destacar que las acciones encaminadas a la participación, interacción y los roles sociales de los componentes repercuten en el microsistema y el mesositema del individuo pero que aún hoy se encuentran dificultados en el macrosistema por la falta de recursos y servicios sociales comunitarios que delimitan la participación de las personas con discapacidad.
Personalmente para nuestro grupo ha sido un cambio de perspectiva y una experiencia motivadora de cambio en nuestra experiencia profesional por ello, esperamos que con esta experiencia consigamos despertar el interés y el trabajo hacia una escuela e inclusiva, llevándonos a una sociedad comprensiva e inclusiva.
Referencia:
López Azuaga, R.; Rodríguez De Cossío, M.S.; Sánchez Ruiz, E.M.; et al. (2010). Estudio de caso “Diverze: una experiencia de inclusión”. Resultados investigación cualitativa Universidad de Cádiz. Jornadas Diverze, etapa 2007-2010. Julio de 2010. Asociación EQUA. Universidad de Cádiz. (paper)